Descargo de responsabilidad: Ni TVD, ni Klaus, ni Caroline me pertenecen y hago esto sin ánimos de lucro con la única intención de que Klaus y Caroline estén juntos por toda la eternidad.

Historia canon hasta el final de The Orignals y la quinta temporada de Vampire Diaries.


Caroline contuvo las lágrimas y con la voz temblorosa se dirigió a su amiga.

-Bonnie, creo que estoy volviéndome loca.


Unos brazos fuertes la rodearon por detrás y ella casi muere del susto.

Casi, porque no había en el mundo brazos más familiares que esos.

Él lanzó una carcajada al aire.

Con esa risa burbujeante y sincera que pocas veces había llegado a escuchar. La honesta.

Le fue imposible no reírse junto con él y tirarse a sus brazos.

Klaus la besó mientras la sostenía en sus brazos y seguía riendo. Ella lo tomó por el cuello y profundizó el beso, mientras se apretujaba contra él y su calor.

-Estoy bien-. Le susurró-. Estoy bien Caroline.

-Me has dado un susto de muerte. Apareciendo de la nada misma.

-Caroline, estoy bien-. Le repitió-. La guerra ha quedado atrás.

Caroline pestañeó. ¿La guerra?

Dio un paso atrás y se percató del uniforme imperial que llevaba Klaus.

-Me esperaste-. Le dijo con la voz ronca-. Caroline, esperaste por mi.

Quiso contestarle que siempre lo esperaría.

Y entonces despertó.


-Caroline, estás asustándome. ¿Qué sucede?

La rubia tomó las manos de su bruja amiga.

-Lo siento, es que no puedo explicarlo. No sé cómo contártelo.


Caroline se ahogaba.

Los brazos se le estaban cansando y ya no podía mantenerse a flote. Hasta que algo la jaló con fuerza y la depositó, sin mucho cuidado, en la cubierta de un barco.

Caroline se estrujó el amplio vestido color crema y se sujetó las rodillas mientras intentaba con todo esfuerzo recuperar el aire.

-¿Qué demonios hacías en el "Imperio de los Mares", mocosa? -. Le espectó una voz profunda y con acento.

Entonces Caroline se tomó un segundo para observar dónde estaba y quién era su salvador.

El barco era viejo pero se lo veía estable y bien cuidado, una decenas de hombres la veían disimuladamente detrás de un hombre de cabellos rubios y ojos azules.

Los ojos más azules que ella nunca había visto.

-¿Disculpa? -. Le contestó con toda la dignidad que pudo reunir pese a estar empapada y aún jadeante por la falta de oxígeno-. ¿Qué dijiste?

-Te pregunté que hacías a bordo del "Imperio de los Mares", mocosa. Un barco no es un lugar para una mujer.

-Oh, por el amor de Dios. Eres arcaico-. Le espectó a su salvador-. ¿Y tú quién demonios eres? ¿Y…

Caroline se asomó por la borda desesperada, intentando encontrar algún rastro de su barco.

-¿Qué sucedió? -. Preguntó entre lágrimas mientras el hombre seguía observándola con la cabeza ladeada.

-Naufragó-. Le susurró con una voz mucho más suave y amable a la que había utilizado antes.

Caroline llevó una mano temblorosa a su boca mientras su cabeza terminaba de procesar lo que acababa de escuchar.

-Lo siento, niña-. Le dijo el hombre acercándose.

-No lo recuerdo-. Le susurró ella-. No… .recuerdo el agua ahogándome y nada más-. Comenzó a llorar.

Él la empujó suevamente hacia su pecho. Tarareó una canción de mar mientras esperaba que se tranquilice.

-Está bien. Está bien. Estás a salvo.

Caroline intentó recuperar el habla y funciona al hombre que la sujetaba con paciencia y trataba de calmarla.

-Caroline Forbes-. Se presentó.

-Capitán Mikaelson-. Le correspondió el hombre.

Ella se alejó para observarlo detenidamente y preguntarle qué haría ahora que toda su familia había naufragado, pero extrañamente, en ese minuto perdida en medio del mar se sintió a salvo.

