Capítulo 6

Nuevamente veía como su mundo se caía en pedazos, como el barco conocido se iba alejando de si y la desesperación le embargo. Sintió que se le apretaba el pecho, como un sudor frío le recorría la espalda. Le vinieron ganas de vomitar al mirar a aquel hombre pálido y demacrado que le dedicaba una sonrisa pícara. Quería saltar, lo hubiera hecho si quien se hacía llamar Kabuto no lo estuviera vigilando con ojos del halcón. Estaba en una cárcel marina, un barco destartalado color ébano, donde todos los tripulantes tenían una mirada fría, de asesinos. Y sintió miedo. Las lágrimas se le agolpaban en los ojos, pero no quería demostrar debilidad, no delante de ellos al menos.

Lo condujeron al interior del barco, hacia el sótano, donde había una celda helada y sucia. Lo metieron allí a la fuerza y cerraron la puerta detrás de sí. Se quedó solo, sentía solamente el sonido de los roedores que mascaban la madera podrida de las celdas. Se hincó sobre su cuerpo y lloró, dejo escapar toda la frustración, rabia y tristeza que sentía. No podía creer que Sasuke lo botara como un objeto y que no hiciera nada para impedir su secuestro. Después de un rato sintió unos pasos que bajaban lentamente la escalera, estaba oscuro pero el visitante llevaba una vela consigo. Al estar frente a frente, Naruto pudo observar quien era aquel visitante, era Itachi, el hermano mayor de Sasuke.

Vio los rasgos de Sasuke en aquel hombre. El mismo cabello azabache, pero a diferencia que el capitán, este lo tenía amarrado en una cola, ya que era largo. Ojos fríos, distantes, oscuros como la noche. Piel nívea, pero se notaban los estragos de la edad, de sufrimiento— Naruto—dijo con una voz profunda, ronca, pero amigable. El rubio lo miró desconfiado ¿Era un enemigo o aliado? Nada de lo que le habían contado parecía verdad respecto a este hombre ¿Qué secretos guardaba?

-Veo que no hablas Ingles-

-Un poco-decidió responderle. Si quería respuestas, tenía que partir por hablarle.

-Creo que yo sé un poco de tu lengua-empezó a hablar el idioma nativo de Naruto, para que pudieran comunicarse mejor.

-¿Y bien, que quieres?-Naruto estaba a la defensiva ¿Y cómo no? Si lo habían raptado.

-Tranquilo, no soy tu enemigo-le dedicó una sonrisa amable, que le recordaba a Sasuke. Eso hacía que le doliera el corazón.

-¿Cómo sé que no lo eres? Parece que nadie sabe de tu vida, en realidad-

-Bueno, eso tiene una razón. Pero debes creerme, sigo del lado de mi hermano, solo que hay cosas que debo hacer- se quedó en silencio, mirando al rubio, trasmitiéndole confianza- No puedo seguir hablando aquí contigo, ten-le pasó una bandeja con un pan y una crema de dudosa procedencia-es tu comida, nos vemos-Itachi se levantó y se fue por el mismo camino de donde había salido. Naruto tenía hambre, por lo que devoró la escueta comida que le habían llevado. Tenía un sabor amargo y el pan estaba rancio, pero agradeció tener algo que meterse a la boca. Las lágrimas volvieron a salir, maldijo a su suerte, maldijo a los Uchihas y por sobre todo maldijo a Sasuke.

El barco Uchiha cambió de rumbo, iban a ir a los territorios de Serpiente con la ayuda de la Arena. Los dos barcos, hermanos navegaban por las soleadas costas de Europa, rumbo a Asia. El azabache se notaba abatido, si antes era apático y poco comunicativo, ahora no salía de su pieza ni cruzaba palabras con nadie. Se la pasaba encerrado, acostado, culpándose de lo que le había pasado a su rubio.

-Vamos Sasuke-golpeaba la puerta Suigetsu, en un intento de que este saliera de su cuarto.

-…-pero no había respuesta. El peliblanco, era bastante despreocupado en general, pero esta vez sí le estaba preocupando el estado en que se encontraba su capitán.

