Damas y Caballeros… Con ustedes… YO. Estoy de vuelta y con otro capítulo

Obviamente, soy dueña de Merlín y dejé que Lancelot muriera… *Se va a llorar en una esquina* Bueno, en realidad, no soy la dueña

¡Adentro historia!

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-Seguro -Se mofó el vampiro que anteriormente tenía al niño- Niño, Emrys está a un océano de distancia, si crees que nos vas a asustar fingiendo ser alguien quien no eres, estás muy equivocado. Además, somos más que tú, te venceríamos fácilmente -Dijo mientras se cruzaba de brazos y una sonrisa altanera aparecía en sus labios

-En realidad, yo solo puedo con todos ustedes, con los ojos cerrados y las manos atadas -Dijo Merlín mientras se retorcía las manos en una clara señal de regocijo- De igual forma… Yo también tengo un equipo

Como si fuera una señal, un cuchillo pasó volando, desde uno de los callejones en la izquierda del grupo de vampiros, y cortando ligeramente la punta de una de las orejas de uno de los vampiros que se encontraba en la punta de la fila de vampiros

-Pero mira qué tenemos aquí -Dijo una voz risueña, pero con un toque de malicia- ¡Si son las sanguijuelas! -Dijo, con una fingida sorpresa, la voz. Fue saliendo de la oscuridad que le proporcionaba el callejón hasta volverse visible para todos. Era un hombre, joven, de unos 30 años como máximo, tenía la piel oscura y estaba fornido. Se recostó por la pared de uno de los edificios con un brazo cruzado sobre su pecho mientras el otro jugaba con un cuchillo tirándolo al aire para luego agarrarlo con una destreza muy impresionante

- ¡¿Qué puta?! -Exclamó el vampiro que sufrió del corte, dio un paso hacia el moreno, pero uno de sus compañeros lo atajo- Ese maldito me tiró un cuchillo, Lares… -Protestaba

-Y te cortó -Le interrumpió Lares- Te lanzó un cuchillo que pudo cortar tu piel, hasta el más tonto se daría cuenta que fue una amenaza de que podría hacerte mucho más

-Me sorprende. Un vampiro que piensa, ¿Eso era posible? ¿Ustedes lo sabían y no me lo dijeron? -Sonó una voz femenina en la discusión. La gente, sorprendida de que una mujer tuviese el valor de intervenir, volteaban las cabezas buscando a la portadora de la voz, hasta que vieron a una mujer sentada sobre el techo de una casa, la casa en la que el moreno estaba apoyado, se encontraba con las piernas colgando y con el mentón reposado sobre su mano, cuyo brazo estaba apoyado sobre su rodilla. Inclusive a esa distancia, y con la escasa luz que proporcionaba la luz de la luna y de las antorchas, se podía distinguir la expresión traviesa y la sonrisa de pura burla y arrogancia en su rostro, un rostro totalmente atractivo. La luz de la luna hacía que sus cabellos negros adquirieran un ligero tinte azulado.

- ¿Cómo te atreves? -Dijo el vampiro Lares intentando acercarse a la casa donde estaba la chica, pero siendo retenido por el mismo vampiro que antes estaba sosteniendo- Te enseñaré de respetar a los hombres, niña insolente -La manera en la que lo dijo era claramente una insinuación. Tenía una sonrisa malévola impregnada en la cara, sonrisa que se fue borrando cuando la chica soltó una carcajada al aire. La mujer se enderezó y poniendo cada mano a un costado suyo, se impulsó y saltó del techo haciendo un aterrizaje limpio frente a la casa. Se agachó ligeramente y, como una fiera contemplando a su presa, empezó a observar más detenidamente a los chicos enfrente suyo. Cuando pareció que completó su análisis, se enderezó cruzando sus brazos frente a su pecho, dio una mirada que claramente decía "Soy más que tú"