Intentó sonreírle y el hombre le correspondió la sonrisa con unos hoyuelos…

Y entonces despertó.


-Bonnie, por favor. Tienes que hacer algo.

-Caroline-. Suspiró la bruja-. Estás asustándome, por favor háblame.

Caroline se levantó del sillón de la sala de estar de su amiga con paso tembloroso.

-Necesito ayuda, Bon. Estoy volviéndome loca-. Tomó aire-. Yo ... no paro de verlo. Ya no sé qué es real.

Cuando era una niña, Caroline tenía la costumbre de anotar sus sueños más raros en un cuaderno.

Se giró hacia su mesita de noche y tomó una pequeña libreta y aunque ciertamente ya no era una niña, garabateó el sueño que acababa de tener.

Volvía a soñar con ese hombre. Klaus. Niklaus. Nik.

Podía definirlo casi a la perfección. Alto, gallardo y con el cabello rubio. Poseía unos ojos chispeantes y los hoyuelos más atractivos que alguna vez Caroline se atrevió a soñar.

Ella podía decir a la perfección cuándo estaba enojado o asustado o incluso cuando estaba feliz. Podía interpretar todos y cada uno de sus silencios. Ella lo conocía. Lo conocía demasiado bien y eso la entristeció.

Porque como podía conocer tan bien a alguien que no existía. Qué absurdo.

La punzada en su corazón se profundizó.

Klaus era un sueño, alguien creado de su imaginación. No era real.

Pero ella lo anhelaba tanto. Tanto.

Dejó la libreta sobre la cama y suspiró. ¿Se podía anhelar a un hombre que no existía?

Cerró los ojos intentando olvidar su último sueño. Él estaba ahí, sosteniendo su mano en un restaurante caro mientras le pedía que se casara con ella.

Si. Sí y mil veces sí.

Caroline miró la libreta donde acaba de escribir su sueño y en un arranque de ira arrancó las últimas páginas enojada porque ella nunca conocería a….

Y entonces despertó.


La rubia intentó controlar sus pulsaciones. Demonios, era un vampiro. No tenía pulsaciones.

-Klaus-. Murmuró y supo por el breve jadeo de Bonnie que su amiga la había escuchado-. Llevo años soñando con Klaus.

Bonnie le sonrió.

-No sé si me interesa saber…

-No, no es gracioso-. La seriedad, tan atípica en el rostro de Caroline obligó a Bonnie a callarse-. Es decir, no se trata de un sueño común. Yo… sueño con él, con la vida que me prometió, con todas y cada una de sus proposiciones y….

-Caroline, está bien extrañarlo.

-No no. No lo entiendes.


Caroline tomó asiento en la última fila del aula donde la profesora se disponía a empezar la clase.

Bufó.

La clase aún no empezaba y ella ya estaba bufando. Era demasiado temprano para escuchar a la Prof. Valmont recitar verdades del universo, misterios sin resolver y mitos arcaicos.

-Hoy vamos a hablar sobre los universos paralelos-. Explicó la profesora-. En teoría los universos paralelos son materia de estudio de la física cuántica pero hoy nos daremos el gusto de estudiarlos desde su plano filosófico.

Caroline sabía poco y nada de los universos paralelos más allá de un par de películas de ciencia ficción pero podía asegurar, con profunda determinación, que le importaba un rábano lo que sucediera con los universos paralelos en el plano filosófico.

La profesora debió haberla escuchado bufar (Caroline no tenía idea cómo lo hacía pero la profesora siempre la vieron quejándose) porque burlonamente preguntó:

-Señorita Forbes, dígame. ¿Qué conoce usted respecto de los universos paralelos?

-Ehm, bueno. Lo que sabemos todos. Son dobles nuestros en una tierra similar a esta.

Toda la clase rió.

-¿Ellos son dobles nuestros? ¿Por qué nosotros no somos dobles de ellos? ¿Quién es el alma original?

-¿Original?

-Ya sabe, señorita Forbes. El alma que da comienzo a todos. ¿Cuál de todas las Caroline Forbes que habitan el multiverso es la original?

