CAPÍTULO 4

"Primer día, primer castigo"

Narra Meghan

El primer día de clases había llegado, era la típica chica que le gustaba madrugar, aunque lo asociaba más que nada por las noches de insomnio, por lo que había despertado antes que Lily y Alice, punto a mi favor ya que podía tomarme mi tiempo en arreglarme.

En cuanto terminé me cepille el cabello que estaba en su color natural con mis ondas naturales, siempre lo llevaba suelto, ese día no sería la excepción. Minutos después, fui a preparar lo que necesitaba para ese día.

En cuanto terminé vi que Lily se estaba levantando y se refregaba los ojos.

—Buenos días, Lily. —Saludé, frotándome los ojos.

—Buenos días, Meghan... —Saludó, para después bostezar—, encárgate de despertar a Alice, yo me daré una ducha... —Me dijo entre cerrando los ojos.

Una idea brillante cruzaba por mi mente en ese preciso momento.

—Bien, tú ve tranquila que yo la despertare. —contesté sonriendo.

—Procura no despertarla bruscamente. —advirtió.

—¿Cómo crees eso de mí? —Pregunté— No despertaría jamás a una persona de manera brusca... Nunca. —respondí inocentemente con una GRAN sonrisa.

—Está bien... aunque algo me dice que debería mantenerte vigilada. —dijo no muy convencida para después entrar al baño.

Se me formó una sonrisa maliciosa, tenía una perfecta idea para despertarla.

Corrí derecho hacia mi baúl y saqué una pequeña cajita, vi que Alice estaba durmiendo boca arriba, muy pacíficamente.

Perfecto.

Me acerqué a Alice lo más silenciosamente posible y saqué el contenido de la caja, para colocárselo segundos después sobre su pecho.

Un bromita piadosa no le causa mal a nadie. ¿Verdad?

—¡Alice, despiértate rápido hay una araña! —dije "asustada".

—¿Qué? Déjame dor... —Comenzó a decir— ¡Aaaaaaah! ¡Quítenmela! ¡Quítenmela! —Gritaba. De un manotazo se la quitó de encima, para después mirarme.

Estaba tirada en el piso retorciéndome de risa al recordar su cara al ver la araña de plástico.

—¡Ja-ja! —Dijo fulminándome con la mirada— Muy graciosa Meghan, linda forma de despertarme —Agregó frotándose los ojos.

Pobre Alice, apenas me conocía y yo haciéndole bromas.

—Tranquila, fue solo una bromita pequeñita —dije acercándome para darle un abrazo.

—Bien, pero no lo vuelvas a hacer. —dijo mirándome de manera desconfiada.

—Ya, ya, deja de lloriquear era una araña falsa te das cuenta a kilómetros de distancia. —respondí.

A los pocos segundos, salió Lily asustada del baño.

—¿Qué paso? ¿Qué fue ese grito? —Preguntó con el ceño fruncido.

—Nada... —respondí.

—Meghan me despertó con una araña falsa. —Me acusó Alice.

—¡Meghan! Te dije que la despertaras, no que la asustaras. —M regaño Lily con el ceño fruncido.

—Fue una simple bromita... —dije encogiéndome de hombros— Las espero abajo. —Dije cambiando de tema.

—Nos vemos en el Gran Comedor. —Dijo Lily

—Yo aún tengo que prepararme. —Dijo Alice.

Cuando iba bajando, vi a Remus, James, y Peter sentados en la sala común.

—¡Hola, chicos! —dije alegremente.

—¡Hola Megh! —gritó James para después tirarme de un abrazo.

—Hola Megh. —Saludó Remus— ¿Qué tal tu noche? —preguntó.

—Muy bien, gracias. —Sonreí cálidamente— ¿Y tú? —pregunté.

—Muy buena, casi no dormimos. —respondió.

—Hola Meghan. —Saludó Peter.

—Hola Pet. —Respondí— ¿Y mi primo? —Pregunté.

—En la habitación arreglándose, está tardando lo mismo que James tardo. —Dijo Remus— Agregando que no podía lograr despertarlo y le tuve que lanzar un aguamenti. —Agregó

—Yo en casa para despertarlo hacia lo mismo o reventaba un globo cerca de su oreja. —Le comenté riendo.

Los chicos comenzaron a reírse al escucharlo.

—¿En verdad ya saber hacer aguamenti? —Pregunté.

—Era el único que podía hacerlo. —Dijo James— Yo solo veía a mis padres cuando lo utilizaban, pero nunca lo intenté desde que tengo mi varita.

—Mi padre me enseño. —Respondió Remus, sonriendo— Vivimos muy cerca de un bosque.

Narra Sirius

Despertarse de improviso empapado por un aguamenti no es agradable, me levanté exasperado, le lancé una mirada asesina a Remus, por un momento pensé que fue Meghan siempre me despertaba así

Cuando me levanté, vi como todos se reían.

—Que formas de despertarme, queridísimo Remus. —dije enojado.

—No te despertabas, no tenía otra opción. —Dijo encogiéndose de hombros.

Vi que Peter estaba igual que yo, empapado, pero aun así seguía riéndose.

