CAPÍTULO 22

"Moments"

Narra Meghan

Estaba con Remus y Lily en la sala común estudiando para los últimos exámenes que quedaban del año y estaba muy estresada con todo y al parecer Remus y Lily se encontraban en la misma situación que yo.

Estaba revisando mis apuntes cuando sentí que alguien se sentó a mi lado.

—Deja de estudiar Megh se te quemara la última neurona que tienes. -oí que dijo Canuto.

—Que tú no estudies no significa que los demás lo deban de hacer Canuto. —dije sin levantar la vista de los apuntes.

—¿Por qué se dicen así entre ustedes? —dijo Lily, con confusión.

—Em... Cosas de merodeadores Lils nada importante... —Dijo James restándole importancia.

—Algún día lo descubriré. —Dijo rodando los ojos.

Remus se tensó.

—Lo que yo sé, es que tengo hambre así que iré a las cocinas. —Dije tratando de cambiar de tema.

—Megh acuérdate hoy en nuestro punto de encuentro. —dijo Remus, tenía una sonrisa de agradecimiento.

—Lo sé los veo después. —dije levantándome.

—Espera yo te acompaño. —dijo Sirius

—Está bien... —Dije— Se que no vienes porque sí, vienes porque Ana estará allí. —Agregué burlonamente.

—Pf... Hidra yo te quiero mucho, no, te amo... —Dijo para después darme un abrazo asfixiante.

—No respiro... Auxilio. —Dije para después pisarle fuertemente en el pie.

—¡Aaaauch! —Chilló Sirius.

—Me estaba muriendo con tu abrazo, no porque me abrazaste en si, tienes olor en las axilas porque mejor no te vas y te bañas. -Dije tapándome la nariz.

—No es para tanto Meghan. —Dijo para después levantar los brazos y olerse.

—Que asco Black. —Dijo Lily frunciendo el ceño.

—Vamos de una vez... —Dije rodando los ojos.

—Tienes un humor de perros. —dijo sonriendo.

En respuesta bufe.

Apenas llegamos al retrato que daba paso a la cocina nos recibieron varios elfos a atendernos rápidamente.

—¿Señoritos Black en que podemos servirles? —dijo una elfina.

—Yo quiero un gran trozo pastel de chocolate por favor. —Dije mirándola agradecida.

—Yo igual. —Dijo Sirius.

—En un momento. —Dijo para después desaparecer

—Vamos donde esta Ana. —dije.

En cuanto llegamos en donde estaba sentada a Ana, Sirius literalmente se abalanzo a la copia de Remus en versión femenina para besarla.

—Mis ojos. —Dije dramáticamente.

—Cállate Meghan, yo tengo que verte como te comes a mi primo todos los días frente a mis narices. —dijo Ana.

—Touche. —Dije sonriendo.

Ana sonrió victoriosa y volvió a besar a mi primo.

En respuesta comencé a comer el pastel lentamente, porque sabía que esto iba a estar para rato.

—Se nos hace tarde chicos tenemos que ir con Remus. —Dije.

Ana ya sabia del P.P.P de Remus porque en el momento en que Greyback atacó a Remus en el bosque cercano de su casa ella estaba allí y lo acompañó en cada momento hasta que el comenzó en Hogwarts y ella en Beauxbatons.

—¿A propósito Ana como fue que te expulsaron del colegio de francesitas? —pregunté de manera curiosa.

—Como olvidarlo, le teñí el cabello y la piel a un grupo de zorras, después les tire bombas fétidas y Madame Maxine no se aguantó ninguna otra broma mía así que me expulsó. Me sentí tan aliviada, pero por otro lado no, porque decepcionaría a mis padres, no se como sobreviví tanto tiempo allí, no encajaba para nada. —dijo.

Sirius arqueó una ceja.

—¿Te expulsaron por una broma tan simple? —dijo Sirius provocando que yo le diera un codazo en las costillas y chillara.

—Eres una niña, Canuto. —dije burlonamente.

—No, era solo por lo del cabello y la piel, sino que altere unas bombas fétidas agregándole tinte, entonces cuando ellas entraron a sus dormitorios se las lance, así que la broma fue doble, recordaré siempre sus caras cuando salieron del dormitorio gritando histéricas, se fueron corriendo al despacho de Madame Maxine a acusarme. —dijo riendo.

Una hora después...

—Sentimos llegar tarde. —Dijo Ana agitada.

—¿Qué es lo que sucede? —Preguntó James.