Caroline sonrió.

-Yo, por supuesto.

La profesora también rió, encantada con la respuesta.

-¿Segura?

-Bueno, no conozco a ninguna otra Caroline Forbes.

-¿Ni en sus sueños? .- Preguntó la profesora en un susurro.

-¿Qué quiere decir?

-Nada, por supuesto. Nada.

Caroline quiso seguir preguntando, pero la profesora ya había pasado a otro alumno. Por primera vez, tomó nota de aquella clase, aunque fuera un delirio.

Una breve introducción a los argumentos físicos, un par de preguntas como disparadores y la discusión central.

Cuando terminó la clase, tomando la iniciativa, Caroline se acercó a la profesora.

-¿Por qué otras preguntas si conocía a otras Caroline en mis sueños?

-¿Qué?-. La profesora intentó hacer memoria-. Ah, es solo un viejo cuento que me vino a la memoria cuando charlaba contigo y tu avasalladora seguridad de que eres única en el universo.

-¿Un cuento?

-Un viejo cuentos de hadas, de una niña que muere antes de tiempo y viaja a través de los sueños. Nunca se encuentra con el chico que la sueña porque ambos habitan en dos universos paralelos y la única conexión que tienen es a través de los sueños.

Caroline se despidió de la profesora con un gesto de respeto y volvió a su cuarto universitario para dejarse caer sobre la cama.

Klaus.

Ella soñaba a menudo con ese hombre. Su cabeza comenzó a doler, por qué no podía recordar más…

Y entonces despertó.


Caroline se mordió la lengua.

-No se trata de que sueño con él sino de que… .demonios, no sé como decirlo.

-Hagamos algo-. Le propone Bonnie-. Juguemos a que no soy tu amiga de la infancia.

-¿En serio?

Bonnie rió.

-Si. En serio, Caroline. No soy Bonnie tu amiga, no soy Bonnie la bruja. Soy una extraña a la que le cuentas tus problemas.

Caroline rodó los ojos con un gesto tan suyo que ni la eternidad que le ofrecía su condición de vampiro podría borrar.

-Bien-. Dijo con fastidio-. Bien. Está bien.


Los niños correteaban por el parque.

Eran dos y ambos eran rubios.

Caroline los controlaba con la mirada mientras bebía un poco de su café.

Repasó mentalmente las tareas que tenía pendiente: ir a la tintorería, comprar un poco de pan y sacar un turno para arreglarse el cabello. Ese último ítem era de vital importancia.

-¡Mamá!-. Gritó la pequeña-. Mamá, Erik no quiere que juegue con él y sus amigos.

Caroline miró a su hijo mayor.

-Erik, sé más caballeroso con tu hermana-. Por supuesto, el pequeño la ignoró olímpicamente-. ¡Voy a decirle a tu padre!

-¿Qué vas a decirme?

-¡Nik!

Ella le sonrió, no acostumbraba a verlo a menudo a esas horas de la tarde y parecía mil veces más guapo que cuando se esperaba despedido en la mañana.

La pequeña se acurrucó contra su padre con un chillido de felicidad. Pequeña embustera, siempre llegaba a su padre primera.

Nik se carcajeó mientras levantaba a su hija por los aires.

Caroline sólo pudo pensar en lo mucho que amaba a esas personas.

Y entonces despertó.


-Comenzó hace varios meses. Es decir, hace varios años que sueño con él. Al principio eran sueños normales.

-¿Normales?

-Sí, ya sabes. Los sueños que tenemos todos. Soñar con algún hecho del pasado o alguna ridícula situación con alguien que conoces-. Bonnie asintió-. Eso era "normal". Pero hace varios meses esos sueños empezaron a cambiar…

-¿Cómo cambiaron?

Caroline hizo silencio por un minuto y Bonnie temió haberla presionado demasiado. Caroline no era una persona que guardara silencio.

-Cuando despertaba… ya no tenía esa sensación de que había soñado… parecía, no lo sé, Bonnie. Parecía que era un recuerdo.

