¡Hola a todos!

Empecemos diciendo que esta no es una historia que había tenido muy planeada, solo es una idea que murió mientras soñaba despierta, espero que les guste.

Esta historia comienza con un Camelot sin Merlín, y no me refiero a que el mar antes de su llegada o que Merlín nunca haya llegado a Camelot, no, me refiero a que Merlín haya abandonado Camelot luego de muchos años de servicio como sirviente, otros tantos como hechicero de la corte y consorte de Arturo. La pregunta principal sería; ¿Por qué? ¿Por qué dejó Camelot si se le aceptó como un brujo y se volvió el Rey Consorte?Tal vez luego lo averiguaremos ... Han pasado cinco años desde que Merlín se ha ido y todos le extrañan, todos se cuentan cuenta de cómo Camelot se fue apagando conforme los días sin Merlín pasaban, cómo el Rey se apagaba ... Han pasado cinco años desde que Merlín salió de Albión, hacia las islas lejanas ... Ahora Merlín es un Rey de la Magia, gobierna sobre toda la magia blanca existente, creador de una corte con los magos, brujos, hechiceros y criaturas más poderosos del mundo . ¿Pero qué pasaría si el mundo de las sombras se esté levantando? ¿Si las criaturas oscuras han decidido salir de sus escondites para apoderarse de toda la magia del mundo?

Bueno pues ... ¡Adentro historia!

No soy dueña de Merlín trágicamente

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El sol se estaba poniendo… Los indicios de la noche estaban apareciendo y los ciudadanos de Camelot se preocupaban, "Enseguida llegarán" se decían mientras apuraban y guardaban todas sus cosas y metros en sus casas, pon trabas en las puertas, solo por si acaso Las madres alzaban a sus hijos, preocupadas, nerviosas y temerosas, y los metían en sus casas, sin escuchar a las quejas que ponían de no poder jugar más.

Silencio… Eras las ocho de la noche, el sol recién se metió, pero no había ni una sola alma por las calles, antes tan circuladas, de Camelot. De pronto, escuché unas carcajadas, pero no era de esas personas que reír, eran de esas carcajadas que te daban miedo, que ponían tus pelos de puntas. Las personas cuyas casas estaban cerca empezaron a temblar al escuchar "Ya llegaron" se decían temblorosos.

-Solo agarren las cosas y lárguense -Susurraba el Rey de todo Camelot mientras miraba por la ventana de su habitación, escondido tras las cortinas. Se lamentaba cada noche de hacer pasar a su gente tanto miedo, pero no había nada que pudiera hacer. Aquellos seres humanos eran más fuertes, rápidos, ágiles que sus caballeros ... Todas las veces que intentaron hacer algo las primeras veces que empezaron a llegar fueron fracasados, tantas muertes, tantos heridos que Arturo tuvo que dejar de enfrentarlos, simplemente dejaban lo que ellos pedían en el patio, sin pelear, sin contradecir. Y cuando eso pasaba no había ni una sola alma fuera de sus casas, ni siquiera los guardias o los caballeros, quienes se mataban por dentro al no poder hacer nada.

Morgana se acercó a Arturo y le puso la mano en el hombro.

-Yo puedo pelear - Le dije siempre que podría, ella sabía que solo ella podría ser una competencia para esas criaturas, actualmente ... Pensó lo último como una ocurrencia tardía, oh como lo extrañaba, él no podría permitir que todas esas provisiones llevadas al reino empobrecido

-No está a discusión -Negó su hermano interrumpiendo los pensamientos de Morgana- No puedo permitir que salgas herida

-Soy la única que tiene una posibilidad de detenerlos, Arturo -Insistió ella- Si tan solo me dejarás, sé que con Mordred podremos hacer algo

-Dijo que no. ¿Hace cuánto que no usas tu magia o que Mordred lucha con ella? Te falta entrenamiento, solo ocasionarás que te maten -Dijo Arturo recto y sin una pisca de duda, dejando en claro que la discusión se había terminado, se dio la vuelta para volver a mirar por la ventana, notando que esos seres pálidos, a quienes Cayo llama "Vampiros", habían dejado de reírse, estaban mirando hacia el costado de una casa, donde habían dejado atrás los barriles que tenían notar algo pequeño a pesar de la oscuridad "No, no, no, por favor no" rogaba en su mente mientras Salía corriendo de su habitación con Morgana pisándole los talones.Justo cuando estaba por cruzar las puertas principales hizo que el patio Morgana tuviera éxito por el brazo, deteniéndolo y pegándolo a la pared- Suéltame Morgana, tienen un niño, ¡lo matarán!

