CAPÍTULO 2
"Callejón Diagon"
Narra Sirius
19 de agosto
Desde mi cumpleaños y el de Meghan, la pasamos castigados ambos, obviamente los castigos tenían un por qué.
Ese día me desperté de repente, por un golpe que había escuchado desde la habitación de al lado. Mi mirada se dirigió al reloj, eran solo las 8 de la mañana, suspiré pesadamente, me dispuse a darme vuelta cuando de repente escuché otro golpe más, que provenía de la habitación de Meghan.
—Maldición quiero seguir durmiendo. —pensé.
Me había levantado para ver qué ocurría y vi a mí querida prima Bellatrix, "nótese el sarcasmo", con Megh peleándose, pero lo mejor era que Bellatrix tenía todo el rostro repleto de granos llenos de pus a punto de reventar.
Cabe mencionar que me estoy riendo en voz alta, los chicos me matarán. No se porque Meghan quiere que haga esto, en fin sigo narrando lo que ocurrio ese día...
Había empezado a reírme al ver la cara de Megh, tratando de contener la risa, mientras le tiraba lo que encontraba por la habitación a su hermana para que no se acercara a ella.
—Estúpidos sé que lo hicieron ustedes. —Gritaba Bella.
—¡Sirius no fue! Bella, fui yo. —contestó Megh con una sonrisa burlona.
—¡Quítame esto ya! —gritaba Bella a Megh— Quiero mi cara limpia de estos malditos granos, estúpida, le diré a mamá y te la verás con ella. —Agregó furiosa.
—¡No te tengo miedo Bellatrix! ¡Vete de mi cuarto! No tengo miedo a tus amenazas. —respondió Megh— Además, creo que un nuevo color de piel no te vendría nada mal... —Agregó pensativamente.
—Maldita estúpida. —dijo Bella, segundos después se marchó de la habitación dando un portazo.
—Implementaré esa broma algún día. —dije
—Vete de mi habitación tengo que vestirme nos vamos al Callejón Diagon. —respondió.
—Si capitana. —dije mientras daba media vuelta y me encaminaba a mi habitación.
Me di una ducha rápida. Una vez preparado me senté en la cama esperando que Megh tocara la puerta para ir a desayunar juntos.
Estaba emocionado porque iba a tener mi primera varita. Al fin.
Narra Meghan
Después de que Sirius se fuera me alisté para poder ir al callejón Diagon.
Como siempre primero me dirigía hacia la habitación de Sirius y de allí ambos bajamos hacia la cocina. Una vez ahí, me preparaba unas tostadas con jugo como habitualmente hacía.
Cuando me senté a la mesa, mi madre me veía enojada y Bellatrix me miraba con burla.
Se fue la incomodidad cuando terminamos de desayunar y nos fuimos a la sala de estar a charlar hasta que los demás terminaran.
—Vamos por aparición —dijo Andy.
—Muy bien, ahora vamos. —dije.
Nos dirigimos en silencio hasta el centro de la sala esperando nuestro turno.
Primero se fueron mis tíos con Sirius y Regulus, luego mis padres con mis hermanas y yo.
Apenas llegamos fuimos a buscar galeones a Gringotts, ya que no traíamos encima, luego a Flourish y Blotts por los libros que necesitamos para ese año.
Sirius y yo nos escapamos para ir a la tienda de bromas Gambol & Japes, yo tenía unos ahorros y por supuesto compré varias cosas. Sirius también compró algunas cosas que vendrían bien para nuestras bromas de este año.
Nos reencontramos con los demás camino a la tienda de Madame Malkin "Túnicas para todas las ocasiones" decía el escaparate, Sirius y yo nos probamos nuestras túnicas e hicieron algunos ajustes en las medidas, las compramos. Por último, nuestros padres nos ordenaron que vayamos por nuestras varitas a la Tienda de Varitas Ollivanders.
En cuanto entramos sonó una campanilla y apareció en Sr. Ollivanders con una sonrisita, nos miró atentamente, pero cuando íbamos a decir algo nos interrumpió y nos dijo;
—Señorito Sirius Black y Señorita Hidra Black sabía que vendrian, esperen un momento por favor.
Se dio vuelta rápidamente y subió por una escalera.
Acto seguido, sacó una caja de unos estantes de arriba y vino al mostrador nuevamente.
—Señorito acérquese por favor. —Dijo sonriendo.
Sirius se acercó mirando con curiosidad que es lo que ocurriría, indeciso de que hacer.
Finalmente agarró la varita, la agitó un poco y salió una luz brillante de ella.
¡Esa era su varita!
—Esa varita Señorito Black está hecha de roble, 28 cm, con núcleo de Fibra de corazón de Dragón. —Dijo el Sr. Ollivanders. Con ojos brillosos al notar que había acertado a la primera con la varita de Sirius.
Lo miré sonriendo, rápidamente noté que se mi cabello adquirió una tonalidad azulada.
Ollivanders me miró algo sorprendido. segundos después se dio vuelta nuevamente, para ir por mi varita.
