CAPÍTULO 7

"Castigos"

Narra Sirius

Era un día particularmente caluroso, demasiado para mi gusto, siempre fui de las personas que prefieren el viento invernal y la nieve.

Ese día en particular me desperté temprano por los gritos de la habitación de al lado. Me levanté con algo de pereza y me vestí lo más rápido que pude. Fui directamente a la habitación de Meghan, sabía que provenía de su habitación. En cuanto asomé la cabeza vi a mi tía agarrando del cabello a Meghan, mientras que, Bellatrix y Narcissa reían por lo bajo, ambas la miraban con burla.

—A los traidores hay que castigarlos. —dijo Bellatrix— La tía vendrá por ti después, está furiosa.

La furia comenzaba a apropiarse de mí.

—Meghan y yo estamos orgullosos de ser unos traidores y pertenecer a Gryffindor. —Comenté, podía sentir el calor de mis mejillas.

—Que equivocado que estás. —dijo riendo Bellatrix— "Primito".

En cuanto levanté la vista hacía Megh, vi que tenía marcado el rostro por las cachetadas. Momentos después, mi tía por fin la dejó en paz. Cruzó delante de mí, mirándome con desprecio.

—Tu madre vendrá en un rato es mejor que te prepares, ella no tendrá tanta tolerancia como yo. —dijo— Tendrías que ser como tu hermano Regulus, el sí es un buen muchacho con las ideologías correctas. —añadió para después marcharse con un portazo.

No preste mucha atención a sus palabras, no me importaba verdaderamente que me fuera a ocurrir luego, me importaba ver como estaba Meghan.

En dos largos pasos cruce la habitación para abrazarla.

—Siento lo que hizo la desquiciada de tu madre, no merecías ese trato... —dije apenado.

—Si, lo sé, me encantaría poder escapar de aquí algún día, además dije lo que pensaba de ella y de mi familia, eso la enfureció y comenzó a golpearme. Uso... Ya tú sabes... —dijo para después sacarse una lágrima traicionera.

Lo último no me lo veía venir, Meghan era la más pequeña de sus hijas, creía que tendría un poco más de tolerancia con ella.

—Algún día escaparemos para siempre de aquí. —Dije, sonriendo un poco.

—Eso espero, no sé cuánto tiempo duraremos así. —Contestó

—Somos "traidores". —Respondí— No creo que falte demasiado.

—Me casaré y tendré hijos con un mestizo o un muggle ya lo verás, con tal de llevarle la contra a mi familia. —dijo riendo Meghan.

Ambos reinos ante su comentario.

—¡Aja! Esa es una buena estrategia, la implementaré también. —dije riendo.

Ambos nos quedamos en silencio por unos momentos.

—Y... ¿Qué tal si vamos al callejón Diagon? —Preguntó— Tengo que comprar un par de cosas. —Me dijo.

—Por supuesto, vamos. —Respondí.

Y en ese momento escuchamos un grito de mi madre, unas fuertes pisadas subiendo las escaleras, y más gritos.

—¡SIRIUS BLACK, VEN AQUÍ AHORA! —gritaba Walburga.

Me giré y miré a Meghan.

—Creo que es mi turno. —dije nervioso.

—Escapemos, vamos a la casa de James, cuando esté todo más calmado, volvemos. —Dijo Meghan.

—Bien, pero necesitamos ir por red flú y para eso tenemos que bajar a la sala. —Dije mirando en dirección a la puerta.

Escuché un portazo en la habitación de al lado.

—Está en mi habitación, vendrá aquí en tres, dos... —Se escuchó un ruido y vi a mi madre caminando directamente hacia mí.

Contuvimos el aliento por un segundo al verla.

—Hola madre. —Saludé— Te ves más gorda y fea ¿Sabes?

No se que influenció que diga eso, pero pasó, no me arrepentía del todo.

Sentí el impacto de su mano en mi mejilla.

—Ven aqui niño. —dijo con rabia.

Me dirigí junto a ella y me tomó de la oreja fuertemente.

Creo que muchos saben cómo se siente un tirón de oreja, pues nada agradable si se preguntan.

—¡Le vas a sacar lo oreja, déjalo! —gritó Meghan, tratando de defenderme.

La furiosa mirada de Walburga se dirigió hacia Meghan.

—Cállate mocosa impertinente. —dijo tirándola de un empujón al suelo.

Basta, eso era el colmo.

—¡No le hables así madre! —dije siseando de enojo.

—¡Cállate! —dijo gritando y sacándome de la habitación dando un portazo.

Narra Meghan

Tenía miedo por Sirius, Walburga es mucho más cruel y difícil de domar, más que mi madre incluso.

