N.A.: El colectivo LGTBIQ que escogí para el reto es el de la demisexualidad, aunque también aparezcan otros a lo largo de la historia.
Esta historia participa en el reto "Arcoíris Mágico del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Tres razones por las que Hugo Weasley no es normal
I
La primera vez que se dio cuenta de que no era como los demás, tenía catorce años. Por insistencia de Rose, había ido a Hogsmeade con su amiga Amanda, una chica que estaba colada por él desde hacía un tiempo y del que no estaba interesado ni lo más mínimo.
Así se lo había hecho saber a su hermana, pero ella solo le puso esa cara que sabía que no podía resistir y le dijo que le dijera una oportunidad, ya que, por culpa de ese tipo de cosas, era que no tenía novia. Entonces, no le quedó otra que aceptar.
Tuvo que reconocer que la chica era agradable. Tenía temas de conversaciones bastante interesantes y le gustaba la literatura muggle, por lo que estuvieron un tiempo conversando sobre ello. Además, era una de las pocas chicas que había visto que no insistía en que la llevaran al Salón de Té de Madame Pudipié, un sitio demasiado chillón y empalagoso para él, si le pedían su opinión.
Todo iba perfecto hasta que, cuando iban a despedirse, quiso besarlo. La cercanía de sus labios cada vez más cerca hizo que le formara una sensación de malestar en su pecho, y solo pudo alejarla precipitadamente de él. Quizá, con demasiada brusquedad.
Amanda solo se le quedó mirando confusa con los ojos en lágrimas, saliendo corriendo hacia la sala común mientras gritaba que lo odiaba.
Hugo solo se quedó allí, sin saber muy bien qué había pasado, mientras se miraba las manos. La sensación de malestar ya había desaparecido, pero ahora solo había desconcierto por su mente, ya que no sabía qué había ocurrido para que actuara de esa forma.
A la mañana siguiente, tuvo que disculparse ante una furiosa Rose. Y cuando le preguntó qué era lo que había ocurrido para que la tratara así, no supo qué responder a ello.
II
La segunda vez estaba en su sexto año. Ravenclaw había ganado la Copa de Quidditch, por lo que hubo una gran fiesta en la sala común. No fue hasta que se presentó el profesor Flitwick en bata cuando se dieron cuenta de lo tarde que era. Sin embargo, aunque terminó la fiesta en la sala común, sus compañeros de cuarto cogieron algunos snacks y cervezas de mantequilla y se lo llevaron a la habitación.
No es que fuera un gran fanático del quidditch, pero eso no le impedía divertirse de vez en cuando. Por lo que cuando sus compañeros le preguntaron si le apetecía charlar y beber un poco más, no se negó.
Pronto las bebidas desaparecieron entre risas y bromas, hasta que uno de ellos, Marcus, sacó una botella whisky de fuego que tenía guardado en su baúl. «Lo conservaba para una ocasión especial. Pero, ¡qué demonios!», exclamó.
Con la llegada del alcohol, hizo que los juegos y preguntas se volvieran cada vez más atrevidas. Kevin tuvo que demostrar si eran ciertos los rumores de que tenía un tatuaje en el trasero, y Liam confesó que se había acostado con una chica en los invernaderos del colegio. Entonces, le tocó a él.
—Bueno, Weasley. Veamos…. Confiésamos a qué chica te follarías. Y con chica quiero decir cualquier chica, independientemente de su casa.
—No sabría decirte. No es que sea muy cercano a las chicas aparte de mis primas. Solo he tenido breves conversaciones sobre tareas de clase y poco más.
—Claro, pero no hace falta conocer a alguien para pasar un buen rato, ya me entiendes —dijo Marcus con una picarona sonrisa.
—Pero, ¿cómo me voy a acostar con alguien si no la conozco? Eso… no tiene sentido —comentó Hugo, confundido y aturdido, en parte por culpa del alcohol.
—Weasley solo quiere tener sexo con su persona especial. Es eso, ¿no? —se burló Kevin.
