Holaaaaaaa!
Como siempre, entregando a última hora (espero estar a tiempo). Y la verdad es quise cuidar cada detalle que escribí, traté de estudiar los temas que menciono, le di vueltas a muchas ideas que tenía en un principio (algunas quedaron y otras no). Divague mucho en como debería enfocar la historia o que debería contar, me costó decidirme. Cuando me dieron la pareja, primero fueron Parvati y Hermione. Cambie a Parvati y me tocó Dudley con Hermione. Así que les traigo : "Young and Beautiful".
Elegí centrarme en: bisexualidad y gay.
Advertencia: Puede que a muchos les moleste el fic, ya que es muuuuy OC (yo espero que no, pero por favor siéntanse libres de decirme). Parejas del mismo sexo, tatuajes, piercings, trío (solo mención), homofobia y muerte.
Espero que les guste.
P/d: Perdón las faltas de ortografía. Y nota al final.
Personajes: Dudley Dursley/Hermione Granger
Esta historia participa en el reto "Arcoíris Mágico del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
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Young and Beautiful
Alguien debería cerrar esa jodida cortina, es el primer pensamiento coherente de Hermione.
Frunció el ceño cuando nadie, por supuesto, comprendió su frustración. Sentía la cabeza partida en dos, la boca pastosa y nauseas acechándola. Nunca más, lo promete por su vida, vuelve a beber de esa manera. Es más, botaría todas las botellas de whisky y tequila que tenía -la tentación era demasiada.
Abrió los ojos y el sol le dio de lleno, gimió bajito y se giró topándose con un gran dragón alado. Entrecerró los ojos intentando comprender lo que había pasado en las últimas horas, ayer… anoche.
Se sentó apoyando el brazo sobre la cama, la otra mano la restregó contra su cara -intentando quitarse el malestar- y miró a su desnuda compañía. Muy desnuda. Si no tuviera un dolor infernal de cabeza estaría teniendo otra actitud, pero ahora, solo por ahora, medio sonrío y se dejó caer nuevamente en la cama. En su cama, estaba en su apartamento por lo menos.
La chica de cabello rosado estaba dormida plácidamente, sin darse cuenta de nada. Hermione estaba tentada a taparla, pero prefirió observarla porque ella era algo inusual en sus "citas de una noche", su cuerpo estaba lleno de tatuajes de diferentes tamaños y formas por lo que alcanzó a ver, de hecho, tenía uno en el trasero y decía: "H".
Y era extraño, muy extraño o un déjà vu increíble, que tuviera su propio apodo en el trasero. "H" como se identificaba con la mayoría de sus citas, era su alter ego o algo así. Cuando por fin tuvo el coraje de tener citas de una noche, como está vez, con chicos o chicas, no usaba su nombre, sino su apodo. Un apodo bastante estúpido y con una historia muy vergonzosa.
Suspiró intentando recordar algo, había bebido tanto… tanto, como nunca antes, y ni siquiera recordaba el sentido a eso.
Se levantó dándose cuenta de que también estaba desnuda. Muy lentamente, porque todavía podía sentir el alcohol corriendo por su sistema, caminó hacia el baño. El piso estaba helado y eso la terminó de despertar. Sin mirar nada más se dirigió al inodoro, incapaz de aguantar las náuseas, nadie acudió en su ayuda ni mucho menos le sostuvo el cabello.
Oh.
Oh.
Mierda.
Abrió los ojos desmesuradamente.
Joderjoderjoder.
Sin importar nada, y después de echar todo el alcohol y tripas al inodoro, se limpió la boca con el dorso de la mano.
Se irguió y, como la persona valiente que era, se miró al espejo. Mucho tiempo atrás, cuando compró este apartamento, lo que más amó fue el gran espejo en el baño. Ahora, ese mismo, le devolvió la peor imagen.
—¡Qué mierda! —exclamó casi gritando, caminó dos pasos antes de inclinarse sobre el lavado y verse mejor.
¡Cómo no lo había notado!