Escuché un estruendo de cosas rompiéndose.

¿Qué estaba ocurriendo? Por inercia abrí la puerta, dispuesta a ver que sucedía. Cuando de repente, Sirius me tomó de la mano, guiándome por las escaleras hasta la sala, nos ubicamos debajo de la chimenea, agarramos un puñado de polvos flú.

Y recitamos muy claramente:

—Mansión Potter. —cerré los ojos al sentir como se me revolvía el estómago.

Cuando abrí los ojos vi una sala muy lujosa, se notaba que era acogedora, cuando salimos de la chimenea nos sacudimos el polvo de la ropa, ambos levantamos la mirada cuando vimos a James corriendo hacia nosotros.

—¡¿Megh?! ¡¿Sirius?! ¿Qué hacen aqui? ¿Qué ocurr...? ¡¿Qué les paso?! —preguntó preocupado.

—Nuestros padres se enteraron de que quedamos en Gryffindor y cuando desperté hoy por la mañana oí unos gritos, entonces me levanté y fui a ver que sucedía... —Relató Sirius— Fue entonces cuando vi a mi tía dándole cachetadas y tirándole del cabello a Megh, le lanzo una maldición imperdonable James. —señalándome— Luego me ocurrió algo similar a mí y bueno el primer lugar que se nos ocurrió era tu casa para poder escaparnos.

—Sentimos no haberte avisado para venir antes, pero fue la de desesperación por escapar que nos trajo aquí. —dije con una pequeña sonrisa avergonzada.

—Tranquilos, pueden quedarse el tiempo que quieran, a mis padres no les molestará en lo absoluto. —dijo James con una amplia sonrisa.

—¡James! ¿Qué sucede? Escuché que conv... Ah... Ya veo... Hola, soy Euphemia madre de James, un gusto conocerlos. —Saludó, caminando hacia nosotros con una amplia sonrisa.

—Un gusto Sra. Potter. —dije sonriendo.

—Hola, Sra. Potter. —Comenzó a decir Sirius— Yo soy Sirius y ella es Meghan.

—El placer es mío, pero no me digan Sra. Potter me hace sentir vieja, llámenme Euphemia. —Dijo la Sra. Potter sonriendo, para después darnos un cálido abrazo a ambos.

—Está bien Sra. digo Euphemia. —dije con una sonrisa.

—James me hubieras dicho que venían tus amigos. —dijo Euphemia reprobatoriamente.

—No sabía que iban a venir mamá, Sirius y Meghan escaparon de su casa, porque los tratan mal desde que quedaron en Gryffindor, llamándolos traidores. —dijo James, explicándole.

—Oh, pero no puede ser, que clase de familia tienen estos pobre niños. —dijo Euphemia horrorizada, notando a su vez los golpes en nuestros rostros— Me hacen acordar a alguien por la apariencia... ¿Cómo es su apellido?

—Black. —respondimos a unísono.

—¡Ah! Me lo imaginaba... Por eso se me hacían familiares... Mi prima es Walburga Black. —Dijo Euphemia.

—Es mi madre. —dijo Sirius, con seriedad.

—Oh pobrecillo, nunca fui de llevarme muy bien con ella... —dijo— Siempre le atrajo mucho la atención cosas muy tenebrosas, averiguaba mucho sobre Grindelwald... y muchos magos oscuros.

Ambos asentimos en respuesta, nuestra biblioteca estaba lleno de tomos sobre magia oscura.

—Si, ella es mi tía. —dije incómoda por la información recibida.

Nos miraba a ambos con comprensión.

—Bueno... No se hagan problema, pueden quedarse el tiempo que quieran. —Nos dijo con pena.

—Muchísimas gracias Euphemia. —dije con una amplia sonrisa.

—Mi marido vendrá en un momento, —dijo sonriendo— ¡Fleamont! —Llamó.

Se escucharon pasos del piso de arriba, luego los mismos pasos bajaban apresuradamente.

Segundos después apreció un hombre no tan alto, con grandes lentes y una apariencia física casi idéntica a la de James.

—Aqui estoy. -Anunció- ¿Qué sucede? —Dijo Fleamont caminando hacia nosotros.

—Ellos son Sirius y Meghan Black, amigos de James. —dijo Euphemia.

—Un placer, es bueno ver a James socializar, siempre fue muy hogareño. —dijo Fleamont.

James puso una expresión de disgusto.

—Un gusto Sr. Potter. —Saludamos a coro.

—Bueno James ¿Por qué no vas a mostrarle las habitaciones de invitados a Meghan y a Sirius? —dijo Euphemia a James.

James asintió en respuesta.

