CAPÍTULO 9

"3er Año y un P.P.P."

Narra Meghan

Sirius y yo buscábamos a los chicos en un compartimiento. En nuestro recorrido, vimos como salía un Quejicus lleno de polvo blanco y una Lily enojada saliendo por detrás.

—Los encontré. —anuncié, sonriendo.

—Me di cuenta. —respondió Sirius— ¡Te queda bien el cabello blanco Quejicus! —gritó, Quejicus lo fulmino con la mirada y se fue a grandes zancadas, con Lily detrás de él.

Entramos en el compartimiento, vi que James estaba limpiándose las manos, era obvio que fue el. En cuanto nos vio se levantó y nos aplastó en el suelo de un abrazo.

James había cambiado, estaba más alto, y con el cuerpo más tonificado por las largas horas de Quidditch.

Mi primo estaba igual que James, las escapadas en las vacaciones para entrenar hicieron su efecto en ambos.

Noté que Remus también había cambiado, estaba más alto y estaba tremendamente pálido con grandes ojeras y rasguños en la cara.

Peter estaba, si, un poco más alto pero seguía igual de gordo y aunque haya crecido unos pocos centímetros es el más bajo del grupo.

Y en cuanto a mí, también había crecido, estaba más alta, se me comenzaron a formarme curvas, tengo la cara un poco más larga, el busto me creció bastante, los glúteos también, mi cabello me caía en cascada hasta los glúteos en este momento un turquesa algo apagado.

—¡Hola James, Peter y Remus! —Saludé dándoles un beso en la mejilla.

James me miró de arriba abajo.

—Creo que este año vamos a tener que estar en alertas —dijo James observándome.

—¿Por qué? —pregunté con curiosidad— Ah, es por la falda, es que es la del año pasado, no creí que sería necesario una nueva.

—A mí me parece bien. —Dijo Peter en un susurro.

Fruncí el ceño.

—James no está hablando de esa Megh. —Dijo Remus divertido.

—¿Entonces? —Dije confundida.

—¿No es obvio? —Dijo Sirius— La población masculina estará detrás de ti. —respondió Sirius, para después rodar los ojos.

Rodé los ojos exasperada.

—No sean exagerados por supuesto que no, ¿quién se fijaría en mí? —dije restándole importancia al asunto.

—No estoy de acuerdo con eso. —Dijo Peter.

Sirius lo golpeó en la cabeza.

—¡Auch! —Gritó.

—Basta ya, dejen de darle vueltas al asunto.

—Aun así vamos a estar alertas. —dijo Peter.

—No dejaremos que se acerque nadie. —Dijo Sirius.

—Es muy tierno de su parte pero no hace falta. —respondí, negando— Yo solita me puedo cuidar.

Pasaron varios minutos en los que se debatían como iban a cuidar para ningún chico se acercara a mí.

—Remus, ¿Qué te paso en el rostro estas...? ¿Cómo decirlo sutilmente? —dijo James.

Presté atención a la conversación nuevamente.

—Nada me caí y me rasguñé —Contestó con simplicidad.

Ajá, ¿Nos ve la cara de estúpidos?

—Sabemos que nos mientes. —Dije mirando hacia la ventana— Puedes confiar en nosotros para lo que sea sabes... No te vamos a juzgar ni nada por el estilo —dije con una pequeña sonrisa, tratando de influirle confianza para que hablara.

Remus me miró algo apenado, pero después dijo:

—No paso nada chicos simplemente me caí. —contestó de forma testaruda.

—Pero... —Dijo Peter.

—Remus no se lo diremos a nadie. —Dijo Sirius.

Noté la repentina incomodidad de Remus,

-Bien si no quieres hablar de eso, dinos cuando creas que sea correcto, no sé qué sea lo que te aflija tanto y te cause ese aspecto pero confiamos en que lo contaras en algún momento. —Le dije regalándole una sonrisa sincera, el me devolvió una pequeña sonrisa.

—Pero yo quiero saber... —Dijo Peter.

—Peter... —Comenzó Remus.

—Ya déjalo, Peter. —dijo James.

—No es nuestro asunto, y no podemos obligarlo a que diga algo que aun no está listo por decir. —Dije

—Gracias...—Susurró.

