CAPÍTULO 20
"Último año"
1 de septiembre de 1976
Narra Sirius
Ese día como pocas mañanas fui el primero en despertarme, la noche anterior nos habíamos quedado dormidos en la habitación de Meghan, planeando bromas, nuevas tácticas de Quidditch. Y de paso mirar como mi prima y Lunático se comían la boca toda la noche, al igual que en todas las vacaciones estuvieron así, se podría decir que mi prima es la que toma la iniciativa pero Remus le seguía el juego.
De vez en cuando me veía con Ana durante las vacaciones, ya que comenzamos a salir el mes anterior, por supuesto no me lo hizo fácil, yo era un alma libre y mujeriego, Megh ayudo bastante al darse cuenta de que verdaderamente me enamoré de Ana, el cambio se notó cuando deje de salir con todas las chicas que se me insinuaban y las rechazaba, solo tenía ojos para ella.
Me levanté con algo de pereza para levantar a James y a los demás. Apenas mis ojos se acostumbraron a la luz que irradiaba el sol a través de las ventanas enfoque mi vista en la cama de Meghan que estaba plácidamente dormida abrazada a Remus.
Desperté a James diciendo que su pelirroja estaba besándose con Quejicus, lo que provocó que al despertarse, me persiguiera por toda la habitación.
-¡Canuto me las pagaras! —dijo o mejor dicho gritó.
—Si, si lo que digas hermano. —dije rodando los ojos.
—¡Chicos! ¡Levántense en dos horas partirá el tren y ustedes ni se han levantado! —gritó la mamá de James.
—Si mamá solo falta que se levanten Remus y Megh. —contestó James.
—Está bien apúrense, iremos con un artefacto muggle. —Dijo— ¿Cómo es que se llamaba cariño? —Agregó— Ah, cierto en auto, siempre me olvido su nombre...
—Está bien mamá, ahora mismo los levantamos. —dijo James.
Ambos miramos a Darksnow y Lunático.
—¿Cómo levantamos a los tortolitos? —Pregunté mirándolos maliciosamente.
—Con un simple aguamenti bastará. —Dijo James encogiéndose de hombros.
—Tú del lado de Meghan y yo de Remus. —dije a James.
Una vez ubicados ambos lados de la cama, lanzamos el hechizo a la vez.
—Sirius, James están muertos. —Dijo Megh con el cabello rojo fuego y sus ojos tomaron un color negro.
La miramos asustados y salimos corriendo del cuarto seguidos por una Meghan furiosa por tal despertar ocasionado.
10 minutos después...
Estábamos tirados en la mitad del comedor, con los pelos todos despeinados con la ropa semi rota... ¿Causa? Meghan y su venganza contra nosotros. Nos corrió por toda la casa de James hasta derribarnos a ambos para luego pegarnos con los almohadones que había por allí sin piedad. Se preguntaran donde estaba Remus en aquel momento, bueno estaba atrás de Meghan riendo junto con los padres de James. Meghan no nos tuvo piedad hasta que se cansó luego de diez minutos y aquí estamos desayunando como todas las mañanas de nuestras vacaciones.
Luego de desayunar, cada uno se dirigió a sus respectivo cuarto para cambiarse y terminar de preparar todo para nuestra estadía en Hogwarts.
Una hora después...
Narra Meghan
Luego de preparar todo, bajé para encontrarme con los chicos para irnos en auto para ir a la estación King Cross hasta el andén 9 3/4. Canuto quería ver a toda costa a Ana pero aun así después de despedirnos de los padres de James no la encontramos, subimos al tren y encontramos un vagón que estaba vacío.
—Tranquilos chicos Ana se habrá retrasado y no habrá podido venir, pero seguro la veremos en cuanto lleguemos al castillo. —Tranquilizo James.
—Aun así es raro, Ana es muy puntual inclusive más que Megh. —dijo Remus con tono preocupado.
—Ya verás Rem seguro que James tiene razón... —dije con una sonrisa tranquilizadora.
El solo me respondió robándome un beso.
—Mucha miel. —Dijo Sirius haciendo una mueca.
—Ay primo, no debiste decir eso. —dije con una mirada maliciosa.
—Va a violar a Remus. —dijo James asustado cuando me vio que me senté sobre el regazo de Remus para después comenzar a besarlo.