-Conozco mil y una maneras de hacerte sufrir hasta que desees nunca haber nacido -Dijo de una manera lenta, sensual, maliciosa- Te convendría no llamarme "niña" -Le guiñó un ojo a Lares. Parece que no pudo aguantar más de su insolencia y levantó el brazo para darle un golpe en la cara, pero antes de que llegará a su rostro, ella agarró su puño con una de sus manos y le dio un tirón acercándole más hacia ella y logrando que él perdiera su equilibrio- Arrodíllate ante tu princesa –Dijo con una clara voz de mandó, pero que al mismo tiempo era melodiosa, que incluso a los caballeros se les dificultó no obedecer su orden, en cambio, Lares se arrodilló de repente e inclinó la cabeza como esperando un castigo por su insolencia.

-No me puedo mover -Se escuchó la voz del vampiro, entrecortada y dificultosa. Los otros vampiros tomando como una señal empezaron a atacar. Se dividieron en grupos de dos y fueron a por los tres personajes que interrumpieron su noche de cacería. La chica, que aún tenía el puño de Lares entre su mano, le dio la vuelta y le pateo la espalda haciendo que su cuerpo colapsará sobre las piernas de esos dos vampiros que venían rápido hacia esa dirección. Aprovechando su confusión y su clara desorientación, la chica recargó todo su peso a una pierna e impulsándose con esta dio una patada voladora directamente a la cara de uno de los vampiros, quien se cayó de lado. Cuando volvió al suelo dio una patada directamente al pecho del otro vampiro mandándolo contra una de las casas. Se acercó a Lares que se encontraba levantándose de su lugar en el piso, se posicionó a su espalda colocando sus dos manos a ambos lados de la cabeza del vampiro

-A una mujer se le respeta o pierdes la cabeza -Fue lo único que dijo antes de con un rápido movimiento, agarrando la cabeza firmemente, dio una fuerte patada a su espalda, mandando el cuerpo a un metro y medio de distancia, separando así la cabeza del cuerpo. Las personas que salieron a mirar que estaba ocurriendo dieron un grito ahogado y de miedo al ver la escena. La mujer como si nada arrojó la cabeza a un lado de la calle, cerca de los pies de una de las mujeres quien dio un grito de terror y se apartó lo más que pudo, ocasionando que la mujer sonriera con burla, antes de que escuchará un ruido a su espalda. Se dio la vuelta rápidamente, preparada para dar defenderse, para ver al vampiro que anteriormente había pateado en el cabeza atrás suyo, claramente había tratado de atacarla, pero sin conseguirlo ya que actualmente estaba siendo rodeado por unas raíces, de la misma manera en que una serpiente aprisionaba a su víctima hasta matarla, que salían del suelo. Las raíces empezaron a entrar por la boca del vampiro ahogándolo, él empezó a moverse bruscamente intentando liberarse, pero sin conseguirlo, hasta que cayó muerto de costado. La chica alzó la cabeza para buscar quien había invocado a las raíces, cuando se topó con una chica, de piel bronceada con cabello de un castaño brillante, bajando la mano mientras un brillo verde se desvanecía de ellos, así como de sus ojos- Un poco tarde para unirse a la fiesta, ¿no, Tasha? –Dio una sonrisa amistosa mientras veía como Tasha se abría paso por sobre el cuerpo rodeado de raíces

-Pero a tiempo para salvarte la espalda, Aria -Dijo Tasha con una sonrisa una vez que llegó a lado de Aria, cuyo cabello, que ahora que se había acercado más hacía la luz, era un azul brillante y no solo un tinte que la luz de la luna le daba como pensaron anteriormente- ¿Cuál es la situación?

-Este reino estaba siendo molestado por vampiros, unos siete en total, entonces Merlín decidió intervenir

-Lo normal entonces. "Em haciendo del héroe" -Dijo Tasha con el apodo con el que se refieren a Merlín. Aria solo rodó los ojos.

