CAPÍTULO 8
"2do Año"
Narra Meghan
Llegó el día en el que por fin regresaríamos a Hogwarts.
Podría ver a mis amigos de nuevo.
En resumen, la situación luego de terminar nuestro año escolar no mejoró, entre tantas restricciones, no nos permitían enviar cartas a nuestros amigos, no podíamos salir a tomar un simple helado en el callejón Diagon, todo esto como castigo. De tal forma que estuvimos aburridos el resto de las vacaciones. Nos regañaban por cualquier estupidez, tratábamos de ignorarlos y seguíamos haciendo bromas no tan pesadas y, por eso mismo nos aburríamos, todas las bromas eran malditamente repetitivas, hasta que finalmente las dejamos de hacer. El lado bueno de todo esto era con el regreso a Hogwarts teníamos muchas ideas más, de las cuales ya queríamos poder gastarlas, lo más pronto pisáramos el castillo de nuevo.
En cuanto llegamos a la estación, nos dirigimos directamente al vagón donde siempre nos sentábamos, nuestro compartimento por excelencia, mientras que esperábamos a los demás, cuando nos dimos cuenta la puerta del vagón se abrió y por alli entraron James, Peter y Remus, este último con chocolate en las manos y bolsillos.
Al verlos ambos nos levantamos de donde estábamos sentados.
—¡Chicos! ¡Los extrañé! —dije sonriéndoles ampliamente.
—Nosotros también, pero... ¿Por qué no nos respondieron las cartas que les enviábamos? —preguntó James.
Mi mirada se ensombreció. Intercambiamos una mirada con Sirius antes de dar una respuesta.
—No pudimos, llegaban las cartas, pero no podíamos enviar respuestas gracias a nuestros padres, nos tenían vigilados las 24hs del día, desconfiaban, temían ver si planeábamos alguna broma contra ellos, las hacíamos, pero eso empeoro un poco las cosas y las últimas dos semanas que quedaban de vacaciones no pudimos hacer una minúscula broma. —dije con enfado.
James asintió en respuesta, pero en un segundo tomo una expresión de preocupación.
—¿No les volvió a pasar lo mismo que el otro día? Ya saben... —preguntó James.
—No. —contesté— No volvió a pasar desde aquella vez.
Remus carraspeo un poco, tratando de llamar nuestra atención.
—¿De qué no nos enteramos? —preguntó Remus tímidamente.
—Nada grave, técnicamente nos golpeó nuestra madre por quedar en Gryffindor y en cuanto pudimos nos escapamos a la casa de James y estuvimos ahí algunos días. —respondió Sirius restándole importancia, evitando la parte de la maldición.
Remus y Peter nos miraron con preocupación.
—¿Se encuentran bien? Digo ahora con sus padres... —preguntó Peter dudosamente.
Ambos asentimos en respuesta.
—Si, estamos bien, no volvió a pasar. —dije encogiéndome de hombros.
—No merecían ese tipo de trato. —Dijo Remus, parecía enfadado— ¿Qué clase de padres les hace eso a sus hijos?
Todos tomamos asiento, era incómodo para Sirius y para mi hablar de ese día.
—Gracias por preocuparse por nosotros chicos, pero estamos bien.
—Prometemos mantenerlos al tanto si algo sucede. —Dijo Sirius.
Atiné a abrazar a Remus, este relajó sus facciones un poco, pero seguía con el ceño fruncido.
Seguimos hablando y comiendo golosinas de todo tipo, cuando finalmente llegamos, ya era de noche.
Bajamos con los chicos, y vimos a Hagrid el guardabosque, lo saludamos rápidamente ya que se tenía que ir con los de primer año al Gran Comedor para selección de casas, entre ese grupo vimos a Regulus el hermano pequeño de Sirius, el favorito de tía Walburga, claro está.
Nos dirigimos hasta las carrozas, que por alguna peculiar razón marchaban solas. Había solo una con espacio para todos, para nuestra suerte estaban Lily y Snape, este último es blanco principal de nuestras bromas.
Razón principal por la que muchas veces pelee con Lily, porque ella defendía a Quejicus.