Podía sonar superficial y odiosa, pero, después de muchos años, había logrado domar su cabello. Hasta ayer, hasta donde podía recordar, lo seguía teniendo largo hasta la cintura y ahora… ahora estaba corto, demasiado corto.
Se tocó el cabello y descubrió que el corte era perfecto, nada desproporcional. Alguien se lo había realizado a conciencia.
Gimió apoyando la cara contra el lavado.
Volvió a levantar la mirada con temor y nada cambió. Algunas lágrimas traicioneras cayeron por su rostro. Lo que había hecho ya estaba, no podía arrepentirse. Mucho más ahora, juró que nunca más volvería a beber. Nunca le había pasado algo similar y estaba segura de no haberse drogado ayer. Pero si había bebido, cosa que tampoco debería haber hecho en primer lugar.
Por lo menos, todo lo demás seguía tal cual. Los piercings en sus pezones estaban ahí y el único tatuaje que tenía seguía en el costado, cerca de los senos, tocó las tres letras con nostalgia, recordando aquellos tiempos donde solo tenía que preocuparse por la guerra, por estudiar y estar con sus amigos.
Oh.
Se llevó una de sus manos a la boca.
Ahora podía recordar el motivo por el cual se había emborrachado hasta perder la razón.
Lamentable. Muy lamentable si lo estaba haciendo en estas circunstancias, se suponía que estaba apoyando a su amigo.
Cerró los ojos fuertemente.
Necesitaba vestirse y encontrar alguna pastilla para el dolor de cabeza que la estaba matando. Luego, podría seguir languideciendo en culpa.
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Era medio día y no estaba borracho o drogado, estaba completamente seguro de eso.
Se apoyó en el marco de la puerta, cerró los ojos y contó hasta diez. Ya se había tomado una pastilla para el pequeño dolor de cabeza que tenía y otra para el dolor de cuerpo.
Cuando terminó de contar, abrió los ojos dándose cuenta de que no, no estaba viendo doble y no era un sueño, y mucho menos se había equivocado de casa.
Eran dos.
Dos chicos iguales, idénticos. Y eso lo perturbo un poco, solo un poquito porque no estaba acostumbrado.
Bien, tenía vagos recuerdos de anoche, había bebido y alguien le había puesto una pastilla en la boca, y todo se reducía a un borrón. ¡Mierda! ¡Qué mala suerte!
Frunció el ceño.
Hace unos minutos había despertado ahí, en medio de esos dos hombres. Se había sorprendido, por supuesto. Asustado, no lo suficiente como para echarse a gritar. Quizás, no pudiese recordar la mayoría de las cosas, pero el recuerdo físico estaba ahí.
Y, vaya, al parecer había estado bien, muy bien.
Siempre había tenido cierta curiosidad sobre hacer un trío, pero jamás se había sentido lo suficientemente seguro, ahora podía tacharlo de su lista de fantasías. Ellos eran hermosos. Hasta podría repetirlo, pero… nunca tendría esa suerte por segunda vez.
Lástima.
Sin embargo, había algo que lo estaba molestando y no le había prestado la atención suficiente. Había bebido y alguien le había dado una pastilla, alguien le había dado alcohol y droga y él había aceptado. Como antes, como si fuera normal hacerlo después de pasar meses en rehabilitación. ¿Cómo había sido tan estúpido?, en el fervor del bar, la música y el baile, se había entusiasmado por todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Demasiado feliz de estar ahí junto a sus amigos, o al menos los creía amigos, y… había pasado aquello.
A veces, la peor resaca no era beber hasta la inconciencia, sino la culpa y la desazón. Después de tantas idas y venidas, de tantas peleas y llantos, de tantos meses limpio, de la confianza que habían tenido en él. Tanta… tanta determinación en ese entonces, después de estar en el hoyo de la miseria, y ahora… una simple pastilla lo había jodido todo.
Todo.
Y, no, no estaba obviando el alcohol que siempre había sido un buen acompañante, pero no su principal problema.