—Si, mamá. —Contestó James— Vamos chicos, las habitaciones están arriba. —dijo James, señalándonos la escalera con una amplia sonrisa.

Miraba asombrada los bonita que era su casa, con muchos retratos colocados en mesas y colgados en las paredes. En cada una de esas fotos mostraba la bonita familia que tenía mi amigo.

—Es muy hermosa tu casa James. —dije, admirando la amplia casa llena de detalles extremadamente bonitos.

—Gracias. —respondió sonriendo ampliamente- Bien aquí es...

Ante nosotros había una habitación bastante grande, con toques dorados y una cama matrimonial, de sábanas blancas con reflejos dorados. Había una amplia estantería llena de libros de toda clase.

—Aquí dormirás tu Megh. —dijo James.

—¡Gracias! Es muy bonita, y mira esa cantidad de libros, creo que estoy enamorada. —respondí sonriendo.

James sonrió en respuesta.

—Vamos a mostrarle la habitación a Sirius. —dijo señalando hacía el pasillo— Esta aquí en frente.

Los tres salimos de mi habitación cerrando la puerta tras nosotros, rápidamente nos dirigimos la habitación de en frente.

—Esta es tu habitación Sirius. —dijo James abriendo la puerta y dejándonos entrar.

La habitación de Sirius también era muy bonita y parecida a la que me había tocado solo con detalles rojos y dorados.

Los ojos de Sirius se iluminaron al verla.

—Mi habitación es parecida a esta, pero más personalizada a mi estilo. —Dijo James.

—Podemos ir a verla, por favor. —dije con un puchero surcando mis labios.

—Vamos, está doblando el pasillo hacia la derecha. —dijo sonriendo.

Salimos finalmente de la habitación de Sirius y doblamos el pasillo a la derecha tal como dijo James, segundos después nos paramos frente a una puerta con un gran poster de una snitch dorada, luego de que los tres apreciáramos el poster, James abrió la puerta y dijo:

—Bienvenidos a mi habitación, o mejor dicho mi santuario.

Los tres entramos a la habitación.

Sirius y yo estábamos embobados apreciando todo.

La habitación de James era más grande que la de invitados, claramente, todo estaba decorado al estilo Gryffindor, con un gran peluche de un león sobre la cama, en un rincón unos baúles y del otro lado una escoba de Quidditch, de última generación cabe destacar. Sin contar la gran cantidad de posters pegados en la pared de jugadores de quidditch, los más grandes estaban ahí.

—Yo soy muy buena en Quidditch, en cuanto sean las pruebas me apuntaré como cazadora. —dije arrogantemente.

—Yo como golpeador, me veré muy sexy golpeando la quaffle. —dijo Sirius con su típica sonrisita de yo soy el mejor.

—Yo quiero ser buscador y lo lograré, mi nombre estará en una placa como el mejor buscador de quidditch de Hogwarts. —dijo James, sonriendo— Haré ganar la copa de Quidditch a Gryffindor.

—¿Qué tal si practicamos hoy? —preguntó el padre de James entrando en la habitación.

—Papá sabes que no me gusta que escuches las conversaciones que tengo con mis amigos lo mismo hiciste cuando hablaba con Remus. —dijo James reprobatoriamente.

—Lo siento no lo pude evitar. —Dijo el padre de James con una sonrisa culpable.

—Me parece una muy buena idea, practiquemos, será bueno cuando llegue el momento de las prácticas. —dije sonriendo.

Pasamos toda la tarde practicando y al otro día también, pero finalmente llegó el momento de irnos. Lamentablemente el tiempo que estuvimos fue muy corto, pero prometimos volver en cuanto se nos diera la oportunidad. Les agradecimos por la atención a los padres de James.

Nos marchamos por red flú a nuestro querido hogar (nótese el sarcasmo), cuando llegamos al ser de noche todos estaban dormidos, fuimos directamente a nuestra habitación.

Tengo el recuerdo de soñar con una familia como la de James, llena de amor y calidez.

Al otro día me levanté y bajé a desayunar, nadie dio opinión al respecto de la escapada que dimos con Sirius, eso sí nos miraban mal y reprobatoriamente, luego de un rato bajó Sirius y nos pusimos a charlar con Andy y pues resultaba que conoció a un chico que Hufflepuff de su mismo año y que comenzaron a salir, no me comento nada más al respecto.

—Luego se los cuento mejor. —dijo Andy mirando de soslayo al resto de la familia.

—Cuéntanos en mi habitación. —dije lo más bajito que pude.

Realmente quería saber ¿Sería la primera de los tres en ser feliz? Era lo único que rondaba por mi mente.

—Bien, yo ya terminé ¿Terminaron? —preguntó Andy.