—No me refiero a eso. Quiero decir que no entiendo cómo eres capaz de acostarte con alguien sin conocer a esa persona.
—Bueno, muchos lo hacen, ¿no? Se llama satisfacer tus necesidades. Tú quieres acostarte con una chica porque te pone cachondo, esa chica quiere costaste contigo porque también le pones, ¡y bingo! Tienes un momento estupendo que puede volver a repetirse si se quiere. ¿Qué hay de malo en eso?
Hugo iba a volver a replicar, cuando notó una mano en la espalda.
—Déjalo. Ya sabes que lo único que conseguirás con Kevin en este estado será discutir —susurró Liam en su oreja—. ¿Más whisky? —Y sin esperar respuesta, le llenó el vaso.
Aparte de eso, el resto de la noche transcurrió con normalidad, incluyendo a un Marcus demasiado bebido que terminó vomitando en el suelo y del que tuvieron que ayudarle a que se metiera en su cama.
Pero mucho después de que todos se acostaran, Hugo todavía le estaba dando vueltas a ello. ¿Era tan extraño no querer acostarse con alguien puramente por el físico? ¿Acaso por eso le había mirado de esa forma tan extraña la chica que se le había insinuado en la biblioteca meses atrás? Simplemente, no lo entendía. Aunque no tuvo tiempo de pensarlo por mucho tiempo ya que, poco después, el alcohol hizo su efecto y se quedó dormido.
III
La tercera y última razón por la que, efectivamente, se dio cuenta de que no era como los demás, tuvo nombre y apellido: Lysander Scamander.
Se habían visto un par de veces anteriormente cuando eran pequeños, pero nunca por mucho tiempo, ya que sus padres estaban constantemente viajando debido a sus trabajos. Por ese motivo, tanto él como su hermano Lorcan fueron educados en casa en vez de ser enviados a Hogwarts. Además, tía Luna (en realidad no era su tía pero la habían llamado así desde siempre) decía que de esa forma se sentirían "en sintonía con la naturaleza".
Por eso, cuando sus padres les dijeron que irían a comer a casa de sus abuelos ya que Luna y su familia iban a pasar unos días en casa del señor Lovegood, se sorprendió, ya que eran pocos los momentos que habían coincidido junto a sus hijos.
Cuando llegaron a La Madriguera, como venía siendo habitual, había bastante revuelo. Aunque esa vez había menos gente de lo normal, ya que solamente estaban sus tíos Harry y Ginny, al igual que Neville y Hannah junto con sus hijos, al ser las personas más cercanas a ellos. Y, por supuesto, tía Luna y Rolf.
—Luna, Rolf, ¡cuánto tiempo! —saludó su madre—. ¿Cómo estáis? ¿Y los niños?
—De maravilla. Como ya os comenté, solo venimos de paso a inscribir a los chicos en Hogwarts. Rolf me aconsejó que era mejor que pasaran los EXTASIS en el colegio para tener una mejor formación y más facilidades a la hora de buscar empleo.
—¡Eso es estupendo! Ya sabes que…
Y eso fue lo último que Hugo alcanzó a escuchar antes de escabullirse, porque si había algo que no tuviera a su madre callada por un buen rato, era hablar sobre los estudios.
Salió de la casa y decidió dar una vuelta hasta que fuera la hora del almuerzo. No es que no le gustase estar con su familia, pero no podía evitar sofocarse a veces con el escándalo que se montaba al estar tanta gente en un mismo lugar. Y no solo eso, sino porque cuando a su abuela y a su madre les daban por hablar, podían pasar horas y horas, y sabía que la cosa no iba a terminar pronto. Además, no era como si no viera a tus tíos y a sus primos continuamente. Y a Neville y a Hannah los venía día a día en el colegio.
Fue a tumbarse en la orilla del estanque, uno de sus sitios favoritos, ya que le transmitía paz y tranquilidad, cuando vio que el lugar junto al árbol ya estaba ocupado por un chico rubio con ropa un tanto extravagante, con un libro caído sobre su regazo.
