Disclaimer: Todos los personajes presentados en esta historia son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment, obra creada sin fines de lucro.

Ten cuidado en quien confías

-¿Esto responde a tus preguntas? Contesto Adrien tímidamente mientras observaba como Kagami lo miraba atónita y llevaba más de un minuto sin expresar palabra alguna.

-Sí, lo hace. Musitó la japonesa sin terminar de asumir lo que había presenciado.

-Es lo mínimo que te merecías. Exclamó el rubio ahora ataviado como su felino alter ego.

-¿Cómo dices? Las palabras de Chat rompieron el letargo de la japonesa, pero como todo lo que había escuchado hoy le generaron, si cabe, una mayor confusión.

-La verdad, toda la verdad. Recalcó Adrien.

Kagami empezó lentamente a relajarse, mientras asumía la sorprendente revelación que acababa de presenciar.

-Me disculpo por mi descortés reacción, ahora puedo comprender el porqué afirmas amar a Ladybug con tanta seguridad. Su tono era calmo, Chat agradeció el temple que su amiga ostentaba, cualquier otra persona habría estallado al descubrir la identidad del gato negro de París.

-Ha sido así desde nuestra primera batalla juntos. Quizás hablar de cómo se enamoro de una súper heroína no era la mayor muestra de tacto ante la chica que acababa de rechazar, pero Adrien sufrió mucho para poder revelar sus verdaderos sentimientos ante Kagami, y ahora que había empezado no estaba dispuesto a parar.

-Agradezco tu honestidad para con mi persona, ¿Pero no es contra las reglas que los portadores revelen sus verdaderas identidades? Inquirió la esgrimista con su flamantemente renovada naturalidad.

-En efecto lo es, pero dado que el antiguo guardián ya no está en funciones, pensé que sus reglas ya no resultarían necesarias de seguir, además tú has sido una portadora y eso ahorra muchas preguntas respecto al funcionamiento de los miraculous. Respondió Chat con cierto deje de humor al finalizar su descargo.

-¿Se lo has dicho a alguien más?

-No, tú eres la única persona que lo sabe, y creo que eres la única que necesita saberlo.

Las palabras de Adrien generaron una inusitada calidez dentro de Kagami, tal vez el chico la había rechazado como pareja, pero claramente confiaba en ella de una manera especial.

-¿Qué te hace pensar que tu secreto estará a salvo conmigo? Kagami creía saber la respuesta a esa pregunta, pero dados los recientes eventos que había presenciado, ya no se sentía tan segura de su juicio y una confirmación no estaba de más.

-Porque confió en ti, eres mi amiga y una persona increíble, sé que esto es muy egoísta de mi parte, pero me gustaría que siguieras formando parte de mi vida, a pesar de lo que te he hecho.

La esgrimista esbozo una sonrisa sincera ante sus declaraciones, estaba claro que romper las reglas no había sido fácil para Adrien, y agradecía el esfuerzo que había hecho por ella.

-De acuerdo, acepto seguir siendo tu amiga, y no te preocupes por lo del beso, se aceptar cuando un rival me supera.

Chat sintió placer y vergüenza a partes iguales por sus palabras, estaba feliz de haber podido zanjar la situación de buena manera, pero el hecho de haber sido insensible con las emociones de Kagami seguía remordiéndolo por dentro.

-Plagg Claws in. Exclamó Adrien para dar por finalizada su transformación.

-Niño de verdad que vas a meterte en muchos problemas por esto. Le recriminó Plagg a su portador.

Kagami simplemente se quedo mirando impactada como actuaba el kwami de la destrucción.

-¿Y tú que tanto me estas mirando niña? Soltó Plagg de una manera poco elegante.

-¡Plagg no seas así con ella! Le reprochó el modelo.

-Sin dudas eres muy diferente a Long. Exclamó la esgrimista.

-¡Já! Por supuesto que lo soy, soy el kwami de la destrucción absoluta, no hay nadie como yo. Respondió Plagg con suma arrogancia.

-Ya veo de dónde saca Chat Noir su actitud tan presumida. Comentó Kagami dirigiendo su mirada hacia el modelo.