—Si, vamos. —contesté.

—Pero no termine. —dijo Sirius con un berrinche de niño pequeño.

Me encogí de hombros.

—Si tú te quieres quedar no hay problema, seguro mi madre y la tuya van a querer hablar contigo animadamente. —dije burlonamente.

Sirius puso una expresión de espanto.

—No, no, vamos. —Respondió— ¡Argh! Siempre haces lo mismo. —dijo rodando los ojos

Sonreí con suficiencia.

—Siempre consigo lo que quiero primito. —contesté burlonamente.

Nos dirigimos a mi habitación, apenas entramos los tres cerré la puerta.

—Bien. —Dije sentándome en mi cama— Te escuchamos.

—Se llama... Se llama... Ted Tonks es... —¿Por qué tartamudeaba tanto? — ...hijo de muggles, comenzamos a salir hace poco, pero nuestra familia no va a aceptar de ningún modo que este con un...

Ambos entendimos lo que iba a decir.

—"Sangre sucia" por eso no quiero que se enteren. —Nos relata desanimada.

—Por supuesto que lo no diremos. —dije sonriendo— ¿Quién nos crees Bella y Cissy? —pregunté abrazándola.

—Gracias. —Dijo sonriendo, quitándose las lágrimas— Son los únicos que no me juzgan y me aprecian como soy, aunque guarde apariencias frente a nuestra familia. —dijo de forma agradecida.

Sabía muy bien que es lo que sentía. Miedo.

—Si se te presenta algún problema no dudes en decirnos. —dijo Sirius.

—Lo tendré en cuenta. —contestó acomodándose los rizos hacia atrás.

—Cuando tengas tu primer hijo con Ted, yo seré la madrina. —dije provocado que se sonrojara.

—Ya basta, tengo apenas 15 no pienso en esas cosas, aunque si me gustaría tener hijos en un futuro. —Contestó sonrojándose aún más.

—¿Y tú Sirius quieres tener hijos algún día? —pregunté alzando una ceja.

Amaba incomodar a las personas.

—No, siempre seré un alma libre. —dijo Sirius, cruzándose de brazos.

—¡Ja! Eso lo veremos, alguien robará tu corazón. —dijo Andy riéndose.

—Eh dicho que no. —Dijo Sirius mirando para otro lado.

Y así pasaron las semanas, lleno de regaños y malos tratos por parte de nuestros padres y a la vez riendo y haciendo bromas, lo normal.

Uno de esos días le teñí el cabello a Regulus y fue genial ver su cara de espanto al ver su cabello de color verde chillón, pero claro está que recibí un castigo, limpiar toda la casa a lo muggle, genial.

CAPÍTULO 8

"2do Año"

Narra Meghan

Llegó el día en el que por fin regresaríamos a Hogwarts.

Podría ver a mis amigos de nuevo.

En resumen, la situación luego de terminar nuestro año escolar no mejoró, entre tantas restricciones, no nos permitían enviar cartas a nuestros amigos, no podíamos salir a tomar un simple helado en el callejón Diagon, todo esto como castigo. De tal forma que estuvimos aburridos el resto de las vacaciones. Nos regañaban por cualquier estupidez, tratábamos de ignorarlos y seguíamos haciendo bromas no tan pesadas y, por eso mismo nos aburríamos, todas las bromas eran malditamente repetitivas, hasta que finalmente las dejamos de hacer. El lado bueno de todo esto era con el regreso a Hogwarts teníamos muchas ideas más, de las cuales ya queríamos poder gastarlas, lo más pronto pisáramos el castillo de nuevo.

En cuanto llegamos a la estación, nos dirigimos directamente al vagón donde siempre nos sentábamos, nuestro compartimento por excelencia, mientras que esperábamos a los demás, cuando nos dimos cuenta la puerta del vagón se abrió y por alli entraron James, Peter y Remus, este último con chocolate en las manos y bolsillos.

Al verlos ambos nos levantamos de donde estábamos sentados.

—¡Chicos! ¡Los extrañé! —dije sonriéndoles ampliamente.

—Nosotros también, pero... ¿Por qué no nos respondieron las cartas que les enviábamos? —preguntó James.

Mi mirada se ensombreció. Intercambiamos una mirada con Sirius antes de dar una respuesta.

—No pudimos, llegaban las cartas, pero no podíamos enviar respuestas gracias a nuestros padres, nos tenían vigilados las 24hs del día, desconfiaban, temían ver si planeábamos alguna broma contra ellos, las hacíamos, pero eso empeoro un poco las cosas y las últimas dos semanas que quedaban de vacaciones no pudimos hacer una minúscula broma. —dije con enfado.