Quería reír, aunque no tuviera ni pinta de chiste, pero… parecía una broma cruel del destino. Seguramente también había hecho algo malo en la otra vida porque sabía que en esta sí.
Necesitaba tranquilizarse. Inspirar y exhalar, lenta y pausadamente como le habían enseñado. No era buena idea tener una crisis de pánico. Aunque, no era la primera vez, sentía que ya no… no podía confiar en sí mismo. Lo único que le quedaba ahora era hablar con Megan, su consejera y madrina. Tal vez, no era tan malo porque en estos momentos no tenía la necesidad de drogarse. O, tal vez, debería rendirse y ceder, no siempre se sentía igual al recaer, esta vez era distinto.
Quería llorar y abrazarse a sí mismo.
Suspiró.
Los chicos dormidos en el suelo, donde él había despertado, estaban ajenos a la revolución que existía en su cabeza.
Había sido buena, la sensación, el despertar, pero el después, el ahora…
¡Qué estúpido!
¿Debería despertarlos y echarlos? ¿Qué debería hacer? Necesitaba estar solo y tranquilizarse.
No necesito nada de lo anterior, ellos comenzaron a removerse y él se puso alerta. Se había vestido y eso era importante, trataría de hacerlo lo más impersonal posible. Como si no le importaran en nada.
—Hey —lo saludó uno de ellos sonriéndole—, vamos, Mack es hora de irnos —empujó al otro hombre.
Pero nunca, nunca le quitó la mirada a Dudley.
Obviamente, estaban desnudos y sin ningún tipo de pudor comenzaron a buscar su ropa desperdigada por la sala. Si tenían algún dolor de cabeza o algún malestar, no lo demostraron.
Los gemelos se vistieron tardando una eternidad a su parecer. Egon, el que lo había saludado, no dejaba de mirarlo y eso lo estaba poniendo nervioso.
—Supongo que nos veremos por ahí —le dijo acercándose.
El otro, Mack, bufó y ya estaba cerca de la puerta.
—Me gusto conocerte en otra faceta, gran D.
Estaba cerca, demasiado cerca, y Dudley estaba petrificado.
—Wow, ¿Qué paso aquí? —preguntó una voz que él conocía muy bien—. Correcto, no quiero saberlo.
Egon se alejó de Dudley y miró a Hermione.
—Bonito corte, todos sabíamos que era una buena idea.
Les sonrió y se reunió con su hermano.
—Tienes mi número.
El silencio reino luego de que ellos se fueran.
—Creo que puedo morir ahora.
—Solo después de que me des una pastilla y me cuentes que mierda pasó anoche.
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Solo quería tomar un café y escuchar lo que Dudley tenía que decir, pero él se veía peor que ella y eso no era bueno.
Eran amigos. Se habían encontrado en la peor circunstancia y aunque el apoyo no había sido innato de parte de ninguno. Con las idas y venidas a lo largo de los meses comprendieron que podían ayudarse mutuamente.
—Pastilla y café.
Dudley se sentó frente a ella, pero su mirada estaba pérdida en la fotografía que tenían sobre la televisión.
Hermione se giró y también la miró.
—A veces, pienso que más que unirnos en el dolor, nos unimos porque necesitábamos tener cerca una parte de él.
No solían hablar de lo que había sucedido hace diez años, no hablaban de la forma ni mucho menos de las consecuencias emocionales. Todo se fracturó en muchos sentidos aquel día.
—Él no querría vernos amargados y jodidos.
—Estoy jodido —Hermione enarcó una ceja subjetivamente. Él bufó apartando su propia taza de café—. No de esa manera, chica inteligente, es… complicado.
—Puedes contarme.
Él decidió desviarse del tema.
—¿Recuerdas algo de lo que pasó anoche?, algunas cosas son borrosas para mí.
Hermione procedió a contarle los vagos recuerdos que tenía, también le comentó de su compañía durmiente.
—Aquella chica es la misma con la que te has estado mensajeando en las últimas semanas.