—Hola Lily. —Saludé y luego agregué— Hola Quejicus ¿No deberías lavarte el cabello de vez en cuando? —el apodo lo elegimos el año pasado, ya que siempre que nos acercábamos a él siempre se estaba quejando de algo.
—Hola Meghan. —Saludó con una pequeña sonrisa— Por favor ¡deja de decirle esas cosas a Severus! —me contestó algo cabreada— Hola Remus.
—Hola Lily. —Respondió.
Con los chicos comenzamos a reírnos por la cara de Quejicus ante mi saludo algo especial.
—Vaya no me mires así Quejicus, era una simple sugerencia que deberías de tener en cuenta cuando te dignes en lavártelo. —dije en cuanto bajamos de la carrozas.
—Meghan...
—Ya, ya. —Respondí.
Entrando en el Gran Comedor, comenzamos a ver la selección, aun así mucha atención no le preste, porque estaba concentrada tocándome en cabello ahora negro como lo habitual pero con puntas violetas, hasta que preste atención de nuevo al ver a mi primo sentándose en el banquito.
—Regulus Black.
Ni terminó de colocarse el sombrero seleccionador que este ya dijo:
—¡Slytherin!
Era obvio.
Vi como este bajaba con la cabeza en alto y nos miraba con arrogancia y superioridad. No pude evitar lanzar una carcajada al verlo tan orgulloso, del cual Sirius tardó un momento en entender por qué me reía y comenzo a reírse conmigo, mis amigos nos veían sin entender que pasaba.
Finalmente, terminó la selección y comenzamos a comer, vi como los chicos comían muchísimo más que yo.
En cuanto terminamos de cenar nos dirigimos a nuestra sala común.
Tenía mucho sueño después del largo viaje en tren.
—Chicos yo mejor me voy a dormir estoy muy cansada. —dije dándoles un beso en la mejilla a cada uno, provocando que Remus se sonrojara.
Arquee una ceja, intrigada. No había razón por la que se sonrojara.
Cuando llegue a mi cuarto vi que Alice estaba leyendo un libro, me acerqué lentamente a ella y le estampé un abrazo que hizo que se cayera de la cama. Comencé a reírme al ver u expresión, provocando que Alice me lanzara una almohada y con una expresión de odio fingido.
—¡Hola Alice! ¿Cómo estás, tanto tiempo sin verte... —¿Saludé con una gran sonrisa, como si la broma anterior no hubiera pasado.
—Casi me matas del susto. —dijo con el ceño fruncido.
—Si, bueno cosas de la vida. —Respondí sonriendo inocentemente— ¿Pasaste bien en tus vacaciones de verano? —Le pregunté arreglándome el cabello.
El rostro de Alice se iluminó ante mi pregunta.
—Bien, estuve en casa, pero hicimos muchas cosas muggles junto a mis padres, como ir a un lugar llamado cine, comimos helado, hasta fuimos a un museo muy grande del centro de Londres muggle. —Respondió sonriendo.
—Me alegro mucho, al menos alguna de las dos la pasó bien en sus vacaciones de verano. —Dije con sinceridad.
—¿Y tú? ¿Tuviste buenas vacaciones de verano? —Preguntó.
—Si bueno entra en que estuve encerrada en mi cuarto TODO EL VERANO... —respondí— Pues si fue "bueno", lo único que hacía era planear bromas con mi primo y hablar con la única de mis hermanas que me cae bien y no me juzga por como soy, si tuve buenas vacaciones. —contesté.
—Que aburrido. —Dijo dirigiéndose hacia su baúl para sacar un par de cosas de allí— Aun así podrías haber visto a tus amigos... Que por cierto, sin ofender no me caen muy bien que digamos. —Agregó.
Reí por su comentario.
—A muchos no les caen bien, los juzgan por lo que ven, no por como son como personas, por ejemplo yo hago las mismas cosas que ellos y tengo carácter similar al de mi primo y aún asi ni te cae bien y yo sí... —dije sonriendo.
Alice paro de sacar cosas de su baúl.
—Si eso es verdad, pero hay una diferencia. —dijo sonriendo.
—¿Cuál? —pregunté.
