CAPÍTULO 18
"La guerra está más cerca de lo que creíamos"
Narra Meghan
Apenas James me advirtió, saqué la varita a toda velocidad al igual que Remus, en cuanto me di vuelta noté tenía frente a mí a Bellatrix, con su sonrisa de loca incluida.
—¡Oh! Que agradable sorpresa, mi hermanita con el hombre lobo, patético. —Dijo para después soltar una carcajada.
—Vete de aquí, Bellatrix. —Dije apuntándola con mi varita, mirándola de manera desafiante.
—¿Así me recibes? Ni siquiera fuiste a mi boda, eso es de mala hermana. —contestó con una falsa expresión de tristeza— ¡Crucio! —Dijo lanzándome el hechizo de improvisto, no sé como pero logré lanzar un protego antes que lograra alcanzarme.
—Te he dicho que te largues de aquí Bellatrix. —Grité —¡Maldita entrometida!
Lo notaba con claridad, Bellatrix disfrutaba el momento.
Aunque no lograba entender como pudo entrar, creía que el castillo estaba protegido.
—Solo vine a comunicarte un mensaje, mi señor te quiere en sus filas, te unes o mueres, es sencillo... —dijo burlonamente.
—Nunca, me oíste, nunca me uniré con estúpido sin nariz obsesionado con la pureza de sangre. —Dije, sin poder controlarlo.
—Si tú le deseas. —Me contestó— Avada Ke... —Pero fue interrumpida por una voz ciceante, que provocó que se me pusieran los pelos de punta.
—Bellatrix... No es el momento correcto... —Dijo apareciendo el mismísimo Lord Voldemort.
Ahora todo tenía sentido.
¿Pero porque se arriesgaba tanto?
—Si, mi señor. —dijo haciendo una reverencia bastante exagerada y retrocediendo.
Mis amigos se acercaron a mi lado, en posición alerta. Por detrás de Voldemort comenzaron a llegar unas sombras negras, posicionándose a su lado.
Por detrás de nosotros comenzaron a llegar más alumnos, hasta el profesor Flitwick se unió a nosotros, otros simplemente salían corriendo. Antes que pudiéramos reaccionar comenzó el caos, hechizos volaban por todas partes.
Hasta en un momento vi a James y Lily peleando con el mismo Voldemort.
Me dirigí corriendo en dirección a Remus esquivando y protegiéndome como podía.
—Tenemos que ayudar a Lily y James. —dije preocupada.
Remus asintió.
—Bien, vamos. —dijo de manera decidida.
Nos dirigimos rápidamente hacía allí.
—James, Lily vayan a cubrir a Sirius y Ana nosotros los alcanzaremos en un segundo. —grité.
—No los dejaremos solos. —dijo Lily con el ceño fruncido.
—¡Vayan! Estaremos bien. —contesté decidida, un minuto después, Remus y yo nos enfrentamos a Voldemort, nos defendimos bastante bien para luchar contra el mago más temido de todos los tiempos.
—Únete a mí y no verás morir a los que más quieres. —siseó.
—¡Nunca! —respondí.
—Te arrepentirás de haber nacido. —Dijo— ¿Cómo una chiquilla insolente no me teme?
—Si tengo que morir para proteger a los que amo no me importaría. —Dije con una sonrisa ladeada.
—No me importaría matarte. —Afirmó— Pero me servirás mucho para mis planes...
—Jamás. —respondí.
—No es pregunta, es una afirmación. —Siseó con una sonrisa de suficiencia.
En ese momento entraron McGonagall junto a Dumbledore, ambos se mostraban furiosos. Dumbledore comenzó a atacar a Voldemort y este dejo su atención en nosotros y comenzó a luchar. En un momento Voldemort al parecer aturdido por que el poder de su hechizo era menos fuerte que el de Dumbledore desapareció y al igual que todos los mortifagos, excepto Bellatrix que antes de desaparecer lanzo en mi dirección un pequeño cuchillo y este se enterró en mi estómago, automáticamente comencé a marearme, escuché el grito de mis amigos y que alguien que me sostuvo para no caer al piso, pronto todo se volvió negro.
Narra Sirius
En el momento que Voldemort desapareció, sentí alivio, hasta que me percaté de que Bellatrix no se había ido, en ese momento me di cuenta de que saco algo de su bota y lo lanzó en dirección a Meghan. Comencé a correr lo más rápido que pude para agarrar a Bellatrix pero la muy perra desapareció, me di vuelta y vi a Megh agachando la mirada y viendo hacia abajo.
—¡No Meghan! —Grité.
Justo cuando llegué hacía ella se desvaneció los brazos de Remus.
—¡Megh! ¡No! —Dijo llorando Lily.
—Vamos rápido hay que llevarla a la enfermería con Madame Pomfrey. —Dijo James preocupado y sacándose el sudor de la frente.
Acto seguido Remus la acomodó mejor en sus brazos y salió corriendo, nosotros íbamos por detrás de él, al igual que McGonagall tenía cara de preocupación, rápidamente se colocó a la lado de Remus.
Cuando llegamos con Madame Pomfrey esta nos miró sorprendida.
—¿Qué ha pasado? —preguntó mirando a Megh con preocupación— Recuéstala en la camilla de allí. —Le indicó a Remus— Necesito espacio para poder curarla, vamos afuera, afuera.
Una vez fuera de la enfermería, todo quedó en silencio excepto por los sollozos de Lily, Ana trataba de calmarla junto a James, este último abrazándola protectoramente.
