Disclaimer: Todo pertenece a George R. r. Martin.

Esta historia es en respuesta al desafío de Trici en el Alas negras, palabras negras.

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Rosas

Leonette

Rosa roja: amor

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Cuando era pequeña Leonette pensaba que un hombre nunca estaba más apuesto que cuando llevaba su armadura. No obstante, ya no es una niña y, aunque Garlan esté realmente guapo con su armadura puesta, preferiría mil veces que se encontrara vistiendo cualquier otra cosa porque eso significaría que se quedaría con ella, que estaría a salvo.

–Me gustaría poder prometeros que volveré, mi señora.

–Me encantaría poder creer en vuestra promesa, mi señor.

Ambos sonríen. Es una sonrisa triste, pero también cómplice. De todos modos Leonette lo prefiere así. Prefiere una despedida sincera que una llena de promesas vacías. Los hijos del hierro no son un enemigo fácil. Ambos lo saben.

Leonette lleva toda la noche sin dormir. Le ha rezado al padre porque sea justo y no se lleve a su esposo, a la madre para que tenga misericordia por ella, al guerrero para que lo ayude en la batalla, a la vieja para que le dé sabiduría, al herrero para que le ayude con el trabajo duro y sobre todo a la doncella.

La noche antes de su boda le rezó a la doncella para que pudiera amar a su futuro esposo y los dioses la bendijeron con Garlan Tyrell, Garlan el galante, el hombre más maravilloso que Leonette ha conocido jamás. Lo ama y él la ama a ella. Leonette no es ingenua y sabe lo raro que es eso. Agradece a los dioses por ello, por la suerte de encontrar el amor en su matrimonio. Solo espera seguir teniendo suerte y que Garlan pueda volver con vida de esa guerra para que ambos puedan seguir amándose.

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Me faltan algunos Tyrell y algún color de rosa, pero no conseguía encajarlos, así que me quedo con estos siete.