El resto del trayecto se quedó callado, hasta rechazó la ración de chocolate que le ofrecí.

Habían pasado dos meses desde el comienzo de las clases, y Remus seguía igual de raro, los días pasaban y seguía con misma excusa, o que se enfermaba su padre, al mes siguiente, su madre, y al siguiente, su abuela, así sucesivamente.

Estábamos en la sala común todos juntos, bueno casi todos, Remus desapareció de nuevo.

—Esto es demasiado sospechoso, cada luna llena desaparece y al otro día viene en un estado deplorable. —dije frustrada.

—¿Qué tal si vamos a la sección prohibida a buscar un libro para investigar más de ello? Tal vez encontremos que es lo que le sucede. —propuso James pensativamente.

Asentí de acuerdo con su propuesta.

—No es mala idea, ¿tienes la capa de invisibilidad? —preguntó Sirius.

—Si la tengo en mi cuarto. —Dijo James— En un momento regreso. —Respondió James.

—Ve, te esperaremos aquí. —respondí.

—No se si sea buena idea. —Dijo Peter con temor.

—No sucederá nada, tranquilo. —Dije tratando de tranquilizarlo

—Nos podrían descubrir, tengo miedo de hacer esto. —dijo Peter.

—No va a pasar nada Pet, todos están durmiendo. —respondí tranquilamente.

—Además, McGonagall nos ama, y Dumbledore también. —dijo Sirius arrogantemente.

—Por supuesto. —Dije sonriendo— ¿Ves no pasará nada?

Peter suspiró, parecía más tranquilo.

—Ahi viene James. —comenté.

—Aquí la tengo, vamos. —dijo James.

—Vamos. —dije, para después levantarme del sillón.

James nos cubrió con la capa para poder ir a la sección prohibida.

—Wow Pet estás comiendo más porque casi la capa no puede cubrirnos del todo. —Dijo Sirius riendo.

—Recuerda que estamos más altos. —dijo James riendo.

—Sh... —Dije— Nos van a descubrir.

En cuanto llegamos, abrí la puerta con un simple Alohomora y esta al abrirse hizo un ruido horrible.

—Espero que no nos haya escuchado Filch. —dije con cara de horror.

—Eso espero. —Dijo Pet atemorizado, estaba temblando lo podía sentir con claridad.

Entramos lo más sigilosamente posible y comenzamos a buscar libros en las sección de enfermedades de la Sección Prohibida, buscábamos que se asemeje con los síntomas de Remus, pero no encontré nada parecido.

En un momento estaba pasando por la sección de animales Fantásticos y tropecé con un pilón de libros amontonados, causando que se me cayera uno a la cabeza, lo tomé y vi que los chicos vinieron rápido a ver que sucedió. Iba a colocar el libro en su lugar cuando leí el título, "Hombres lobo análisis completo", lo abrí con cuidado y leí el título de la primera página, síntomas; extremo cansancio, rasguños, heridas por diferentes partes del cuerpo.

Iba leer más cuando escuché unos maullidos.

—Oh no, ¡la gata de Filch! —dije con espanto.

—Vamos, rápido pónganse abajo de la capa de invisibilidad. — dijo James.

Rápidamente nos metimos dentro de la capa de invisibilidad y abrimos la puerta de la sección prohibida, estábamos acercándonos a la puerta de la biblioteca cuando entró Filch, retrocedimos varios pasos ya que la gata nos percibía.

—¡Muestrense mocosos del demonio! —gritó al aire.

En el momento en que se dirigió para los pasillos de las estanterías, logramos escapar y comenzamos a correr a la sala común.

Cuando finalmente llegamos, nos sacamos la capa y tratamos de respirar como siempre, gracias al subidón de adrenalina.

—Es una pena. —Dijo James.

—No logramos encontrar nada. —Dijo Sirius.

—Chicos. —dije sentándome en el sillón— Creo que encontré algo... —agregué mostrándoles el libro.

James tomó el libro de mis manos, mirándolo con el ceño fruncido dijo:

—Megh no estamos para bromas. —dijo James leyendo la tapa del libro.