—La diferencia es que eres una de mis mejores amigas, junto a Lily y Molly. —dijo— Y otra, es que tú no eres tan arrogante.
Rei ante su último comentario.
—Que cursi eres. —dije abrazándola— Me voy a dormir
Segundos después tomé mi pijama y me dirigí al baño para cambiarme.
Una vez lista, salí del baño.
—¿En qué momento entro Lily? —Dije.
—Entró hace un segundo, estaba hablando con Marlene. —contestó adormilada— Dijo algo de que Potter es un idiota.
Sonreí ante sus palabras, James nunca se cansaría de molestar a Lily.
Al otro día me levanté temprano, para ser exactos a las 6 y para ir al gran comedor tendría que salir a las 7:10. Aproveché para ir a ducharme, en cuanto salí me puse el uniforme y me dirigí a la habitación de los chicos, como siempre Remus es el más responsable y ya estaba levantado y preparado.
Sonreí al entrar.
—Hola Remusin, adivino, no puedes despertar a los chicos. —dije burlonamente.
—Podría decirte una mentira... Pero no Megh, no puedo intenté hasta con chocolate pero eso funciona con nosotros nada más. —dijo riendo.
Había que aprovechar la situación. Peter estaba boca arriba roncando, lleno de baba. Sirius parecía un perro durmiendo en posición fetal y por último, James dormía de costado. Al parecer todos no se durmieron hasta tarde.
—Y si... —Dije sonriendo.
Me acerqué a las camas de cada uno y Remus entendió rápidamente lo que quería hacer para despertarlos.
—Rem tu ve a por la cama de Peter yo por la de James y Sirius. — indiqué.
Sin más me dirigí a la cama de mi primo, recordando que en mi cumpleaños me estampo en la cara mi pastel de cumpleaños.
Dulce venganza.
—¡Aquamenti! —vi como el chorro de agua caía fuertemente en su cara.
Sirius se despertó abruptamente, escupiendo el agua que cayó sobre él.
—Que demo... Meghan estas muerta. —dijo tirándome en la alfombra para comenzar a hacerme cosquillas.
Él sabía muy bien donde era mi punto débil.
—Basta tregua, tregua estamos a mano, por lo de mi cumpleaños. —dije riendo.
—Está bien, tú ganas. —dijo ayudándome a levantar del piso.
—Despertemos a James ¿Me ayudas? —Dije, recuperándome del repentino dolor de cuerpo que me provocó las cosquillas.
—Con gusto. —Dijo riendo.
—¡Aquamenti! —recitamos al mismo tiempo.
Un chorro de agua salió de nuestras varitas, despertando a un ahogado y mojado James.
—Es mejor que corramos Megh. —dijo Sirius con una mirada cómplice.
Reí en respuesta. Despertar a James de manera abrupta, significaba muerte.
—Estoy de acuerdo contigo querido primo. —dije con una sonrisa.
Ambos corrimos en dirección a la sala común, cuando estábamos bajando los últimos peldaños escuchamos su grito.
—¡Están muertos! —dijo James.
Bajamos corriendo hasta llegar a la sala común, veía que James nos perseguía aun mojado solo con una remera y ropa interior. Noté que ya había alumnos en la sala común, varias chicas veían a James y Sirius, babeándose, literalmente dadas las condiciones en que estaban vestidos.
Resoplé con enfado.
—Dejen de mirarlos así. —grité enojada.
—Se que nos amas Megh, pero deja que aprecien a las bellezas que tienen adelante. —dijo James.
Bufé en respuesta.
—Vayan a cambiarse ahora o... —dije amenazantemente—, no les daré el set de bromas que tenía preparado para estrenar este año.
Ambos me miraron asustados.
Rápidamente se marcharon a su habitación, vi en un rincón esperándome a Lily, Alice y Molly aunque Molly sea mayor por varios años que nosotras ya que está en 6to año se volvio muy unida con nosotras.
—Vaya teatro hicieron... —Dijo Marlene acercándose hasta nosotras.
—Cuéntanos ¿Cómo haces para controlarlos y que hagan lo que tú quieras? —preguntó Alice.
Sonreí en respuesta.