-Bueno puede que sea por parte de Plagg, pero lo cierto es que Chat Noir es tal y como me siento, pero sin restricciones de ningún tipo. Respondió apenado Adrien mientras rascaba lentamente su brazo derecho.

-Entiendo, supongo que no puedo culparte por eso, se perfectamente lo que se siente tener que cumplir altas expectativas.

Adrien sonrió, lo sabía, de hecho siempre lo supo, si había una persona en todo París que pudiera entender lo que se sentía ser el hijo perfecto de Gabriel Agreste, esa era sin dudas Kagami Tsurugi, su empatía era un bálsamo para su duro día.

-Si te soy sincero me alegra mucho poder haberle contado a alguien quien soy en realidad, tener que escaparme y buscar excusas durante los ataques de akumas es mas duro de lo que parece. Se descargó sinceramente Adrien.

-Bueno ya no tendrás que preocuparte tanto por eso ahora. Afirmó la japonesa.

-¿Cómo dices? El joven Agreste no terminaba de entender el porqué de las palabras de su amiga.

-Porque ahora me tienes a mí, y cuando necesites transformarte puedes contar obviamente con mi ayuda para cubrirte. Expresó Kagami como si fuera la respuesta más lógica del mundo.

-¿Hablas en serio? Adrien no cabía en sí de la emoción.

-Por supuesto, Adrien Agreste es mi amigo y Chat Noir me a ayudado mucho en el pasado, lo mínimo que puedo hacer es darles una mano cuando la necesiten.

Adrien no pudo resistir su alegría y atrapó a Kagami en un afectivo abrazó.

-¡Gracias, gracias, gracias!, no sabes lo difícil que es tener que llevar una doble vida solo, Ladybug tenía la ayuda del antiguo guardián, pero yo siempre tuve que estar por mi cuenta.

Kagami estaba impactada, no esperaba que Adrien tuviera tanta presión dentro de el, pero al mismo tiempo saber que la había elegido a ella, de entre todas las personas para mostrarse tal cual es realmente, la llenaba de satisfacción y la impulso a corresponder su abrazo.

El sonido del celular de Adrien rompió repentinamente el contacto entre los adolescentes.

-Hola, si, si lo entiendo, ¿Tiene que ser ahora?, de acuerdo. El modelo cortó la llamada con un suspiro de frustración.

-Era Natalie, tengo una sesión de fotos mañana, y debo ir a la prueba de vestuario ahora mismo, lo siento. Le explicó el joven Agreste a su recién adquirida cómplice.

-No te preocupes, ya va siendo hora de que yo también regrese a casa. Respondió la esgrimista mientras consultaba la hora en su teléfono.

-¿Quieres que le pida a mi guardaespaldas que te lleve? Ofreció gentilmente el rubio.

-No será necesario, además tengo deseos de caminar un poco. Respondió Kagami.

-En ese caso yo ya me voy retirando, Kagami de verdad agradezco mucho tu ayuda.

-No tienes porque, además también te estoy agradecida por tu honestidad. Exclamó la japonesa mientras sonreía.

Kagami iba caminando por las calles de París completamente sumida en sus propios pensamientos, Adrien el único chico que había despertado su interés acababa de rechazarla, pero al mismo tiempo la había escogido como una verdadera amiga de confianza, y si eso no fuera suficiente, resulta que ese chico no era nada ni nada menos que el misterioso y juguetón héroe de París, sin dudas ese día había sido una montaña rusa de emociones en toda regla.

-Muchas gracias por la entrega jovencita.

-No hay porque señora, después de todo es mi trabajo ayudar a mis padres en lo que pueda.

Kagami reconoció esa voz al instante y dirigió su mirada en la dirección que la había escuchado.

-¡Marinette! Gritó Kagami para llamar su atención.

La chica de las coletas buscó con su mirada en todas direcciones, para dar con la persona que la estaba llamando.

-¡¿Kagami?! Hola ¿Cómo te encuentras? Preguntó la franco-china con una amigable sonrisa en el rostro.