—En asuntos que involucren a mis amigos nunca hablo en broma James. —le dije seriamente.

—Tiene razón, se toma todo demasiado en serio. —dijo Sirius— Pero no entiendo por qué tomaste este libro ¿Qué insinúas?

—Yo tampoco lo entiendo, Megh explica lo que encontraste. —dijo James.

—Encontré algo en la página de síntomas, es igual chicos, sumémosle que desaparece días de luna llena. —Dije abriendo la página de síntomas— No encuentro otra explicación es un hombre lobo. —agregué, luego comencé a leerles lo que decía en esa página.

Los tres me miraban sorprendidos.

—¿Por esto tanto alboroto? —Preguntó Sirius.

—Comprendo totalmente desde su punto de vista por qué no nos dijo nada. —Dije.

James y Sirius se miraron entre sí por un par de segundos para después asentir afirmativamente.

—Mañana después de clases, en nuestro cuarto, le decimos que sabemos que es un hombre lobo. —dijo Sirius.

—Yo estoy de acuerdo con Sirius. —Dijo Peter— Odio que las personas oculten cosas.

Negué lentamente, estaba totalmente en desacuerdo con la idea.

—En mi opinión, lo correcto sería que esperemos una semana a que él nos cuente por sí mismo, en caso de que no lo haga le damos a entender que sabemos de su P.P.P. —dije

Los tres me miraron sin entender.

—¿P.P.P.? —Preguntó Peter.

—Significa Pequeño Problema Peludo. —respondí— Prefiero decirle asi antes que hombre lobo, además sería riegoso, y generaría preguntas.

Sirius y James asintieron de acuerdo.

—Oh entendí, ¿Es para no decir hombre lobo enfrente de todos? —Preguntó Peter.

Rodé los ojos en respuesta.

—Si que te falta cerebro Peter. —dijo Sirius.

Comenzamos a reírnos por su comentario.

—Entonces, esperaremos una semana. —dijo James.

—Megh tiene razón. —Dijo Sirius.

—¿Y si se enoja? —Preguntó Peter.

—No creo que se enfade... —Dije aun mirando el libro en mi regazo.

—Por supuesto que no lo hará. —Dijo James con el ceño fruncido.

—Es Remus, Pet. —Dijo Sirius— Nunca se enfada.

—A mi molestó un poco que nos mienta. —Dijo Pet— Es injusto para nosotros.

—¿Eh? —Dije confundida— No es injusto Pet, solo... —Tenía pensado argumentar él porque está equivocado, pero me resigné.

—Ya lo entenderás Pet. —Dijo James palmeándole la espalda.

Me levanté rápidamente, estaba enfadada.

—Me voy a dormir chicos estoy muy cansada. —dije bostezando.

—No te vayas a tu cuarto, Lily se enterará de que llegaste tarde y te hará un montón de preguntas. —dijo James.

—Haremos aparecer otra cama. —dijo Sirius.

Me giré no muy convencida.

—Tranquila, nadie se enterará. —Dijo James guiñándome un ojo.

Sirius le propinó un golpe en la nuca.

—¡Oye! —Dijo James con el ceño fruncido.

—Bueno, pero que alguno me cargue a caballito. —dije bostezando, comencé a cerrar los ojos para después cabecear, parecía que en cualquier momento me caería al piso dormida.

—Ven aqui Megh, no dejaré que ninguno de esos dos te toque, ni un pelo. —me dijo Sirius.

Reí ante su ocurrencia.

—Tranquilo primito, son nuestros mejores amigos. —dije subiéndome a su espalda.

Sirius soltó un quejido al erguirse.

—Estas más pesada, deja de comer tanto. —dijo burlonamente.

—Cállate... —dije riendo.

—Solo me divierto. —respondió.

—¿Así como con Marlene? —Pregunté.

—¿De dónde...? —Preguntó Sirius.

—Eres demasiado obvio, mejor busca mejores lugares en donde besuquearte con tus ligues. —Dije sonriendo.

—¿No te molesta verdad? —Preguntó Sirius— Ya sabes, es tu amiga, tal vez te moleste que me involucre con ellas.