-Como sea. ¿Y Eros? Él estaba contigo según recuerdo

-Se me adelantó -Dijo con un encogimiento de hombros, dirigió la mirada hacia la pelea que se estaba librando a unos metros de ellas. Merlín apuntó con su mano hacia uno de los vampiros disparando un rayo de luz blanca, dio una voltereta y le acertó una patada en la cabeza a un vampiro que se encontraba a su izquierda, voltereta que resultaba muy similar a la que Aria había hecho anteriormente. El chico moreno de antes pegado a su espalda, dio un salto impulsándose por su pierna izquierda y alzando el puño, le acertó un golpe en el ojo de uno de los vampiros antes de que aterrizara en el suelo. Se dio la vuelta alzando el brazo, y con un brillo de ojos, una llamarada de fuego salió dirigida hacia otro vampiro, matándolo.

El vampiro que Merlín había acertado su patada se encontraba acercándose por detrás del moreno, pero, antes de que alguna de las chicas pudiese intervenir, apareció un brillo azul y un chico salió rápidamente de el, que ahora parecía más un portal pequeño, y le clavó un golpe certero en la cabeza, derribándolo. El vampiro se estaba poniendo de nuevo de pie cuando el chico le cortó el cuello con una espada. El cuerpo cayó al suelo derramando mucha sangre. El chico se enderezó y se pasó una mano por su cabello, ligeramente largo, que era de un color más blanco que la nieve. Antes de que alguien pudiese ver más, el peliblanco volvió a desaparecer en el portal azul para, un segundo después, aparecer a un metro de distancia, justo en frente de un vampiro que intentaba morderle a Merlín, vampiro que Aria pudo reconocer como el que había lanzado contra la casa, el chico alzó las dos manos y mandó al vampiro a varios metros, dejándolo al comienzo de la escalera que llevaba a la puerta del castillo. El peliblanco empezó a caminar con las manos en el bolsillo, silbando, hacia el lugar donde había caído el vampiro, una vez que llegó, se agachó a su costado y colocó una mano sobre de él y murmuró unas palabras, sus ojos brillaron de un plateado brillante, tan raro de ese oro habitual de los hechiceros, y el vampiro cayó inconsciente, debilitado de las pocas fuerzas con las que había estado intentando orientarse del golpe antes recibido.

-El Príncipe Eros desaprovechando la oportunidad de matar a un chupasangre – Se escuchó la voz irónica de Aria a unos metros del peliblanco- ¿A qué se debe?

-Estoy seguro que nos serviría más vivo que muerto, Aria. Algo que desde luego tú no lo habías pensado -Dijo mientras se ponía de pie y miraba al cuerpo sin cabeza de un vampiro a unos metros de él

-Aunque me duela en lo profundo de mi alma, tengo que decir que Eros tiene razón -Dijo el chico moreno mientras caminaba hacia ellos con el cuerpo de un vampiro frotando sobre él, Merlín venía caminando a lado suyo mirando todo el desastre que habían causado. El chico moreno, con un movimiento de su mano, depositó el cuerpo del vampiro a lado del otro que Eros había hechizado- No tenemos tiempo -Anunció con certeza- Deberías apurarte, Em -Miró hacía Merlín, quien asintió de acuerdo con él. Merlín dio unos pasos hasta situarse en el medio del patio, dio una vuelta en su lugar para luego hacer una mueca al ver los pocos que estaban mirando, así que decidió usar el habla mental para avisarles que podían salir de sus hogares

"Están a salvo, los vampiros fueron derrotados. Pueden salir tranquilos, esas personas son mis amigos, vinieron a protegerlos, no les harán daño. Tengo que hablar con ustedes"

Su voz sonó en cada cabeza humana de la ciudad de Camelot, algunos sorprendidos y asustados por ser una nueva experiencia, otros reconocieron la voz de su ex-Rey y se apuraron a salir de sus casas, y otros se les llenaron los ojos de lágrimas al escuchar no solo la voz de su ex-Rey sino también de un amigo que no habían visto hace años.

