CAPÍTULO 13
"Luna llena y problemas"
Narra Meghan
Estábamos en la sala común esperando que quedara totalmente vacía. Ese día acompañaríamos a Remus al sauce boxeador. Aunque había un pequeño problema, Snape sospechaba que Remus era un licántropo, así tendríamos que ser muy cuidadosos con cada movimiento que hagamos, sería muy peligroso si Snape descubriera el secreto de Remus.
Y había otro pequeño problema, Lily también estaba comenzando a sospechar, por el aspecto de Remus luego de las lunas llenas, el otro día me sorprendió con interrogatorio si sabía algo al respecto, yo por supuesto negué saber de algo, pero ella no me creyó.
Para actualizar brevemente, conseguimos terminar el mapa, los chicos se mostraron muy sorprendidos cuando les mostré el avance. Remus le agregó un hechizo repeledor para Snape con un mensaje para el de parte de todos nosotros. Yo terminé agregándole un mensaje de bienvenida al abrir el mapa con "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" junto a nuestros apodos, con pequeño saludo de parte de todos, así si en el caso que lo llegáramos a perder nadie podría saber que contiene dentro. Para cuando lo terminamos, nos popularizamos aún más por todo el colegio, nos llamaban "los merodeadores". Todo se simplificó mucho más al saber dónde estaban cada uno de los pasillos, evitando a toda costa los lugares en donde se encontraban Minnie y Filch con su horrible gata.
Muchas cosas cambiaron desde el termino de nuestro quinto año en Hogwarts, como qué Voldemort volvió con renovadas fuerzas y estaba reclutando mortifagos, claro está que mi familia se unió a sus filas.
También huimos de nuestra casa una noche, Sirius y yo y vivimos con los Potter desde entonces...
Flashback
Eran las vacaciones de verano, por fin habíamos logrado concretar nuestro 5to año en Hogwarts, aunque estas palabras van dirigidas a los deberes y exámenes. Todo era mejor antes que ir a nuestro "hogar".
Una noche, mientras Sirius y yo nos encontrábamos en la cena, mis padres y mis tíos, comenzaron a hablar de lo orgullosos que estaban de Regulus y de mi hermana Bellatrix y de cómo habían elegido el bando correcto.
—Atención por favor. —dijo mi tía "sonriendo" (parecía más una mueca que cualquier otra cosa)— Tengo el placer de informarle a nuestra familia que el Sr. Tenebroso vendrá a cenar a nuestro humilde hogar para concederles la marca a mis hijos y mis sobrinas. —sentenció con una sonrisa ladeada.
Todos en la mesa comenzaron a aplaudir, menos Sirius y yo.
—Yo también tengo un anuncio que hacer, tanto nuestra familia como la de los Malfoy estuvimos de acuerdo en anunciar el compromiso de mi hija Narcissa, con el joven heredero Malfoy, habrá una fiesta de compromiso este sábado en su mansión. El casamiento se realizara cuando ambos terminen sus estudios en Hogwarts. —dijo mi madre.
El resto de la cena fue en total silencio cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. Luego, cada uno se fue a su cuarto, en cuanto a mí me dormí pensando en que jamás me convertiría en un estúpido mortifaga.
Pero el sábado llegó más rápido de lo que me esperaba, claramente iba por obligación a ese "especial" evento, al igual que Sirius. Narcissa me detestaba y yo a ella, en cuanto a su compromiso era obvio salían hace dos años y medio, mis pocas ganar bajaron a 0 desde qué recordé que me quiso violar su prometido.
En cuanto me desperté me dirigí directamente al baño para ducharme, en cuánto terminé me alisté con un Jean negro y una remera ceñida al cuerpo tenía un pequeño escote que me favorecía bastante, no me maquillé ni mucho menos, debido a que después me tenía que poner un vestido negro al cuerpo, con un toque personal mi chaqueta de cuero negra, regalo de Remus en uno de mis cumpleaños, bajé a la cocina y agarré una manzana no tenía mucho apetito. Comencé a comerla de a pequeños mordiscos, cuando noté a mi primo entrando a la cocina agarrando un vaso y sirviéndose jugo, se sentó al lado de mí, comenzamos a platicar.
