Disclaimer: Bnha no me pertenece.

Advertencias: Sero!centric, OoC, del headcanon de Sero teniendo un crush con Ochako.


La teoría y el té

—de manzana—


En un principio, a Sero le gusta ver chicas lindas y a veces reír de algunas bromas de Kaminari, sin embargo, era el tipo de persona que marcaba su límite con ellas. En teoría se debía a su escasa popularidad y al hecho de que estaba más que solo si se trataba de eso.

Sentía un poquito de envidia —no diría que sana porque absolutamente no existía la envidia sana—, sobre Kirishima y Kaminari, porque había alguien que les gustaba y parecía ser recíproco.

De todas formas, a Sero no le importaba. En teoría.

En un principio tiene un pensamiento fugaz y a duras penas consigue atraparlo para analizarlo. A Sero se le escapan muchas cosas, en realidad. No es el chico más listo, maldita era la vida porque tampoco era el chico guapo, y en las historias calzaba perfecto en el papel de bufón.

No le importan esas cosas. Así como no le importa que su mente se distraiga un segundo para ir en su dirección, porque a Sero le gustan las chicas lindas, y francamente, todas las chicas de su clase lo son. Lindas y fuertes chicas.

En teoría, Sero no es el tipo de chico interesado en el romance. Algunas chicas solían decir que era creepy, otras se reían y pasaban de tema. No le importaba en ese momento ni ahora en absoluto, aunque sí agradece que las chicas de la clase son algo totalmente distinto. Puede compartir con la mayoría de ellas sin sentirse burlado o ignorado, son graciosas, simpáticas y sabe que serán las mejores heroínas que Japón y el mundo puedan tener. No tiene duda alguna.

Su habilidad para la cocina es, en principio y en teoría, nula. A veces se queda escuchando a Sato sobre sus recetas y lo mira atentamente, pensando en que un día podría intentarlo. Incluso podía preguntarle a Bakugou si estaba interesado en unirse a ellos, y a alguna chica, que quisiera aprender también. Piensa en Mina y en Ochako, en Hagakure, en Jiro y en Tsuyu. Aunque sabe que todas son tan geniales que todas estarían dispuestas a aprender y enseñar en una clase masiva de pastelería. Midoriya, Kirishima y Koda también están en su lista.

A Sero también le gusta el té, tomar grandes tazones hasta el ahogamiento y beberlo después del almuerzo. Ha escuchado a Todoroki decirle que, en teoría, el té dificulta la extracción de nutrientes en su cuerpo y mancha sus dientes, pero sigue siendo algo delicioso, así que no le importa mucho a pesar de decidir dejarlo un poco de lado. Momo comparte su pena por ello y le propone que se ayuden a dejar de consumirlo un poco.

Sero acepta, pensando en que le gustaría intentar preparar otros tipos de té.

Un día, se encuentra mirando atentamente a una de sus compañeras en específico. Uraraka parece la chica más dulce del mundo, pero en medio de ello, con las mejillas sonrosadas y su camiseta un poco holgada pegada a la espalda; a Sero le da la sensación de que podría patearle el trasero a quien se le cruce.

Y con una sonrisa le propone entrenar juntos, tan animado y arrepentido por juzgar a Bakugou en el festival que podría preparar todos los panqueques que Uraraka quisiera con tal de que lo perdone por ello. Pero antes de cualquier cosa, se ofrece a recargar su botella ya casi sin agua.

Uraraka es determinada, franca e ingeniosa. Su sentido del humor es algo diferente al de las otras chicas, más del estilo bufón, extraño y repentino. A veces la oye soltar una palabrota cuando no está concentrada en lo que dice y tiene por lo menos cuatro risas diferentes. A Sero le gusta que sigue con gracia la corriente en conversaciones hilarantes y cómicas, y que se adapta perfectamente.

Es cómodo estar con Uraraka, de un modo distinto a como es cuando está con Ashido.