Conforme las personas salían de sus casas y se acercaban hacia donde Merlín y los magos estaban, la multitud alrededor suyo fue creciendo. Las personas cuchicheaban intentando averiguar qué se iba a decir, si Merlín había vuelto al fin, cómo tomaría el Rey Arturo esta noticia, etc.

-Es certero decir que la mayoría de ustedes me conocen -Empezó a decir una vez que la multitud creció lo suficiente, su voz se proyectaba de una manera mágica que, a pesar de no estar gritando, llegaba hasta la persona más alejada. Los dos hombres y las dos mujeres se posicionaron a un paso atrás suyo formando una línea, estaban erguidos y con los mentones alzados con seguridad y altivez, portaban un aire de realeza y poder que era reconocible por todos- He recorrido estas calles durante muchos años, como un campesino, un sirviente, un protector, un Rey -Le dio un toque a la última palabra- Pero el día de hoy me dirijo ante ustedes como un aliado… Una guerra se avecina, gente de Camelot, y esta vez me temo que no seré suficiente protección -Paró por unos segundos para que la información calara en cada uno y cuando lo hizo los murmullos empezaron.

La chica de pelo azul, Aria como la llamaron los otros, levantó la mano y dijo con voz fuerte y concisa: -Silencio

Una simple palabra, pero con la magia suficiente para que todos cerraran la boca, Aria le dio un asentimiento a Merlín para que continuará

-El Mundo de las Sombras, donde las criaturas de sus peores pesadillas habitan, se está levantando y viene para acá -Los jadeos de impresión y los murmullos volvieron a comenzar, pero esta vez él siguió hablando- Me encantaría decir que planeo quedarme y pelear por ustedes, pero incluso si pudiera quedarme, no sería suficiente para vencerlos…

-Entonces qué? -Gritó alguien desde la multitud, Merlín no lo pudo reconocer, supuso que era nuevo en la ciudad- ¿Vienes a decirnos que un ejercito todopoderoso se acerca y que estamos condenados?

-Vengo a darles una opción -Respondió al ataque con tranquilidad y sus labios formaron una ligera sonrisa- Una invitación a Lumine, mi reino. Es el único lugar donde estarán a salvo, la magia ahí es permitida y es nuestra mayor defensa. Se encuentra fuera de la Isla de Albión, al otro lado del océano…

-Qué te hace pensar que te seguiremos?

-Cómo sabemos que es la verdad?

-En serio piensas que dejaremos nuestros hogares?

Las objeciones llegaron antes de que se pudiera explicar todo. Arturo se encontraba callado mientras observaba, en cambio Lancelot y Gwaine intentaban hacer callar a las personas. Seguían preguntando y atacando con acusaciones incluso cuando Merlín era imperturbable.

-La oferta fue dada a todos los reinos de Albión -Sonó la voz potente del moreno, que se encontraba a la izquierda de Merlín, mientras daba un paso al frente- A cada aldea, a cada familia…

-Tienen razón en dudar, es muy inverosímil lo que les estamos diciendo -Esta vez hablo la morena llamada Tasha mientras también daba un paso enfrente- Pero tengan por seguro que la amenaza es muy real. El peligro es muy real -Dijo remarcando la palabra "Peligro"

-La amenaza se acerca más con cada segundo que pasa, lo único que les está desacelerando son nuestros guerreros que están peleando intentando comprarles tiempo -Habló Eros mientras levantaba una mano apuntando al suelo y empezaba a moverla en círculos, el viento le obedeció y unió las partículas de tierra hasta que formaran imágenes, imágenes de una batalla. Apareció la figura de un hombre entre todo ese polvo, atrás suyo se formó una figura mucho más grande de un hombre, pero con cuatro brazos en lugar de dos, estaban peleando y justo cuando parecía que el primer hombre estaba ganando, otro Cuatrobrazos apareció a su costado y le metió la mano en el pecho, lo alzó y lo tiró lejos, la imagen se desvaneció, Eros dejó de mover la mano y el polvo volvió al suelo-

