Hola, este es segundo capitulo de esta historia, el anterior tuvo algunos (muchos) errores, afortunadamente me lo hicieron saber y creo que ya le he arreglado, al menos ha quedado decente.

Este capitulo es largo, espero que no se aburran.


Capítulo 2: Aléjate

Lunes:

Todo el día domingo la señora Irie se lo pasó decorando el que sería el nuevo cuarto para la hija del amigo de papá, si uno entraba solo podía ver color rosa y sus variantes en la habitación, la mujer debió dedicarse a ser diseñadora de interiores o algo parecido porque realmente la habitación quedó muy bien, al menos eso parecía, cualquier chica que entrara en ella quedaría fascinada.

En ese mismo día Naoki descubrió que la muchacha que habitaría la que antes fue su habitación es ni más ni menos que la misma chica que se le declaró en la escuela el viernes pasado, el joven Irie en las coincidencias, pero le parecía demasiado que el amigo de su papá sea el padre de exactamente esta niña y por el escándalo que su amigo el raro armó a la salida de verdad esperaba que ella no fuera igual a él.

El camino a la escuela fue todo normal, tranquilo y sin problemas pero al llegar a la escuela el alboroto comenzó.

-Ayuda para Kotoko, por favor donen algo mírenla, su casa fue destruida y aun así viene a la escuela con una sonrisa. –

Esa horrible voz, sólo podía ser del tipo escandaloso. Al acercarse más al portón de entrada, Irie descubrió que efectivamente se trataba de él. Estaba con una caja pidiendo donaciones.

-Kin-chan, detente, no seas tonto- gritó la niña de nombre Kotoko Aihara-

-Pero que dices Kotoko, yo hago esto por ti-

-Por favor para, ya no quiero ser más el centro de atención de la escuela-

-¿Puedes moverte?- dijo Naoki quien ya se había cansado de la escena. –

-Irie… - Ella parecía sorprendida de escucharlo

-Estás siendo molesto- dijo el joven ruidoso. – Kotoko está realmente herida y ¿Quién crees que tiene la culpa?-

-Te refieres a las líridas, verdad. – contestó tranquilo. –

-Eso es sólo una parte del problema, aquí el problema es que tú fuiste un grosero con ella. – El tipo parecía enojado realmente. – Tu frialdad causó la mala suerte de Kotoko.-

-La posibilidad que un planeta extraterrestre afecte a un ser humano es de una en quinientas millones. – Dijo Naoki para obviar el hecho de que no era culpa suya que la casa se derrumbara.

-¿Planeta? – Me miró la niña confundida. - ¿Hablas de la estrella fugaz?-

-¿Así que soy la causa de que la posibilidad de uno a quinientos millones – continuó – le ocurriera a ella?-

-Si, así es- Dijo el joven extravagante.

-Kin-chan, ya es demasiado – dijo ella mientras lo tomaba del brazo.

-Ah, ya veo, estoy bastante sorprendido. –Pronunció el genio mientras buscaba su cartera – Si dono dinero no dirás nada, verdad. – Ahora me dirigía a Aihara alargándole un billete.

-¡No te burles de mí! –Ella gritó mientras tomaba rápidamente su mano haciendo volar a otro lado el dinero. – Ya he perdido dos años gustando de ti, de alguien como tú, ¡no necesito tu compasión! –

- Ah ¿estás segura con lo que dices? – ¿Esta niña no sabía que se quedaría en su casa?-

-Por supuesto que estoy segura, ¿A caso tienes un amigo tratando a la gente así? ¿Con esa fría actitud?—

¿Así como? El joven Irie sólo les respondió de la manera en que el creía que ellos se merecían por molestarle y ni siquiera le extendió el dinero con ánimo de ofenderla, sólo quería callar a su odioso amigo, que más que eso, parecía un guardaespaldas.

-Mírame. – Continúo ella – Tengo toneladas de amigos que se preocupan por mí, así que no necesito ningún favor tuyo. –

Naoki continuó el camino hacia su salón soltando una risilla combinada con un suspiro con un pequeño aire de petulancia.

-¡Deja de tratar a las personas así! – Alcanzó a escuchar como ella gritaba-

De verdad esta niña no tenía ni idea de a donde se estaría mudando esta tarde, esto debía de aprovecharlo se dijo a si mismo Naoki.

Lo que restó del día se descubrió pensando en cómo le daría una pequeña sorpresa a modo de venganza a Aihara por su comportamiento de la mañana, cuando sonó el timbre de salida casi con apuro tomó sus cosas y salió de la escuela para ir a casa.

Ya tenía un plan para sorprenderla, llegaría a casa, se cambiaría el uniforme y saldría a dar una vuelta a la manzana para que cuando ella y su padre ya estuvieran adentro hiciera una entrada triunfal, si el plan era bueno y sencillo, moría por ver la cara de sorpresa de Aihara.

-Ya llegué—Anunció al entrar a su casa – Voy a cambiarme, saldré.

-Onii-chan, no puedes salir, los invitados ya casi llegan—Dijo alterada su madre. – En unos veinte minutos llegarán-

-No te preocupes okaa-san, no voy a tardar-

Así que lo más rápido que pudo se cambió de ropa y bajó para salir a la calle; una vez afuera revisó su reloj, si lo que dijo su mamá era cierto, los invitados llegarían en unos quince minutos, así que con paso lento comenzó su recorrido.

Media hora después se encontraba ya frente a la puerta de la casa, los invitados ya debería estar dentro, así que decidió entrar, escuchó voces en la sala, si ya habían llegado, pues había dos pares más de zapatos en la entrada. -hora de mi entrada- pensó y se encaminó a la sala…

-Onii-chan ya regresó. –

-¿onii-chan? – Dijo Kotoko

Se plantó frente a la mesa y lo que recibió fue un fuerte grito por parte de la muchacha, su cara de confusión es todo que había esperado ver.