Imaginó que era Lorcan. ¿O tal vez Lysander? Era tan parecidos y los había visto tan poco que no podría saber quién era uno y otro. La única imagen que recordaba de ellos era a uno que no paraba de hablar de extrañas criaturas que no había oído hablar en su vida y otro demasiado ocupado escondiéndose detrás de su madre al ser demasiado tímido, y de eso hacía unos siete años.
Entonces, abrió los ojos. Sus ojos azules le miraron con sorpresa, aunque todavía mostraba algo de soñolencia en su cara.
—Hola. Eres… Hugo, ¿no? —comentó el chico con voz algo adormilada. Él asintió—. Soy Lysander. No sé si te acordarás de mí.
—Un poco —contestó—. Aunque, si te digo la verdad, hacía tanto tiempo que no os veía, que lo que me preocupaba era confundiros a ti y a tu hermano.
—Bueno, eso se soluciona rápido. Como dice mi madre, podemos ser físicamente iguales, pero somos completamente diferentes una vez que nos conoces un poco. —Soltó una pequeña risa—. ¿Y cómo es que estás por aquí?
—Iba a tumbarme en mi sitio favorito para alejarme del parloteo de mi madre, pero me di cuenta de que el lugar estaba ocupado.
Lysander pareció confundido por un momento sin saber muy bien a qué se refería, pero después de unos instantes, se levantó precipitadamente, cayendo el libro en el proceso.
—Lo siento —se disculpó con timidez—. Me pareció un buen lugar.
—Lo es, al menos para mí. Pero ya que tienes tan buen gusto —comentó, mientras echaba un vistazo al título del libro y se lo recogía—, supongo que puedo prestártelo —terminó, entregándoselo.
—Muchas gracias —dijo con una radiante sonrisa que, por algún motivo, hizo que sintiera una extraña calidez en el pecho.
Y ese fue el comienzo de todo.
No supo en qué momento empezó a querer más de él.
Tal vez fue cuando, al ser clasificado en Hufflepuff al comienzo del curso, aplaudió forzando una sonrisa, temiendo que sus días de conversaciones en La Madriguera hubieran terminado al terminar en una casa diferente. O cuando se dio cuenta de que más de una chica soltaba alguna risilla estúpida mientras que fingían estudiar en la biblioteca cuando no hacían otra más que dedicarles miradas de reojo, cosa que hacía que le pusiera de mal humor.
Puede que hubiera cosas que no entendiera en ese momento, pero cuando besó a Lysander meses más tarde, sintió que era lo correcto, ya que nunca se había sentido más feliz en su vida.
No soy de escribir notas finales, pero aquí tenía que hacerlo.
En primer lugar, tengo que decir que no me siento realmente satisfecha con la historia (especialmente con la última escena) porque está escrita un poco con prisas debido a lo liada que estoy, pero bueno, es lo que salió.
Por otra parte, quiero comentar que, aunque tenía una idea diferente sobre qué escribir, al final terminé basándome un poco con cosas que me habían surgido por propia experiencia. En cuanto a la primera escena, en el caso de que alguien no lo sepa, me enteré de que había ciertos grados de demisexualidad (aunque esta misma está incluida dentro de la asexualidad) y, uno de ellos, era que a esa persona no le gustaba que fuera besado por alguien a quien no querría, de ahí el malestar de Hugo.
Y. por último, solo quiero comentar que, aunque es cierto que mucha gente pone que los hijos de Rolf y Luna fueron a Hogwarts, yo los veo más educándolos en casa mientras que trabajan con criaturas mágicas. xD El último año fueron a Hogwarts por insistencia de Rolf para tener un certificado oficial de haber cursado los estudios y porque de esa forma tendrían más facilidades para estudiar una profesión en el futuro. Me imagino que habrá alguna alternativa para los que estudian en casa, pero por algún motivo los veo haciendo demasiado papeleo y quería ahorrarle los trámites a los chicos. xD Y quizá alguno de los chicos saliera como los padres, pero me gusta pensar que los dos no son iguales.
Y creo que eso es todo.