James asintió en respuesta, pero en un segundo tomo una expresión de preocupación.

—¿No les volvió a pasar lo mismo que el otro día? Ya saben... —preguntó James.

—No. —contesté— No volvió a pasar desde aquella vez.

Remus carraspeo un poco, tratando de llamar nuestra atención.

—¿De qué no nos enteramos? —preguntó Remus tímidamente.

—Nada grave, técnicamente nos golpeó nuestra madre por quedar en Gryffindor y en cuanto pudimos nos escapamos a la casa de James y estuvimos ahí algunos días. —respondió Sirius restándole importancia, evitando la parte de la maldición.

Remus y Peter nos miraron con preocupación.

—¿Se encuentran bien? Digo ahora con sus padres... —preguntó Peter dudosamente.

Ambos asentimos en respuesta.

—Si, estamos bien, no volvió a pasar. —dije encogiéndome de hombros.

—No merecían ese tipo de trato. —Dijo Remus, parecía enfadado— ¿Qué clase de padres les hace eso a sus hijos?

Todos tomamos asiento, era incómodo para Sirius y para mi hablar de ese día.

—Gracias por preocuparse por nosotros chicos, pero estamos bien.

—Prometemos mantenerlos al tanto si algo sucede. —Dijo Sirius.

Atiné a abrazar a Remus, este relajó sus facciones un poco, pero seguía con el ceño fruncido.

Seguimos hablando y comiendo golosinas de todo tipo, cuando finalmente llegamos, ya era de noche.

Bajamos con los chicos, y vimos a Hagrid el guardabosque, lo saludamos rápidamente ya que se tenía que ir con los de primer año al Gran Comedor para selección de casas, entre ese grupo vimos a Regulus el hermano pequeño de Sirius, el favorito de tía Walburga, claro está.

Nos dirigimos hasta las carrozas, que por alguna peculiar razón marchaban solas. Había solo una con espacio para todos, para nuestra suerte estaban Lily y Snape, este último es blanco principal de nuestras bromas.

Razón principal por la que muchas veces pelee con Lily, porque ella defendía a Quejicus.

—Hola Lily. —Saludé y luego agregué— Hola Quejicus ¿No deberías lavarte el cabello de vez en cuando? —el apodo lo elegimos el año pasado, ya que siempre que nos acercábamos a él siempre se estaba quejando de algo.

—Hola Meghan. —Saludó con una pequeña sonrisa— Por favor ¡deja de decirle esas cosas a Severus! —me contestó algo cabreada— Hola Remus.

—Hola Lily. —Respondió.

Con los chicos comenzamos a reírnos por la cara de Quejicus ante mi saludo algo especial.

—Vaya no me mires así Quejicus, era una simple sugerencia que deberías de tener en cuenta cuando te dignes en lavártelo. —dije en cuanto bajamos de la carrozas.

—Meghan...

—Ya, ya. —Respondí.

Entrando en el Gran Comedor, comenzamos a ver la selección, aun así mucha atención no le preste, porque estaba concentrada tocándome en cabello ahora negro como lo habitual pero con puntas violetas, hasta que preste atención de nuevo al ver a mi primo sentándose en el banquito.

—Regulus Black.

Ni terminó de colocarse el sombrero seleccionador que este ya dijo:

—¡Slytherin!

Era obvio.

Vi como este bajaba con la cabeza en alto y nos miraba con arrogancia y superioridad. No pude evitar lanzar una carcajada al verlo tan orgulloso, del cual Sirius tardó un momento en entender por qué me reía y comenzo a reírse conmigo, mis amigos nos veían sin entender que pasaba.

Finalmente, terminó la selección y comenzamos a comer, vi como los chicos comían muchísimo más que yo.

En cuanto terminamos de cenar nos dirigimos a nuestra sala común.

Tenía mucho sueño después del largo viaje en tren.

—Chicos yo mejor me voy a dormir estoy muy cansada. —dije dándoles un beso en la mejilla a cada uno, provocando que Remus se sonrojara.

Arquee una ceja, intrigada. No había razón por la que se sonrojara.

Cuando llegue a mi cuarto vi que Alice estaba leyendo un libro, me acerqué lentamente a ella y le estampé un abrazo que hizo que se cayera de la cama. Comencé a reírme al ver u expresión, provocando que Alice me lanzara una almohada y con una expresión de odio fingido.

—¡Hola Alice! ¿Cómo estás, tanto tiempo sin verte... —¿Saludé con una gran sonrisa, como si la broma anterior no hubiera pasado.

—Casi me matas del susto. —dijo con el ceño fruncido.

—Si, bueno cosas de la vida. —Respondí sonriendo inocentemente— ¿Pasaste bien en tus vacaciones de verano? —Le pregunté arreglándome el cabello.