-¿Qué te sucede Kotoko?—Dijo el padre de esta, pues ella se le había lanzado encima por la sorpresa.

-Lamento llegar tarde yo soy Irie Naoki- Se presentó formalmente el joven—Encantado de conocerlos. – Y ahora una pequeña reverencia, para mostrar sus modales. —

-Escuché que Kotoko- chan y Onii-chan asisten a la misma escuela—Su madre emocionada se paró a su lado-

-Oh, vaya, ¿Así es?, Es un gusto conocerte Naoki- Dijo en reverencia el señor Shigeo—Vamos Kotoko, saluda, no te quedes así.

La aludida se había puesto en pie y petrificado de la impresión, su reacción era todavía mejor de lo que había esperado.

-Ah, ah, si es un gusto—saludó ella.-Es que el Señor Iri-chan y él no se parecen en nada.

-Oye—Su padre le dio un pequeño golpe—

-Ah jajaja, no te preocupes. –Ahora habló el señor Irie—Mis hijos heredaron la belleza de su madre. Tienen suerte.

-Oh, qué cosas dices papá, vamos Onii-chan siéntate. — indicó la señora—Ah que fortuna, ambos estudian en la misma escuela, ¿Ya se conocían? ¿Van en la misma clase?

-Estamos en diferentes clases—Naoki decidió contestar antes que ella. – Pero conocí a Kotoko-san por un extraño incidente, ¿No es así Kotoko-san?—Le preguntó.

-Ah jaja, sí, sí. —Muy nerviosa contestó.

-Bueno, ahora se pueden hacer cercanos, aunque mi Onii-chan es un poco extraño, por favor cuida de él Kotoko—y ahí estaba su madre con sus comentarios innecesarios a su parecer, el joven no tenía interés en ser amigo de esa niña.

Sólo veía como Aihara asentía con nerviosismo.

Y así pasó la tarde, con el señor Irie y el de Kotoko recordando cuando se frecuentaban más y sus años de juventud, Naoki esporádicamente mirando a Kotoko quien al parecer todo el tiempo permaneció nerviosa y pensativa.

-Bueno, Kotoko, muero por enseñarte tu habitación, por favor ven—Dijo la señora Irie demasiado entusiasmada.

-Si, muchas gracias- dijo Kotoko mientras subían las escaleras.

-Ah Naoki, por favor sube las cosas de Kotoko-chan—Le pidió su padre.

-claro-, las tomó y fue escaleras arriba.

-Ahora seremos mejores amigas tooooda la vida. — Escuchó la voz de su madre cerca de la puerta.

Al entrar dejó las pertenencias de la chica haciendo ruido para llamar la atención.

-Esta era la habitación de mi hermano Yuki, ahora su escritorio está en mi cuarto. –Dijo mientras se recargaba en la pared con aire despreocupado. — Él está molesto por compartir habitación—mintió—

-Kotoko-chan tú no te preocupes. – La consoló la señora Noriko. —tú considérate como en tu casa. Onii-chan por favor ayúdale a desempacar. Yo voy abajo. –dijo saliendo del cuarto.

Se produjo un silencio incomodo entre la chica y el, se habían quedado solos.

-Bueno… -

-Entonces, ¿en qué debo ayudarte? —Dijo él tomando otra vez sus pertenencias.

-Todo está bien, yo sola lo puedo hacer. - y le arrebató una bolsa que se fue a estrellar en el piso mostrando la carta que ella había intentado entregarle.

Ah, está bien, ¿tú no quieres favores míos, no es así? —Ella se agachó a recoger sus cosas y no pudo evitar mirar la carta con curiosidad y pena. –No me importa si existes o no, sólo no te metas en mi vida—y salió del cuarto.

….

Al día siguiente.

Se encontraban todos desayunando cuando Naoki anunció que ya era de hora ir a la escuela cuando a su mamá se le ocurrió la "grandiosa" idea de sugerirle a Kotoko que lo siguiera, porque no conocía el camino, ah los días ya no estarían tan tranquilos para el joven genio.

De camino, se había perdido en la entrada del metro, casi se pasa de estación, y ahora que estaban andando hacia la escuela se le dio por plantarse al lado del joven como si fueran caminando juntos, al menos en plan de conocidos.

-Oye- le dijo él-

-¿Si?

-Aléjate de mí-

-¿Por qué?- respondió la muchacha confundida.

-No quiero caminar con una chica con migas de pan en el uniforme- "Esa tonta no se había dado cuenta en todo el camino de eso", dijo para sus adentros, en cuanto lo mencionó ella rápidamente las sacudió e intentó alcanzarle otra vez.

Se giró hacia ella y le dijo – Quédate a dos metros de distancia de mí, como mínimo.- Ella se alejó contando los pasos.- Sólo camina tras de mi para que te aprendas el camino a la escuela. Y sobre todo, no le digas a los demás que vivimos en la misma casa, no me hables en la escuela.

-No necesitas portarte así de frio conmigo.- dijo enojada.

-No quiero verme envuelto en rumores estúpidos.- Naoki elevaba la voz

-¿Estúpidos?...-

La encaró. — No me gustan las chicas estúpidas. — Dijo tal vez demasiado agresivo. Y siguió con el camino hacia la escuela.

Con la niña siguiéndole, definitivamente sus días ya no tendrían tranquilidad.


He decidido que la historia se basará en como se desarrolla el drama japonés, tal vez meta algunas situaciones del anime, pero ya lo veré conforme avance.

Gracias por su lectura y por favor déjenme saber que les va pareciendo.