-Cuando nos enfrentemos a Orochimaru, tendrás todas las respuestas de tu hermano-sabía que aquel encuentro era igual de culpable del estado del menor.

-Ándate-fue la única respuesta del azabache y Suigetsu entendió que nada le haría cambiar de ese estado, no hasta que llegaran y recuperaran a Naruto e Itachi. Pero este último ¿Era enemigo o aliado? ¿Se uniría nuevamente a la flota Uchiha? ¿Les daría alguna explicación respecto al comportamiento que estaba teniendo? Ni él estaba seguro de que todo se resolviera. Incluso podrían ya haber matado a Naruto, se estremeció ante aquel sentimiento. No era religioso, pero rezaba para que Naruto se encontrase vivo y a salvo. Temía por la inestabilidad emocional de Sasuke si algo le llegase a pasar al rubio o a Itachi. Subió a cubierta y se mezcló con la multitud, necesitaba una cerveza helada, pero ya.

La vida de Lee había cambiado de la noche a la mañana. Un día era un insignificante niño en china, que se moría de hambre y al otro, un ser insignificante pero tripulante de la flota Uchiha. Agradecía tener el estómago lleno y las ansias calmadas. Rezaba todos los días a los dioses, dándole gracias por aquella oportunidad ¿Qué hubiera pasado si no lo hubieran reclutado? Pues se hubiera muerto de inanición en los campos de Chinkiang, su amada tierra natal. Estaba agradecido y en deuda de por vida con la tripulación Uchiha, por lo que haría todo por aquellos piratas que lo salvaron. Aceptó esta unión matrimonial, sin conocer a su futuro esposo porque este matrimonio le traería beneficios a la flota Uchiha. Sin pensarlo dijo el tan esperado "si", aun sabiendo que su nuevo esposo podía ser un maltratador, no le importaba con tal de ser útil.

-Todo por el señor Fugaku y su gente-

Aunque su esposo resulto ser un encantador joven pelirrojo, tierno, amable, serio, inteligente y muy respetuoso. Era el hombre perfecto y Lee estaba enamoradísimo de él. Desde el primer momento que tuvieron la oportunidad de hablar, supo que iba a caer rendido ante Gaara. El pelirrojo no le obligó a nada, ni si quiera tenían que tener trato carnal, simplemente le pidió una cosa—debes aprender cómo es la dinámica de mi barco y como soy yo como capitán. Ya que si me pasara algo, tú tomaras el cargo—fue lo único que le exigió y el contento lo cumplió. Se levantaba al alba y preparaba la comida de su esposo, se ejercitaba y limpiaba la cubierta. Después iba a la biblioteca personal de Gaara e intentaba absorber toda la información que había en los libros. Lo siguiente era observar a su novio, y este por medio de la acción, le iba mostrando cuál era su deber. Con paciencia le mostraba todo los mapas, los informes que debía presentar al gobernador, las tareas de cada uno de los tripulantes y lo más importante como comunicarse con cada uno de los piratas a bordo. El sostenía un sistema abierto, donde cualquiera iba a decirle sus quejas o pormenores y este como buen capitán las respondía e intentaba hallar la solución.

Cuando le llegó la noticia de que habían raptado a Naruto, de inmediato quiso ponerse en marcha y rescatar a su amigo. Estaba afligido y nervioso. Gaara lo notó, por lo que intentaba calmar a su esposo, hablándole, abrazándole y dándole cariño. Por primera vez desde que contrajeron matrimonio, actuaban como una verdadera pareja.

-¿Y si no alcanzamos a rescatarlo?-

-Todo estará bien-lo acobijaba en su pecho, haciéndole cariño en el cabello sedoso que tenía el azabache.

-Gaara, estoy preocupado-decía en susurro.

-Lo sé, yo también pero de nada sirve perder la cabeza-el abrazo se volvía más estrecho a medida que hablaban.

-Te amo-era la primera vez que dejaba salir los sentimientos que albergaba su corazón. El pelirrojo dejó las caricias en la cabeza azabache, Lee se asustó, por lo que levantó la vista. Y vio a su esposo sonrojado hasta la raíz del pelo. El pecho se le inundó de amor, no resistió y lo abrazó. Se abalanzo y los dos cayeron en la cama.