Les lancé una mirada fulminante para que se callaran, segundos después me metí en el baño para darme una ducha rápida e ir a clases.

Mi mirada asesina no provoco nada, solo comenzaron a reír más.

En cuanto salí ya vestido, tomé mis cosas y bajé a la sala común, vi que Megh estaba charlando con los chicos.

—Son muy considerados por esperarme. —Dije dramáticamente.

—Tardabas y preferimos bajar. —Dijo Remus.

—Sirius siempre tarda en alistarse. —Dije rodando los ojos.

—Lo notamos. —Dijo James, riendo.

—Vamos al gran comedor tengo hambre. —dijo Megh.

Reímos por su comentario y escuchamos que Peter dijo un yo también o algo así no le presté mucha atención.

Cuando llegamos comenzamos a devorar lo que nos servíamos en el plato. El único que come lento y en poca cantidad es Remus. Vi que Peter tenía lleno su plato de pastel con chocolate y waffles.

Meghan dejó de comer por unos momentos, conectamos mirada por solo unos segundos. Asentí en respuesta.

—Chicos se me ocurrió una idea, no sé si les gustaran las bromas, pero a mí y a Sirius nos encantan y tenemos planeadas muchas para este año. —Dijo Megh entusiasmada— ¿Se apuntan para una broma de iniciación? —Preguntó en voz moderadamente baja.

—Es verdad, trajimos todo lo necesario —Dije—, yo por supuesto me uno.

—Yo también me apunto, en mi casa vivía haciéndoles bromas a mis padres... —dijo James.

Megh y yo reímos en respuesta.

—No lo sé, chicos, y ¿si nos atrapan? Nos castigarán y no quiero eso en el primer día de clases. —Razonaba Remus.

—Yo si quiero. —dijo Peter, pero su cara daba entender que pensaba lo contrario.

—Vamos Remus no seas aguafiestas. —dije sonriendo.

James asintió en respuesta.

—¿Quién dijo que nos castigarán? —preguntó James.

—¡Nunca sabrás lo divertido que es si no corres el riesgo! —dijo Megh con una gran sonrisa.

—McGonagall por ejemplo o Filch, pero lo haré. —Respondió, podía percibir cierta indecisión aún.

Megh asintió.

—Tengo un plan. —Dijo sonriendo— Luego de clases lo haremos, el plan es así... —Agregó.

Narra Meghan

Transformaciones con Slytherin. Era mucho para el primer día, nuestra primera clase, y era con Slytherin. Maravilloso.

—Corran llegaremos tarde, todo por tú culpa Peter nunca te dejaremos comerte un pedazo de pastel de más. —dijo James lamentándose.

—Apuren el paso es aquí a la vuelta. —dijo Remus.

Entramos y notamos que estaban todos ya en sus lugares, y en el escritorio donde se supone que debía estar la profesora McGonagall, no estaba, en su lugar había un gato, me llamo la atención pero aun así fui y me senté junto a Remus delante de todo.

James y Sirius se sentaron detrás de nosotros, y Peter se sentó junto a un Slytherin que parecía querer matarlo en cualquier momento.

Comenzaba a preguntarme en donde estaba la profesora cuando vi que el gato sobre el escritorio se transformaba en la profesora McGonagall.

—Profesora eso fue increíble. —Dijo James sorprendido.

—Gracias por el cumplido Potter, pero no voy a permitir que ningún alumno, en ninguna circunstancia llegue tarde a mi clase, 5 puntos menos a Gryffindor a cada uno de los que llegaron tarde. —Dijo mirándonos severamente- Comencemos... —Agregó para todos.

Cuando por fin salimos de la clase nos tocaba un pequeño receso de 10 minutos y tocaba Historia de la magia con Hufflepuff.

James, Sirius y Peter solo decían que sería un buen momento para dormir.

Cuando al fin terminamos con las clases del día se puso en marcha el plan: Broma de iniciación, molestando a Filch.

—Espérenme aquí, ahora regreso. —dije— Sirius acompáñame.

Corrimos hasta la sala común y fuimos a nuestras respectivas habitaciones buscamos lo que queríamos y nos dirigimos con los chicos nuevamente.

—Aquí tengo lo que necesitaba. —dije mostrando los panecillos.

—¡¿Panecillos?! —Preguntaron a coro.

Sirius y yo nos lanzamos una mirada cómplice.

—No son cualquier tipo de panecillos, estos hacen que tu voz se convierta como la de una ardilla y el toque final es el glaseado que te tiñe el cabello de muchos colores, cambia cada 5 segundos —Explico Sirius.

—¿Cuánto dura? —Preguntó Remus.

—1 día o 2 depende si trata de quitárselo —Respondí.

—¿Trajiste lo que te pedí Sirius? —Pregunté.

—Por supuesto. —respondió.

Agarré uno de los panecillos y lo meti en una caja con dulces que provocan diarrea y le puse un listón de adorno.

—¡Vamos yo sé dónde puede estar! —dijo James.

Lo seguimos hasta uno de los pasillos que, según James, Filch tiene las cosas de limpieza.

