Se fueron a un lugar tranquilo, un poco lejos del campamento improvisado que habían hecho para celebrar su victoria. Estaban en las costas, viendo el oleaje suave que bamboleaba. La brisa marina les acariciaba el rostro, dándoles suavidad. Se miraron a los ojos, sin saber que decir ni hacer.

-Sasuke yo…- El rubio estaba nervioso, no sabía como decirle su reciente descubrimiento. Lee le había hecho darse cuenta que efectivamente le gustaba el azabache. Pero no de una forma sexual (enteramente) si no, le gustaba como era el en realidad. Aquellos meses en el mar había aprendido a conocerlo y lo que había, le gustaba en demasía.

-Naruto ¿Qué ocurre? ¿T ehiciste daño?-su mirada denotaba preocupación y eso hizo sonreir al rubio.

-Sasuke, me gustas- El azabache lo miró sorprendido sin saber que decir. Las mejillas níveas se sonrojaron, los ojos tomaron un brillo especial.

-¿Te gusto?-

-Si, me gustas-lo abrazó. Quizás es la adrenalina del momento, por la confrontación con Orochimaru pero esta noche estaba lleno de valentía. No dudo ningún segundo en decirle a Sasuke sus sentimientos y no le importaba si le correspondía o no.

-Casémonos-le correspondió el abrazo. No esperaba aquella respuesta, barajó todas las opciones negativas antes de esta.

-¿Qué?...-se separón, mirándolo a los ojos.

-Si, no quiero perder más el tiempo sin estar a tu lado. Casémonos, eligamos un heredero y vayamos a recorrer el mar, hacer lo que queramos- estaba emocionado por aquella perspectiva de vida.

-Pero Sasuke…no puedes llegar y dejarlo todo. Nos podemos casar, pero no necesariamente dejar la flota-

-Está Itachi, yo ya no quiero seguir así, quiero viajar por mi cuenta, explorar el mundo pero no siendo controlado por la corona-

-Veremos, pero por ahora. Acepto casarme contigo-sellaron la promesa con un beso. Pero no todo era tan sencillo, ya que el siendo el capitán debía informarlo a toda la flota y eso incluía a la Arena y a los Hyuga. Este último era una rama ortodoxa, católica que solo operaba en ingaterra y Europa.

Anunciaron a los rpesentes la unión y a nadie se les hizo extraña, ya que sentían la poderosa atracción que había entre los dos. Gritos de júbilo se sentía por doquier. Palmadas en la espalda, agarre de manos y sonrisas marcaron el final de aquella velada. Mandaron un mensaje hacia la flota Hyuga para que se reunieran todos en las aguas internacionales, cercanas de Inglaterra, para celebrar la boda.

-Yo te apoyo, pero debemos tener cuidado con el capitán Neji-era tarde y todo el mundo dormitaba bajo el cielo estrellado de la India. Gaara Y Sasuke se quedaron despiertos, para discutir los detalles de la reunión de la fltoa Uchiha,

-El no es nadie para decir que hacer y que no-

-Es el barco que tiene el apoyo e la Iglesia Católica y eso no es menor, Sasuke. Debes tener cuidado-

-Lo sé, pero no pienso renunciar a Naruto-su mirada era desicida bajo las cálidas llamas de la fogata que aún quedaba en pie.

-Te entiendo-miró hacia el fuego, recordando a su propio esposo a quein adoraba y quería.

Era una fría mañana. El viento gélido se colaba entre los barcos, meciéndolos a su voluntad. El mar estaba extrañamente inquieto, bamboleándose de un lado hacia otro ¿Será un presagio de lo que se viene? Los tripulantes estaban nerviosos, porque conocían a la tropa Hyuga y Suigetsu sobre todo, ya que el había estado allí cuando recíen se convirtió en pirata.

-T edigo, tienen un palo metido en el culo-era el gran consejo del peliblanco al rubio-debes intentar crtar por lo sano y obedecer en las demandas que exigan. Solo así podremos celebrar su boda tranquilamente-tragaba duro, recordando aquellos horribles primeros años.

El momento había llegado, el barco marfil había llegdo al punto de encuentro. Se veía intimidantemente inmaculado. En el mástil habí una cruz representante de la devoción católica que sentían los tripulantes o por lo menos el capitán. Neji Hyuga desendió con un traje perfectamente arreglado, sin ninguna arruga visible. Los detalles de oro y plata complementaban su impecable atuendo.

-Sasuke Uchiha-su voz denotaba superioridad

-Neji-la mirada del azabache era dura, sabía con quien estaba tratando.

-¿Y bien? ¿Por qué fui llamado a este barco?-paseo su mirada, observando con desdén a su alrededor- como siempre, tu barco es pintoresco-se escucharon pequeños gruñidos de los tripulantes, intentando calmar su instinto asesino.

-¿Por qué no pasamos a mi oficina?-señaló Sasuke. Pero antes de seguir avanzando, Neji se dio cuenta que entre la tripulación había un nativo del caribe.

-¿No me digas que practicas el tráfico humano? Me repugnas-hizo un ademan de limpiarse con un pañuelo el traje, como si algo le hubiera mancillado su traje.

-Oye, estirado. No seas ridículo, estoy porque quiero aquí-Naruto saltó desde el público, sin poder aguantar de decirle un par de cosas.

