Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer. La historia es toda mía.


Death of the Innocent Girl

.

.

.

Bella.

Seré honesta, cuando imaginaba mi reencuentro con Edward, fantaseaba en que repentinamente me convertiría en alguien coqueta y divertida, le encantaría tanto que terminaríamos besándonos apasionadamente, siendo la envidia de todos quienes nos rodearan, entonces él jamás me dejaría ir. Obviamente eso no era lo que estaba pasando.

Estaba jugueteando con una migaja que alguien había dejado en la mesa –asqueroso–, pero no podía parar, sentía mi rostro ardiendo y, honestamente, no recordaba cómo se pronunciaban las palabras, ¿por qué no había aprendido lengua de señas? O, mejor, ¿a ser un poco más espontanea, más… Alice?

–¿Ya vas a mirarme? –su dulce voz interrumpió mi línea de pensamientos en donde, mágicamente, me teletransportaba a otro sitio hasta recuperar la voz y volver.

Me encogí de hombros y levanté tímidamente los ojos, vaya que era ridícula, quiero decir, ¡habíamos tenido sexo! Alucinante y genial, no debería tener vergüenza, pero así era. Típico de mí.

–¿Cómo has estado, Bella? –y él, tan dulce, estaba tratando de hablar conmigo… por décima vez.

Carraspeé y tragué saliva.

–Bi, uh, bien.

Él se rio y sentí como mi cara se sonrojaba más.

–Yo también he estado bien, sabes. Me sorprendió verte, ¿vives por aquí?

–Uh… ¿Sí? –tierra, trágame, ¿por qué no podía decir algo coherente? O, mínimo, una afirmación y no una pregunta.

–¿Te encuentras bien? Si te sientes muy incómoda puedo irme y hacer como si nada de esto hubiese sucedido –estaba levantándose y, mi pánico hizo que mis manos rápidamente agarraran la manga de su chamarra.

–¡No! Digo, sí, bueno… –liberé su brazo y escondí mis manos bajo la mesa, sintiéndome realmente boba.

Él volvió a sentarse y tocó mi pie con la punta del suyo.

–Oye, tranquila, honestamente no esperaba verte por aquí –me dedicó otra sonrisa.

–Ni yo.

–La última vez que nos vimos no te despediste–también fue la primera, pero no iba a agregar ese detalle, me encogí de hombros y él continuó–; esperaba hablar contigo. ¿Por qué ahora no quieres hablarme? ¿Es porque no traigo antifaz? Puedo conseguir uno, si quieres.

La idea fue tan absurda que no pude evitar reírme.

–Ah, entonces realmente tienes sentido del humor, pensé que también se había esfumado.

Puse los ojos en blanco y me contuve para no enseñarle la lengua.

–Entonces será una conversación unilateral, ¿no? Bueno, ¿sabes por qué terminé aquí? Estaba en un, uh, antro con mis amigos, pero después me fui por razones vergonzosas que quizá te diga en otra ocasión, entonces me subí a mi coche y terminé aquí porque es el Starbucks que queda más cerca de mi departamento. Realmente no sabría decirte porqué entré, cuando no tenía muchas ganas de ingerir cafeína, pero estoy muy contento de haberlo hecho para poder verte otra vez. Tanya no fue de mucha ayuda para poder encontrarte, ni yo mismo puedo explicarlo, pero no he dejado de pensar en ti desde esa noche –seguía sin poder hablar, sus ojos me tenían hipnotizada, estaba tan cerca, sus ojos eran tan verdes.

Entonces sacudió la cabeza y me liberó de su hechizo.

–Bueno, es tarde y no puedo permitir que tomes un transporte a estas horas, si no te molesta, permite que te lleve hasta tu casa. ¿Estás de acuerdo?

Me limité a asentir, entonces él se levantó y yo lo imité, movió su brazo para señalar que caminara primero. Al salir colocó su mano en mi espalda para guiarme hacia su coche, pero en todo lo que pude pensar era que su contacto me quemaba, aunque no tocara directamente contra mi piel, pero lo sentía. Cuando me soltó para abrirme la puerta estuve a punto de lloriquear, sonreí ligeramente y me subí, tratando de calmar mi respiración.

¡Cálmate, Bella! ¿Qué diablos te pasa? Eres peor que una adolescente.

Todos mis pensamientos se esfumaron cuando Edward subió, inundando el coche con su aroma. Mi respiración seguía errática. Nos miramos por lo que parecieron horas, días… sentía el ambiente muy cargado de algo chisporroteante, estaba a la espera de, ¿qué?

–Bella –susurró.

Ese sonido desbordó todo lo que tenía por dentro, me incliné más y rocé suavemente sus labios con los míos, inhaló bruscamente y me atrajo hacia él, capturando mi boca en un beso arrollador.

–Ven a mi apartamento –murmuró después de unos instantes.

No dudé.

–Sí.


¡Hola!

¿Hay alguien que continúe leyendo esto?

Lamento muchísimo la demora, no tengo excusa, simplemente diré que releí todos los capítulos, corregí unas fallas que tenían y demás, pensé seriamente en borrar todos los capítulos y conservar sólo el primero, ya que originalmente era un OS, pero, antes de hacer todo eso me di cuenta que estaba escribiendo lo que pasaba después... hasta sacar un breve capítulo 5.

La buena noticia es que la historia sigue, estoy escribiendo ya el que sigue, entonces...

¡Muchas gracias para quienes siguen por aquí!

Les mando todo mi cariño y gratitud.

Abrazo de panda mafioso.

Missannie.