Justo cuando estábamos por doblar por un pasillo vimos que Filch estaba caminando en nuestra dirección.

—Escóndanse. —Dijo James.

—Yo pongo el paquete en su camino. —dije— Wingardium Leviosa. —Recité orgullosa de que mi hechizo haya salido perfectamente, a pesar de que aún no tuvimos esa clase, lo sabía porque me leí algunos hechizos del libro de la clase.

—Miren ahí, el paquete... —Dijo Remus.

—¡Ay! ¡Chicos! ¡Se está acercando! —Chilló Peter.

—Cállate Peter. —Susurramos a coro.

—Ahí se lo lleva. —Dijo Sirius.

Corrimos y vimos a Filch comiendo lo que contenía la caja. Para nuestra mala suerte, Peter se cayó e hizo un estruendoso ruido. Vi a Sirius y James riéndose, señalando a Filch.

Cuando Filch vio a su cabello de un color naranja chillón.

Sirius gritó;

—No sabía que le agradaba esos colores para teñir su cabello, no le combina, lo hace ver muy afeminado... —Comenzó— ¿Es una mujer en realidad? —Preguntó provocando que este se enfureciera.

James comenzó a reír, yo le seguí, Remus no pudo contener la risa y se le escaparon unas cuantas carcajadas. Peter no se rio en ningún momento, porque estaba muerto de miedo por la expresión que puso Filch.

—¡Malditos mocosos ustedes fueron...! —Gruño Filch.

Comenzamos a correr lo más rápido posible, vimos que Filch nos estaba siguiendo, gritándonos, al mismo tiempo que se tiraba unos horribles gases flatulentos. Cuando al fin vimos la puerta del gran comedor, Filch nos seguía aún. Entramos con gran estrepito y todo se voltearon a vernos, pero no pudimos seguir avanzando porque McGonagall nos obstruyó el paso.

Todas las casas comenzaron a reír al ver a Filch con el cabello rosa chillón (menos los Slytherin's, claro está) y el rostro de estar aguantándose las ganas de ir al baño.

—¡Ustedes! —Dijo enfadado, agarrando al que más cerca tenía; Peter, este tenía una gran cara de horror plantada, muraba con temor a Filch y a la Prof. McGonagall- Fueron ellos profesora, ellos me hicieron esto, mocosos del demonio. -Musitó de rencor.

—¿Qué acredita a que fueron ellos celador Filch? —preguntó, mirándonos a nosotros de soslayo.

—Tengo testigos. —Dijo Filch.

Todos lo miramos con temor, estábamos casi seguros de que no había nadie en los pasillos en ese momento.

—Continúe. —Dijo la profesora McGonagall.

—¡Vengan ya! —Dijo Filch— Alcornoques... —Susurró.

En ese momento entraron: un chico de segundo año tenía el pelo rubio todo engominado hacia atrás, otro de ellos era alto y gordo, el otro también era parecido al anterior y por último uno moreno de ojos marrón claro. Y qué casualidad de que todos eran de Slytherin.

—Es verdad profesora McGonagall, nosotros íbamos a nuestra sala común y los vimos a ellos haciendo levitar un paquete y el Sr. Filch inocentemente lo tomó y comenzó a comer de su contenido. —dijo el rubio arrastrando las palabras.

—Es cierto nosotros vimos lo mismo, también oímos como Black se burlaba de él. —Dijo el moreno.

—A mi despacho ahora. —ordenó McGonagall— Filch vaya con Madame Pomfrey ella lo ayudará con sus pequeños problemitas. —Dijo cansinamente.

Nos miramos entre todos. Peter se lamentaba de no poder comer. Y escuché a Remus decir, "yo lo advertí".

Seguimos a la profesora McGonagall hasta su despacho.

—Rompieron un récord niños, son los primeros en Hogwarts en ser castigados el primer día de clases. —Dijo enfadada— Su castigo será limpiar sin magia cada uno de los salones de clases, por una semana después de terminar las clases del día. Pueden irse.

Fuimos al gran comedor y comimos como si no hubiera pasado nada.

Luego nos dirigimos a nuestra sala común, nos pusimos a hacer los deberes para semana entrante, bueno al menos Remus y yo... Peter estaba dormido en el sillón, Sirius y James hablaban de tácticas de Quidditch.

—Me voy a la cama —dije una vez que terminé mi ensayo de Historia-, mañana será un día largo...

—Yo también me voy a dormir —dijo Peter— tengo sueño...

—Yo me quedaré leyendo un poco. —dijo Remus— Hasta mañana.

—Adiós. —Dije.

Fui a mi habitación, dentro ya estaban Lily y Alice haciendo los deberes.

—Vaya espectáculo armaron en el gran comedor. —dijo Lily en tono de reproche.

—No sé de qué hablas Lily. —Dije bostezando— Tengo sueño, mañana tengo que limpiar los salones con los chicos. —Dije para después entrar al baño.

Cuando salí noté que estaban acostadas y Alice roncando.

Finalmente me acosté, pensando en que me costaría conciliar el sueño, me dormí casi al instante.