CAPÍTULO 10

"Animagos"

Narra Meghan

Ya habían pasado dos semanas desde que nos enteramos del P.P.P. de Remus.

Estábamos en la biblioteca, buscando algo que nos ayudase para poder acompañar a nuestro amigo en las espantosas noches de luna llena.

—Creo que estamos buscando en el lugar equivocado chicos... —comenté, ya estaba resignada— Creo que voy a ponerme a buscar algo en el libro del otro día —agregué sacando el libro de mi bolso.

—No creo que encuentres nada ahí. —Dijo Sirius.

—Lo has leído del principio hasta el final... —Dijo James.

Estaba cansada, luego de releer el bendito libro por décima vez, no encontraba nada, absolutamente nada, ya me dolían los ojos por tratar de encontrar algo.

Bufé frustrada.

—Ya encontraremos algo que nos sirva. —Dijo Peter.

—Siento que hay algo que no comprendo. —Dije pensativamente.

Tenía mucha información memorizada, pero aun así no lograba encontrar algo. Ya sin ganas comencé a pasar las páginas del libro, sin leer nada especifico. Hasta que en un momento algo llamó por completo mi atención.

—En el libro dice que los hombres lobo atacan preferentemente a la especie humana, aunque fuera su madre o su hermano, no los reconocería, entonces podría ser que... —Susurré.

—Creo que se volvio loca. —Dijo Sirius.

—¿Qué dices Megh? —Preguntó Remus.

—¿Estas bien Megh? —Dijo James apoyando su mano en mi frente.

—¡Basta!

James removió su mano de mi frente rápidamente.

—¡Lo tengo! —dije emocionada logrando que mi pelo se pusiera naranja chillón.

Sirius y Peter que estaban casi dormitando se sobresaltaron, tirando un par de libros en el que estaban apoyadas sus cabezas.

—¿Has encontrado algo? —Preguntó Remus.

—Márchense de mi biblioteca, ahora. —Dijo la Sra. Pince.

—¿Qué tienes Megh? —preguntó James con curiosidad.

—Cómo acompañar a Rem las noches de luna llena, obviamente. —dije riendo.

Remus me miró sorprendido.

—Sh... —Dijo una chica.

Miré en su dirección.

—Mejor vamos a la sala común. —Dije, segundos después comencé a recoger todos los libros que había utilizado para investigar en cada uno de sus estantes. Los chicos me imitaron.

Una vez fuera de la biblioteca, Sirius habló.

—Habla mujer.

—Tengan paciencia, en un momento nos dirá que encontró. —Dijo Remus, pero por su expresión sentía temor.

—Deja de crear suspenso. —dijo James.

Reí al ver su expresión.

—Bien, se los diré. —Dije sonriendo— En el libro que sacamos hace tres semanas de la sección prohibida decía algo importante pero no había llegado a comprender por completo...

—Ve al grano Hidra. —dijo Sirius.

—Cállate Orion. —dije fulminándolo con la mirada— Lo que decía antes de que Orión me interrumpiera, es que los hombres lobo solo atacan humanos y pensaba que... —Dije.

Al parecer Remus comprendió porque me miro con temor negando con la cabeza y yo solo ignoré esa reacción.

—Sigo sin entender Megh... —dijo James rascándose la cabeza con todo el cuerpo recargado sobre la silla.

Miré a Remus.

—¿Recuerdan en primer año, cuando entramos a transformaciones y en vez de estar McGonagall había un gato? —Pregunté.

—No, no, no. —Dijo Remus— Es muy peligroso.

—Si y ¿qué hay con eso? —Preguntó Peter, ignorando la negación de Remus.

-Pues McGonagall era el gato, se llama animagia, te conviertes en un animal que represente por tu personalidad... —Explique sonriente.

Peter, Sirius y James me miraron sorprendidos.

—No dejaré que hagan eso, es muy peligroso, se podrían enterar los del Ministerio de Magia y los expulsarán de Hogwarts. —dijo Remus testarudamente.

Paré de caminar, me coloqué en frente de él.

-Yo quiero hacerlo por ti, porque eres mi mejor amigo y no te dejare solo. —dije sonriendo.

James parecía emocionado.

-Yo también lo haré no solo por ti... Será fantástico convertirse en un animal cuando yo quiera. —dijo James entusiasmado.

Sirius tenía cara pensativa.