Bonnie la miró confundida.


Cerró con fuerza su casillero y no le importó que el resto de los estudiantes la miraran.

Acomodó su uniforme de animadora con desgano. Al diablo con todo.

Al diablo el maldito examen de francés. Al diablo el herkie que no terminaba de perfeccionar. Al diablo sus amigas. Al diablo sus padres. Al diablo todos.

Salió con paso determinado de la escuela y se dirigió a un parque cercano, casi sin darse cuenta. Estaba completamente exhausta.

Los exámenes, el baile de fin de año, la muestra de animación, la final del campeonato.

Soltó un pequeño grito de exasperación. Y deseó no cargar con todas esas tareas ella sola.

La culpa era del resto, obvio. Si no fueron unos incompetentes ella podría delegar, pero como lo eran, tenía que encargarse ella sola de todo.

Soltó otro grito que intentó ahogar con sus rodillas pero en esa oportunidad una voz molesta la interrumpió.

-¿Podrías dejar de hacer eso? Estás molestándome.

Caroline pestañó levemente avergonzada.

-Oh, lo siento. No te vi.

Un muchacho, algo mayor que ella, rodó los ojos con molestia y siguió dibujando algo en un bloque de hojas que tenía sujeto con sus piernas.

-¿Qué estás haciendo?

Esta vez el muchacho la fulminó con la mirada.

-Sigues molestándome-. Le reprendió y Caroline lo ignoró para deleitarse un momento con su acento británico.

-¿Estás dibujando? -. Le preguntó ignorándolo, mientras señalaba el block de hojas.

Él rodó sus ojos, otra vez y masculló algo que sonó a un insulto.

-Si.

Caroline pestañó por la seca respuesta del chico.

-Ah. Bueno. Lo siento. Lamento el pequeño momento de drama. Soy Caroline.

Él la miró por unos momentos.

-Apuesto lo que quieras que esos pequeños "momentos de drama" son bastante cotidianos en tu vida-. Ella hizo un mohín con la boca que él encontró adorable. Le resultó perturbador encontrarlo adorable-. Niklaus.

-¿Qué tipo de nombre es ese?

-¿Nunca dejas de hacer preguntas?

-Lo siento-. Murmuró ella-. Realmente lo siento-. Y con aire abatido comenzó a levantarse lentamente-. Siempre hago todo mal.

Niklaus la figura con culpa.

-No… no es necesario que te vayas. Yo también tuve un día difícil-. Caroline le dedicó una sonrisa reluciente-. ¿Qué te sucedió a ti?

-Oh, nada-. Ella sinceramente no estaba acostumbrada a que alguien le preguntase-. Es decir, solamente estoy cansada de hacerme cargo de todo y seguir siendo la mala de la película.

Él se rió.

-Oh, sí. Sé muy bien lo que se siente.

Se observaron cómplices un momento y Caroline, como la romántica perdida que era, supo que toda su vida estaba a punto de cambiar.

Y entonces despertó.


-Los sueños empezaron a cambiar, la forma de ser… realmente no puedo explicarlo, pero Bon, no eran normales sueños. Yo los sintieron. Aún lo siento.

-¿Qué cosa? ¿Crees que podrías tratar de explicarme qué es lo que sientes?

-Pues… siento que es mucho más allá de un sueño. Es como un mensaje, como un recuerdo. Es algo que yo viví… Bonnie, no pasé ninguno de esos momentos y sin embargo sé que eso pasó. En algunas ocasiones recién nos conocemos, en otras somos parejas, algunas son escenas de la vida cotidiana, otras son escenas que parecen sacadas de novelas, ya sabes, salvándome de un naufragio… .ciertamente.

Bonnie intentó contener su risa aunque fracasó estrepitosamente.

-Lo siento, Care. Lo siento-. Hizo un ademán con los brazos.

-Olvídalo. Creo que te ganaste el derecho a reírte de mi.

-No me río de ti, me río contigo.

-Oh, por favor. No necesito que seas condescendiente conmigo.

-Y, en esos sueños ¿Son tú y Klaus?