El silencio que siguió a esas imágenes fue abrumador, ninguna mosca se escuchaba volando

-Escuchen… -Esta vez habló Aria, tenía una sonrisa cansada en el rostro- Nosotros no tenemos la obligación ni el deber de estar parados enfrente de ustedes y ofrecerles asilo y protección. Si es por mí, yo no muevo ni un dedo por ustedes. Por mí, dejaría que toda esta isla se hundiera – El jadeo colectivo de indignación llenó el lugar, Merlín simplemente sonrió un poco mientras miraba como Aria se posicionaba en frente de él- Estoy parada en el mismo lugar donde el maldito de Uther Pendragon mató a cientos de los míos -La forma que lo dijo, con tanto odio y repugnancia, hizo callar a la mayoría de los que intentaban defender a su difunto rey, incluso sus hijos, quienes se encontraban mirando desde lo alto de la escaleta, bajaron ligeramente la mirada- Y estoy parada enfrente de las personas cuyos padres, tíos, hermanos o ellos mismos miraron estos asesinatos, este genocidio, y no dijeron ninguna palabra -Se calló durante unos tres segundos mientras recorría con la mirada a esas personas- Yo no les debo nada a ustedes, ni yo ni ninguno de nosotros cinco, pero ¡acá estamos! -Dijo lo último mientras alzaba los brazos con expresión y una sonrisa irónica salía de sus labios- Así que se van a callar, se van a comportar y van a escuchar nuestra oferta y después deciden si lo aceptan o no -Dijo lo último mientras bajaba los brazos y daba un paso atrás dejando que Merlín tomara la palabra

-Dentro de doce horas, en frente de la Isla de los Benditos, estaremos esperando a los que quieran venir con nosotros. Lumine es un reino de luz, eso quiere decir su nombre. Allí estarán mayormente a salvo de las pesadillas que atacan por la noche. Si vienen con nosotros tendrán una posibilidad de vivir, pero si no lo hacen será una muerte segura. -Esas palabras calaron hondo en los Camelotianos- Las personas con suficiente inteligencia para acompañarnos tendrán que dejar todo atrás: Los títulos; de si eres un noble, una dama o un caballero. No nos importa. Las comodidades; allá no tendrán vestidos de seda, ni camas de algodón y olvídense de los sirvientes, que allá no se permite. Pasarán a ser unos simples protegidos más. Que tenemos muchos… Casi todos los habitantes de Mercia y Caerleon han aceptado y actualmente están en camino hacia el punto de reunión. Gawant y Essentir poco a poco se están movilizando. Pero hay unos pocos que no confían en nosotros y están intentando contactar con las sombras para volverse sus aliados…

-Pobres almas en desgracia -Susurró Eros a sus amigos, quienes sonrieron ligeramente-

-Como si a las sombras les importara los humanos -Se mofó Merlín mientras ponía sus brazos en sus caderas y bajaba la cabeza negando- Esos pocos… Encontraron su fin -Alzó la mirada de golpe y cruzó los brazos enfrente de su pecho- Yo no les voy a estar rogando que confíen en mí, creo que ustedes más que nadie deberían de hacerlo sin dudar… Creo que ya lo recalqué muchas veces, pero si no entendieron se los repito por última vez; Los que decidan venir a Lumine entraran inmediatamente bajo mi protección y los que no… Bueno… Que la Triple Diosa se apiade de ellos

Con eso dicho, Merlín se volvió hacia Eros y le dio un ligero asentimiento, este, entendiendo, alzó el brazo izquierdo flexionado hacia el frente, con los dedos de la mano en un puño excepto el índice, empezó a mover este dedo en círculos. Conforme el dedo se movía un tornado se iba formando alrededor de esos cinco chicos. La gente de Camelot se apartó con temor, desviando la mirada de todo el polvo y viento fuerte que había. Cuando por fin se pudo ver algo con claridad; Los cinco habían desaparecido