Capítulo 5

Naruto despertó con los rayos del sol que se filtraban por las cortinas del lugar. Se levantó desnudo y se dirigió al baño. Allí se pudo contemplar y lo que vio, le gusto. Tenía pequeñas manchas violáceas que eran la huella de lo que había pasado anoche. Sintió el aroma de Saskue en su cuerpo, la espalda le dolía, pero no le molestaba, estaba feliz y así fue a despertar al azabache. Le dio un pequeño beso en los labios en forma de saludo y el capitán despertó contento, con una leve sonrisa en su rostro—parece que alguien despertó contento—le dijo mientras lo aprisionaba entre sus brazos. Lo atrajo otra vez a la cama y se enfrascaron en una batalla de besos, caricias y mordiscos. Pero todo tenía su final, debían partir otra vez hacia el mar. El rey los mandaba ahora hacia la India. Un lugar misterioso, lleno de salvajes harapientos, negros y esclavos.

-¿Tú has estado allí-ttebayo?- le preguntaba mientras se dirigían al punto de encuentro que había designado la tripulación, hace dos semanas atrás.

-Un par de veces, son unos incivilizados pero tienen buenas telas y especies- ese comentario no le hizo gracia al rubio. No podía entender la forma de pensar supremacista que tenían ellos ¿Qué les hacía superior? ¿Su forma de vestir? Todo pueblo tiene sus propias vestimentas ¿Sus costumbres? ¿Su religión? No quería pelear, por lo que se mantuvo callado.

Llegaron y allí estaban todos, esperando en el puerto. El capitán se puso al frente de la tripulación y les explicó el plan que tenían. Aunque aquellas tierras era el territorio de la otra flota Uchiha, el rey específicamente le había pedido que fuera allá y le trajera un preciado objeto que codiciaba. Confiaba plenamente en Sasuke, ya que el anterior capitán había sido su viejo amigo—También haremos una parada por China—explico y todos asintieron sin chistar. Todos se subieron a bordo del barco, se despidieron de los hombres y mujeres que abandonaban en tierra, elevaron las velas y zarparon a la alta mar.

El viaje en mar fue tranquilo, sin pormenores. Todos cantaban, reían y bebían intentando pasar las horas inagotables. Suigetsu se había convertido en un buen amigo de Naruto y este le contaba historias de lo que habían vivido—Una vez fuimos a una isla y nos encontramos con unos malos piratas. Por supuesto no todos somos amigos. Ellos son la tripulación rival de los Uchihas. Levantaron sus armas contra nosotros, pero tenemos más experiencia por lo que les ganamos—todos levantaros sus copas en señal de triunfo—pero no todo fue como la seda. Allí en esa travesía, atraparon a Itachi, el hermano de Sasuke-

-¿Itachi?-recordaba aquella conversación que habían tenido unos meses atrás.

-Si ¿Te acuerdas que Sasuke dijo que estaba en la cárcel? Fue por culpa de esos malhechores, que lo atraparon. Aunque nunca entendimos como pasó, ya que él era muy fuerte. Si bien, nunca le ha importado la vida en el mar, si sabía cómo defenderse. Su infancia la pasó en el barco y su padre le enseñó como blandir una espada- Naruto se imaginaba como los hermanos Uchiha desde su más tierna infancia empezaron su entrenamiento pirata y le causaba un poco de tristeza. Vivir rodeado de violencia, sin poder hacer nada de lo que hacen los niños normalmente- Esa vez justo estaba de visita en el barco. Se escuchó una disputa con el anterior capitán, padre de los hermanos. Enojado, Itachi salió y se encontraron con estos tipos. Pero es un secreto, no le digas a Sasuke- Suigesu sentía que podía confiar en el rubio, por eso le conto ¿Hizo lo correcto?... Suspiró pensando que Fugaku tenía razón cuando le decía que era un bocazas.

-Bueno…-Asintió con desconfianza, sentía que la historia no concordaba ¿De verdad lo apresaron? ¿Está en la cárcel? ¿Voluntariamente fue hacia ellos? No tuvo tiempo de pensar, ya que una alarma sonó por todo el barco. Un ruido ensordecedor, que lo asustó. Vio los ojos violetas de su amigo Suigetsu y vio terror en ellos.

-Son enemigos-explicó en un susurro, tragando duro por el nerviosismo que sentía. Naruto corrió hacia la proa y vio un imponente barco negro, tenebroso y desquebrajado. Se paró al costado de la flota Uchiha y levantó una plancha para conectar los dos barcos. Por ese puente, bajaron los tripulantes de la flota enemiga. Uno de ellos era un señor pálido, con extrañas pinturas alrededor de los ojos. Cabello negro, largo y liso.

-Sasuke-saludó con una sonrisa espeluznante.

-Orochimaru-los ojos de Sasuke se volvieron aún más fríos y cortantes al mirar a aquel ser.

-Tanto tiempo, estás más grande-Una huesuda mano nívea se estaba acercando al rostro del menor de los Uchihas, pero este le cortó la acción.

-¿Qué te trae a mi barco?-

-Bueno, parece que van a mi territorio ¿o me equivoco?-La tripulación serpiente, como se les hacía llamar, estaban a cargo de la India. La tripulación de la arena constantemente le tocaba luchar con serpiente por la ruta comercial, ya que debían pasar por allí. El gobernador de la India (colonia de Inglaterra), siempre solicitaba sus servicios y siendo la rama de la flota Uchiha mas cercana, ellos acudían al llamado del gobernador.