—Es que... —Empecé tratando de recobrar el aliento.

—Quejicus nos está siguiendo desde que salimos de las cocinas y tratamos de perderlo. —Dijo Sirius.

—¡¿QUE?! —Gritaron Remus y James a la vez.

—Si, al parecer sospecha de nosotros. —Dije, aun así miré con desconfianza a Sirius— Vi que te acercaste a él. ¿Qué le dijiste? —Agregué.

—Solo una pequeña bromilla. —Dijo Sirius.

—¿Es en serio? Es lo más estúpido que hiciste en toda tu vida. —Dijo Ana, golpeándolo en el hombro.

—Rem, lo puede matar. —Dijo Peter, asustado.

—Mejor corramos, ya veremos como resolveremos esto. —Dijo James.

Todos corrimos en dirección al sauce boxeador.

—Vamos Remus metete al sauce boxeador nosotros te seguimos. -Le dijo Ana.

—Colagusano... —Dijo Sirius.

—Ya voy, ya voy. —Dijo para después transformarse en su característica forma de rata, correr hasta el nudo del árbol y paralizarlo.

—Ahora si vamos. —Dije para después transformarme en mi forma animaga seguida de los demás, incluida Ana que su forma animaga era un tigre albino.

Una vez dentro Remus comenzó con su transformación, pero en mitad de esta escuchamos un ruido proveniente de afuera del sauce boxeador.

Atiné para ir a ver que estaba ocurriendo pero Sirius me detuvo empujándome y haciendo señas con sus orejas que me alejara, comenzó a olfatear y gruñir.

Para cuando me di vuelta Remus ya estaba transformado, algo enojado e igualmente qué Sirius comenzó a olfatear, afiné mi audición y me coloqué al lado de Sirius, pero en el momento que menos nos esperamos por el agujero del sauce entró Quejicus, lo miré con temor y los demás al parecer estaban igual.

—Asi que mis sospechas son ciertas. —Comenzó a decir arrastrando las palabras— Remus Lupin es un hombre lobo, me pregunto que pasaría si se entera todo el colegio o Dumbledore...

Remus empezó a gruñir y se tiró sobre el para intentar atacarlo, entre James y Sirius trataron detenerlo y yo trataba de sacar Quejicus de allí.

—Sal de aquí animal pulgoso. —dijo tratando de zafarse de mi agarre.

En respuesta aullé y comencé a correr hasta la salida para que me siguiera, cuando me di vuelta noté que estaba parado en el mismo lugar, viendo la pelea de Remus con James y Sirius. Le gruñí para que se fijará en mí y funcionó porque se volteó a verme.

—Ven. —Trataba de decirle moviendo la cabeza para el lado de la salida.

Al parecer entendió porque comenzó a caminar hacia mí para después salir disparado hacia el lado del castillo. Ana lo siguió.

Entré decidida para ayudar a Sirius y James. Una vez dentro las cosas no eran buenas, continuaban luchando, incapaces de calmarlo, corrí hacia ellos.

Cuando menos me lo esperaba en un momento Remus levantó su pata dispuesto a derribar a Sirius pero, me interpuse en el camino entre las garras de Remus y Sirius provocando que el rasguño lo recibiera yo en el costado de mis costillas provocando que cayera en el piso con gran estruendo.

Trate de levantarme pero mis patas no respondían del todo bien, lo último que vi fue a Peter corriendo hasta la salida del sauce, Sirius y James acercándose hasta mi preocupados después de eso todo se volvió negro...

Cuando desperté me sentí totalmente dolorida, me pesaban los ojos, traté de abrirlos pero no pude, hice un último esfuerzo para abrirlos y finalmente lo conseguí. De principio, vi todo borroso y eso me desesperaba enfoque mi vista al lado de la cama y logré ver a mis merodeadores durmiendo. Sonreí y miré que en mi mesita de luz había un jarro con agua, estire mis brazos hasta la jarra y los miré maliciosamente para después tirarle la jarra con el agua encima.

—Qué mier... —Dijo James.

—¿Qué pasa? —Dijo Remus entreabriendo los ojos.

—¡Meghan! —Dijo Sirius abriendo los ojos de golpe.

Yo traté de reírme pero hizo que me doliera cerca de las costillas.

De golpe sentí como una masa de cuerpos se me abalanzaron encima.

—Auch. —Articulé haciendo una mueca de dolor.

—Perdón. —Dijeron a coro levantándose.

—¿Qué paso? —Pregunté.