—De la que se salva Andy, por lo menos ya está casada con Ted —Suspiré— Veras que en cualquier momento me convertiré en tía, tenemos que ir a visitarla pronto. —dije sonriendo.
—Si, pero fue borrada del árbol genealógico de los Black. —dijo Sirius.
—Yo prefiero que me borren del árbol genealógico antes de convertirme en mortifaga. —dije incomoda.
—Lo mismo digo. —contestó.
La hora de prepárame llegó, una vez lista y maquillada bajé para encontrarme con mi familia. Sirius estaba allí de lo más cómodo apoyado en el marco de la puerta con aire arrogante como siempre, con una camisa blanca y un saco negro, despeinado.
—Puedes mover tu trasero de allí tenemos que irnos. —dije burlonamente.
El con un movimiento despreocupado se irguió y me agarro del brazo transportándonos a la mansión Malfoy.
La gran mansión yacía enfrente de nosotros.
—¿Preparado para ver a tantos mortifagos?
—Por supuesto. —contestó— No me agrada como te vestiste, vas a atraer a todos los mortifagos.
Bufé fastidiada.
—Sé que soy hermosa, no hace falta que lo digas. —dije con una sonrisa arrogante haciendo una pose ridícula moviendo mi cabello ahora azul claro.
Sirius rodó los ojos.
—Entremos ahora o me arrepentiré. —dijo desanimadamente.
En cuanto entramos nos quedamos en un rincón, por supuesto no llamar la atención.
Narcissa bajó por la escalera principal, recibiendo aplausos de bienvenida.
En cuanto bajó, Malfoy la sacó a bailar.
Sinceramente, ya me quería ir, en cuanto me paré del sofá que había en la esquina que estábamos Sirius y yo, sentí una mirada clavada en mí, me di vuelta y noté el grupito sin cerebro de los amigos de Malfoy, me miraban directamente el trasero.
Rodé los ojos.
Mi vestimenta consistía en vestido negro al cuerpo hasta por arriba de las rodillas. Con mi chaqueta negra de cuero mencionada anteriormente con tacones altos también negros.
"Genial. —Pensé— ¿Y ahora qué? Mejor los mandare al demonio." pensé.
—¿Qué miran idiotas sin cerebro? —pregunté burlonamente.
—Estúpida Gryffindor, ¿Crees que te vemos a ti? Hay muchas chicas mucho más bonitas aquí para observar. —respondió Zabini.
—Y lo más importante. —Dijo su amigo de al lado— No son traidores a la sangre.
—Imbécil. —grité— Mis ojos están arriba. —Dije al notar que me estaba mirando los senos.
El grupito se fue acercando más a mí.
—Oh, vamos no te resistirías a mi... —contestó con arrogancia.
—No te metas con mi prima. —dijo Sirius dándole un puñetazo en la nariz, provocando que Zabini se tambaleara y cayera. Rápidamente Nott lo agarró y levantó fulminando con la mirada a mi primo.
—Gracias, se estaba poniendo insoportable. —dije abrazándolo.
La noche pasó, así también como el domingo, llegando el día en que Voldemort vendría a nuestra casa.
Me había levantado con un mal presentimiento, también había soñado con una especie de prisión, provocando que despierte muy alterada.
La hora de la cena llegó. Yo me encontraba en mi habitación preparando mi baúl ya que en tres días iríamos Hogwarts nuevamente, mi madre gritó que me viera presentable ante su señor. Me puse un vestido negro hasta las rodillas y unas zapatos negras, me até el cabello en una colita alta que actualmente estaba en su color original. Salí de mi cuarto y toqué la puerta de Sirius, este salió con una remera muggle de "The Beatles" con un jean negro y zapatillas.