-Lee…-

-Te amo, te amo-gritaba riendo. Lee era efusivo y alegre.

-Yo también-fue una respuesta casi imperceptible, pero el pelinegro le había oído. Estaba feliz por lo que no desaprovechó aquella oportunidad y le plantó un beso, un beso dulce que demostraba todo el amor que sentía hacia su pareja. Gaara le correspondió, él también amaba a ese torbellino.

Los días pasaban y parecía que la gente del lugar se había olvidado de su existencia. Nadie venía a visitarlo, excepto Itachi quien siempre a la misma hora le iba a dejar su comida y siempre era el mismo plato asqueroso. No sentía deseos de comer aquello, pero el hambre era más fuerte. Se lo devoraba en un segundo y aquello le hacía sentir como una rata, un animal abandonado. Mientras Naruto comía, Itachi se quedaba observando al rubio con una mirada tranquila. Estas instancias servían para hablar un poco de sus vidas. Allí se enteró que efectivamente al azabache no le gustaba la vida en el mar y detestaba ser pirata.

-Pero mi padre quería que fuera Pirata. Sentía que mis palabras eran como una traición, por lo que por años ignoró mi deseo de ser libre- Naruto lo escuchaba atentamente. Cada vez le conocía un poco más y cada vez le caía mejor. Sentía que aquel hombre que tenía en frente no era una mala persona, por alguna razón confiaba en el. Itachi estudió una profesión en Londres, aunque nunca pudo ejercer ya que su padre lo presionaba para que volviera al mar y viajaran juntos.

-Aunque debo admitir que cuando estaba en tierra, era feliz. Me sentía como una persona normal, no como un ruin pirata que asesinaba si tenía la oportunidad- La tripulaicón de Fugaku era nefasta. Piratas malvados que mataban por matar, que destruían por destruir y violaban a destajo. Ahora entendía a Itachi y a Sasuke y su deseo de no querer ser piratas, de ser libres. Y como el padre de los hermanos confiaba tanto en el mayor, le dio una gran misión. Ser un doble espía, necesitaba a alguien infiltrado en la tripulación serpiente, alguien que fuera un informante confiable, alguien que no fuera a cambiar de bando a la mitad.

-Por eso Sasuke cree que estoy en la cárcel. Le rogué a mi padre que no le contara la verdad, Sasuke no lo hubiera entendido, tiene ideales muy fuertes- se notaba triste al hablar de su hermano. Sus ojos reflejaban todo el cariño que sentía por Sasuke, pero que no podía ser expresado.

-Quizás si lo hubiera hecho-

-¿Cómo le explicas a un niño de seis años de edad que su hermano se iba a unir al bando enemigo pero seguía estando en la tripulación Uchiha? Es un concepto muy abstracto-

-Pero ahora….-

-No puedo dejar que la gente de aquí lo sepa, me matarían. Ahora están llevando un plan, un plan que debo informar a mi padre-hablaban en susurros, con miedo de que alguien estuviera escuchando.

-Yo te puedo ayudar-quería ayudar a aquel hombre que cargaba con el peso del mundo en sus hombros. Se notaba cansado, fatigado de llevar esa doble vida, de no poder hablar con su hermano.

-Naruto, es mejor que estés al lado de Sasuke-

-No, el me traicionó-recordar aquel momento, donde este no detuvo su captura, le dolía.

-Fue porque me vio. Orochimaru sabía que este reaccionaría al verme, ya que toda la información que sabe de mi es mentira. Además que Sasuke me adoraba y yo a él, éramos unidos a pesar de todo-

-¿Tú crees quesea así? Yo no estoy seguro de lo que siente Sasuke-los ojos zafiro se llenaron de lágrimas.

-Debe amarte, eres encantador-con una mano le limpió aquellas rebeldes lagrimas que se escapaban. El rubio le sonrió. Itachi era una muy buena persona y estaba dispuesto a ayudarle, pero primero debían idear un plan para que Naruto saliera de esa mugrienta celda sin despertar sospechas ¿Qué plan tenía Orochimaru? ¿Qué quería hacer con Sasuke?

Muchas gracias por todo el apoyo que recibo y sus hermosos comentarios. Espero que les guste.