—Encanto y amenaza, nada que una mentirita que sea con respecto a las bromas no se pueda solucionar. —respondí— Además soy su mejor amiga como no me van a hacer caso, me aman. —Agregué con arrogancia.
Marlene rodó los ojos en respuesta.
Levanté una ceja al notar su gesto.
—Arrogancia nivel Black. —dijo Lily.
—El único que me cae bien es Remus. —dijo Alice.
—Es el único sensato. —Respondió Lily.
—Y el más guapo, junto a Sirius. —Dijo Marlene.
—Si bueno vamos a comer, me muero de hambre. —dije, no quería escuchar como Marlene babeaba por mis amigos.
A penas llegamos al comedor comencé a devorar toda clase de chocolate que me encontré.
—Si sigues comiendo así engordaras. —me dijo James al oído, sobresaltándome.
—Déjame James, en casa nos morimos de hambre o no Siriusin. —dije concentrada en lo que estaba comiendo.
Sirius hablo con mucha dificultad, tenía la boca llena de comida.
—Es verdad, los dos estamos delgaduchos déjanos comer James. —respondio Sirius burlonamente.
—¿Se presentarán a la práctica de Quidditch para ver si entran en el equipo? —preguntó Remus.
Tenía en sus manos el calendario escolar.
—Yo sí quiero —dije con ojos iluminados—, voy a ser la mejor cazadora de todos los tiempos.
Sirius le arrancó la hoja de las manos de Remus y comenzó a leer.
—Yo también, me voy a postular como golpeador. —dijo Sirius.
—No necesito hacer esfuerzo para entrar al equipo, seré el mejor buscador. —Dijo con arrogancia James.
—Sin duda seremos los mejores. —Respondí sonriendo símil el gato de Cheshire.
En cuanto terminamos de desayunar fuimos al salón de pociones con el profesor Slughorn. Me puse al lado de Remus ya que a ambos se nos daba bien en Pociones, Peter estaba con Frank Longbottom, James con Sirius y Lily con Alice.
—Hola alumnos hoy harán la poción de la página 5, comiencen a trabajar. —Dijo Slughorn— Vayan con cuidado, una mala combinación de estos ingredientes puede provocar graves heridas.
—Yo iré por los ingredientes. —dije mirando hacia las estanterías, para después levantarme y dirigirme a ellas.
Después de 20 minutos teníamos la poción terminada.
Slughorn se acercó a nosotros.
—Muy bien Sr. Lupin y Srta. Black 10 puntos para cada uno. —chocamos las manos con Remus y nos dispusimos a escribir el análisis de la poción.
—Hacemos buen equipo. —Dijo Remus sonriendo.
—Los mejores. —Respondí sonriendo.
Después terminó Lily bajo la atenta mirada de Slughorn.
—Impecable Srta. Evans, impecable. —Dijo sonriendo— 15 puntos para Gryffindor.
Mientras tomando apuntes de la pizarra para adelantarnos y terminar con el análisis de la poción, escuchamos dos explosiones, resultaba que Sirius y James se equivocaron en un paso de la poción, Peter y Frank igual.
—5 puntos menos a cada uno. —dijo el profesor Slughorn.
—No es justo, ganamos 35 y perdemos 20. —dijo Lily— Todo gracias a ustedes idiotas. -Agregó enojada.
—Fue un accidente Lily. —dije con el ceño fruncido, defendiendo a mis amigos.
Lily soltó un bufido, pero no dijo nada más.
En cuanto salimos de la clase continuamos con Herbología, la otra que seguía era transformaciones.
Luego de un día agotador quedaban lo mejor: las audiciones de Quidditch.
En cuanto llegamos nos recibió Arthur Weasley capitán del equipo, nos indicó que teníamos que hacer cada uno con respecto al puesto que cada uno quería obtener. No falto mucho para que comenzáramos, después de una hora esperamos los resultados impacientes.
Arthur y los ya pertenecientes al equipo volvieron hasta el centro del estadio.
—Bien, luego de analizar cada movimiento que hacían y las tácticas que implementaron, los nuevos miembros del equipo de Gryffindor: son Sirius Black como golpeador, Meghan Black como cazadora y James Potter como buscador, bienvenidos al equipo chicos.