—Seré el animal más sexy de todos. —dijo Sirius con arrogancia.

Peter adoptó una rostro de espanto.

—A mí me da miedo pero lo haré. —dijo Peter dudando.

Sonreí, estaba emocionada.

—Está dicho lo haremos, tengo un libro de animagia con los ingredientes de la poción, me lo regalo Lily para mi cumpleaños número 12. —dije— Vamos a la sala común y esperen a que busque el libro. —agregué.

Comenzamos a caminar a la sala común, James me tenía en su espalda, en un momento dado vi como Peter se cayó sobre mi primo, este lanzó un gritito digno de una mujer.

—Creo... Que... Se me rompieron... Varias costillas... —Dijo Sirius pausadamente.

El pobre tenía una expresión de dolor, con trabajo se pudo levantar.

Comencé a reírme junto a James y Remus al ver la cara que puso Sirius al levantarse del suelo.

Cuando finalmente llegamos a la sala común me dirigí a mi cuarto, en cuanto entré me encontré a una sonriente Alice.

—¿Por qué esa sonrisa? —pregunté curiosamente.

—Di mi primer beso hace unos momentos, con Frank Longbottom. —dijo embobada.

La miré con sorpresa.

—Creí que ya estaban saliendo... —dije pensativamente.

—Si, pero esperamos hasta que llegará el momento indicado, no queríamos forzar nada, además sabes cómo es el, es muy tímido. —contestó con una amplia sonrisa.

—Me alegro mucho por ti Alice. —Dije sonriendo.

Me dirigí hacia mi baúl.

—Luego me cuentas como ocurrio todo, vine a buscar algo y ya me iba. -Agregué sonriente.

Finalmente, cuando encontré el libro lo guardé en el bolso rápidamente.

—Nos vemos luego Alice, me voy con los chicos. —dije rápidamente.

—Hasta luego Megh. —respondió aún con rostro de enamorada.

Cuando llegué a la sala común, los chicos me miraban de manera impaciente.

—¿Por qué te tardaste tanto? —preguntó Sirius.

—Estaba hablando con Alice... Me entretuve un rato. — contesté encogiéndome de hombros— Aquí tengo el libro. —agregué comenzando a leerles los ingredientes de la poción.

—Oh no... —Dijo Peter— ¿En verdad tendremos que buscar ingredientes tan asquerosos?

—Así es el único problema es que... —Comencé a decir.

—Serán muy difíciles de conseguir los ingredientes, y el proceso de elaboración también... Es complicado, aunque no me preocupa, aquí los mejores en pociones son Remus y Megh. —dijo James.

—Aquí la mejor en pociones es Meghan. —Dijo Remus.

—Pero si realizas todas las pociones a la perfección. —Dijo Peter.

—Eso es porque Remus si presta atención cuando hacemos pociones juntos.

—¿La próxima clase me enseñaras? —Preguntó Peter

—Con gusto. —Respondí.

—Algunos ingredientes los podemos encontrar en el salón de pociones del profesor Slughorn. —dijo Sirius

—Los más difíciles de conseguir los podremos encontrar Sirius y yo en el callejón Knockturn. —dije mirando el libro.

—El proceso de elaboración dura cinco meses y lo de los ingredientes más o menos lo mismo, este año podremos empezar a conseguir algunos ingredientes. —Dijo Remus.

—Para principios de cuarto año ya seremos animagos ilegales. —dijo Sirius.

—Pero falta mucho para eso. —Dijo Peter.

—Ya, lo importante es no equivocarnos en ningún paso. —Dijo James.

—Exacto. —Respondí— Tu tranquilo Pet.

Habían pasado dos meses desde aquel día en que se me ocurrió en convertirnos en animagos.

En ese momento estábamos bajo la capa de invisibilidad de James yendo al salón de pociones por algunos ingredientes.

—¿Megh tienes la lista? —preguntó Remus.

Asentí sacando el papel de mi bolsillo.

—Si, aquí la tengo. —respondí.

Cuando llegamos no había rastros del profesor Slughorn por ningún lado.

—James, Peter y Sirius vayan a vigilar por si viene alguien por los pasillos. —indiqué— Remus y yo nos encargamos de los ingredientes.

-Genial. —dijeron James y Sirius saliendo de la capa.

-Bien... —Dijo Peter desanimado.

-Vamos Remusin. —Dije con una sonrisa saliendo de la capa.