—O mejor dicho Remus violara a Meghan. —Dijo Sirius viendo como este correspondía mis besos y me apegaba más a su cuerpo.
—Bueno, bueno, mucho amor por hoy. —Dijo James.
—Tú ganas James, pero no te quejes cuando te digamos lo mismo con tu pelirroja. —Dije guiñándole el ojo causando el pequeño sonrojo de James y carcajadas de Sirius y Remus.
Peter se mantenía callado, parecía cansado, nos trataba de manera muy fría. Tratábamos a hablar cómo en los viejos tiempos, pero tratáramos lo que tratáramos para hacerlo reír o por lo menos que charlara, no lo logramos y nos rendimos.
Finalmente, fuimos a comprar dulces para el camino con una buena dosis de chocolate.
Para cuando llegamos al castillo, comenzó la selección de las casas y luego Dumbledore comenzó con su discurso anual que no repetiré.
—Qué raro no veo a Ana por ninguna parte. —Dijo Sirius.
—Yo tampoco. —Comenté.
—Esto sí que es extraño. —Dijo Remus.
—Buen... —Comenzó a decir James cuando de pronto abrió los ojos desmesuradamente junto a mi primo.
Miré asustada a James y Remus.
—¿Qué suc... —Comencé a decir mientras me daba vuelta junto a Remus.
—¿Ana? —Preguntamos a coro mirando a la chica llena de sangre que estaba tirada en el piso en medio del gran comedor.
Una ola de murmullos y gritos se extendió.
—Escolten Prefectos a los alumnos a sus respectivas salas comunes. —Dijo Dumbledore parándose— ¡Ahora! —Gritó.
—Nosotros nos quedamos profesor Dumbledore. —Dije mirando a los chicos.
—No, vayan a su sala común, nosotros atenderemos a la Señorita Lupin. —dijo Dumbledore.
—Pero... —Comenzó a decir Sirius.
—Háganle caso al profesor Dumbledore muchachos. —dijo McGonagall con voz cansina.
—Está bien vamos chicos, mañana en la mañana pasamos por la enfermería. —Dije al notar que no nos permitiría quedarnos en ninguna circunstancia.
Una vez en la sala común Lily, Alice y Frank nos esperaban preocupados.
—¿Qué paso? —Dijo Lily, luego de unos momentos.
—No lo sabemos. —Dije con preocupación.
—No nos dejaron quedarnos. —Dijo Sirius caminando de un lado a otro frustrado.
—¿Pero no les dijeron nada? —Preguntó Alice.
—No simplemente dijeron que la llevarían a la enfermería. —Dijo James abrazando a Lily.
Me senté con la mirada perdida, solo me preguntaba que pudo haber pasado.
El pobre de Remus caminaba de un lado para el otro, con nerviosismo y miedo que algo peor le pudiera pasar a Ana.
—Tranquilos chicos mañana sabrán que paso realmente y verán que estará bien. —dijo Frank.
—Bueno chicos tengo sueño mejor me voy a mi cuarto. —dijo Lily, tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Te acompaño si quieres. —dijo James bajando y subiendo las cejas
—¡James! —Dijo esta sonrojada.
—Tranquila Pelipeli, si no quieres no voy, a menos que quieras. —dijo James— Provocando que esta le pegara en el pecho.
—Idiota. —Dijo Lily para luego subir a los cuartos.
—Su amor duele. —dijo James frotándose en la parte que Lily lo golpeó provocando que comenzáramos a reír.
—Remus llévame a tu habitación. —dije haciendo puchero, para ocasionar más risas.
—No, te llevo yo. —Dijo Sirius, con mejor humor— No dejaré que Lunático te toqué demás. —Dijo para después sacarle la lengua a Remus y subirme a su espalda.
—No cambies más Canuto... —Dijo Remus negando con la cabeza.
—No sé de qué hablas Lunático, yo solo protejo a mi prima de tus garras.
—Creo que Remus debería de protegerse de las garras de Meghan. —Dijo James.
—Ya basta. —Dije con una sonrisa.
Mis nervios y la tensión que se sentía en la sala común se aligeraron un poco.