Las mejillas de Uraraka son algo rellenas. Sero piensa entre risas que parece una ardilla y se lo reserva cuando Denki le pregunta qué es tan gracioso. Ella está más concentrada en el trozo de pastel que Momo les llevó como obsequio y no parece enterarse de nada. Y Sero la mira y la mira, y no consigue encontrar absolutamente nada que lo haga desechar el pensamiento de que Uraraka es como la chica perfecta. Igualmente femenina e igualmente el tipo de chica a la que se le puede decir bro. De las que usan faldas y no les importa usar un pantalón deportivo increíblemente grande. De las que se ríen estrepitosamente y de las que guardan silencio, tímidas, cuando los chicos o chicas la hacen avergonzarse.

Sero descubre, en un punto, de alguna manera, que inevitablemente desarrolló un enamoramiento por Uraraka. Pudo ser el que haya estado pensando constantemente en ella o el que pasar su tiempo cerca fuera más divertido que otra cosa. Uraraka lo hace reír y Sero disfruta cuando ella es la que se ríe por causa de él.

En un principio y en teoría, dice Momo cuando le pregunta, el amor platónico es un amor idealizado. Así dice en los libros de historia de la literatura que ella ha leído. Dice que cuando el amor es platónico, no se tiene pleno conocimiento del ser y la vida de la otra persona, pero que para el que tiene el sentimiento, es lo más perfecto que pueda haber. En un sentido u otro.

En principio, Uraraka es perfecta.

Y está seguro de que no es el único que lo piensa. Entonces, eso quiere decir que no es un amor platónico, porque lo que sabe de ella es correcto y la realidad.

Sero descubre, en otro punto, de mala manera, que no es el único que piensa en Uraraka mientras se desborda de amor en el corazón. Aunque bueno, en el caso del susodicho, desborda insultos y gruñidos porque es el maldito Katsuki Bakugou.

Bien, en un principio, no debería pensar de esa forma. Es uno de sus amigos, y para bien o para mal, tenía entendido que era perfectamente posible que dos amigos se enamoraran de la misma chica. Porque Sero está seguro de que no está confundiendo las peras con las manzanas y que adora a las segundas, y cada vez que las come, piensa en las mejillas rojas de Uraraka. Así que teniendo eso en mente, piensa en contárselo.

Pero es Katsuki...

—¡No me gusta cara redonda, maldita sea!

Sero puede jurar que la mirada de su amigo es mucho más tranquila cuando Uraraka anda cerca, o que inconscientemente se siente aludido cuando ella habla y acaba soltando estupideces. Que casualmente va a entrenar a una hora similar, aunque antes que ella, para así poder cruzar palabras diciendo lo rara que es porque siempre llega a la misma hora. Y luego se va maldiciendo como si no fuera su culpa.

—Pero podría.

—No, pelos de mierda.

—Sero tiene un punto.

—Un puto punto va a ser de mis explosiones si no deja de hablar tonterías.

Sero asiente.

—Entonces puedo preguntarle a Uraraka si quiere salir conmigo.

Katsuki ríe.

—En un principio, Sero —Se da cuenta de la gravedad del asunto cuando escucha su nombre—, la tonta de cara redonda ha estado detrás del horrible trasero de Deku desde hace tiempo. Es información de utilidad pública y hasta donde sabemos, no va a dejar de ser así. No me importa una mierda lo que hagan, ni tú ni nadie, pero quizás deberías pensar en eso antes de que se te ocurra mencionar el hecho de que te gusta la cara de globo. Digo, eso no va a acabar bien.

Todos guardan silencio, y Sero se encoge de hombros, consciente de que es verdad, pero dolido en lo más profundo por oírlo. Aunque antes de que pueda decir algo, Eijiro lo interrumpe.

—Creo que de todas formas vale la pena, bro —Mira a Katsuki—. No deberías ser tan duro tampoco, si no te gusta Uraraka como dices y dudo, ¿no tendrías que apoyarlo?

—¿Crees en serio que esto es una mierda de me gusta la chica así que te digo que te jodas? ¿Quieres que lo apoye aunque luego regrese sintiéndose como la mierda?

Sero lo ve fruncir el ceño, y a Eijiro apretar los labios, consciente de que no estaba siendo justo con Katsuki, siendo que se supone era su amigo y lo conocía. El pelirrojo susurra una disculpa y, finalmente, Denki suspira.

—¡Ah! —ríe luego— La gracia del amor, ya saben, aparentemente no la tiene sin dolor.