—¿Qué? —preguntó, dándole un sorbo al café.
Lo cierto era que sí, llevaba unas buenas semanas mensajeándose con una chica que había conocido en un "chat de amor", algo en lo que no había creído, es más, lo había tomado como un juego.
—No pensé que fuera así —pensó en el cabello rosado y los tatuajes, era su tipo inusual.
Dudley se encogió de hombros.
—Es bonita, creo recordar que te sorprendiste al conocerla.
—No debería haber bebido anoche, habíamos prometido tener una noche tranquila en este nuevo año que se cumple, pero lo arruiné. Te insistí y todo terminó mal, me acosté con alguien que no recuerdo y tú… tú te vez peor de lo que me quieres demostrar.
Dudley desvió su mirada a la fotografía enmarcada.
No se movía, habían llegado a la conclusión de que debía estar fija, ya que la mayoría de sus amigos eran muggles. Harry Potter con uniforme de Auror lo miraba y le sonreía, era una fotografía hecha unos días antes de su muerte, Hermione se la había tomado.
Mucho antes de encontrarse con ella, Dudley ya había pasado por centros de rehabilitación y por cosas mucho más crudas que despertar con tipos que a penas conocía. Se había separado de sus padres, tal vez tarde se había dado cuenta del daño que le habían hecho al inculcarle odio sobre alguien que no tenía la culpa y muchas otras cosas más. Aún así, su madre siempre lo encontraba y en una de esas tantas oportunidades le dijo lo que había sucedido con Harry, también discutieron y le dijo que la odiaba.
Cuando era más joven creyó tener tanto entre sus manos, pero… ¿Había sido feliz?
Algún tiempo después de ese encuentro, decidió ir al cementerio. Tenía que ver con sus propios ojos si su madre estaba diciendo la verdad o no. Hermione estaba ahí y se encargó de decirle lo que había sucedido.
Los encuentros no pararon ahí, quizás ella había visto algo en él, algo malo, roto. De alguna manera, había desordenado su vida también. Ella era una chica correcta y de principios, y él de la mano la llevó por caminos insospechados. Definitivamente una mala influencia, una carga.
—¿Cuánto consumiste? ¿Bebiste, verdad?
Dudley la miró. No estaba sorprendido, ella era demasiado perceptiva o lo conocía muy bien.
—Alguien me dio una pastilla y bebí —susurró. Y sintió la garganta apretada—, creo que fue Egon o su hermano, no lo sé. Solo… solo recuerdo la euforia, la libertad y el subidón de adrenalina combinadas. Y… desperté con ellos —apretó los dientes y cerró los ojos tragando saliva.
Hermione se dio cuenta de que su "problema" era mínimo frente lo que estaba viviendo su amigo, rodeó la mesa y lo abrazó con fuerza.
¿Cuántas veces habían pasado por eso? Muchas, más de las que podría contar. Se había sentido tan bien después de salir del centro, tan realizado y con proyecciones. Mantenía el mismo sentimiento de antes, no tenía la ferviente necesidad de consumir algo, solo sentía angustia y miedo. Siempre sentía miedo cuando recaía.
Quería salir adelante, pero era difícil. Tenía todos los medios para hacerlo, tenía una amiga y muchas metas por delante.
¿Por qué no podía alejarse de los vicios?
—Lo siento tanto —Hermione le acarició el cabello—, debí estar pendiente de ti, pero solo me enfoqué en mi cita. Te dejé solo, soy una pésima amiga una vez más.
Dudley se separó de ella.
—Eres la mejor amiga que he tenido en mucho tiempo, Hermione. Soy adulto y sabía perfectamente en lo que me estaba metiendo cuando insistí en que saliéramos. Creí que podría afrontarlo sin necesidad de recaer, llevaba muchos meses limpió y solo un mes contigo nuevamente, pero obviamente no nos rodeamos del mejor ambiente.
Conocía a Egon y a Mack porque vivían cerca, el resto ni siquiera era una constante en su vida.