-Bien ¿Y tú? Contestó simplemente la esgrimista.

-Bien, estaba haciendo una entrega de la panadería, ya sabes ayudando un poco a mis pad…

-¿Podemos hablar ahora, en privado? Es importante. Interrumpió Kagami.

-Claro, no hay problema. Respondió Marinette sorprendida por las palabras de la japonesa.

Las chicas se dirigieron un apartado lugar cerca del Sena para hablar con intimidad, mientras el sol lentamente comenzaba a ocultarse dando lugar al atardecer.

-¿De que querías hablar Kagami? Preguntó Marinette con suma curiosidad.

Kagami dirigió su mirada hacia el río asegurándose de darle la espalda a la chica de las coletas en todo momento.

-¿Te importaría que habláramos de Adrien? Inquirió la esgrimista haciendo gala de sus notorios modales de alta sociedad.

-De A…Adrien, si cla…claro, ¿Qué sucedió con él? La diseñadora tuvo que hacer un esfuerzo titánico para dejar de lado su tartamudeo respecto al rubio, sin embargo la seriedad con la que hablaba la japonesa, la llevó a preocuparse por el estado de Adrien.

-Adrien y yo tuvimos una cita hoy. Expresó la esgrimista.

-Ya veo. Respondió Marinette en un susurro sumamente triste.

-Me citó para decirme que no quería que fuéramos pareja. Soltó estoicamente Kagami

-¡¿Qué?¡ La franco-china no podía creer lo que oyó, ¿Adrien había rechazado a Kagami? Pero si ella estaba segura que la chica que le criticaba a Adrien sus bromas, y de la cual él estaba enamorado, no era otra que Kagami.

-Dijo que le gustaba otra chica. Respondió Kagami mientras volteaba a ver a la chica de las coletas.

Fue entonces cuando Marinette la vio, Kagami estaba llorando, la diseñadora estaba impactada por la capacidad de la japonesa para mantener el temple de su voz, mientras sus ojos derramaban lagrimas sin parar, de alguna manera Marinette se lanzó a abrazar a su rival sin siquiera terminar de procesar lo que había oído.

-Lo siento Kagami, de verdad lo hago, Adrien también me dijo que le gustaba una chica, pero pensaba que se refería a ti. Exclamó la diseñadora mientras consolaba a la esgrimista.

-Se que de verdad lo lamentas, Marinette tu y Adrien son los únicos amigos que he tenido nunca, por eso quería hablar contigo ahora. Dijo Kagami mientras se sacaba poco a poco sus lágrimas.

-No te preocupes Kagami, el que a Adrien le guste otra chica no significa que no tengas oportunidad con él, además creo que esa chica aun no ha correspondido sus sentimientos. Marinette le comentó a Kagami las mismas palabras que ella misma se había repetido una y otra vez, en su afán por no perder las esperanzas con el modelo.

-¿Sabes quién es ella? Pregunto de pronto la esgrimista.

-No, ahora que se que no eres tú, ni siquiera se me ocurre quien podría ser. Acotó la chica de las coletas con total honestidad.

-Yo si lo sé, el me lo dijo hoy, y es por eso que necesitaba hablar contigo. Exclamó la japonesa.

-¿Necesitabas hablar conmigo? Inquirió Marinette.

-Así es, te recomiendo que renuncies a Adrien, no hay forma en que nadie pueda reemplazar a esa chica en su corazón. Sentencio firmemente Kagami.

-¿Quién es? Preguntó desconcertada la franco-china.

-No puedo decírtelo, es algo muy personal para Adrien, de por si le costó mucho trabajo decirme a mi quien era, pero su identidad no es lo que importa, lo que importa es que si continuas intentando estar con él vas a acabar llevándote una gran decepción, simplemente, y muy a pesar, no hay ninguna chica que pueda compararse a ella.