El rostro de Alice se iluminó ante mi pregunta.

—Bien, estuve en casa, pero hicimos muchas cosas muggles junto a mis padres, como ir a un lugar llamado cine, comimos helado, hasta fuimos a un museo muy grande del centro de Londres muggle. —Respondió sonriendo.

—Me alegro mucho, al menos alguna de las dos la pasó bien en sus vacaciones de verano. —Dije con sinceridad.

—¿Y tú? ¿Tuviste buenas vacaciones de verano? —Preguntó.

—Si bueno entra en que estuve encerrada en mi cuarto TODO EL VERANO... —respondí— Pues si fue "bueno", lo único que hacía era planear bromas con mi primo y hablar con la única de mis hermanas que me cae bien y no me juzga por como soy, si tuve buenas vacaciones. —contesté.

—Que aburrido. —Dijo dirigiéndose hacia su baúl para sacar un par de cosas de allí— Aun así podrías haber visto a tus amigos... Que por cierto, sin ofender no me caen muy bien que digamos. —Agregó.

Reí por su comentario.

—A muchos no les caen bien, los juzgan por lo que ven, no por como son como personas, por ejemplo yo hago las mismas cosas que ellos y tengo carácter similar al de mi primo y aún asi ni te cae bien y yo sí... —dije sonriendo.

Alice paro de sacar cosas de su baúl.

—Si eso es verdad, pero hay una diferencia. —dijo sonriendo.

—¿Cuál? —pregunté.

—La diferencia es que eres una de mis mejores amigas, junto a Lily y Molly. —dijo— Y otra, es que tú no eres tan arrogante.

Rei ante su último comentario.

—Que cursi eres. —dije abrazándola— Me voy a dormir

Segundos después tomé mi pijama y me dirigí al baño para cambiarme.

Una vez lista, salí del baño.

—¿En qué momento entro Lily? —Dije.

—Entró hace un segundo, estaba hablando con Marlene. —contestó adormilada— Dijo algo de que Potter es un idiota.

Sonreí ante sus palabras, James nunca se cansaría de molestar a Lily.

Al otro día me levanté temprano, para ser exactos a las 6 y para ir al gran comedor tendría que salir a las 7:10. Aproveché para ir a ducharme, en cuanto salí me puse el uniforme y me dirigí a la habitación de los chicos, como siempre Remus es el más responsable y ya estaba levantado y preparado.

Sonreí al entrar.

—Hola Remusin, adivino, no puedes despertar a los chicos. —dije burlonamente.

—Podría decirte una mentira... Pero no Megh, no puedo intenté hasta con chocolate pero eso funciona con nosotros nada más. —dijo riendo.

Había que aprovechar la situación. Peter estaba boca arriba roncando, lleno de baba. Sirius parecía un perro durmiendo en posición fetal y por último, James dormía de costado. Al parecer todos no se durmieron hasta tarde.

—Y si... —Dije sonriendo.

Me acerqué a las camas de cada uno y Remus entendió rápidamente lo que quería hacer para despertarlos.

—Rem tu ve a por la cama de Peter yo por la de James y Sirius. — indiqué.

Sin más me dirigí a la cama de mi primo, recordando que en mi cumpleaños me estampo en la cara mi pastel de cumpleaños.

Dulce venganza.

—¡Aquamenti! —vi como el chorro de agua caía fuertemente en su cara.

Sirius se despertó abruptamente, escupiendo el agua que cayó sobre él.

—Que demo... Meghan estas muerta. —dijo tirándome en la alfombra para comenzar a hacerme cosquillas.

Él sabía muy bien donde era mi punto débil.

—Basta tregua, tregua estamos a mano, por lo de mi cumpleaños. —dije riendo.

—Está bien, tú ganas. —dijo ayudándome a levantar del piso.

—Despertemos a James ¿Me ayudas? —Dije, recuperándome del repentino dolor de cuerpo que me provocó las cosquillas.

—Con gusto. —Dijo riendo.

—¡Aquamenti! —recitamos al mismo tiempo.

Un chorro de agua salió de nuestras varitas, despertando a un ahogado y mojado James.

—Es mejor que corramos Megh. —dijo Sirius con una mirada cómplice.

Reí en respuesta. Despertar a James de manera abrupta, significaba muerte.

—Estoy de acuerdo contigo querido primo. —dije con una sonrisa.

Ambos corrimos en dirección a la sala común, cuando estábamos bajando los últimos peldaños escuchamos su grito.

—¡Están muertos! —dijo James.

