Disclaimer: Todo pertenece a George R. r. Martin.
Esta historia es en respuesta al desafío de Trici en el foro Alas negras, palabras negras.
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Rosas
Garlan
Rosa rosa: cordialidad
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Sansa Stark está sentada al lado de su nuevo esposo. No luce feliz, como debería lucir toda muchacha en el día de su boda, pero Garlan no tiene que preguntarse el por qué. Sansa Stark tiene demasiados motivos para ser infeliz.
A Garlan le gustaría poder sacarla de allí, llevarla a Altojardín o tener el poder de devolverla a Invernalia con los suyos, aunque eso es del todo imposible. Él no es un mago que pueda devolver a los muertos a la vida. Él solo es Garlan el galante y eso, ser galante, es lo único que puede hacer por Sansa Stark. No es gran cosa, pero la pobre niña no ha recibido mucha cortesía en los últimos tiempos y parece apreciar la suya.
Así que bailan por un rato. Garlan le cuenta historias y consigue arrancarle a la chiquilla pequeñas sonrisas que no le llegan del todo a los ojos. Después la canción termina y la deja de nuevo con su marido. A él también le dirije palabras amables y de felicitación, aunque Tyrion Lannister no parece muy contento tampoco.
Su esposa le sonríe y le hace gestos para que baile con ella y Garlan deja solos a la nueva pareja. Volverá a pensar en ellos en ocasiones, pero sus pensamientos siempre estarán llenos de impotencia. Normalmente se enorgullece de su amabilidad, pero en ocasiones como esa le gustaría poder hacer algo más que ser amable.
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La cordialidad es sin duda la especialidad de Garlan.