—Todo esto fue culpa de Quejicus. —Dijo Sirius enfadado— Y mi culpa, en serio lo siento.

—Siguen sin decirme nada... —Dije exasperada.

—Cuando Quejicus salió del sauce fue a decirle a Dumbledore que soy un hombre lobo. —Dijo Remus.

—Pero con lo que no contaba es que Dumbledore ya lo sabía y él fue quién puso el sauce boxeador. —Dijo James comenzando a reír.

Fruncí el ceño.

—Hizo que mantuviera el secreto o si no será castigado. —Dijo Sirius levantando los pies y apoyarlos en mi cama.

—¿Y Ana? —Pregunté preocupada.

—Tranquila ella está bien, cuando tu sacaste a Quejicus del sauce Ana volvió a su forma humana y lo siguió de cerca para ver que no hiciera una estupidez. —Dijo James.

—Meghan siento mucho lo que te hice, soy un tonto, no deberías de estar con alguien como yo deberías buscarte a alguien que no tenga mi condición. —Dijo Remus.

—Ay, Lupin sí que eres idiota y de los más grandes... —dije con el ceño fruncido— Primero: No es tu culpa ser licántropo, segundo: Lo que pasó la otra noche no importa estoy bien, tú no manejabas tu cuerpo, tercero: no buscaré a otro porque ya te tengo a ti, soy feliz pase lo que pase no te dejaré. -Agregué plantándole un beso que de principio no correspondió, que después correspondió algo aturdido a mi parecer.

—Deja de comerte a mi primo Black. —Escuché a Ana, estaba entrando a la enfermería con una espléndida sonrisa.

—Tú siempre siendo tan dulce Anita... —dije burlonamente para después besar a Remus.

-Juegas sucio Black, pero lo hago yo lo mejor. —dijo para después bajar la piernas de Sirius de la cama y sentarse sobre el para comenzar a besarlo.

—Creo que voy a vomitar. —Dijo James.

Después de un rato...

—¿Cuánto llevo aquí? Me quiero ir. —Dije con una sonrisa al ver el sonrojo de Remus.

—Un día y medio. —Dijo James.

—Bueno, espero ya estar bien e irme. —Dije.

—¡Señorita Black al fin despertó! —Dijo entrando Madame Pomfrey.

—Me siento bien Poppy, me quiero ir. —dije.

—Primero la quiero revisar y darle un par de pociones para que cicatrice un poco más rápido la herida y para que no le duela el cuerpo. —Dijo—Pero ustedes váyanse ahora, su amiga luego los acompañará. —Agregó- Niña tienes que tratar de no ir al bosque prohibido... Hay muchas criaturas que podrían haberte matado.

Mire a los chicos, estos me lanzaron una sonrisa cómplice.

—No nos queremos ir, Poppy. —Dice Sirius.

—¡Váyanse ahora! —Dijo Poppy.

—Después los alcanzaré, los veo en la sala común. —dije con una sonrisa.

Finalmente se fueron refunfuñando.

1 hora después...

—Al fin. —Dije entrando a la sala común— ¿Dónde se metieron todos? —Pregunté.

—Lo más probable es que estén en el gran comedor cenando. —Escuché que me dijo una vocecita muy reconocida.

—¡Lily! —Dije o mejor dicho grité.

—¡Meghan! —dijo abrazándome de golpe— ¿Qué fue lo que paso? ¿Te encuentras bien? ¡Cuéntame ahora! —dijo, con el ceño fruncido.

Comencé a reír.

—De que te ríes idiota, te pudo haber pasado algo muchísimo peor, porque andas por el bosque prohibido tan tarde, tus amigos estuvieron como locos no querían salir de la enfermería los tuve que obligar para que vayan a comer. —dijo con preocupación.

—Solo fue un día y medio Lils tranquila. —dije con una pequeña sonrisa.

—Eres una idiota. —dijo con el ceño fruncido.

—¡Ho! La gran Lily Evans ha dicho una "mala palabra" —dije burlonamente.

—¿Vamos al Gran Comedor? —preguntó.

—Si, vamos tengo hambre. —dije, sonriendo.

—Tú siempre tienes hambre Meghan, y sigo sin entender como no engordas. —dijo rodando los ojos.

—Vamos de una vez futura Señora Potter. —dije sonriendo.

—¡Meghan! —dijo sonrojada.

—Aw, te vez tan tierna sonrojada por mi hermano. —dije burlonamente.