A la mañana siguiente
Me levanté con pereza, pero luego recordé que teníamos que ir a ver a Ana para saber qué sucedió. Como siempre Remus antes que me acercara a su cama ya estaba saliendo de ella, el problema es siempre de Sirius y James que duermen como un oso en plena hibernación. Les lancé un aguamenti y antes de que reaccionaran les dije que los vería en la sala común.
Una vez reunidos en la sala común, nos dirigimos a la enfermería. Nos recibió como siempre Madame Pomfrey.
—¿Muchachos vienen a ver la joven Lupin? —preguntó.
—Si, ¿qué fue lo que paso? —Pregunté preocupada.
—No sabemos mucho en verdad no quiso decir nada, desde que despertó hace un rato. —respondió con preocupación— Estaba agotada, le han lanzado varios crucios y la han torturado con un cuchillo, ya está curada, si quieren pueden pasar a verla.
—Gracias Poppy. —dijo James para luego entrar.
Apenas entramos a la enfermería vimos a Ana sentada en una de las tantas camas de la enfermería, apoyada al respaldo de la cama, al escuchar que alguien se le aceraba miró a nuestra dirección, nos regaló una pequeña sonrisa, pero, segundos después comenzó a temblar y a llorar.
Nos acercamos a ella. Sirius se sentó en el borde de la cama abrazándola, después de unos minutos se calmó y nos miró.
Remus se colocó a su lado.
—Siento este espectáculo, odio que me vean llorar, odio que me vean débil... —Comenzó a decir de manera quebrada.
—Tranquila, para eso estamos aquí para apoyarte en lo que sea que te haya ocurrido. —dije con una pequeña sonrisa.
—Es que... —Suspiró— Todo comenzó como hace dos semanas aproximadamente mis padres y yo estábamos almorzando, todo estaba normal charlábamos animadamente sobre mi último año en Hogwarts y de lo orgullosos que se sentían de mi... —Sollozó— Pero vimos entrar una lechuza con una carta en la pata en que decía que si o si me tenía que unir a las filas del señor tenebroso o nos matarían, en ese momento no le tomamos importancia y seguimos con nuestra rutina, hasta ayer que el mismo señor tenebroso llegó a casa, nos torturó, hizo que violaran a mamá en frente de mi papa y mío. No podíamos hacer nada, cuando estaba anocheciendo ya me quería poner la marca tenebrosa pero mi padre lo impidió y lo mataron. Tu hermana Megh agarró una navaja y comenzó a cortarme por todas partes, no sé cómo, pero tomé fuerzas y les grite que nunca me uniría, eso provocó que mataran a mi madre. Como pude me escabullí de allí mientras hablaban de qué manera me matarían y me aparecí aquí con las pocas fuerzas que me quedaban, después no recuerdo nada más. —Terminó de decirnos.
Todos los presentes la miramos con asombro, y mucho dolor.
Sirius la abrazó aún más.
—Maldita Bellatrix, tendría que haberla matado en el momento que se me presentó, hija de perra. —Dije ya enojada, enojada no, furiosa.
—Ya tenemos ante nosotros a la Megh pelirroja. —Dijo James tratando de relajar el ambiente, provocando que le lanzara una mirada asesina.
-Pero es tu hermana aun así ¿no la quieres? —dijo Ana.
Fruncí el ceño.
—¡No! Por supuesto que no la quiero, nos hacía la vida imposible en casa a mí y a Sirius. —Dije con enfado, caminando de un lado para el otro frustrada— Aunque era un buen blanco de bromas...
Remus me tomó de la mano para acércame a ellos.
—En eso tienes razón siempre le hacíamos las mejores bromas a ella y a Regulus. —Dijo Sirius riendo, aún abrazado a Ana provocando que ella riera un poco.
—Bueno lo que sé, con certeza es que me quiero ir de aquí, ahora. —Dijo Ana con el ceño fruncido, cruzada de brazos.
—No, tienes que descansar más. —dijo Remus, tomando el lugar de Sirius.
—Nosotros tenemos que ir a clases. —dije suspirando.
—Te prometo que después vendremos. —dijo Sirius dándole un pequeño beso en los labios.
—Está bien, espero que al viejo Slughorn no se le dé por mandar ensayos el primer día de clases. —dijo suspirando.
—En el caso de que así sea, te prometo que Remus y yo te traeremos todas las tareas. —dije con una pequeña sonrisa.
