CAPÍTULO 17
"REMUS"
Narra Meghan
Ya pasaron tres meses desde aquel día en que uno de mis mejores amigos comenzó a salir con otra de mis mejores amigas.
Ese día era mi cumpleaños, si, si, ya era noviembre, 10 de noviembre de 1976 para ser exactos, todo paso muy rápido, la semana anterior fue el cumpleaños de Sirius y por supuesto le di un regalo, una pastel explosivo, le encanto, tanto que cuando la abrió su cara se llenó de colores, me persiguió por toda la sala común, diciendo que se vengaría.
En fin, me desperecé como todos los días, justo cuando estaba a punto de salir de la cama, me percate de que había algo raro, afiné la vista y no vi nada raro, hasta que vi un hilo casi invisible rodeando mi cama hasta adentrarse en la parte baja. Hice un movimiento algo brusco Para lograr esquivar el hilo.
—¡Buen intento primo! ¡Pero lamento informarte que no caí en tu brillante broma! —Dije sabiendo que estaba escondido en alguna parte.
Se escucharon risas.
—Te dije Canuto, Darksnow no es tonta. —Escuché la voz de Cornamenta y detrás se escuchaban las carcajadas de Lunático, Colagusano, Ana y Lily.
—Ya cállate Cornamenta. —Dijo mi primo refunfuñando, entrando a la habitación.
—Aguamenti. —Susurré, provocando que saliera un chorro de agua de mi varita y, por supuesto empapando a mi primo.
—¡Meghan! —Dijo o mejor dicho gritó mi primo— Feliz cumpleaños primita. —Dijo para luego tratar de abrazarme, trate de esquivarlo pero me resultó inútil, porque tenía más fuerza que yo, por ende recibí un abrazo algo húmedo.
—Gracias primo. —Dije lanzándole una mirada asesina.
—¡Feliz cumpleaños Darksnow! —Dijo James alzándome y comenzando a darme vueltas en el aire— Ten es para ti. —Agregó dándome un cofre pequeño de madera, acto seguido lo abrí.
Dentro había una foto de James, Sirius, Remus, Peter y yo abrazados frente al lago negro, en ella se puede ver como después tire a Canuto al Lago Negro, una secuencia después se nos veía a todos reírnos. Y además, el cofre contenía muchos chocolates de toda clase y estilo.
—¡Gracias Cornamenta! —dije abrazándolo.
—¿Por qué se dicen así? —Escuché que decía Alice.
—Solo los merodeadores saben por qué... —Oí que le respondió Lily.
Lily y Alice luego se me acercaron y me abrazaron. Ambas me regalaron libros muggles uno de ellos era "La Abadía de Northanger" de Jane Austin y el otro de parte de Lily, su copia de Orgullo y prejuicio, ya que era su libro favorito y sabía que yo lo quería leer.
Luego Peter algo nervioso se me acercó y me deseó un feliz cumpleaños y acto seguido se fue rápidamente.
—¿He dicho algo malo? —dije a mis amigos con tristeza.
—Déjalo ya se le pasará. —dijo James.
—Bien... —Dije no tan convencida.
Luego se me acercó Remus con una pequeña sonrisa, me quede algo tonta mirándole sus ojos dorados hasta que reaccione.
—Feliz cumpleaños Megh —dijo mientras me abrazaba— Tengo algo para ti... —dijo sonriendo mientras sacaba de su túnica una cajita aterciopelada. Segundos después me la entregó y acto seguido con una sonrisa la abrí, vi un collar con 5 dijes, la de un siervo, un perro negro, una diminuta ratita, un lobo y una loba.
—Muchísimas gracias, Remus. -Le dije abrazándolo.
—No es solo un collar, está encantado, te hará saber si alguno de nosotros estamos en peligro. -Me explicó con una sonrisa.
—Eso es genial. —Dije sorprendida— En serio gracias, Remus. -Dije sonriendo a más no poder.
—Ahora váyanse todos de aquí, me tengo que cambiar en un minuto bajaré. —Dije, vi que no movieron un músculo— Dije que se larguen o les daré de cena a la perra de Hagrid que tendrá cachorros y apuesto a que le vendrá bien...
—Ya, ya nos vamos, me da miedo esa perra... —Dijo James.
—¡Largo! —Volví a decir divertida.
Luego de ducharme y ponerme el uniforme, bajé a la sala común donde estaban mis amigos o por lo menos Remus y Lily.
—¿Y los demás? —Pregunté.
—James y Sirius se adelantaron y Alice se fue con Frank. —dijo Lily— Y Ana esta con la profesora McGonagall desde hoy temprano.
—Bueno, vamos al Gran comedor me muero de hambre. —Dije sonriendo.
—Vamos. —dijo Remus.