—No es tu hermano Meghan. —dijo, con el ceño fruncido.

—Lo es, no de sangre pero si de Merodeador. —contesté altivamente.

—Como digas... —Dijo rodando los ojos, con una pequeña sonrisa.

Para cuando llegamos los chicos estaban extremadamente concentrados en su comida y el único que se percató de mi presencia fue Remus que al verme sonrió, segundos después le dio un codazo a James, pero el centró su mirada en Lily. Bueno Sirius técnicamente se estaba comiendo a Ana, así que ambos no se percataron de mi presencia.

Me senté enfrente de Remus y Lily al lado mío, como siempre me agarré todo un poco de lo que tenía cerca, rápidamente comencé a comer.

—Eres igual de cerda que Sirius al comer. —dijo Lily.

Canuto expresó una mueca de dolor.

—Oye, eso dolió. —Dijo mi primo.

—Lilu deja a mi comida y a mí en paz, ¿Por qué no te vas a un cuarto con James? —pregunté enarcando una ceja.

—A mí me parece una idea brillante. —Dijo James.

—¡James! —Dijo pateándolo por debajo de la mesa

—¡Auch! —Se quejó levantándose de golpe y tocándose la pierna— Eso dolió.

—Eres una niña James. —dije.

—Yo me voy a mi cuarto. —Dijo Lily, James atinó a ir con ella— Sola. — Agregó mirándolo inquisitivamente para ver si hacia algo más.

—Ya, ya. —dijo James.

—Y tú Meghan cuando termines te vienes a nuestra habitación mañana empiezan los exámenes finales. —dijo Lily, señalando hacia la salida.

Dejé de comer exaltada.

—¡¿QUÉ?! —Pregunté— Lo había olvidado. —Dije levantándome rápidamente.

Lily me miró con una sonrisa burlona.

—Creí que tu novio te lo había dicho, adelantaron los exámenes finales, comenzaran mañana. —dijo Lily.

—Remus... —Dije girando mi cabeza lentamente para verlo lentamente a los ojos.

—Habrá homicidio. —Dijo Alice, tapándose la cara, aunque en realidad estaba ocultando su risa, se levantó dispuesta a irse del gran comedor, aun riendo.

—Ay no, puso ESA mirada... —Dijo Cornamenta asustado.

—Remus es mejor que corras. —dijo Canuto, sonriendo.

—Eso creo. —Llegó a decir antes de salir disparado hacia fuera del comedor, haciendo que el gran comedor comenzara a reír, incluido Dumbledore, todos miraban como yo corría a Remus, finalmente, quedó acorralado cubriéndose con Alice.

—¿Dónde está? —pregunté mirándola fijamente.

—Je, je, aquí no está. —Dijo Alice sonriendo.

Remus era mucho más alto que Alice, por lo que estaba encorvado cubriéndose.

—Muévete. —dije a Alice.

Remus se irguió con una sonrisita.

—Meghan te amo... —dijo con un puchero Lunático.

Bueno, podría perdonarle, ¿no?

—No puedo enojarme contigo y esa carita. —dije para después marcharme con él, tomados de la mano.

Narra Sirius

—Que bipolar es mi prima. —Dije, mirándola como se marchaba con Remus tomados de la mano.

-Solo hace eso con Remus, nosotros siempre terminamos mal cuando ella hace ESA mirada. -Dijo James.

—No creo que sea para tanto. —Dijo Lily.

—No lanzó un calvario, no pudimos revertir el hechizo por dos semas. —Dije con el ceño fruncido.

Evans rio.

—Entonces, no la provoquen. —Dijo Lily sonriendo— Ya conocen su temperamento.

—Ya nos quedó claro esa última vez. —Dijo Cornamenta sonriendo.

—Tengo sueño, me voy. —Dijo Peter, dijo levantándose, para nuestra sorpresa doblo en dirección a las mazmorras.

—Qué raro se fue en dirección contraria. —Dije con el ceño fruncido.

-Ya sabes cómo es Peter, cuando esté a mitad de camino se dará cuenta que va en dirección contraria. —dijo James, restándole importancia al tema.

Una semana después…

Narra Meghan

—Al fin terminamos el último examen del año. —Dije sentándome en el árbol cerca del lago negro, suspiré relajada.

Lunático sonrió.

—Si, solo queda que nos den los resultados. —Dijo Remus.

—No sé, por qué esperan los resultados finales si ya sabemos que pasará. —Dijo James. Abrazando a Lily.