Nos colocamos enfrente de las estanterías, lleno de elixires y pociones.

—Garras de dragón. —dije leyendo la lista.

Remus tomó el frasco de un extraño color naranja.

—Listo. —Respondió.

—Baba de hipogrifo.

—Guardado. —Respondió.

Luego de agarrar todo lo necesario que podíamos encontrar aquí en Hogwarts, nos miramos triunfantes, faltaban a parte 3 ingredientes más. Pero, esos dependían de Sirius y de mi encontrarlos.

Remus y yo nos acercamos.

—Chicos ya tenemos lo que necesitamos, vamos. —Anuncié ya segura que no faltaba nada.

James lanzó una última mirada al pasillo.

—Mierda. —Dijo James.

—¡Ahí viene Slughorn, todos a la capa vamos! —dijo Sirius rápidamente.

Nos metimos en la capa justo cuando el profesor Slughorn entraba.

—Creí oír voces, que raro, bueno dime Severus que necesitabas decirme... —Dijo Slughorn. Parecía consternado.

—Quería hacerle saber que Black y Lupin hacen trampa en pociones profesor Slughorn, yo si fuera usted los mantendría vigilados. —dijo Quejicus lentamente.

Rechiné los dientes con enfado.

—Le agradezco su advertencia joven Snape, pero dudo que dos de mis mejores alumnos hagan trampa en mi clase. —respondió con el ceño fruncido.

Snape resopló con enfado.

—Como quiera, yo se lo advertí. —respondió arrastrando las palabras.

En ese momento comenzamos a caminar lento hasta llegar al puerta y dirigirnos directamente a nuestra sala común.

—Eso estuvo cerca. —dijo Peter temblando y conteniendo el aliento.

—Si, hay que ir con cuidado la próxima. —Dije.

-Si pero no pasó nada, tranquilízate, Peter. —dijo Sirius.

—Iré a guardar esto chicos, después vayamos al gran comedor a cenar me muero de hambre. —dije— Rem, pásame los frascos.

Remus me entregó el bolso en el que contenían todos los ingredientes.

—Te esperaremos aquí. —dijo James.

Pasaron dos meses y estábamos en el andén 9 3/4 por subir al expreso, luego de las vacaciones de Navidad.

Encontramos un compartimiento vacío, entramos mi primo y yo solos. No tuvimos que esperar mucho ya que en menos de dos minutos entraron Remus y Peter, no pasaron ni dos segundos más y entró James con una marca roja en la mejilla y cara de bobo. No nos saludó, solo se sentó al lado de Sirius, lo sacudí un poco y reaccionó.

—¿De quién hermano? —preguntó Sirius.

Miré a James con confusión

—De la pelirroja. —dijo con rostro de bobo enamorado— Intente besarla y me abofeteó.

—¿De Lily? —pregunté curiosa— James eso no está bien.

—Si, es hermosa chicos, no se parece en nada a las demás chicas con las que salimos Sirius y yo. —volvió a decir.

Rodé los ojos exasperada.

—Es obvio, Lily no se va a regalar, te la tienes que ganar, ganar su confianza e ir acercándote poco a poco. —dije con el ceño fruncido— Tampoco la asfixies. —Agregué— James nunca te la ganarás si la tratas como una más con las que sales, no puedes encontrarte con ella y como si nada tratar de besarla.

—Pero existe un pequeño problema en tu plan Megh... —dijo Sirius.

—¿Cuál? —pregunté confundida.

—Evans no lo tolera, ni un poco ni a James, ni a mí, ni a Peter, se lleva mejor con Remus y contigo Megh. —contestó.

Sirius tenía un punto, pero... ¿Cómo hacer para que estos se acerquen si matarse en el intento?

—Ya verán caerá a mis pies. —respondio James con arrogancia.

Yo solo rodé los ojos.

—No se te hará tan fácil James, luego cuando te rechace no digas que yo no te advertí. —contesté.

James optó por quedarse en silencio. El sabía muy bien que yo tenía razón.

—Cambiando de tema, conseguimos los ingredientes que faltaban. —dijo Sirius.

Las palabras de Sirius capturaron la atención de los demás.

—Si, podremos comenzar con la poción mañana mismo. —dije feliz.

Remus suspiró pesadamente.

—Sigo en desacuerdo con la decisión que tomaron... —Comentó Remus.

Negué en desacuerdo.

