Esta historia participa en el reto "Arcoíris Mágico del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Team: 4. Con la B del LGBT+ porque pa' que diablos me meto donde no se que chingaos.
Personajes dados: Audrey / Bill Weasley

Te gusta verlas sonreír.


Reconoces la forma en que sus ojos se posan sobre ella, como delinea entre sorbos de té el contorno de su cuerpo y se pierde con el sonido de su voz riendo su nombre. Notas como desea alzar la mano y acariciar la piel suave. Tal vez en algún lugar recóndito de su mente quiere perder el miedo, acercarse y robarle un beso. ¿Que cómo lo sabes? Porque tú la has mirado exactamente igual. Es tu esposa a la que está observando.

Al inicio lo confundiste con admiración, después con un efecto secundario de la sangre de Veela, pero los abrazos más largos de lo normal, los roces accidentales a sus manos a la hora de servir la mesa, cómo se deja caer ligeramente sobre ella mientras platican sobre los hijos, el futuro y el día a día te hicieron ver que era algo más. Y ese "algo más", es correspondido.

Fleur no se aparta de sus roces, no salta como cuando algo la importuna, no juega con ella como lo hace con Ron que a pesar de los años no puede evitar sonrojarse cuando le planta un beso en la mejilla. No, ella mira a Audrey cuando esta no lo nota. Y te da risa, porque parecen dos niñas pequeñas, mirándose sin darse cuenta.

Y aquí estás tú, observando con una sonrisa en los labios como van jugando a las escondidas sin encontrarse. A ti no te importa, pero no estas seguro de que verlas juntas, sin miedo y maridos de por medio sea algo que a tu hermano le parezca tan entrañable como a ti. No estas ni seguro de que haya notado aún como su mujer y la tuya giran una en torno a la otra, deseándose.

Lo único claro en tu mente es que esta noche, después de la cena y los gritos por el año nuevo, cuando todos estén dormidos y las encuentres junto al fuego bebiendo kir, les dirás que cuentan contigo. Por eso, cuando Audrey te mira directo a los ojos, apenada y con un toque rojizo en las mejillas por verse descubierta en su anhelo le regalas tu mejor sonrisa, esa que dicen que transmite paz y confianza. Se la das, porque sabes que su amor no te hace menos. Y te gusta verlas sonreír.