—¿Preparada? —preguntó.
Tenía miedo.
—Siempre lo estoy. —contesté, el me respondió con una sonrisa burlona.
Choqué el puño con él para después reírnos.
Eso ayudo bastante a que el ambiente se aligerara.
—Me encanta tú atuendo. —Dije riendo.
—Creo que combinaba para ocasión. —respondió.
Bajamos hasta la sala y ahí se encontraba toda la familia, con un par de mortifagos extras que al parecer fueron invitados, entre ellos Fenrir Greyback (mi padre solía mencionarlo en algunas ocasiones) y otros más que no llegué a reconocer. Me senté junto a Sirius en la larga mesa, intercambiaba miradas con Sirius a cada segundo sintiendo la tensión de ambos.
Voldemort finalmente apareció frente a nosotros con su serpiente, se sentó en la punta de la mesa, observó a cada uno pero fijo su mirada en mí.
Otra vez, la punzada en el pecho.
—Me han informado que la joven Black es metamorfomaga, me vendría muy bien tenerte en mis filas. —dijo con una rara sonrisa.
Me enfurecí y mi cabello tornó rojo sangre pero no dije nada.
Enojada con migo misma por no haber podido controlar el cambio no probé bocado alguno.
La comida pasaba muy lentamente.
—Ahora que me encuentro aquí me apetece marcar a los jóvenes de la familia...
Mi madre lo miró con verdadero entusiasmo.
—Mi hija mayor con gusto será la primera mi señor... —dijo mi madre inclinando su cabeza— Bellatrix ve con nuestro señor.
Mi hermana se levantó y se posicionó al lado de Voldemort e hizo una reverencia bastante exagerada.
—Extiende tu muñeca. —Ordenó.
Bellatrix inmediatamente le extendió su brazo posicionándolo frente a Voldemort, este sacó su varita y seguidamente murmuró algo que no llegué a entender. Bellatrix trató de no mostrar signos de dolor pero se le escapo una mueca.
Llegó el turno del más pequeño de los Black, Regulus.
Mi madre y mi tía lo miraban expectantes, pero finalmente Regulus se levantó, extendiendo su brazo a Voldemort, pocos segundos después nuevamente recitó el hechizo.
Luego de una mueca de dolor Regulus ya tenía la marca tenebrosa.
Los problemas comenzaron aquí.
—Tu niña, ven aquí, llegó tú turno de pertenecer a nuestras filas, me serás muy útil —Dijo mirándome directamente a los ojos.
Me levanté sobresaltada.
—¡No! —Grité enojada.
—Debes de obedecer Hidra. —Dijo mi madre.
Sirius se levantó de su asiento casi al instante.
—Ella nunca pertenecería a tu grupo de locos por la pureza de sangre Voldemort. —Gritó Sirius rojo de la irá levantándose de la silla de golpe.
Voldemort se levantó de su asiento. Furioso.
—¡Cállate!¡Niño tonto! —Dijo mirándonos a ambos.
—Sirius, siéntate, —Dijo Walburga.
—¡No! —Dijo Sirius.
—Lo siento tanto mi lord, téngale clemencia, de seguro entrara en razón.
Voldemort se sentó expectante.
—Lord Voldemort tiene clemencia... —Siseó— Tienen su última oportunidad de unirse.
—¡Agárrate de mi brazo Megh! —Rápidamente me coloqué a su lado, no pasó mucho para que fuéramos atacados, apenas tenía tiempo para defenderme, segundos después nos aparecimos en la casa de los Potter.
—¿Estas bien? —Preguntamos mutuamente.
—Si, no más que unos pequeños rasguños. —Dije.
—Si, yo también. —Contestó Sirius.
—¿Quién anda ahi? —Gritó alguien desde las escaleras, había muy poca luz y no se llegaba a ver bien, calculaba que serían las 11 de la noche aproximadamente.