Las palabras de Kagami hicieron eco en la cabeza de Marinette, ¿Era cierto, acaso nunca tendría una oportunidad con Adrien? Por supuesto que era cierto Adrien era talentoso, amable, famoso, atractivo, en resumen era perfecto en todos los sentidos, lo más lógico era que buscara a una chica tan perfecta como él, no alguien simple y común como ella, si bien Marinette siempre había temido no estar a la altura del amor de su vida, sin embargo se había negado a aceptarlo, gracias a que tenia a Tikki y a sus amigas dándole ánimos, además del hecho de que el propio Adrien le había confirmado que esa chica misteriosa no correspondía a sus sentimientos, pero eso ya no le importaba, sin alguien tan segura y tan orgullosa de si misma como Kagami, había optado por rendirse con el modelo, ¿Qué opciones podía llegar a tener ella?

-Estoy segura de que lo es, pero aun así no voy a rendirme, no puedo hacerlo, porque cada vez que vuelva a entrar a clases y lo vea, volveré a intentar que se fije en mi, simplemente no puedo dejar de amarlo ni fijarme en otras personas por mucho que lo intente. Confesó Marinette mientras comenzaba a llorar levemente frente a su amiga.

Kagami no podía creer lo que acababa de escuchar, Marinette de verdad que amaba a Adrien, incluso estaba dispuesta a sufrir por ese amor, eso despertó una enorme tristeza dentro de la japonesa, tristeza porque ella no estaba dispuesta a pelear por esa causa perdida, tristeza porque Adrien no era capaz de darse cuenta de los dulces y puros sentimientos que la diseñadora tenia hacia él, y por sobre todo tristeza porque esa tierna y bondadosa chica acabaría siendo irremediablemente rechazada y con el corazón roto.

-Respeto tu decisión Marinette, creo que después de todo eres más fuerte de lo que pareces. La elogio divertidamente Kagami.

-Y yo te agradezco que te hayas preocupado por mí, y tratado de advertirme, me alegra que sin importar lo que sintamos por Adrien aun así podamos ser amigas. Comentó Marinette mientras se sacaba las lágrimas y le regalaba una dulce sonrisa a la esgrimista.

Marinette llegó a su casa al anochecer fue directamente hacia su celular y llamó inmediatamente a su mejor amiga.

-¿Alya puedes hablar? Reclamó Marinette tan pronto como su amiga contestó la llamada.

-Claro que si chica, ¿Qué sucede? Respondió Alya.

-Hoy hable con Kagami, y me dijo que Adrien la rechazó como pareja. Marinette fue directo al punto.

-¡¿De verdad?! ¡Eso es fantástico amiga! Expresó animadamente la bloguera.

-No, no lo es, Kagami estaba destrozada, y seguramente Adrien también. Contesto la diseñadora.

-¿Por qué Adrien estaría destrozado? Después de todo fue su decisión, además que más da como se sienta Kagami, ni que fuera tu amiga. Expresó sin el menor reparo Alya.

-Claro que es mi amiga, y Adrien también lo es. Respondió la franco-china.

-De acuerdo chica, como digas, pero esto es muy bueno, debes estar feliz de haber perdido a una competidora. La voz de la portadora del miraculous del zorro sonaba con genuino entusiasmo.

-¡¿Cómo voy a estar feliz con eso?! El dolor de Kagami no es motivo para alegrarse Alya. Bramó ofendida Marinette.

-¿Eso significa que ya no estás interesada en Adrien? Preguntó Alya.

-Por supuesto que lo estoy, nunca dejaré de amarlo, pero eso no justificaría sentirme bien por lo que está pasando Kagami.

-Oye Mari tengo que irme, pero confía en mi, estas son grandiosas noticias, espera a que las chicas lo sepan.

-¡No! Nadie debe saberlo, es algo muy personal de Kagami y Adrien, te lo conté a ti porque necesitaba tu opinión, pero debe ser un secreto. Solicitó con total seriedad Marinette.

Pero nadie respondió, Alya había colgado la llamada y Marinette no estaba segura de que su amiga si quiera haya escuchado su petición, la portadora del miraculous de la creación suspiró derrotada mientras dejaba su teléfono a un lado y se disponía a dormir, hoy había sido un día muy agitado para ella y tenía que estar descansada para la escuela, al menos mañana era viernes y con un poco de suerte podría tener un fin de semana relajado.