Bajamos corriendo hasta llegar a la sala común, veía que James nos perseguía aun mojado solo con una remera y ropa interior. Noté que ya había alumnos en la sala común, varias chicas veían a James y Sirius, babeándose, literalmente dadas las condiciones en que estaban vestidos.

Resoplé con enfado.

—Dejen de mirarlos así. —grité enojada.

—Se que nos amas Megh, pero deja que aprecien a las bellezas que tienen adelante. —dijo James.

Bufé en respuesta.

—Vayan a cambiarse ahora o... —dije amenazantemente—, no les daré el set de bromas que tenía preparado para estrenar este año.

Ambos me miraron asustados.

Rápidamente se marcharon a su habitación, vi en un rincón esperándome a Lily, Alice y Molly aunque Molly sea mayor por varios años que nosotras ya que está en 6to año se volvio muy unida con nosotras.

—Vaya teatro hicieron... —Dijo Marlene acercándose hasta nosotras.

—Cuéntanos ¿Cómo haces para controlarlos y que hagan lo que tú quieras? —preguntó Alice.

Sonreí en respuesta.

—Encanto y amenaza, nada que una mentirita que sea con respecto a las bromas no se pueda solucionar. —respondí— Además soy su mejor amiga como no me van a hacer caso, me aman. —Agregué con arrogancia.

Marlene rodó los ojos en respuesta.

Levanté una ceja al notar su gesto.

—Arrogancia nivel Black. —dijo Lily.

—El único que me cae bien es Remus. —dijo Alice.

—Es el único sensato. —Respondió Lily.

—Y el más guapo, junto a Sirius. —Dijo Marlene.

—Si bueno vamos a comer, me muero de hambre. —dije, no quería escuchar como Marlene babeaba por mis amigos.

A penas llegamos al comedor comencé a devorar toda clase de chocolate que me encontré.

—Si sigues comiendo así engordaras. —me dijo James al oído, sobresaltándome.

—Déjame James, en casa nos morimos de hambre o no Siriusin. —dije concentrada en lo que estaba comiendo.

Sirius hablo con mucha dificultad, tenía la boca llena de comida.

—Es verdad, los dos estamos delgaduchos déjanos comer James. —respondio Sirius burlonamente.

—¿Se presentarán a la práctica de Quidditch para ver si entran en el equipo? —preguntó Remus.

Tenía en sus manos el calendario escolar.

—Yo sí quiero —dije con ojos iluminados—, voy a ser la mejor cazadora de todos los tiempos.

Sirius le arrancó la hoja de las manos de Remus y comenzó a leer.

—Yo también, me voy a postular como golpeador. —dijo Sirius.

—No necesito hacer esfuerzo para entrar al equipo, seré el mejor buscador. —Dijo con arrogancia James.

—Sin duda seremos los mejores. —Respondí sonriendo símil el gato de Cheshire.

En cuanto terminamos de desayunar fuimos al salón de pociones con el profesor Slughorn. Me puse al lado de Remus ya que a ambos se nos daba bien en Pociones, Peter estaba con Frank Longbottom, James con Sirius y Lily con Alice.

—Hola alumnos hoy harán la poción de la página 5, comiencen a trabajar. —Dijo Slughorn— Vayan con cuidado, una mala combinación de estos ingredientes puede provocar graves heridas.

—Yo iré por los ingredientes. —dije mirando hacia las estanterías, para después levantarme y dirigirme a ellas.

Después de 20 minutos teníamos la poción terminada.

Slughorn se acercó a nosotros.

—Muy bien Sr. Lupin y Srta. Black 10 puntos para cada uno. —chocamos las manos con Remus y nos dispusimos a escribir el análisis de la poción.

—Hacemos buen equipo. —Dijo Remus sonriendo.

—Los mejores. —Respondí sonriendo.

Después terminó Lily bajo la atenta mirada de Slughorn.

—Impecable Srta. Evans, impecable. —Dijo sonriendo— 15 puntos para Gryffindor.

Mientras tomando apuntes de la pizarra para adelantarnos y terminar con el análisis de la poción, escuchamos dos explosiones, resultaba que Sirius y James se equivocaron en un paso de la poción, Peter y Frank igual.

—5 puntos menos a cada uno. —dijo el profesor Slughorn.

—No es justo, ganamos 35 y perdemos 20. —dijo Lily— Todo gracias a ustedes idiotas. -Agregó enojada.

—Fue un accidente Lily. —dije con el ceño fruncido, defendiendo a mis amigos.

Lily soltó un bufido, pero no dijo nada más.

En cuanto salimos de la clase continuamos con Herbología, la otra que seguía era transformaciones.

Luego de un día agotador quedaban lo mejor: las audiciones de Quidditch.