—Todo estará bien Rem. —Dije sonriéndole.

—Eso espero... —Dijo mirando para la ventana.

Cuando llegamos al castillo nos dirigimos al Gran Comedor a cenar, yo no tenía mucho apetito así que comí solo una presa de pollo con un poco de puré y de postre una manzana.

En cuanto terminamos nos dirigimos a nuestra sala común, no tenía ganas de hablar mucho, por lo cual saludé a los chicos y me fui a dormir, al parecer Lily estaba en las mismas condiciones de cansancio, ya que se estaba acostando, escuché el ruido de la ducha, así que Alice estaba en el baño.

Me metí en la cama y me dormí casi de inmediato.

—¡Hidra Meghan Black levántate ahora mismo! —gritó Lily.

—Ya-ya no grites más Lily, me dejarás sin tímpanos. —dije desperezándome.

—Bien, ve a ducharte, vas a llegar tarde a herbología. —dijo, agarrándome de un brazo y tirándome de el para que saliera de la cama.

—Ya, deja de enfadarte Lils, te saldrán arrugas... —respondí frotándome los ojos.

Me di una ducha rápida y me puse mi túnica, ya que seguía haciendo frio.

Busque mis cosas y bajé a la sala común, los chicos ya no estaban, ya se habían ido al gran comedor, seguro Peter y Sirius los incitó a James y a Remus a irse, traidores.

Cuando llegué al gran comedor, los vi devorándose toda la comida posible. Me senté al lado de James y le di un beso en la mejilla, y juraría haber escuchado un gruñido.

Lo único que rondó en mi cabeza es quien fue el dueño de ese gruñido.

—¿Qué fue eso? —Pregunté.

Curiosamente Remus estaba sonrojado.

—¿Estas bien? —Pregunté.

—Si. —Dijo Remus apresuradamente— Solo me ahogué.

Asentí en respuesta.

—Chicos tengo el lugar perfecto para hacer la poción sin que nadie nos descubra, es un lugar al que nadie ha ido, porque le tienen miedo. —dije sonriendo ampliamente.

Remus contestó rápidamente luego del altercado.

—Perfecto, así nadie nos interrumpirá, se necesita mucha concentración para realizarla, volví a leer cada paso y me sigue pareciendo complicada. —dijo Remus.

—Lo mismo digo. —Dije— Hay que ir con cuidado y no levantar sospechas.

Peter comenzó a temblar.

—¿Cómo que nadie entra? ¿Por qué le tienen miedo? —dijo Peter.

Asentí en respuesta.

—Después de clases lo verán. —dije de manera misteriosa.

Las clases de ese día digamos que se nos hicieron largas, por la ansiedad de comenzar con la poción.

Finalmente, los guíe hasta el lugar que tenía planeado.

—¿Por qué vinimos al baño de chicas? —preguntó Sirius, levantaba las cejas sugerentemente.

—Cállate. —Dije negando.

—Nadie viene aquí en años. —dije encogiéndome de hombros.

—¿Por qué? —preguntó James.

—Por Mirtle. —respondí con simplicidad.

Peter tomó de la capa a James.

—¿Quién es Mirtle? —Preguntó Peter asustado.

—Un fantasma algo tímida. —contesté— Pasen vamos, no los va a comer, ya preparé el caldero y en cuanto a los ingredientes los tengo en mi bolso.

Peter asustado, estaba por dar la vuelta dispuesto a irse cuando James lo agarró de la capa.

—¿Megh tienes el procedimiento? —preguntó Remus, mirando alrededor del baño.

—Si aqui lo tengo, empecemos —contesté.

Estuvimos por lo menos 5 horas allí dentro, agregando ingredientes y mezclándolos.

—Tenemos que dejarlo dos meses reposar... —dijo Remus revolviendo al sentido contrario del reloj.

—Vamos a la sala común, tengo mucho sueño. —dije bostezando.

Pasaron exactamente 4 meses desde que comenzamos a hacer la poción, la habíamos dejado reposar dos meses y luego tuvimos que agregarle los ingredientes que faltaban y dejarla dos meses más.

Finalmente, el día había llegado nos convertiríamos en animagos.

Estábamos llegando al baño de chicas para tomar la poción, el resultado final de la poción debía de tener un color naranja.

Por fin, llegamos y efectivamente tenía el color esperado.

Sacamos los vasos y servimos cuatro, uno para cada uno.