—Sirius, es tu vida. —Dije sonriendo— Otra cosa, Marlene no es mi amiga, solo hablamos a veces.

—Entonces... ¿no te molesta?

—Marlene vive hablando de ti. —Dije— Solo cuídala.

Cuando llegamos a la habitación, los chicos aparecieron la cama, casi en el acto me acosté y me quedé profundamente dormida.

Fui la primera en despertarme, así que me dirigí a mi cuarto, vi que Lily y Alice seguían durmiendo. Entré al baño y me di una ducha, me puse el uniforme y me dispuse a despertar a las chicas.

—¿Dónde demonios te encontrabas anoche Meghan? Te estuve esperando, pero nunca llegaste... —dijo una enojada Lily al despertarse.

Reí al ver su expresión.

—Tranquila Lilu, estaba estudiando con los chicos y se nos hizo tarde y me fui a dormir a su habitación. —respondí con tranquilidad— Te veo en el Gran Comedor. —agregué para irme rápidamente, logrando evadir otro de sus regaños.

Finalmente, bajé a la sala común y noté que los chicos estaban allí esperándome, también noté que Remus estaba con ellos.

—¡Hola, chicos! —dije— No me miren asi me fui porque necesitaba ducharme y cambiarme de ropa. —dije al ver sus caras de reproche por mi repentina desaparición.

—La próxima vez déjanos una nota. —Dijo Sirius.

—Aja. —Dije sonriendo.

—Pensamos que discutiste con Lily.

—No, de ninguna manera. —Dije negando con diversión.

Bajamos planeando una bromas para Filch, cuando nos encontramos Snape, y a Malfoy (este último mirándome fijamente).

¿Por qué tanta atención repentina?

—¿Qué miran tanto? Lo sé, sé que estoy buena pero tampoco para tanto... —dije a mis amigos haciendo relucir mi arrogancia.

Los tries rieron.

—Lo que tu digas Megh. —Contestaron a unísono.

—Pero yo soy el que está más bueno de los dos Meghan, asi que te conviene no competir conmigo. —dijo Sirius.

Rodé los ojos ante sus palabras.

—Si ustedes son casi iguales de aspecto. —dijo James riendo.

Peter y Remus murmuraron de acuerdo ante el dicho de James.

—Se parecen demasiado. —Dijo Peter sonriendo.

—Si, si como digan, yo soy más linda... —respondí entrando al Gran Comedor contoneando las caderas y llamando la atención de varios chicos incluidos Slytherin's— Lo ven soy irresistible ni me parezco en nada a las chicas plásticas de Sirius con tacones y mucho maquillaje, en cuanto a mí siempre estoy sin maquillaje. —agregué, haciendo reír a mis amigos, menos a Sirius que puso cara de perro enojado.

—El irresistible soy yo primita, mira y aprende.

Todos vimos como Sirius se acercaba a la mesa de Gryffindor.

Yo pensando en que besaría a Marlene me quedé tranquila, pero al contrario de lo pense... Sirius termino agarrando a una Gryffindor sentada al lado de Lily, para después tironearla de la espalda para darle vuelta, segundos después trató de besarla, pero lo único que recibió fue una fuerte bofetada.

—Esto terminara mal... —Dije mirando en su dirección.

—¡No trates de besarme de nuevo Black! Maldito enfermo. —dijo ¿Alice? Agudice la vista y si efectivamente era mi mejor amiga.

Comencé a reírme a carcajadas al ver lo que sucedió y mi risa se intensifico más cuando vino una Ravenclaw con la falda extremadamente corta y con mil capas de maquillaje, rubia teñida, se notaba que estaba enfadada y tal vez era unos dos años mayor que Sirius, segundos después le dio una bofetada, que estaría casi segura de que lo escucharon hasta los centauros en el bosque prohibido.

—Creí que estabas conmigo SirSir... —dijo enojada.

—Ya no le interesas muñequita de porcelana barata, vete tú y tus capas de maquillaje a tú asiento, perra. —Dije enojada.

—¿Cómo me dijiste? —Dijo con enfado— Habla la reina de las perras, es más hasta escuché que te acostaste con medio Slytherin y cuanto tienes 13, 14... —respondio mirándose sus uñas rosas chillón-kilométricas.