Sero coincide con el comentario de su amigo.

—Ya sabes, si decides hacerlo, vamos a estar aquí para jugar unas partidas y comer pizza juntos —Denki se pone de pie y se acerca a darle una palmada en la espalda.

En realidad, Sero siempre se consideró un poco cobarde. Lo reafirmó cuando no fue capaz de decirle a Uraraka ni la primera ni la segunda vez, y lo quema y lo lastima ese hecho cuando Bakugou se acerca a él. Solos y en la oscuridad, a media noche, su amigo se sienta a su lado y suspira.

—Me gusta Uraraka —dice, y él no es capaz de levantar la cabeza—, pero ella ha estado tras Deku. No vale la pena.

Sero no está de acuerdo.

—Si te gustara como dices, sabrías que sí lo vale.

—¿Aunque no tengas posibilidad alguna?

—Aunque no la tenga —afirma.

Katsuki se queda callado en ese momento y vuelve a suspirar.

—Pues bien, no creo que valga la pena distraerse por algo que no va a resultar bien. En realidad no deberíamos estar sintiendo tonterías, seremos héroes, y un héroe no lo es si con ello acaba haciendo daño a los demás.

—¿Qué quiere decir eso?

—Deberías saber que estás condenado a estar solo desde el momento en que elegiste esto —Katsuki frunce el ceño y le dirige la mirada, se nota enfadado y aguantándose un poco las ganas de insultarlo—. Uraraka es lista y fuerte, se dará cuenta en un punto no muy lejano. Y tú deberías aceptarlo desde ya. Ser un héroe es un peligro, y lo mejor es no tener una razón para ser vulnerado.

Sero, sin embargo, se da cuenta de que es algo que diría una persona con miedo y temerosa de lanzarse. Le parece contradictorio, siendo que Katsuki es el tipo de persona que piensa, piensa y luego lo deja escapar, sin someter sus palabras y acciones a más filtros. Siempre piensa bien todo, y siempre tiene la peor manera para decir las cosas. Pero también está considerando la seguridad de los demás y Sero lo entiende. Incluso si en un futuro dañaran a sus amigos por su culpa, está seguro de que el dolor y la angustia se lo tragarían vivo. Katsuki hace bien, cree, pero le resulta algo triste no poder disfrutar solo un poco de su adolescencia por ello.

Se replantea por un segundo su objetivo, y se da cuenta que, de todas formas, si no es un héroe no puede salvar a nadie realmente. Está entre la espada y la pared, y dejarlo no va a mejorar nada. Lo haría inútil ante el peligro, inútil si los que ahora son como sus hermanos lo necesitaran.

Sero suspira.

Porque odia absolutamente la palabra teoría, lo que esta conlleva, y el hecho de que no debió olvidarse por completo de ella cada vez que miraba a Uraraka. En teoría, no está permitido relacionarse románticamente con compañeros en la academia. En teoría, él estuvo cerca de la cruel realidad por bastante tiempo. Así que le sorprendió darse cuenta que se había permitido soñar a penas vio a Uraraka con otro interés.

—Está bien, entonces...

Katsuki sube una mano y la pone en su hombro, y lo mira, un poco disgustado.

—Lo siento —dice, y Sero solo puede sonreírle. Katsuki se disculpa con total sinceridad, sintiéndose igual que él, y aunque saber que su compañero pasaba por lo mismo lo angustiaba, que alguien lo entendiera lo confortaba y mucho.

—Yo también lo siento, bro.

Ochako Uraraka es básicamente como la chica perfecta, y Sero siente que le derrite el corazón cada vez que ella ríe a su lado, mientras toma té al almuerzo y ella sueña con volver a comer mochis. Duele y quema, y le provoca un vacío en el estómago, como cuando se sube a una montaña rusa, y lo sigue el miedo, pero jamás deja de estar junto a ella.

Sero se siente mejor con el hecho de soportarlo, porque al menos puede verla. Por eso se esfuerza cada día aún más que antes, desde ahí, esperando convertirse en un gran héroe para proteger su sonrisa y la de los demás.

En teoría, el té hace mal para la salud. Sero da fe de ello, pero nunca deja de tomarlo.