Estábamos charlando sobre libros hasta que llegamos al gran comedor, suponiendo que ya estaba la mayoría desayunando entré con pose de diva, muchos se dieron vuelta para mirarme, yo por supuesto no les presté la más mínima atención.
Finalmente llegamos a nuestro asiento habitual, note inmediatamente que la mesa de Gryffindor estaba llena de chocolate, bizcochuelos de chocolate, bombones de chocolate, ranas de chocolate, todo de chocolate, me senté y empecé a devorar todo lo que me encontraba, hasta que en un momento sonaron unas trompetas y por la puerta del gran comedor comenzaron a volar serpentinas. Por allí entraron Canuto y Cornamenta, con un gran pastel de cumpleaños de chocolate con salsa, tenía chocolate chorreando por todas partes al estilo cascada.
—¡Feliz cumpleaños Darksnow! —Gritaron ambos, cuando finalmente llegaron a donde estaba, los abracé a ambos.
—¡Gracias, gracias, chicos! —Agradecí contenta— Los amo, ¿quién quiere pastel? -dije finalmente.
Cuando estaba a punto de cortarla, se me ocurrió un plan, porque conociendo a Sirius y a James quienes la trajeron, sabía que algo ocultaban, acto seguido me agaché y enterré el cuchillo en el pastel, haciéndole un tajo, de pronto se escuchó un gran ¡boom!, y luego risas de parte de todo el gran comedor, rápidamente me enderecé y me encontré a James y Sirius bañados en chocolate y confeti, comencé a reírme como loca.
—¡Siempre arruinando las sorpresas Megh! —Dijo James sacándose el chocolate de los ojos para luego meterse los dedos en la boca chupando el chocolate
—No soy tonta, los conozco lo suficiente como para saber qué algo tramaban, par de idiotas —Dije entre risas— Es mejor que vayan a cambiarse tenemos clases. —Agregué burlonamente.
—Me resigno, no haré más bromas contra ti Megh. —Dijo Sirius con el ceño fruncido, el resto continuo riendo más fuerte.
—¡Tus amigos, son increíbles! —Dijo sonriendo Ana.
•••••••••••••••••••••••••••••••••
Luego de nuestra clase de defensas contra las artes oscuras teníamos runas, bueno yo y Remus realizábamos a esa clase, mientras que, James, Sirius, Peter, Alice y Lily iban a adivinación, yo la había comenzado pero me pareció una estupidez de materia y muy aburrida.
Entre ambas clases teníamos un pequeño receso, apenas salimos de defensa contra las artes oscuras Remus y yo nos despedimos de los demás y nos dirigimos al aula de runas, charlamos un rato hasta que comenzaron a llegar todos.
Finalmente luego de la clase fuimos a almorzar.
—Megh, tenemos entrenamiento hoy a las tres, tenemos partido contra Slytherin y tenemos que ganar sí o sí. —dijo James— Quiero hacer ganar a Gryffindor la copa por lo menos una vez, sabes que el año entrante nos graduamos... —Agregó.
—Lo sé, me estás volviendo loca con las estrategias desde que te volviste capitán del equipo. —dije.
—Y tú eres una floja al igual que Sirius. —Respondió con el ceño fruncido.
Yo en respuesta le saqué la lengua.
—E inmadura. —dijo burlonamente.
—Mira quién habla. —dije para después abrazarlo.
Escuché el gruñido de alguien...
No, seguro escuché mal.
Pero luego noté que Remus se levantó rápidamente, para segundos después marcharse.
Narra Sirius
Estaba coqueteando con una Ravenclaw, cuando vi a Remus caminando rápido en dirección a la sala común y con cara de pocos amigos.
—Puedes irte, ahora que te veo no eres tan atractiva como lo creí. —dije burlonamente— Aunque pasé buena noche contigo.
—¿Qué has dicho? —dijo incrédulamente.
—Lo que oíste. —dije para después guiñarle un ojo para luego seguir a mi amigo.
—¡Maldito imbécil! —Escuché que dijo para después darse vuelta y caminar indignada.
Finalmente, lo encontré en la sala común sentado, con las manos tapándose la cara.
—¿Qué sucede Lunático? —pregunté, provocando que se exaltara.
—¿Eh? Ah, Sirius. —Dijo levantando la cabeza— Nada, estoy cansado es solo eso. —respondió simplemente.
—Lo mismo decías cuando se acercaba la luna llena, dime qué sucede. — dije preocupado, suspiró y contestó:
—Es que... -Comenzó a decir dirigiendo su mirada al otro lado de la sala común.
—¿Es por Megh? —pregunté, logrando sorprenderlo— Al parecer si... —Dije más para mí que para él.
—No tendría que decirte esto porque eres su primo. —Dijo riendo levemente.