—Lo siento, D. Podemos consultar ahora mismo con Megan, creo que puedo mandarle un texto y, tal vez, pueda visitarte hoy.
—Eso sería genial, gracias.
Hermione volvió a su silla frente a Dudley y permanecieron en silencio.
Ninguno se movió.
—¿No quieres enfrentar lo que hay en tu habitación, verdad?
—Sé que necesito ir a mi habitación porque es ahí donde tengo mi teléfono, pero no puedo relacionar los textos con la persona que esta acostada en mi cama —dijo avergonzada.
—Yo tampoco pude. Sinceramente, ya no me sorprende que este mundo tan pequeño sea así de cruel.
Ambos miraron a la persona que salía de la habitación de Hermione. La chica de pelo rosado llevaba un vestido azul y los pies descalzos, los zapatos en sus manos.
—Oh, Dios —susurró Hermione.
Ella sonrió ampliamente y caminó segura hacia Hermione, sentándose a su lado.
—¿Nadie me ofrecerá un café?
Dudley miró a Hermione, pero su amiga estaba a un sorprendida por la chica.
—Sí, te serviré uno. No sé si puedes tomar alguna pastilla.
Él la miró mientras se levantaba y comenzaba a moverse por la pequeña cocina.
—No te preocupes, gran D, soy abstemia no tengo resaca —luego miró a Hermione—. Si hubiese sabido que mi sola presencia te enmudecería, hubiese saltado sobre ti mucho antes, Granger.
—Parkinson —logró articular.
Pansy Parkinson le volvió a sonreír antes de aceptar la taza café. Si se concentraba un poco, podía tener algunos retazos de la noche anterior, pero muy leves: besos, caricias, manos, lengua y…
—Creo que necesito ir a buscar mi teléfono ahora mismo.
—No, espera. Nosotras necesitamos hablar, Granger —detuvo a Hermione antes de que se levantará y después miró a Dudley—. Puede que ya lo sepas, pero ese par no es de fiar. No tienes por qué creerme, pero he visto que hacen lo mismo siempre.
—¿Era droga, verdad?
—Sí. Creo que LSD o algo así.
—Yo… —susurró— yo hablaré con Megan y ustedes quédense aquí.
—Dud…
—Estaré bien, Hermione. Hablaré con ella desde mi habitación.
Se levantó impidiendo que Hermione dijera algo más, las dejó solas y un silencio incomodo se formó.
—¿Cómo…
—Escucha… —cortó, bebiendo de su café, Pansy— no sabía que eras tu mientras hablábamos por mensajes. Sin embargo, no estoy arrepentida de lo que sucedió.
—No sé que sentir al respecto. Tenemos un pasado no muy bueno ni siquiera hablábamos.
—He cambiado, Granger, Draco cambió todo en mi como estoy segura de que Potter lo hizo para ti. Lo que les pasó fue tan injusto… no dudes que quise incendiar todo.
—Destruir todo —coincidió Hermione—, acabar y que doliera, mucho más que a nosotros. Su muerte destruyó todo en lo que creía, por eso me fui porque no quería pertenecer a un mundo con tanto odio, Harry y Malfoy no se merecían lo que les pasó y aunque digan lo contrario, sé que no fue un accidente.
—Por supuesto que no, no deberías dudarlo. Potter era el héroe que debió casarse y tener hijos, no entablar una relación con un mortífago. Eran buenos Aurores. La misión no falló, fallaron ellos al enamorarse en mundo tan retrogrado.
Hermione sintió una gran conexión con Pansy y entendió su cambio, entendió que ella misma había cambiado a lo largo de los años.
—El dragón…
—Tus letras…
—Duele, sabes. A veces más, otras veces menos. Supongo que… ayudar a Dudley, o intentarlo, ¡Dios! Le fallé y eso me esta carcomiendo ahora. Él era primo de Harry, si bien no tuvieron una buena relación, se que al final le pidió perdón.