Ollivanders se fue al otro extremo de las estanterías y trajo otra cajita como la de Sirius.
Me la entregó sonriendo.
Agarré la varita cuidadosamente, inspeccionándola.
Finalmente, agité un poco la varita, pero, segundos después que hiciera eso... las cajas de las estanterías se cayeron todas.
Recordar ese momento me avergüenza un poco, porque yo no tuve mi varita al primer intento.
Después de 4 intentos fallidos, empecé a exasperarme. En el quinto intento agarré otra varita que me entregó.
—Estoy seguro de que esa es la correcta señorita. —Dijo expectante.
Tenía miedo, y... ¿si no encontraba la varita perfecta para mí?
Desconfiada la agité y automáticamente se arreglaron todas las cosas que rompí con las demás varitas, en el cual salió un resplandor que me influyó confianza y alegría.
—Bueno, después de todo no era una squib... —Pensaba con alegría
La había encontrado por fin.
—Esa varita está hecha de roble inglés, 29 cm, con núcleo de pluma de fénix. Es una varita poderosa señorita cuídela bien, sé que llegará a hacer grandes cosas. —Me dijo el Sr. Ollivanders.
—¿Cuánto es Sr. Olivanders? —pregunté con una sonrisa.
—8 galeones. —Respondió.
Le entregué los galeones, nos despedimos y salimos de la tienda.
—¿A dónde nos dirigimos ahora Megh? —dijo Sirius
—Vamos a la Heladería de Florean Fortescue, yo invito. —respondí con una sonrisa.
—No, mejor yo pago, tú me regalaste algunos artículos de bromas. — dijo sonriendo.
—Bueno si tú lo dices... —contesté encogiéndome de hombros.
Fuimos a la heladería y escogimos el helado que queríamos, charlábamos mientras nos dirigíamos a la tienda de Animales Mágicos, cuando llegamos ya habíamos terminado nuestros helados, entramos y me dispuse a ver una lechuza, hasta que vi una negra como la noche y unos preciosos ojos azules.
—Me llevo esa. —dije a la señora.
—Muy bonita elección, —contestó— 19 galeones cuesta esta.
Le entregué los galeones y nos marchamos al lugar de encuentro con los demás.
Iba hablando de mi nueva lechuza con Sirius, debatiendo para ponerle un nombre.
—¿Qué tal Blackie? —preguntó.
—Me encanta. —respondí sonriendo— No puede ir más de acuerdo con ella. -Agregué riendo.
En un momento pasamos por la tienda de escobas y nos quedamos embobados viendo la última generación de escobas más rápida que hayamos visto.
—Esa escoba la usan los jugadores profesionales como los de Bulgaria e Inglaterra... —dijo Sirius.
—Algún día la tendré y jugare mejor que tú. —respondí riendo
—Soy más rápido que tú, ¿recuerdas la última carrera? —contestó burlonamente.
—Pf... Hiciste trampa ese día. —dije rodando los ojos.
Seguimos caminando y en un momento en el que estaba distraída me choqué con alguien.
—Lo siento estaba distraída. —contesté tratando de disculparme.
—No pasa nada yo también estaba distraído. —Dijo frotándose la cabeza y acomodándose los lentes.
—Soy Meghan Black, un gusto. —Dije con una sonrisa.
—Igualmente, soy James Potter. —se presentó— ¿Tu madre es Walburga Black? —preguntó.
—No, es mi tía. ¡Sirius! ¡Ven aquí!, él es el hijo de Walburga. —contesté.
Sirius llegó a mi lado y miró a James.
—Hola soy Sirius, primo de Hidra. —Dijo divertido.
—¿Hidra? —preguntó James.
—Es mi primer nombre, lo detesto. —contesté con una mueca.
(Lo sigo detestando)
—Bieeen. —respondió James— Es un nombre raro.
—Es que mi familia está obsesionada con las constelaciones y estrellas... —respondí.
Vi a mi lado, Sirius estaba conteniendo la risa.
—Me vengaré. —susurré.
Se encogió de hombros y miró a James.
—Nos tenemos que ir James, ¿iras a primer año en Hogwarts? —pregunté.
—¡Si! —Me respondió- ¿Ustedes? —preguntó.
—También. —Respondimos en coro Sirius y yo.
—¡Nos vemos en el andén 9 ¾! —dijo James con una enorme sonrisa.
—Adiós James. —respondí con una sonrisa.
Cuando llegamos al punto de encuentro, nos miraron enojados nuestros padres, incluyendo Bellatrix y Narcissa, Andy nos miraba con comprensión.
—Se nos pasó el tiempo... —respondimos ante sus caras de enojo encogiéndonos de hombros.
—Llevamos 20 minutos esperándolos. —dijo Walburga con desprecio.
—Vámonos de una maldita vez. —Bramó mi madre.
Lo típico, nos castigaron nuevamente.
Cuando finalmente llegamos, comencé a ordenar las cosas de mi habitación y darle de comer a Blackie, mi nueva amiga.
Faltaban solo 2 semanas para que nos marchemos a Hogwarts y lo esperaba con ansias.