-¿Y? no es que lo hayas comprado-

-Claro que no, querido- miró a uno de sus ayudantes. Un hombre de cabello gris, amarrado con una cola- Kabuto- llamó y su lacayo entendió aquellas órdenes. Fue a buscar algo dentro del barco y volvió con una persona. Un hombre alto, delgado, moreno, de cabello negro y de ojos de igual color. Era la viva imagen de Sasuke y este lo miró como si hubiese visto un fantasma.

-Itachi tú….-

-Hagamos un trato Sasuke, nos das una comisión y nosotros te dejamos entrar a la India-la mirada del Uchiha mayor era dura, cortante y carente de emoción. Ni un ápice de felicidad se instaló en su rostro al ver a su pequeño hermano, que no había visto hace un tiempo.

-…- Sasuke no sabía que decir. Siempre había pensado que su hermano estaba en la cárcel. Su padre se lo dijo la vez que se le ocurrió preguntar por el—Tu sabes que tu hermano no es del agua, constantemente se queda en Inglaterra y una de esas veces fue atrapado haciendo algo malo y quedó en la cárcel—allí se había terminado el tema y Sasuke había quedado satisfechos con la explicación dada. No se acordaba de aquel incidente con la flota serpiente y la tripulación lo había mantenido como un secreto, por ordénenos de Fugaku. No se esperaba que su hermano estuviera en el barco enemigo ¿Los había traicionado? ¿De verdad no le gustaba ser pirata? Pero todas aquellas veces que no abordaba el barco y se quedaba en Londres ¿Qué es lo que hacía? Sentía que todo lo que sabía respecto a Itachi era mentira. Quedó en shock y no supo que responderles.

-Bueno, ya que el gato te comió la lengua, escogeremos nosotros nuestra comisión- Orochimaru fijó su vista dorada en la tripulación y entre ellos divisó una cabellera amarilla. Vio a aquel jovencito y supo de inmediato que era a él a quien quería- me llevaré a ese muchacho-apuntó a Naruto y este quedó helado por aquello. Sin consultarle a nadie, Kabuto fue en busca del ojiazul y con una fuerza descomunal lo apresó y lo llevó al lado de Orochimaru.

-Oye, suéltame-intentaba forcejear contra el amarre, pero Kabuto era mucho más fuerte que él.

-Sasuke-llamaba a su capitán sin respuesta. Después de ver a su hermano, el azabache había quedado de piedra. No se movía y no hacía nada contra el secuestro de Naruto. Suigetsu intentó impedirlo, intentó hacer reaccionar al azabache, pero nada funcionaba. No podía actuar sin las órdenes de su líder, tampoco podía armar una revuelta, se había quedado con las manos atadas, viendo cómo se llevaban al pequeño Naruto.

El rubio contemplaba como todos sus amigos se le quedaban viendo, con cara de pena y suplicando perdón a través de la mirada. Entendió que no iban a hacer nada, mientras Sasuke no diera la orden. Intentó llamarlo un par de veces más, pero fue inútil. Orochimaru se despidió, subió a su barco y sacó la plancha que conectaba a los dos barcos y zarparon a toda velocidad. Poco a poco vio como otra vez todo su mundo se esfumaba, como el barco y Sasuke se iban alejando.

-Eres un idiota-Suigetsu el encestó un golpe en el rostro al azabache, recriminando la actitud que había tenido esa mañana.

-Tú…-estaba furioso con todo lo que había pasado, pero más furioso estaba consigo mismo. Había fallado como capitán, sus emociones lo dominaron y perdió momentáneamente la cordura.

-¿Qué? Yo no fui quien dejo que Orochimaru se saliera con la suya-le espeto enojado.

-Tsk…-

-Ahora hay que recuperar a Naruto. Debiste verle, tenía escrito desesperación en toda la cara. Debe odiarte-

-Lo sé-hundió su rostro en sus manos. Tenía el corazón afligido, pensando que había traicionado al rubio. Había dejado que se lo llevaran y una vez más lo desterraban de un ambiente conocido.

-Tienes que llamar a la Arena, ellos te pueden ayudar. Conocen aquellos territorios y conocen como funciona la flota de Orochimaru- Rápidamente, escribieron un mensaje y por medio de un cartero especializado, mandaron el mensaje de ayuda. Necesitarían un hombre experto en esas aguas, pero sobre todo un experto en lidiar con Orochimaru.

Gaara estaba sentado en su oficina, mirando el mar tranquilo de África. Había pasado otra noche con su nuevo esposo Rock lee. Un chico enérgico, que le alegraba la vida y le hacía relajarse. Estando en el poder, debía ser mano de hierro, frío y calculador. Lee había llegado a su vida para ponerla de cabeza, en el buen sentido.

-Gaara, te llegó esto-el azabache le entregó una carta- el mensajero dijo que era urgente- sin perder más tiempo el pelirrojo desenrolló el pergamino y leyó su contenido. Su rostro no cambió pero Lee percibió un cambio casi imperceptible en su aura. Esos meses junto a él, le habían servido para conocerle.

-Debemos ayudar a Sasuke-dejó la carta en el escritorio y Lee la leyó. Se asustó, Naruto había sido raptado. Corrió rápidamente hacia la borda y encontró a su esposo dando órdenes a la tripulación. Sintió como el pecho se le llenaba de orgullo y las mejillas se tornaban rojas. Amaba verlo serio, amaba verlo dirigiendo la tripulación. Él también se movió a su puesto a ayudar a su novio.