Disclaimer: Todo pertenece a George R. r. Martin.

Esta historia es en respuesta al desafío de Trici en el foro Alas negras, palabras negras.

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Rosas

Willas

Rosa azul: calma

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Todo el mundo sabe que Oberyn Martell le rompió la pierna a Willas. Lo que nadie sabe es que también le rompió el corazón. Todo Poniente es conocedor de que Willas Tyrell nunca más volverá a participar en un torneo. De lo que nadie es consciente es de que si no va a ver justar a sus hermanos no es por envidia o rencor, sino por no volver a cruzarse con aquel que le dejó para siempre dos heridas, una en la pierna, que ve todo el mundo, y la otra en el pecho, que nadie ve salvo él.

La primera herida se la hizo en el torneo, a la vista de todos. La segunda herida se la hizo mucho tiempo después, por carta y en la soledad de su habitación. Willas aún conserva la fatídica misiva, así como guarda todas las otras, las cartas llenas de afecto y pasión que Oberyn le fue mandando a lo largo de los años. A veces se pregunta si Oberyn también guardará las suyas, o si las destruyó cuando decidió poner punto y final a su relación.

Desde luego no piensa preguntárselo. No contestó su última carta ni piensa hacerlo jamás. No habrá una carta llena de furia ni una escena en un lugar donde todos puedan verlo. Quizá su padre o Loras reaccionarían así, pero él aprendió de su abuela y sabe que ante el desprecio solo hay una reacción posible: la frialdad, la calma.

Es por esto que nadie se entera de su nueva herida, como tampoco se enteraron de su relación. Willas Tyrell permanece sereno, imperturbable, al menos por fuera. Por dentro quiere gritar, gritarle a todo el mundo que ha estado con Oberyn Martell y gritarle a él por haberlo dejado. No lo hace, no se humilla. Permanece tranquilo, aunque por dentro sus emociones estén de todo menos en calma.

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Trici, sé que te gusta esta pareja y no pude evitar incluirla.