—¿A sí? ¿Eso escuchaste? Al parecer tienes ceras en los oídos, tu despecho por no poder estar con mi primo, no me importa en lo más mínimo, yo no necesito cualquier porquería para ponerme en el rostro para estar linda, ¡Vete! —dije comenzando a enfadarme.

La perra digo la chica de Ravenclaw se fue hecha una furia a su mesa y yo me senté asqueada.

—Como se atreve a decirme perra, cuando ni mi primer beso eh dado —dije echando fuego por los ojos— La próxima le arrancaré ese pelo teñido que tiene. —dije provocando la risa de mis amigos incluida la de Sirius que seguía tocándose la mejilla entumecida por las bofetadas. Pero al parecer no sería la última.

Minutos después del espectáculo Marlene se levantó de la mesa que compartía con sus amigas.

¡Plaf! Otra bofetada a Sirius.

—Te lo advertí... —Dije sirviéndome una segunda ración de comida.

La pobre chica se fue corriendo del Gran Comedor hecha un mar de lágrimas.

—Cruzaste la línea hermano. —Dijo James.

Pasaron los días, cuatro para ser más específicos, desde aquel día de la pelea con dos de las conquistas de mi primo.

Con respecto a Remus no quería decir nada al respecto de su P.P.P y evitaba el tema olímpicamente, comenzaba a enfadarme con él, pero sabía que no era un tema sencillo.

Iba sola en un pasillo dirigiéndome a la biblioteca cuando de repente me encontré a Malfoy, este venía directamente hacía mí.

—¿Qué quieres Malfoy una bromita de mi parte? Para eso no necesitas venir a pedirm... —no pude decir más porque Malfoy me acorralo en una de las paredes estaba a pocos pasillos de la biblioteca.

Lo miré sorprendida por su repentina acción, no me gustaba para nada el rumbo en que estaban pasando estas cosas.

—Estas muy buena y no voy a desaprovechar la oportunidad de tocarte un poco, tal vez lleguemos a más, quién dice... —dijo arrastrando las palabras, podía oler el olor a gel con perfume, que asco— Espero que tus amiguitos no nos interrumpan. —dijo comenzando a besarme el cuello, su boca estaba bajando más abajo llegando al escote de mi camisa, coló su mano por debajo de mi suéter y a la vez comenzó a desabrocharme un bar de botones de la camisa logrando sacarme un pecho del sujetador, no tardó mucho en comenzar a apretarlo.

Abrí aún más los ojos, ya no lo soportaba más, pero era demasiado fuerte para mí, así que no podía empujarlo.

Estaba comenzando a llorar de la ira.

Ya en pánico total, comencé a patearlo y a gritar como podía, me estaba comenzando a sofocar y los pechos me comenzaban a doler por cómo me los apretaba.

Escuché pasos y voces riendo, reconocí esas risas rápidamente. Grité más fuerte. Al doblar vieron en la situación en la que me encontraba.

—¡Meghan! —Grito Sirius.

—Detente Malfoy. —Supliqué.

—Salvada por tus amiguitos... —Comenzó a decir.

Remus tomó la iniciativa y le propinó un puñetazo en la mejilla logrando que Malfoy cayera al piso y yo lograra ser libre.

Corrí al lado de mi primo, este al instante me abrazó, secando unas lágrimas que se me escaparon. Me sentía violada y ultrajada de mi espacio personal. Me acomodé como pude la camisa y suéter aún con lágrimas en los ojos.

Otro puñetazo por parte de James.

—Tranquila Megh, no te dejaremos sola nunca más, pero me tengo que vengar un poco no les voy a dejar todo a Remus y James. —dijo mi primo mirándome tiernamente.

Me dejo a un costado y fue con los chicos y comenzó a golpear a Malfoy junto a ellos

—Con la mejor amiga... —dijo James.

—Y casi hermana... —dijo Remus

—De los merodeadores... —Dijo Sirius.

—No te metas nunca más. —dijeron los tres dándole otro puñetazo a la vez.

Vi una mancha algo amarillenta en el piso, el muy maldito se orinó.