—¿Por qué dices eso James? —Preguntó Lily.

—Es obvio Remus, Meghan y Lily tendrán las calificaciones más altas y se graduaran con honores. —Dijo Sirius.

—Lo que me importa ahora es que mañana será el último partido de Quidditch y será mi último partido cómo capitán y quiero ganar la copa. —Dijo James— ¡Meghan, Sirius vamos!

Canuto y yo fruncimos el ceño.

—No otra vez. —Dijimos a coro.

—¡Tenemos que ganar! —dijo entusiasmado, rompiendo el abrazo con Lily.

—Está bien, vamos. —Dije— Ayúdame. —Dije extendiendo los brazos.

Cornamenta tiró de ellos logrando que me levantara.

Miramos a Lunático y a Ana.

—Lo siento Rem/Ana. —Dijimos a unísono Sirius y yo.

Ana se levantó del césped, sacudiéndose la falda.

—Los acompañamos al campo para ver como entrenan si quieren. —Dijo Ana.

—Bien, vamos. —Dijo Remus sonriendo.

Sonreí.

—Entonces, vamos. —Dije.

Horas después...

—Estoy exhausta. —Dije quitándome el barro de la cara.

—¿Hacemos una broma? —Preguntó Sirius.

—Yo no tengo ganas. —Dije bostezando.

—Entonces iremos nosotros, nos vemos después. ¡Te arrepentirás Darksnow! —Me dijo Sirius.

—No, hoy no quiero, ¿Remus me acompañas? —Dije sabiendo que se lo querrían llevar con ellos.

Ana, Canuto y Cornamenta, negaron con rapidez.

—¡No! Lo necesitamos con nosotros. —Dijo Cornamenta.

—Ya sabes, es el cerebro del nuestras bromas. —Dijo Canuto y Ana, a coro.

Fruncí el ceño, era raro verlos hablar a la vez.

—Dan miedo. —dije a Ana y a Sirius.

—Somos almas gemelas —Dijo Canuto, plantándole un beso.

—Y después los empalagosos somos Remus y yo. —Dije— ¿Y qué pasó con "Soy un alma libre" Canuto? —Dije haciendo comillas con los dedos.

—Eres insoportable, Meghan. —dijo Sirius rodando los ojos.

—Pero soy tu prima favorita. —dije con falso enojo.

—Estoy considerando desplazarte por Andy —Dijo Sirius, causando la risa de Remus James y Ana.

Fruncí el ceño.

—Despídete de mí reserva de dulces si haces eso. —dije en tono amenazante.

—No, mentira tú eres la mejor prima del mundo. -Dice Canuto para después abrazarme.

—¡Aja! —dije, sonriendo victoriosa— No puede vivir sin mí. —Agregué burlonamente.

Canuto negó.

—No vivo sin tus dulces. —dijo sonriendo.

Lo miré con indignación.

—Apártate. —dije empujándolo— Vete con Ana, Remus y James, hagan esa broma y después me cuentan que tal les fue.

—Perfecto. —Respondió Cornamenta.

—Tengan cuidado, ya saben por el mapa, ya no lo tenemos más. —Dije, extrañaba ese mapa.

—Los esperaré en la sala común. —grité cuando se estaban perdiendo por el pasillo.

10 minutos después...

Estaba recostada en el sillón de la sala común leyendo Frankenstein tranquilamente cuando escuché pisadas por el pasillo de la sala común.

—No, nos atrapó de puro milagro. —Escuché que decían.

—No es para tanto. —Escuché una voz femenina.

—Megh debe estar esperándonos. - Escuché otra voz.

—Para un poco de hablar de Megh, ya sabemos que estas coladito por ella. —Escuché que dijo James.

—Basta. — Dijo Remus.

—¿Cómo les fue? —Dije de repente.

Pararon de caminar abruptamente, asustados.

—Me asustaste Meghan. —dijo Ana.

Sonreí.

—Te trajimos una foto mágica para que veas el momento exacto. —Dijo Canuto.

—¡Genial! —Dije tomando la foto y comenzar a examinarla. En ella se podía apreciar a Filch lleno de plumas en el cuerpo y la piel azul con su pelo rosa chillón— ¡El cerebro de esto es un genio! -dije sonriendo.

—Es tu novio es obvio. —Oí que dijo Remus en tono arrogante.

Lo miré sorprendida.

—¿Rem? ¿Eres tú que paso? ¿Fuiste arrogante? —Dije comenzando a reír seguido de mis amigos.