-No hay nada que pudiéramos hacer, ese niño ya está condenado -Dijo pesadamente y con una profunda tristeza

-Puedo hacer algo ... ¡Soy el Rey! -Dijo rápido intentando que Morgana lo dejara, pero fallando

-Solo ocasionarás que te maten -Repitió las mismas palabras que él le dijo hace unos minutos

Pero antes de que Arturo pudiese decir algo más, comenzó a escuchar un sonido desde afuera, un sonido que no escuchó desde hacía mucho tiempo y llenó de esperanzas

-E ... Ese es ... es? -Se trabó al hablar, pero con esos tartamudeos se podría notar toda la esperanza en su voz, esperó la respuesta de su hermana, necesitó saber que no estaba soñando despierto otra vez. No hubo respuesta, pero la muerte de sorpresa en la cara de Morgana le dijo que no lo había imaginado ... Esos silbidos ... Esa estúpida melodía solo podría pertenecerle a alguien. Ese pensamiento ocasionó que su corazón latiera tan rápido como no lo había hecho en años. Sin esperar ni un segundo más empujó lentamente a Morgana y cruzó las puertas.

Lo primero que vio fue que no era el único ahí; Sus caballeros, que siempre se ponían al lado de la puerta, también estaban ahí, en la cima de la escalera. Al parecer no era el único que había reconocido el silbido.

-¡Ayuda! -Gritó el niño con desesperación cuando uno de los vampiros lo agarró del brazo levantándolo hasta la altura de su boca. De repente, el niño había desaparecido de los brazos del vampiro

-Pero qué ... -Empezó él cuando se detuvo al ver la silueta de un hombre parado en medio de las calles solitarias, no sé su rostro ya que estaba oculta bajo una capucha- ¿Quién eres? ¿No sabes que no tienes que molestar a alguien mientras está comiendo? -Preguntó furioso mientras él y sus amigos, eran siete en total, se posicionaban en una línea recta mirando hacia la figura

-Lo siento, pero no me enseñaron que los niños se consideraban comida -Digo simplemente como el estúpido fuera del vampiro. Esa voz, tranquila y risueña, hizo sobresaltar a las personas que estaban paradas sobre las escaleras

-No puede ser ... -Se escuchó susurrar a Lancelot mientras se agarraba de la pared del castillo. No fue el único en estar en estado de shock; Gwaine comenzó a murmurar unas palabras que sonaban como "Ese maldito ..." pero con una sonrisa en la cara. Morgana dio un sollozo y se tapó la boca con una mano. Arturo identificó que el corazón le iba a salir del pecho. Algunas personas, nuestras casas estaban cerca y habían escuchado, empezaban a salir a mirar.

-Amigo, vete, no quieres saber lo que pasará si te quedas -Dijo uno de los otros vampiros con malicia en su voz. Ese comentario hizo que Gwaine diera una pequeña risa y dijera despacio "Muestrales, amigo"

-Creo que todavía no se dan cuenta de con quién están hablando -Dijo la figura mientras se quitaba la capucha de la cabeza y daba unos pasos hacia el frente para que la luz le diera mejor. Tenía un cabello corto de color negro, era pálido, casi tanto como los vampiros, sus pómulos eran muy prominentes, pero para ninguno pasó desapercibido su belleza. Dio unos pasos más hacia el frente y con una de sus manos se revolvió el cabello- Me presento;Soy Merlín, Rey de Camelot -Agregó como una ocurrencia tardía, tenía una sonrisa en la cara, se calentó el pecho de Arturo y de muchos otros al ver que todavía se consideraba rey de su reino- Ah -Dijo como si se acordara de algo importante e interrumpiendo lo que sea que uno de los vampiros iba a decir- Los seres antiguos me llaman Emrys, el brujo más poderoso que he nacido, Rey de toda la magia y Camelot está bajo mi protección -Dijo con una sonrisa traviesa y levantando los brazos