—Parece un buen tipo, hablé un poco con él antes de que esos idiotas aparecieran —murmuró Pansy alejando la taza de sus manos, luego miró a Hermione—. Te queda muy bien el corte.
Ella agradeció el cambio de tema.
—¿Cómo lo conseguí?
—Simple; estabas ebria y te subiste a una mesa proclamando ser "la gran H" —Pansy se rio—, por cierto, necesito saber esa historia. Y alguien apostó algo y tu aceptaste cortarte el cabello si perdías.
—Mierda…
—Sip. Un poco patético, pero suficientemente chistoso como para no abandonarte.
—Gracias, supongo. Tendemos a hacer de este día algo más agradable, pero terminó mal —Pansy enarcó una ceja—. Quiero decir, para Dudley. Yo, después de todo, creo que salió bien.
—Es extraño. Estamos aquí, hablando en tu casa, y no me has echado ni mucho menos has teniendo un ataque. Aunque, al principio, creí que tendrías uno.
—Solo estaba sorprendida. Una sangre pura no se involucra con una sangre sucia.
—Te lo dije, Draco cambió mucho de lo que pensaba.
—Entonces, ¿Crees que podríamos salir un día de estos? —se atrevió a preguntar Hermione.
—Claro. Creo que te debo una sesión de recuerdos —le dio una mirada lasciva.
—Estaría encantada —le sonrió ampliamente.
Pansy cortó la distancia y besó a Hermione, ella le correspondió sin titubeos. Sus lenguas se unieron en una danza interminable y sus manos tocaron el cuerpo contrario en reconocimiento.
Hermione presentía que esto estaba bien, se sentía bien y agradable, correcto. Y aunque nunca había tenido una relación seria con una chica estaba dispuesta a intentarlo.
—Estoy segura de que algunos recuerdos volvieron a ti —susurró, luego del beso, Pansy.
Sus frentes juntas.
—Muchas cosas son más claras ahora.
Se separaron cuando escucharon un ruido.
—Siento interrumpir, pero Megan se reunirá conmigo. Tengo que estar allá en una hora —se mordió el labio con nerviosismo.
Hermione se acercó él.
—Te acompañaré y asumiremos juntos lo que pasé, esto es culpa de los dos.
—Hermione… no deberías desechar a tu compañía por mí.
—No te preocupes, H y yo podemos vernos más tarde, ¿Tal vez?
—Me parece genial, te mandaré un texto.
—Bien.
Hermione se acercó a Pansy y le dio un casto beso antes de entrar a la habitación.
—Mentiste. Si sabías que era ella cuando comenzaron a hablar.
Pansy movió su larga cabellera y le sonrió un poco.
—Gran D, he visitado ese bar el tiempo suficiente para saber que "H" no se hubiese involucrado conmigo de buenas a primeras.
—No la lastimes.
—No tengo la más mínima intención de hacerlo. Ahora, es mejor que me vaya y tú… saldrás de esto.
Recogió los zapatos que había dejado en la entrada y salió.
Dudley se quedó mirando la puerta y decidió que sí, sí saldría adelante nuevamente. No estaba dispuesto a rendirse. Tomó su teléfono y borró el numero del tipo que lo había drogado la noche anterior.
Tal vez, deberían cambiarse casa.
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Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer está historia. No acostumbro a hacer notas finales, pero siento que es necesario desglosar algunos puntos:
* Yo necesitaba escribir a una Hermione distinta, pero más aún a una Hermione con pelo corto, pero no por motivos románticos (ya saben, cerrar ciclos).
* El tatuaje de Hermione, solo para que quede claro, son las letras: H, R, H (Harry, Ron y Hermione), y aunque no digo que pasa con Ron quiero dejarlo a la interpretación de ustedes.
* Y sin duda, hacer a Dudley adicto a las drogas fue muy difícil. Creo que me tomé algunas licencias en algunas cosas, espero no les haya molestado, e intenté reflejar lo que vive alguien que tiene esa dependencia.
Eso es todo.
Bye.