—Ya, chicos, creo que tuvo su merecido... —dije con algo de voz quebrada.

—Pero... —Dijo Sirius.

—Megh... —Dijo James.

—Dejemos el resto al profesor Dumbledore. —Dije soltando un par de lágrimas más.

Remus y Sirius me ayudaron a levantarme del piso.

—Está bien... —respondieron.

—Vamos. —Dijo Peter, él no se involucró en la pelea por miedo claramente— ¿Estas bien?

—Por supuesto que no Pet. —Dijo James.

Cuando estábamos por dar media vuelta para ir a la sala común nos encontramos con McGonagall.

—Al despacho del director ahora. —dijo severamente.

—Pero profesora fue por justicia el trato de... —trató de decir James.

—Sin peros al despacho del director ahora. —dijo lanzándonos una dura mirada.

Sin decir palabra alguna nos dirigimos al despacho del Barbón.

—Cucurucho de cucarachas. —dije, automáticamente la gárgola comenzó a girar.

—¿Cómo lo hiciste si no nos dijo la contraseña? —me dijo Peter.

—Fácil lo dice cada comida indirectamente. —respondí entrando en la gárgola.

Entramos, como ya estábamos acostumbrados nos sentamos y agarramos caramelos que había sobre su escritorio.

Como siempre el viejo barbón estaba sentado en su gran silla analizándonos con tranquilidad.

—¿Qué hicieron esta vez muchachos? —preguntó guiñándonos un ojo, parecía como si lo supiera de ante mano pero, quería escucharlo de nosotros mismos.

Los chicos comenzaron a contarle lo ocurrido y nos dejó ir sin ningún tipo de castigo.

Cuando llegamos a la Sala Común me dirigí a mi habitación sin despedirme de nadie, obviamente me fui a darme una ducha para por lo menos olvidar los manoseos de Malfoy. Estuve un largo rato desahogándome del mal momento ocurrido.

Finalmente, pasó la semana que habíamos pactado con los chicos, hablaríamos con Remus sobre su problemilla. Se podría decir que desde el incidente actúe un poco fríamente con todo el mundo, me aislé por así decirlo, sé que ninguno de mis amigos tenía la culpa, pero necesitaba espacio para mi sola unos días. Así que el día que se cumplió una semana, me preparé como todos los días. Lily ya estaba levantada y lista también, todos estos días trató de sacarme alguna palabra de lo sucedido, pero como a los chicos los ignore.

—Megh yo... —Comenzó a decir Lily apenada.

—¿Sí? —Pregunté para después darme vuelta y agacharme a agarrar mi bolso para las clases del día.

—Lo siento. —Dijo Lily, parecía verdaderamente apenada por algo.

La miré confusa.

—¿Qué sientes? —Pregunté confusa.

—Siento haber tratado de presionarte para sacarte información, no debía, pero estaba preocupada, en serio lo siento. —Dijo apenada.

Me acerqué a su lado.

—Yo también creo que te debo unas disculpas Lily, siento haberte ignorado no debí hacerlo, pero quería pasar un tiempo a solas nada más, lo que sucedió fue algo traumático para mí. —Respondí.

Lily asintió, entendiendo lo que dije.

—Potter me contó lo que vio, pero siento lo que te sucedió. —Dijo apenada.

La abracé.

—Mataré a James por habértelo contado, yo debía de haberlo hecho antes... —Dije sonriendo— ¿Bajamos?

—Claro, aguarda un momento. —Dijo Lily segundos después agarró su bolso y juntas bajamos a la sala común.

Los chicos ya no estaban allí, pues, esos días que me aislé iba sola al Gran Comedor. (Con ellos detrás siguiéndome el paso para no perderme de vista el trayecto)

Lily y yo nos dirigimos allí. Supongo que sabían que iría con Lily.

Para cuando llegamos los chicos ya estaban desayunando. Me senté junto a James, los chicos me miraron sorprendidos.

—Buenos días, chicos. —Dije sonriendo.

Los 4 sonrieron ampliamente.

—Nos alegramos de que te encuentres mejor. —Dijo Remus.

—Si, yo también. —Dije.

—La buena noticia es que suspendieron a Malfoy, vendrá solo para los exámenes finales. —Dijo Sirius.

