CAPÍTULO
"Darksnow"
Narra Meghan
—¿Qué tal Manchitas? —Dijo Sirius.
—Pulgosa 2. —Dijo Peter.
—¡Ey! —Dije indignada.
—¿Lobita? —Preguntó James rascándose la barbilla.
—¿Blanquita? —preguntó James.
—¿Por qué no Darksnow? —Preguntó Remus.
—Ese si me gusta.
—No se vale el mío era mejor. —Dijo Peter con el ceño fruncido.
—¿Pulgosa es un buen nombre para ti? —Pregunté.
—Pues si... —Respondió Peter con una sonrisa.
—Pues a mi me gusta Darksnow. —Dije sonriendo.
—Entonces Darksnow será. —Dijo Sirius.
—Aunque también me agrada Lobita. —Dijo Remus sonriendo.
—A mí también, te llamaré Lobita también. —Dijo James sonriendo.
—¿Bien querida Darksnow, nos haces los honores de mostrarnos ese pasadizo que encontraste? —Preguntó Canuto.
—No estamos haciendo nada. —Dije encogiéndome de hombros— ¿Por qué no?
—Tenemos que continuar con el mapa, así que vamos. —Dijo Lunático tomando un pergamino consigo.
Varios minutos después.
—Corran. —Dije mirando hacia atrás.
—¡Es Filch! —Dijo Cornamenta empujando a Colagusano contra Canuto, tomando.
Plaf.
—¡Por favor! ¡Colagusano si sigues cayendo sobre mi Poppy no podrá curarme todos los huesos! —Dijo Canuto.
—Deja de llorar Sirius. —Dije tomando a Peter de una mano para ayudarlo a levantarse.
Mientras Remus ayudó a Canuto a levantarse.
—Auch, auch, auch. —Decía con cada paso al caminar.
—Canuto deja el drama por unos minutos debemos de escapar de Filch ya. —Dijo Cornamenta.
Hasta aquí se preguntarán donde estábamos y, porque escapábamos de Filch.
Pues digamos que encontramos otro pasadizo que conduce hasta Hogsmeade.
Lamentablemente Filch nos encontró, y nos siguió por todo el pasadizo.
—Solo espero que no lo bloquee. —Dijo Cornamenta.
—El lado bueno de esto es que aún queda un pasadizo en caso de que aquello ocurra. —Dijo Lunático.
—Se escucha cada vez más cerca, más rápido. —Dije mirando a por encima de mi hombro.
—Si vamos a la sala de Menesteres nos atrapará. —Dijo Canuto.
—Entonces a la sala común.
—No sé porque no traje la capa. —Dijo James sin aire, cuando finalmente pudimos llegar a la Sala Común.
—No sabíamos que Filch nos encontraría. —Dije sentándome en el sillón exhausta.
—Lo más probable es que corra a decírselo a la Profesora McGonagall. —Dijo Remus sentándose a mi lado.
Cansada me recosté en el sillón con la cabeza apoyada en las piernas de Remus.
Canuto frunció el ceño.
—¿Qué? —Pregunté.
Sirius golpeo levemente en las costillas a Cornamenta.
—Remus si quieres estar con nuestra hermanita hay términos. —Dijo James.
Remus se sonrojó.
—No estoy haciendo nada. —Dijo levantando las manos.
—Ya, dejen de actuar así. —Dije irguiéndome.
—¿Cómo? —Preguntó Canuto.
—Basta de actuar como hermanos celosos, y basta ya de espantarme citas. —Dije con el ceño fruncido.
—Pero todos tienen malas intenciones. —Dijo Sirius.
—No son dueños de mi vida. —Dije levantándome del sofá— Por si no lo saben, yo no ando por ahí asustando a sus acostones de una noche.
—Es diferente. —Dijo Peter.
—¿Tú también Colagusano? —Dije con enojo.
—Es que nosotros... —Trató de decir Sirius.
—¿Saben qué? —Dije mirándolos con enfado— Mañana es la salida a Hogsmeade, y tendré una cita para su información, no quiero que ninguno la arruine.
Tome el pergamino que traía Remus consigo y caminé en dirección a las escaleras.
—Y eso aplica para ti también Remus Lupin, no soy estúpida. —Dije aun con el ceño fruncido.
—Oye, no te vayas... ¡Megh! —Dijo James.
—Solo déjenme sola, armaré esto con lo que hemos encontrado. —Dije mostrando el pergamino.
Al día siguiente tenia mi cita, se suponía que nos encontraríamos en la salida para entregarle nuestros permisos a Filch y que nos dejara pasar.
—Meghan. —Dijo una voz llegando al lugar.
—Hola. —Dije con una pequeña sonrisa.
Narra Canuto
—No sé si esto sea buena idea. —Dijo Remus.
—Oh vamos Lunático. —Dije sonriendo.
—Es tu prima, deberías dejar que tenga citas, como cualquier chica. —Dijo Peter con timidez.
—Ese es el problema Colagusano, no es cualquier chica. —Dijo Cornamenta.
—Es nuestra Darksnow, y ningún chico será aprobado hasta que demuestre lo contrario. —Dije con el ceño fruncido.