—¿James? ¿Eres tú? Somos Megh y Sirius. —Dije, finalmente se prendieron todas las luces de la casa, pudiendo ver a un James recién salido de la cama.
—¿Qué hacen aqui? ¿A esta hora? —preguntó preocupado.
—Nos escapamos de casa, casi Voldemort le pone la marca tenebrosa a Megh... —Empezó a decir Sirius.
James me abrazó con fuerza.
Comencé a sollozar por todo lo ocurrido.
—James, hijo, ¿Qué sucede?, ¿Por qué tanto esca... —Comenzó a decir la madre de James bajando— ¿Chicos qué hacen aqui? ¿Ocurrió algo? —Preguntó al vernos a Sirius y a mí.
—Escaparon de su casa mamá, trataron de marcar a Megh y vinieron aquí. —respondió James con preocupación.
Me acerqué a los padres de James, temblando un poco.
—Sentimos venir tan inesperadamente y a estas horas de la noche señora Potter. —Dije con una débil sonrisa.
—Los amigos de hijo son como mis hijos siéntanse en casa, ya tienen sus habitaciones asi que ya saben dónde están. —Dijo dulcemente.
—Muchísimas gracias Sra. Potter. —Dijo Sirius.
—No hay por qué agradecer, supongo que no tienen ropa aquí, Meghan querida, tú te olvidaste un par de cosas la última vez que viniste están apoyadas en tu cama. —Dijo— Y tú Sirius seguro que James tendrá algo que prestarte...
FIN DEL FLASHBACK
Desde entonces vivimos con los Potter, y al poco tiempo se nos unió Remus, ya que mataron a sus padres, unos carroñeros que andaban cazando traidores de sangre e hijos de muggles, por el lugar.
Nunca más volvimos a nuestra casa, excepto una vez a escondidas para ir buscar todas nuestra cosas y volver rápidamente para no ser descubiertos.
En cuanto a los merodeadores, Peter estaba raro desde que llegó a Hogwarts, no pasaba tanto tiempo con nosotros, y parecía nervioso la mayor parte del tiempo y más cuando hablábamos sobre los muchos asesinatos que se estaban cometiendo gracias a Voldemort y cómo mi hermana era su mano derecha.
Y cambiando de tema rotundamente comencé a darme cuenta de que me empezó a gustar Remus, aunque yo creo que el no siente nada por mí.
—¡Tierra llamando a Meghan! —dijo James— Vamos ya está todo despejado. —Agregó.
—Ah, sí, sí. —Respondí, mirando en su dirección.
Salimos de la sala común rápidamente, James nos tapó con la capa de invisibilidad a todos menos a Remus, para que En
Era luna llena, asi que como se nos hacía habitual nos escondíamos de McGonagall y Madame Pomfrey que siempre se encontraban ahí para acompañar a Remus.
—Buena suerte muchacho. —Dijo McGonagall con pena.
Remus al segundo entró por la abertura del sauce boxeador, McGonagall y Madame Pomfrey al momento que Remus entró, se marcharon en dirección al castillo.
Rápidamente nos sacamos la capa y nos convertimos en nuestra forma animaga, aprovechando que aún estaba paralizado el sauce boxeador entramos por la abertura, nos costó un poco adaptar la vista a la oscuridad pero enseguida vimos a Remus retorcerse de dolor en un costado, segundos después ya estaba convertido en hombre lobo.
En cuanto nos vio, nos lanzó una mirada llena de curiosidad, yo sabía que no nos iba a hacer daño asi que fui la primera en caminar un poco hacia el moviendo mi cola amistosamente, luego Sirius y James se me unieron para que tomara confianza. Aunque ya hemos pasado otras lunas llena con él, aún asi tenemos que hacerlo, todo era por precaución, no nos importaba hacerlo mil veces si era necesario es nuestro amigo.
Al poco tiempo comenzamos a jugar entre nosotros, persiguiéndonos y tirándonos en el suelo.
Sin duda alguna, esa fue una de las mejores luna llena que hemos pasado.