—¿Es en serio? —Pregunté sonriendo.

Un fuerte color amarillo se adueñó de mi cabello.

—Hace mucho no hacías eso. —Dijo Peter.

—Pues como no, la noticia que me han dado es para festejar. —Dije.

Desayunamos normalmente y nos dirigimos al salón de pociones en donde el profesor Slughorn dicto las clases con normalidad, ya no faltaba mucho para irnos cuando comenzó a entregarnos unos exámenes de pociones.

—Los siguientes alumnos obtuvieron un extraordinario; Severus Snape, Remus Lupin, Hidra Black y Liliane Evans, pueden retirarse —Anunció el profesor Slughorn.

Salimos de clase y comencé a hablar con los chicos.

—Megh ¿cómo haces para obtener siempre extraordinarios? En los exámenes siempre me saco aceptables o supera las expectativas. —dijo mi primo.

—Yo obtuve un aceptable, no tengo que decir nada. —dijo James.

—Yo reprobé de nuevo. —dijo Peter mostrando una gran T en su examen.

Miré su examen.

—Tranquilo podrás aprobar otros exámenes, el profesor Slughorn ayuda mucho a los que necesitan obtener nota extra para no reprobar. —Le contesté tratando de animarlo.

Y el día continuó, las clases siguieron con normalidad, hasta que llegó el momento de la verdad.

Eran los nueve de la noche ya todos estaban en sus cuartos menos nosotros.

Nos sentamos en los sofás charlando primero de Quidditch hasta que llegó el momento así que comencé yo a hablar.

—Rem tenemos algo que decirte... —dije.

—¿Qué cosa chicos? —dijo con curiosidad.

—Sabemos que eres un hombre lobo. —dijo James.

Lo mire reprobatoriamente por el poco tacto que tenía.

—Pero ¿co-cómo? —preguntó poniéndose pálido de repente, tartamudeaba al hablar.

Claramente estaba nervioso.

—Nos dimos cuenta... Teniendo en cuenta de que siempre desaparecias en luna llena y al otro día apareces en muy mal estado. —dijo Sirius.

Se podía ver su rostro sorprendido, era claro tenía miedo.

—Nos duele que no hayas confiado en nosotros lo suficiente, pensábamos que éramos tus amigos. —dije mirándolo con tristeza.

Remus se exaltó ante mis palabras.

—Yo sí confío en ustedes, pero tenía miedo de que me dejaran solo, porque todo los que se enteraban de lo que soy... A los que consideraba mis amigos se iban y me dejaban solo temiendo de cruzarme o de verme de nuevo... —explicó con lágrimas en los ojos.

—Nosotros nunca te dejaremos solo, que eso que te quede bien claro. —dije con enfado.

—Supongo que lo descubriste tú... —Dijo Remus mirándome nervioso.

Antes de que contestara James habló.

—Si, lo descubrió Meghan, yo quería decirte ese mismo día que lo descubrimos, pero ella lo impidió, quería saber si eras capaz de decirnos por ti mismo. —Le dijo James.

Remus parecía más pálido.

—Yo... Yo... —Tartamudeó.

—¿En dónde estás cada noche de luna llena? —preguntó Peter.

—¿Vieron ese gran árbol a las afueras de Hogwarts? —preguntó Remus.

Todos asentimos en respuesta.

—Si. —Respondimos.

—Se llama Sauce Boxeador, lo plantó Dumbledore para que pase las noches de luna llenas allí, fue muy amable de aceptarme en Hogwarts aun sabiendo lo que era... —dijo apenado.

Me senté a su lado y le acaricié la espalda.

—Tranquilo no pasaras nunca más solo las noches de luna llena. —dijo James.

—Encontraremos la forma de estar contigo. —dije sonriendo.

Remus se irguió de repente, alterado.

—¡No! ¡No voy a permitir que arriesguen su vida por mí, los lastimaré y eso no me lo perdonaría, jamás! —dijo Remus alzando la voz un poco.

—Lo haremos y no nos quitaras la idea de la cabeza. —dijo Sirius.

James y yo asentimos de acuerdo.

—Están locos de remate. —Respondió.