—Meghan los matará. —Dijo Lunático.
—A mí me gusta Meghan, consíganme una cita con ella. —Susurró Peter, casi inaudiblemente.
—¿Qué? —Preguntó Remus con el ceño fruncido.
—Bueno… Ya que no quieren que Darksnow salga con cualquier chico, pues yo no soy cualquier chico… —Dijo Peter.
—¡No! —Dijo Remus enojado.
—¿Por qué no? —Dijo Peter con el ceño fruncido— A ti no te gusta, entonces no tiene por qué importarte.
Remus y James intercambiaron una mirada.
Lunático susurro algo que no logre escuchar.
—Me retracto voy con ustedes. —Dijo Remus, cerrando su libro.
—¿Por qué siento que me estoy perdiendo de algo? —Pregunté.
—No te pierdes de nada Canuto. —Dijo Remus, un poco sonrojado.
—¡A ti también te gusta! —Dije sorprendido— ¿Por qué no se lo dices?
—Por que no sería correspondido, es obvio. —Dijo Peter viéndolo con recelo.
Remus se levantó del sofá, fulminando a Peter con la mirada. Aunque segundos después suspiró con rendición.
—Meghan es inalcanzable para los dos Pet, no vale la pena pelearnos por esto. —Dijo con tristeza.
Enarqué una ceja confundido.
—¿Vamos a ir o no? —Preguntó James.
—No perdamos más tiempo, una linda Ravenclaw me espera para la vuelta. —Dije levantando las cejas.
—Y a mi una linda Hufflepuff. —Dijo Cornamenta sonriendo.
—Y a mi… A mi esperan los libros. —Dijo Colagusano.
—Yo quedé de estudiar con Lily luego, asi que vamos. —Dijo suspirando.
Salimos de la sala común en dirección a la salida, alli ya se encontraba Filch tomando todos los permisos.
—No la veo por ningún lado. —Dijo Cornamenta.
—Supongo que estará allá. —Dijo Lunático.
Una vez en la carrozas repasamos el plan.
Varias horas después…
—Está en las tres escobas. —Dijo Colagusano asomándose por la ventana.
—Entonces en cualquier momento saldrá. —Dije.
Unas pisadas detrás de nosotros nos alertaron.
—¿Qué están…? —Preguntó una voz.
—Pelirroja. —Dijo Cornamenta— Nos asustaste.
Evans estaba detrás de nosotros, inspeccionando.
—Esto es nuevo. —Dijo con una pequeña sonrisa— ¿Ustedes asustados?
—Hay una primera vez para todo Lilu. —Dijo Cornamenta con una sonrisa coqueta— Como tu y yo, allí adentro, en una cita.
—En tus sueños. —Respondió con el ceño fruncido.
—Ya estás en mis sueños. —Respondió Cornamenta.
—Ya veo que es lo que están haciendo. —Dijo con enfado, ignorando las palabras de James.
—No estamos haciendo nada. —Respondí.
—Si claro, si les conviene yo me marcharía. —Dijo Evans.
—¿Por qué? —Dijo Colagusano.
—Meghan se enfadará con ustedes, y dudo que se las deje pasar esta vez. —Dijo con el ceño fruncido.
—Solo queremos evitar que esté con idiotas. —Dijo Remus.
—¿Tú también Remus? —Dijo Lily— De esta forma no lograras nada con ella.
Unas horas después…
—¡No puedo creer que lo hayan hecho de nuevo! —Dijo enfadada, su cabello estaba de una tonalidad roja muy fuerte.
—Pero… —Dijo Lunático tratando de calmarla.
Plaf.
El pobre Lunático recibió una linda cachetada de Darksnow.
—¡Ouch! —Dijo Remus tocándose la mejilla.
—Megh nosotros solo… —traté de decir.
—Me cansé, en serio, no los quiero ver, aunque sea por un par de horas. —Dijo caminando rápidamente.
—¡Solo quiere acostarse contigo! —Dijo Cornamenta.
Meghan se dio vuelta, en ese momento si las miradas mataran James ya estaría a 3 metros bajo tierra.
—¡Es mí vida! ¡Yo sé defenderme sola! ¡Si yo quiero acostarme con alguien es mí problema! ¡Dejen de meterse!
—Megh… —Dije.
Darksnow solo nos ignoró, subió rápidamente hacia los cuartos, metiéndose en el y pegando un portazo.
—Se los dije… —Dijo Lily pasando por ahí.
—¿Ahora que haremos? —Preguntó Lunático, aun tocándose la mejilla.
—Déjenla sola. —Dijo Evans con el ceño fruncido— Tirarse moco de troll al chico con el que sales no es agradable.
Pateé el sofá más cercano.
—Cruzaron la línea. —Dijo Evans.
—Mejor me voy. —Dijo frustrado— Alison me espera.
Narrador omnisciente
Meghan Black, alias Darksnow no volvió a hablar con ninguno de los merodeadores.
De las clases se marchaba a su cuarto, y de su cuarto al Gran Comedor, sentándose lo más alejada posible.
La única salida extra que hacía era hasta las cocinas, ya que había ciertas noches en las que se quedaba en su cuarto leyendo o haciendo deberes.