—¡Lo logramos! —Grité eufórica.
Los tres nos abrazamos.
James y Sirius me levantaron del suelo y me colocaron entre los dos.
Arthur continuó hablando:
—Mañana a las tres vengan aquí para el entrenamiento, el primer partido es contra Slytherin.
Cuando nos dirigimos a la sala común nos encontramos con Lily y Remus hablando.
—¡Entramos al equipo! —dije tirándome sobre Remus.
—¡Felicitaciones chicos! Sabía que podían hacerlo. —dijo sonriendo.
—Te dijimos que somos los mejores. —Dijo James, sacando el pecho de orgullo.
—Weasley estaba impresionado. —Dijo Sirius sonriendo.
—Ah que Evans se muere por verme jugando. —Dijo James, acercándose a ella.
Lily atino a alejarse lo más que pudo de James.
—Oh vamos Evans, se que te gusto. —Dijo James acercándose.
—Mejor me voy a mi cuarto. —Dijo Lily— Felicidades Megh, sé que lo harás estupendo.
Miro primero a James y Sirius, y luego a Remus y a mí.
—Adiós Remus, mucha suerte con tu madre, —Dijo dándole una cálida sonrisa— Nos vemos luego Megh. —Agregó, momentos después se marchó rápidamente en dirección a nuestra habitación.
—¿De qué hablaba Lily? ¿Remus? —Pregunté.
—De eso quería hablarles... —Dijo Remus con nerviosismo.
—Bueno pues... lárgalo. —Dijo James.
—Bueno... —Dijo Remus rascándose la cabeza— Me tengo que ir a cuidar a mi madre esta noche, está enferma. —Agregó algo nervioso.
—Oh que mal Rem, ojalá tu madre se recupere pronto. ¡Suerte! —dije para después abrazarlo.
—Avísanos ante cualquier altercado Remus. —dijo James.
—Si quieres te presto a Blackie, por cualquier emergencia. —Dije.
—No hace falta. —Dijo sonriendo forzosamente.
—¿Dumbledore te llevará hasta tu casa? —Preguntó Sirius.
—Sí, me espera en su despacho, asi que debería de irme ya. —Respondió.
—Cuídate. —Dije sonriendo.
—Lo hare. —Respondió.
Después de unos días de entrenamiento y preguntándole a Remus porque vino con rasguños de la casa de su madre, y, evitando ese tema olímpicamente llegó el día del gran partido.
—Chicos, muy buena suerte. —dijo Peter.
—Gracias Pet. —Agradecimos a coro.
—Aunque no la necesitamos. —dijo James.
—Por supuesto que no, tenemos la victoria asegurada. —Dijo Sirius.
—No cantes victoria sin antes haber jugado. —Dijo Lily que justo pasaba por nuestro lado.
—Evans, ¿a que equipo apoyaras a Gryffindor o a los otros? —Dijo James.
—Por supuesto que a Gryffindor, por quien me tomas... —Respondió Lily con el ceño fruncido.
—Nos haces pensar lo contrario Evans. —Dijo Sirius.
—Ya basta. —Dijo Remus— Lily tiene razón, deben concentrarse en jugar limpiamente.
—Si, Remus tiene un punto, no debemos de enojarnos ni dejarnos llevar por las malas jugadas de Slytherin.
—No prometo nada. —Dijeron Sirius y James a coro.
En cuanto llegamos encontramos a un Arthur ansioso y nervioso, más que nosotros.
Finalmente nos presentaron y rápidamente comenzó el partido.
Luego de unos 15 minutos íbamos 80 Gryffindor 20 Slytherin.
En un momento dado miré para un costado y vi a James bajando en picada hacia el piso para agarrar la snitch. Desde mi punto de vista daba la impresión de que se estrellaría en el suelo, finalmente hizo una maniobra con la escoba algo peligrosa, pero logró agarrar la snitch.
Asi se pasó nuestro segundo año Quidditch, bromas, preguntas a Remus del por qué desaparece, molestar a Quejicus y Lucius Malfoy nuestro rubio platinado favorito (inserte cara maliciosa).