En respuesta reí también.
—Me estoy enamorando de ella, pero sé que merece ser feliz junto alguien normal... —Agregó con tristeza— No la merezco ella es demasiado buena para mí, merezco vivir solo eternamente...
Lo miré con el ceño fruncido.
—Si que eres idiota hermano... —dije— Se cómo la miras y como gruñes cuando algún chico se acerca a ella... —Agregué.
—¿Tan obvio soy?
—Lunático, te levantaste cuando James abrazó a Megh, asi que sí, eres muy obvio.
Remus se sonrojo hasta las puntas de los pelos.
—Si te gusta de verdad… Lucha por ella, luego te arrepentirás por no haberlo hecho antes, ella te acepta tal cual eres, sin importar qué. Además ya tuvieron un cita ¿no es asi? A ella le gustó no hay de qué preocuparse solo es cuestión de tiempo.
—Gracias Sirius. —dijo, parecía más decidido— Lo haré, iré a buscarla y le diré todo lo que siento por ella. —Agregó levantándose del suelo.
—Así se habla Lunático. —dije alentándolo— ¡Seremos familia! —Agregué logrando que se sonroje.
En respuesta solté una estruendosa carcajada.
"Tengo que avisarle a James..." Pensé.
Narra Meghan
Estaba recostada a las orillas del lago negro, aunque hacía frío, me encantaba estar allí, me relajaba mucho. Me levanté con la idea de ir ya al entrenamiento, cuando vi caminando hacia mí a Remus.
Sonreí, lo saludaba con la mano.
—¡Hola Rem! ¿Qué estas hac... —
Comencé a decir hasta que sentí unos suaves labios chocando con los míos, de principio no correspondí porque me tomó de sorpresa, pero luego claramente correspondí, fue un beso muy tierno a decir verdad.
Finalmente nos separamos por falta de aire y por unos chillidos detrás nuestro.
—Creí que le dirías como te sentías, no que ibas a comerla. —Dijo Canuto.
Miré a Remus confundida.
—¿De qué…?
—¡Qué lindos quedan juntos! —Gritaba con voz chillona, James provocando que ambos nos sonrojáramos.
—Remus ahora es mi primo postizo. —Dijo Sirius riendo, quitándose una lágrima falsa.
—Idiotas. —dije a ambos una vez que nos separamos sonrojados.
—Aun así nos quieres. —gritaron a unísono.
Les mostré el dedo del medio y me di vuelta para quedar frente a frente con Remus.
—¿Qué ha sido eso? —pregunté de manera curiosa— ¿De que hablaba Canuto.
—Lo siento, fue un impulso... —Se excusó totalmente sonrojado- Antes te quería decir otra cosa pero... Te vi ahi y no pude evitarlo... —Dijo rascándose la nuca— Me enamoré de ti Megh, no aguantaba más verte con otros chicos, pero tampoco me acercaba a ti porque no mereces estar con alguien como yo.
Me tomó totalmente de sorpresa su declaración. No por el hecho de que me enamoré de él ya que no me di cuenta hasta hace unos pocos días, sino por el hecho de que no se haya acercado más por esa escusa...
—Remus yo... —Empecé a decir algo nerviosa.
—Entiendo... No quieres estar conmigo. —respondio tristemente— Pero lo comprendo completamente, no merezco tu amor y amistad. —-Dijo tratando de marcharse, pero antes que lo hiciera no se lo permití.
Le pegué varios puñetazos en el abdomen, totalmente enojada.
—Eres un idiota, estúpido. —dije aun golpeándolo, pero el finalmente logró agarrarme de las muñecas— No puedo creer que digas tantas estupideces juntas, yo te prometí que siempre iba a estar para ti, no me importa tu condición, me importas tú, yo me enamore de ti también pero comenzaste a decir esas estupideces... —Dije con lágrimas en los ojos.
Me tomo de las manos para que evitara golpearlo más.
—Te puedo hacer daño Megh y no me lo perdonaría. —Dijo dejando caer lagrimas silenciosas.
—Ya te lo he dicho no me importa, en tercer año te lo dije, no importa que seas muggle, hombre lobo, vampiro, yo quiero estar contigo sin importar cómo —Dije con el ceño fruncido— Ya sea como tu amiga o algo más... ¿Hay cosas peores sabes? Una guerra se está desatando allí fuera... Todos ya hemos perdido algo valioso. —Agregué.
En respuesta me besó, pero este fue un beso más profundo, lleno de emociones juntas.
Luego de unos segundos nos separamos, ambos comenzamos a avanzar hasta donde estaban los chicos cuando…
—¡Meghan! ¡Cuidado! ¡Detrás de ti! —gritó James junto con Lily tomados de la mano.