—¡Esto es mi culpa! Todo esto no hubiera pasado si hubiese tenido el coraje de interponerme y asi poder salvar a Megh, pero no reaccioné a tiempo... —Se lamentaba Remus. Tenía sangre en la camisa al igual que en las manos.
—Fue demasiado rápido, no te culpes. —Dijo James, mirando hacia la puerta de la enfermería.
—No seas idiota, todo esto es culpa de Voldemort y su maldita guerra. -dije a Remus con enfado.
—Pero aun así... —Respondió Remus suspirando.
Lo fulminé con la mirada.
—Meghan va a estar bien ya lo verán, es muy fuerte. —Interrumpio James.
—No sirve de nada si se pelean entre ustedes. —Dijo Ana, cruzándose de brazos.
Pasaron unos 30 minutos desde que Meghan entró ahí.
Después de lo que nos pareció una eternidad más, la puerta de la enfermería se abrió, por ella salieron McGonagall y Madame Pomfrey.
—Bueno, la herida de la señorita Black fue profunda, pero pude parar la hemorragia. —Dijo Pomfrey— Pero aun así está débil.
—Mierda. —Dije, quería golpear algo.
—Despertará dentro de unos cinco o seis días aproximadamente. —dijo Madame Pomfrey— Pueden pasar a verla si quieren. —Agregó.
—Iré a avisarle al director Dumbledore el estado en que se encuentra la señorita Black. —Dijo McGonagall.
Todos pasamos rápidamente y allí estaba, profundamente dormida, con su cabello negro desordenado, me reí internamente, Meghan siempre siendo tan ella, desprolija en todo momento hasta cuando su hermana le clava un cuchillo.
Remus se sentó a su lado, le agarró la mano y momentos después se la besó.
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Los días pasaron lentos y tediosos sin duda alguna, más aún que faltaba nuestra merodeadora. Aun así faltaban pocos días para tenerla de nuevo con nosotros, hasta diría que extrañaba sus bromas hacía mi persona, no volvimos a hacer ninguna broma desde el incidente, y el colegio se veía bastante oscuro y sin alegría.
Todos estábamos ojerosos. y sin dormir mucho, hasta se podría decir que estos días, no hicimos más que turnarnos para visitar a Megh e ir a clases.
Ese día ya era él quinto día desde el incidente, así como también esa tarde le tocaba a James visitarla ya que Madame Pomfrey solo dejaba que la visitemos de a uno por día.
Salíamos del gran comedor con Ana y Remus para ir a la sala común, para que ellos pudieran realizar los deberes del día. En cuanto a mí, iría a dormir, me moría de sueño. Cuando estaba por subir a la habitación, entró James corriendo y agitado.
—Des...per...tó. —Dijo James recobrando el aliento— Megh despertó.
Sonreí ampliamente.
—¿En serio? -Preguntó Lily esperanzada.
James asintió repetidas veces.
—Vamos, los está esperando quiere verlos a todos. —Dijo feliz, para después salir disparado y agarrar a Lily e abrazarla en el aire.
Salimos todos disparados a la enfermería, felices de volver a verla despierta y haciendo bromas.
Apenas abrimos la puerta de la enfermería me recibió un almohadazo en el rostro. Para después escuchar una carcajada, sin duda esa era Meghan.
—¡Hola Canuto! —Dijo para después volver a reír.
—Siempre tan tierna eres. —Dije sarcásticamente para luego acercarme e abrazarla y apretarla lo menos posible.
Lily, Ana y Alice fueron a abrazarla, y al parecer la abrazaron un poco fuerte porque lanzó un pequeño chillido.
—¡Ops! Discúlpanos, no te queríamos hacer doler. —dijo Lily apenada.
—No es nada Lily, solo me duele un poco… —Contestó sonriendo— No quiero saber más nada de las pociones de Madame Pomfrey, son asquerosas, aunque efectivas. —Agregó causando que todos nos riamos.
Remus que se había mantenido en silenció, se acercó, segundos después la abrazó, para que luego Megh apoyara la cabeza en su pecho.
James se le acercó y la rodeó con los brazos la cintura para después darle un beso en la cabeza.
—Te extrañe Lobita. —dijo.
—¿Y Peter? —Preguntó Meghan.
—No lo sabemos, tal vez fue a que le den clases de apoyo. —contestó James.
—Ah, está bien. —Respondió, no muy convencida— Ahora váyanse me quiero cambiar y largarme de aquí. —Agregó— No es que tu compañía no me agrade Poppy, pero no quiero más de tus pociones.
Pomfrey sonrió.
—Aun así tendrás que venir una vez por semana para darte un par más para que te recompongas totalmente.
En respuesta rodó los ojos, exasperada.
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Luego de este reencuentro con nuestra Darksnow todo volvió a la normalidad, las bromas se incrementaron y nuestros principales objetivos siempre eran Slytherin y Filch.
Finalmente el año terminó.
Estábamos en la estación 9 3/4 yendo para la casa de James.
Nos estábamos riendo porque le mandaron las calificaciones de James a sus padres que, aunque salieron bastante bien su madre estaba enojada con él por la calificación de pociones con un aceptable. Como siempre Meghan y Remus son los dos mejores de la clase con extraordinarios y Lily siguiéndoles pero con dos supera las expectativas.
Por lo cual se venía nuestro último año en Hogwarts, nuestro hogar durante estos últimos seis años.