-¿Qué quieres decir? Por supuesto que soy yo y Klaus.

-Me refiero, eres Caroline Forbes, la Caroline Forbes Miss Mystic Falls, animadora, vampiro.

-Oh no. No. Es decir, si soy Caroline. Me llamo Caroline, luzco como yo pero no soy vampiro. Él tampoco. Creo… estoy seguro que yo sigo teniendo las mismas inseguridades que en la vida real y que sigue atormentado por sus demonios pero no, no es Klaus el híbrido original, no soy Caroline la vampiro bebé.

-Es raro.

Caroline suspiró.

-Lo sé, por eso te digo que me estoy volviendo loca. Es como si fuera yo y él era él pero al mismo tiempo no soy yo y no es él. Hay veces donde sueño que me despierto agitada por soñar con él. Lo juro no tiene sentido….

La rubia siguió hablando por varios minutos hasta que se percató de que Bonnie ya no estaba escuchándola.

-¿Bonnie? ¿Hola? Amiga con problemas aquí.

-Pareciera, bueno he escuchado algo al respecto pero ciertamente no sé si…

-¿Qué? Por favor, dame una pista, por ridícula que sea.

-Bueno, entre las brujas… Está bien. Pero no comiences a gritar-. Caroline asintió frenéticamente con la cabeza-. Entre las brujas se cree que hay almas que están destinadas a encontrarse por toda la eternidad. El lazo es tan fuerte y necesario, que se reencuentran a través de la historia una y otra y otra vez.

-¿Almas gemelas? Oh, por favor, Bonnie.

-Exactamente-. La interrumpió Bonnie-. Almas gemelas unidas a través del tiempo y del espacio. Pero… Caroline, no estás soñando con una vida pasada. Estás soñando cosas que no pasaron.

-Claro que no sucedieron, Bonnie. Es decir, por ejemplo, el sueño donde Klaus vuelve de la guerra-. Bonnie se agendó mentalmente preguntar por eso después-. Claramente no sucedió, yo no había nacido en 1900 y Klaus ya era vampiro…

-Exacto. A Klaus no se le dio la posibilidad de vivir varias vidas, porque su vida inmortal cruzó todas las barreras del tiempo.

Caroline se estremeció.

-¿Qué estás diciendo?

-Estoy diciendo que si Esther nunca se convirtió a sus hijos en vampiro, existe la posibilidad de que tú y él se encontrasen todas y cada una de esas veces. Y, dicho eso, me gustaría expresar mi absoluta estupefacción al respecto.

Caroline sintió como su corazón se contraía. Su muerto corazón se contraía.

-¿Quieres decir que estoy soñando con algo que nunca fue pero podría haber sido?

-Lo siento, Care.


Nueva Orleans se había vestido de fiesta.

La gente reía mientras disfrutaba la música y el alcohol que vestía a la ciudad con un estruendo de colores y sentidos.

Caroline utilizó la compulsión para hacerse paso a través de la muchedumbre y llegar al centro de la acción.

Sintió su vestido mecerse con el suave viento del sur y sus tacones replicaron sobre el pavimiento.

Utilizó sus sentidos para encontrarlo ya los pocos segundos giró su cabeza hacia el hombre que la miraba desde la farola de la esquina.

Caroline era un vampiro, pero percibir a Klaus iba mucho más allá de sus habilidades vampíricas. Ella podría encontrarlo en cualquier lugar del mundo, de cualquier mundo, en cualquier tiempo.

Le sonrió.

-Hola amor-. Ella se dejó acariciar por el sonido de su voz-. Te extrañé.

-Creí que ibas a preguntarme qué hacía en tu ciudad.

-Buscarme, por supuesto.

-¿Por qué te buscaría?

-Porque no hay instante donde no estemos buscándonos.

Caroline le sonrió y se acercó hacia él…

Y entonces despertó.

Pero esta vez, despertó sabiendo que volvería a verlo.

Ya nos encontraremos otra vez


Dedicado a mi Profesora Valmont en la vida real. Y en la de mentirita también.

Lita.