—Chicos, recuerden que el animal los elige a ustedes, no ustedes a él. —Dije mirando el contenido del vaso.

—Tengan cuidado por favor, están a tiempo de retractarse. —Dijo Remus.

—De ninguna manera. —Dijo James.

—Lo haremos. —Dije.

Alzamos lo vasos.

—¡Por Remus! —dijimos los cuatro a unísono.

—A la cuenta de tres lo bebemos juntos. -dijo James.

—Uno... dos... tres... —De un trago nos tomamos el contenido del vaso.

Los cuatro quedamos dormidos profundamente.

En la mente de Meghan

Estaba en una especie de paisaje, atrás había montañas con muchas flores, pero lo que verdaderamente atrapó mi atención fue la cantidad de animales que estaban corriendo alrededor mío, algunos se paraban a mirarme, pero ninguno se animaba a cruzar hacía mi lado.

Después de lo que parecen horas vi una gran loba blanca con negro y unos grandes ojos grises, la peculiaridad de su pelaje era que su gran cola peluda era negra y la punta la tenía blanca, su lomo era blanca con manchas negras en diferentes partes, una de sus patas delanteras la tenía completamente negra y la otra blanca con una pequeña manchita negra en la punta, era muy hermosa de hecho.

La loba comenzo a acercarse algo tímida mí, di unos pasos hacia adelante tratando de influir confianza. La loba se acercó más, poco a poco.

Finamente logré tocarla, acariciándola un poco sentí una inmensa conexión con ella, de un momento a otro sentí que una luz brillante nos envolvió a ambas.

Sin más sentí como algo me absorbía.

Abrí los ojos lentamente con pesadez, me levanté lentamente, pronto noté algo raro en mí, miré hacía abajo y vi un charco de agua.

En el reflejo estaba la gran loba que vi en mi mente, di media vuelta, aun atontada.

Remus estaba mirándome fijamente, traté de decirle algo, pero me salió un gruñido, como una especie de aullido.

Remus asustado dio unos pasos hacia atrás, me acerqué a él lentamente, para no asustarlo, me miró directo a los ojos y su semblante se relajó un poco.

—¿Megh? ¿Eres tú? —Preguntó dudosamente.

En respuesta le lamí la palma de la mano, miré a Remus de nuevo y noté que miraba detrás de mí. Me di vuelta y me encontré a un gran ciervo, un perro negro con los mismos ojos que los míos, y una ratita bastante gorda.

Me acerqué al perro negro, este me olfateó y me ladró amistosamente, comencé a perseguirlo y a jugar con él, el gran ciervo nos miraba con lo que parecía ser una sonrisa y la ratita estaba sobre el lomo del ciervo.

Quería volver a mi forma humana, hasta que recordé que en el libro decía claramente que tienes que visualizar como eres en tu forma humana.

Me concentré, cuando me di cuenta noté que estaba más alta, abracé a Remus.

Miré a los chicos.

Me miraban con curiosidad.

—Nunca escuchan lo que les décimos Remus y yo, para volver a su forma humana tienen que visualizar en su mente su forma humana. —Dije, para después rodar los ojos.

Rápidamente volvieron a su forma humana y nos miraban a ambos sonrientes.

James y Sirius se abrazaron.

—¡Lo logramos chicos! —dijo Sirius sonriendo ampliamente— Soy un gran perro negro.

Lo observé con suficiencia.

—Yo soy una loba y soy más grande que tú Siriusin, tienes que aceptar que soy mejor que tú. —dije burlonamente.

Por supuesto Sirius frunció el ceño.

—Cuando junte pulgas y garrapatas te las pasaré eso no lo dudes. —contestó burlonamente.

—Ni se te ocurra. —Dije sonriendo.

—Pruébame. —dijo sonriendo.

—Yo soy una rata, soy el peor de ustedes. —dijo lloriqueando Peter.

-No es tan malo Pet, anímate, podrás entrar a lugares que nosotros no podremos. —dije tratando de animarlo, al parecer eso funcionó porque sonrío.

—Si, será de gran ayuda. —Dijo Remus sonriendo.

—Yo soy el ciervo más sexy de todos. —dijo James con una sonrisa arrogante.

—No sé cómo se ve un ciervo sexi, pero si tú lo dices... —Dije burlonamente.

Los cinco nos fundimos en un abrazo y juntos nos encaminamos a la sala común.