El resto de los Merodeadores trataron muchas veces de acercarse a su amiga, sin resultado alguno.
—PST… Evans… Evans… —Dijo Sirius una vez en clase de Defensa contra las Artes Oscuras.
—¿Qué quieres? —Dijo Lily con el ceño fruncido, a su lado estaba Meghan, con la mirada en frente.
—Entrégale esto a Meghan. —Dijo en un susurro.
Lily estiró la mano, tomó el papelito doblado con el ceño fruncido, para segundos después entregárselo a su amiga, ante la expectante mirada de los Merodeadores.
Meghan tomó la nota de mala gana.
"Lo sentimos" —Decía la nota.
Con el ceño fruncido miró hacia atrás en dirección a sus amigos, y ante su atenta mirada, quemó la nota. Segundos después se volteó nuevamente mirando al frente.
—No se que hacer para que nos perdone. —Dijo Sirius, alias Canuto.
—Tiene todo el derecho, lo que hicimos estuvo mal. —Dijo Lunático, extrañando la presencia de su amiga y compañera de libros.
—Tenemos que idear un plan, para que nos perdone. —Dijo James Potter con mirada pensativa.
—Bueno… A Darksnow le gustan las bromas tanto como a nosotros. —Dijo Sirius con un deje de esperanza.
—Entonces ideemos una buena broma, no podrá resistirse.
Varios días después…
Meghan Black ese día en particular se despertó de muy buen humor, por fin había podido completar todos los fragmentos para el mapa, "el mapa del merodeador" le gustaba decirle.
Extrañaba a sus amigos, pero ella no iba a dar el primer paso para hablarles si ellos no se disculpaban como correspondía con ella.
Una vez en el Gran Comedor se sentó con sus mejores amigas Lily y Alice, como siempre lo más alejadas posible de los chicos.
Meghan constantemente sentía la mirada de sus amigos en su nuca, pero ella nunca les devolvió la mirada desde aquella vez con el papel.
—Que extraño, no hay ningún Slytherin de nuestro año en su mesa. —Dijo Alice.
—Han de haber sido los chicos. —Dijo Meghan, restándole importancia.
—¿Cuándo los perdonarás? —Preguntó Lily.
—Ya los perdoné en realidad. —Contestó con simpleza.
—¿Y que haces aquí que no estás con ellos? —Dijo Alice sorprendida.
—No se las dejaré tan fácil. —Dijo, sonriendo.
—Lo que hicieron estuvo mal. —Dijo Lily.
—Mi cita de ese día era un completo idiota en realidad. —Dijo metiéndose una trozo de manzana en la boca.
—Luego se los explico. —Dijo Meghan con la boca llena.
Segundos después se limpio las manos y tomó su bolso.
—¿A dónde vas? —Preguntó Alice.
—Pues a clases… ¿A dónde más? —Contestó Meghan.
—Pero aun es temprano… —Dijo Lily.
—Quiero hacer una cosa antes. —Respondió con una sonrisa.
Minutos después llegó a las Mazmorras, el salón de pociones estaba totalmente vacío, aún faltaban 20 minutos para que las clases iniciaran sacó de su bolso el gran pergamino con los lugares de Hogwarts y recitó:
—Homonculous.
Como si su tintero se cayera en el pergamino, poco a poco pequeñas motas de tinta se fueron moviendo por todo el mapa, cada mota se fue convirtiendo en una etiqueta, todos los nombres de los que se encontraban en Hogwarts fueron apareciendo.
—Increíble… —Susurró Meghan con una gran sonrisa.
En el mapa vio como algunas etiquetas se estaban acercando a ella.
—Mierda, tengo que colocarle algo, que me permita que no se vea más los nombres en movimiento. —Susurró.
Una gran sonrisa asomó por su blanco rostro.
—Travesura realizada. —Dijo tocando con la punta de su varita el medio del mapa.
Apresurada guardo el mapa en su bolso.
Poco a poco, alumnos de Gryffindor fueron llegando, entre ellos los Merodeadores.
El profesor Slughorn entró al aula.
—¿Dónde están…? —Comenzó a preguntar.
Y como si los invocara por la puerta entraron uno por uno los Slytherin's.
Meghan aguantó la risa al ver sus capas.
Un murmullo general se apropió del salón.
—Asi que a eso se referían. —Dijo Lily sentándose al lado de Meghan.
Todos los Gryffindor´s comenzaron a reir, ya que en las capas, había una gran foto estampada del rostro de Meghan, y abajo en letras brillosas, había escrito algo.
"Lo sentimos en verdad, perdónanos Darksnow"
Meghan no pudo aguantar la risa, y soltó una estruendosa carcajada ante la atenta mirada de sus amigos, que al verla reír, ellos comenzaron a hacerlo también.
Sin más Meghan se dio vuelta para ver a sus amigos, y con una linda sonrisa en un susurro dijo:
—Los perdono.
Canuto, Lunático, Colagusano y Cornamenta celebraron entre ellos, al fin habían logrado que su merodeadora los perdonase.
—¡Al despacho del director! —Dijo Slughorn.