-Es extraño, pensé que a los caribeños les gustaba su miserable y paupérrima vida- Naruto se acercó a Neji y lo miró atentamente a esos ojos eprlados, dedicándole una mirada cargada de odio.

-No veo como te hiciste capitán, eres insufrible-

-Eso es porque soy un elegido de la corona. Un er muy superior a ti y a todos en ese barco-

-¿Superior? Ya lo veremos- se puso en posición de ataque, pero en ese momento Sasuke intercedió antes de que la trfulca pasara a palabras mayores- Sasuke, oye, quítate y déjame poner en su lugar a este-

-Naruto, es el capitan de la flota Hyuga, porfavor, compórtate-esas palabras le dieron como puñales en el corazón. No podía creer que le humillara de esa forma. Vió como el Hyuga puso una sonrisa de superioridad en su estirado rostro.

-Sasuke, espera-llegó Itachi para calmar la situación. Veía que su hermano tenía cero tacto a la hora de tratar con su futuro esposo.

-¿Qué?-esas palabras habían salido toscas.

-¿Quieres ver si eres superior a Neji?-

-Si-ttebayo-se miraron desafiante otra vez los dos.

-Bien, deben tener un duelo. Si tu ganas Neji, puedes pedir alguna petición que quieras-el Hyuga sonrió-pero si pierdes, debe acetar el matrimonio entre Sauke y Nrauto y jamás molestarlo otra vez-se pudo ver el momento exacto en donde Neji se le desfiguró la cara al escuchar aquella afirmación.

-Esera ¿Matrimonio? ¿Entre ellos? ¿Dos hombres? Eso es inaceptable, va contra las leyes de dios-

-¿Te estas arrepintiendo?-era el turno de Naruto de moelstarle.

-No, jamás. Te demostraré que yo soy superior a ti y que ese matrimonio no va a ocurrir jamás-

Se preparó un ring improvisado en el centro del barco. No se aceptaban objetos externos, nada de cuchillos, espadas, etc. Solo una pelea cuerpo a cuerpo. La tensión se podía sentir en el aire, los piratas apos para ver quien saldría vencedor. Hasta el momento Neji era el predilecto de las masas. Los dos contrincantes pasaron al centro del ring. Se miraron desafiantes, mientras estiraban sus cuerpos.

-Ríndete no tienes oportunidad ante mi-fanfarroneaba Neji, pero Naruto no se dejaba amedentrar.

-Cállate y emoezemos-Itachi dijo en voz alta las instrucciones del encuentro—el primero en quedar inconciente o rendirse, gana—era simple. El sudor corria por los rostros, a epsar de hacer frío, la tensión muscular se notaba bajo las camisas de algodón que portaban. Esucucharon las temibles palabras—listos, empiecen—y sus cuerpos se movieron a ello.

Nadie se hubiera esperado lo que vieron. Jamaás se hubieran imaginado que debajo de sa fachada de hombre simpático, delgado pero fibroso se encontraba un peleador de esa índole. Naruto, quien había sido entrenado para ser el rey de su pequeña aldea, había sido incullcado en el arte marcial ancestral del caribe. Desde pequeño fue hecho una máquina de matar, para denfender a su pueblo ante cualquier eventualidad—Recuerda hijo, las tribus vecinas no son tus aliadas, son tus enemigas y en cualquier momento te pueden traicionar—le aconsejaba su padre mientras lo entreb¡naba arduamente. Por supuesto Neji no se quedaba atrás, era formidable la forma en que intentaba esquivar al rápido cuerpo canela que se le abalanzaba, pero tanta confianza fue la perdición del níveo.

Naruto le encestó un golpe en toda la mandíbula, dejándolo inconciente por unos segundos, sin la posibilidad de seguir peleando. Al ver aquello, todo el mudno se quedó en silencio, helados por el desenlace del encuentro. Naruto miró a la multitud y sonrió amigablemente como siempre. Solo allí los piratas reaccionaron y dieron un gran aplauso por la victoria del rubio.

-¿Aceptas a Sasuke como tu esposo, en las buenas y en las malas?-Itachi estaba oficiando la boda, junto a su padre. Todo los barcos eran testigo de aquella unión echa de amor.

-Acepto-lo miraba a los ojos y solo encontraba cariño y devoción.

-¿Y tú Sasuke? ¿Aceptas a Naruto como tu fiel y amado esposo?-

-Pues..no sé-Naruto arrugó el entrecejo dispuesto a darle un golpe por idiota-vamos, no te enojes-sonreía divertido-claro, que si tonto-Sin esperar las palabras de su hermano, este agarró el mentón del rubio y le depositó un beso. Todo el mundo entre confundido y divertido, aplaudieron ese gesto.

-Supongo que ya son Esposo y esposo-se rindió Itachi ante aquellos dos jóvenes alocados. Sin esperar nada más los dos salieron corriendo hacia el otro extremo de la cubiera, donde le esperaba su pequeño barco, donde recorrerían el mudno, a su ritmo, a su tiempo y lo más importante los dos juntos.

-Cuida el barco y la tripulaicón hermano. No se te ocurra cometer barbaridades-le amenazó mientras ayudaba a Naruto a abordar su barco, que lo habían pintado de un tono anaranjado y azulado.

-Tranquilo, lo haré bien y solo por ti-

-Me la debes-le guiñó el ojo mientras soltaban las cuerdas para irse en rumbo a una nueva aventura. Despidieron a todos con las manos, mientras se iban alejando, hacia el atardecer.

FIN.