En cuanto llegamos nos recibió Arthur Weasley capitán del equipo, nos indicó que teníamos que hacer cada uno con respecto al puesto que cada uno quería obtener. No falto mucho para que comenzáramos, después de una hora esperamos los resultados impacientes.

Arthur y los ya pertenecientes al equipo volvieron hasta el centro del estadio.

—Bien, luego de analizar cada movimiento que hacían y las tácticas que implementaron, los nuevos miembros del equipo de Gryffindor: son Sirius Black como golpeador, Meghan Black como cazadora y James Potter como buscador, bienvenidos al equipo chicos.

—¡Lo logramos! —Grité eufórica.

Los tres nos abrazamos.

James y Sirius me levantaron del suelo y me colocaron entre los dos.

Arthur continuó hablando:

—Mañana a las tres vengan aquí para el entrenamiento, el primer partido es contra Slytherin.

Cuando nos dirigimos a la sala común nos encontramos con Lily y Remus hablando.

—¡Entramos al equipo! —dije tirándome sobre Remus.

—¡Felicitaciones chicos! Sabía que podían hacerlo. —dijo sonriendo.

—Te dijimos que somos los mejores. —Dijo James, sacando el pecho de orgullo.

—Weasley estaba impresionado. —Dijo Sirius sonriendo.

—Ah que Evans se muere por verme jugando. —Dijo James, acercándose a ella.

Lily atino a alejarse lo más que pudo de James.

—Oh vamos Evans, se que te gusto. —Dijo James acercándose.

—Mejor me voy a mi cuarto. —Dijo Lily— Felicidades Megh, sé que lo harás estupendo.

Miro primero a James y Sirius, y luego a Remus y a mí.

—Adiós Remus, mucha suerte con tu madre, —Dijo dándole una cálida sonrisa— Nos vemos luego Megh. —Agregó, momentos después se marchó rápidamente en dirección a nuestra habitación.

—¿De qué hablaba Lily? ¿Remus? —Pregunté.

—De eso quería hablarles... —Dijo Remus con nerviosismo.

—Bueno pues... lárgalo. —Dijo James.

—Bueno... —Dijo Remus rascándose la cabeza— Me tengo que ir a cuidar a mi madre esta noche, está enferma. —Agregó algo nervioso.

—Oh que mal Rem, ojalá tu madre se recupere pronto. ¡Suerte! —dije para después abrazarlo.

—Avísanos ante cualquier altercado Remus. —dijo James.

—Si quieres te presto a Blackie, por cualquier emergencia. —Dije.

—No hace falta. —Dijo sonriendo forzosamente.

—¿Dumbledore te llevará hasta tu casa? —Preguntó Sirius.

—Sí, me espera en su despacho, asi que debería de irme ya. —Respondió.

—Cuídate. —Dije sonriendo.

—Lo hare. —Respondió.

Después de unos días de entrenamiento y preguntándole a Remus porque vino con rasguños de la casa de su madre, y, evitando ese tema olímpicamente llegó el día del gran partido.

—Chicos, muy buena suerte. —dijo Peter.

—Gracias Pet. —Agradecimos a coro.

—Aunque no la necesitamos. —dijo James.

—Por supuesto que no, tenemos la victoria asegurada. —Dijo Sirius.

—No cantes victoria sin antes haber jugado. —Dijo Lily que justo pasaba por nuestro lado.

—Evans, ¿a que equipo apoyaras a Gryffindor o a los otros? —Dijo James.

—Por supuesto que a Gryffindor, por quien me tomas... —Respondió Lily con el ceño fruncido.

—Nos haces pensar lo contrario Evans. —Dijo Sirius.

—Ya basta. —Dijo Remus— Lily tiene razón, deben concentrarse en jugar limpiamente.

—Si, Remus tiene un punto, no debemos de enojarnos ni dejarnos llevar por las malas jugadas de Slytherin.

—No prometo nada. —Dijeron Sirius y James a coro.

En cuanto llegamos encontramos a un Arthur ansioso y nervioso, más que nosotros.

Finalmente nos presentaron y rápidamente comenzó el partido.

Luego de unos 15 minutos íbamos 80 Gryffindor 20 Slytherin.

En un momento dado miré para un costado y vi a James bajando en picada hacia el piso para agarrar la snitch. Desde mi punto de vista daba la impresión de que se estrellaría en el suelo, finalmente hizo una maniobra con la escoba algo peligrosa, pero logró agarrar la snitch.

Asi se pasó nuestro segundo año Quidditch, bromas, preguntas a Remus del por qué desaparece, molestar a Quejicus y Lucius Malfoy nuestro rubio platinado favorito (inserte cara maliciosa).