Siete pétalos

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Por

Kuraudea

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~Alcohol, Dolor & Razón~

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«Después de la primera copa, ves las cosas como te gustaría que fueran. Después de la segunda, las ves como no son. Y después de la tercera, ya las ves como realmente son. Ese es el momento más horrible de todos»— Oscar Wilde

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Las luces del lugar eran tenues, amarillentas. El único color que resaltaba era el ámbar de las botellas del bar. Murmullos de unos tantos que reunidos festejaban la convivencia entre camaradas, se apoderaron del entorno. Y, mientras su corazón estaba hecho añicos por esa horrible noche de lluvia dónde su flor desapareció, mantenía la fe de obtener información que lo acercara a ella.

En una mesa sencilla de madera para dos personas, ahí estaba él, sentado con su último aliento antes de caer en la desgracia, cuestionando a la estrella mayor que, en un corto pasado habían sido colegas en la construcción de la Sede Norte y ante todo, la mejor amiga de su amada. Frente a frente, sin rangos que echar en cara, estaban ambos en su faceta más humana.

Y la última parte de la conversación, continuaba sin muchas variantes:

—Ella es muy testaruda, Trunks—la jefa de Polaris observaba al muchacho desde el otro lado de la mesa. Al bajar la mirada, sus manos sostenían el vaso de la bebida embriagante que, por su espuma, se mostraba a la mitad. Suspiró, desvió la mirada hacia un lado y, un poco apenada, le volvió a decir—Lo siento …no puedo decirte dónde está Mai.

Su rostro se desencajó. En el mar de sus ojos moría el último brillo de la esperanza. Asintió resignado y dijo:—Entiendo…—tras suspirar, le dio un trago a su cerveza y al mirarle desconsolado, insistió—Violet, es solo que…

—Lo sé, ¿duele no es así? Seguro te preguntas dónde está o por qué lo hizo. Ciertamente te puedo decir que seguro fue por algo «bueno», aunque eso no lo parezca. Créeme—tomó fuerte su mano a distancia—La decisión que tomó de desaparecer de tu vida, lo hizo simplemente pensando en ti, Trunks.

—Yo la amo—su voz se quebró—Y sé que hubo un punto en nuestras vidas que quizá me exalté, me sentía frustrado. Pero en esos instantes yo me sentía muy feliz. ¡Deseaba estar con ella el resto de mi vida!

—¿Qué acaso no se da cuenta, «Predidente Brief»?—al fruncir la mirada utilizó el calificativo que salía usar para dirigirse a él; cruzó los brazos un poco irritada— ¡Ella te está regresando TODO lo que te pertenece! El lugar donde debes de estar, tu vida, tus aspiraciones profesiones. Y dejó camino libre para que vuelvas a ser ese hombre exitoso fuera de la mediocridad. Un fiel seguidor de la palabra de tu abuelo, de tu familia, de tu empresa, ¡de tus sueños! ¡Eres un Brief, carajo!—rechinó sus dientes—Además…creo que hasta incluso pensó en ese «alguien» para ti.

—P-Pero…—el joven estaba anonadado.

—Y seguro piensas que ella no está sufriendo, ¿verdad?—tomó su bolso de mano y se puso de pie—Me tengo que ir.—hizo una reverencia y se dio la media vuelta. La mujer violeta solo murmuró con tristeza «Este chico no hace otra cosa más que embriagarse»

El azul simplemente quedó pasmado observando a la nada—levantó la mano para pedir el cobro y largarse de una buena vez—La cuenta, por favor.

—En un segundo, joven—captó la orden el mesero más cercano.

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Mientras caminaba por la acera de la banqueta para dirigirse a su vehículo, su mirada se clavó en el cielo nublado. Tal se advertía otra noche lluviosa como la de hace tres días en la cuál corrió por media Capital del Oeste buscando a su amada mientras las gotas de lluvias eran poderosos alfileres que perforaban su cuerpo; le hicieron sentir que se quedaba sin alma, sin vida y que perdía la poca cordura que le quedaba en ese momento. En ese instante, tras continuar con su andar, se topó con un establecimiento del «Capital Xpress» rápidamente su mente pensó en comprar cigarrillos y una botella de tequila, necesitaba soltar toda esa frustración que le quemaba el pecho, esa sensación de insatisfacción, injusticia o hasta cierto grado de culpa.

Tras terminar sus compras y decidido a intoxicarse completamente, el sonido de un pequeño maullido le alertó. Fue así, que al dirigirse detrás de un contenedor de basura, vio a un gatito entre colores blancos y rayas grises.

Se agachó y tras acariciarlo, dijo—¿Qué pasa amigo?—la diminuta creatura ronroneaba mientras el cielo no dejaba de rugir—Ya veo—pese a su mal semblante sonrió un poco—¿No tienes dónde pasar la noche, cierto?—lo tomó en sus brazos—Ven…—y se dirigió al auto con él.

La lluvia azotó, y en el asiento trasero estaba acostado el ex famoso empresario con una almohada y una frazada que lo cubría; tequila, cigarros y el pequeño felino, eran su única compañía. Aunque forzosamente antes que cayera el aguacero tuvo que regresar a hacer más compras, entre ellas: agua, unos botes de soda, alimento para gato, algunas frituras y para remachar un café con alguna rosquillas glaseadas.

El felino se había acurrucado en su pecho. Y gracias al quemacocos, él observaba cómo azotaba la lluvia cruel sobre el capacete del vehículo. Y entonces, en su mente se preguntaba una y otra vez sin descanso: «¿Por qué Mai?» «¿Dónde diablos estás?». Sin embargo, el sonido del agua le arrulló por un instante y tras sentirse agotado, le ganó el sueño.

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Eres un tonto, Trunks.—dijo la flor.

—¿Mai…?—parpadeaba lentamente el muchacho asimilando la imagen, hasta que de pronto cayó en cuenta que en efecto se trataba de la mujer— ¡Mai eres tú!—el muchacho se avalanchó como un loco para abrazarla. Y con la mujer en sus brazos, cuestionó entre lágrimas—¡¿Dónde diablos estabas?! No sabes lo preocupado que estaba por ti. Nunca vuelvas a desaparecer así, ¡¿Me escuchaste!?

El fondo era blanco, tan blanco como la fría nieve del norte. Había bruma y un entorno muy poco específico. Tal parecía la mismísima nada. La mujer de Polaris era todo un encanto, pues ésta lucía aquel vestido rojo escarlata de la cena-baile de la capital del Este, aquella noche que marcó el antes y el después en sus vidas. Sin más, él se percató que estaba de traje.

—Deja de llorar, por favor—ordenó la mujer.

—Mi amor…—se separó un poco de ella, más sus brazos continuaban sosteniendo su cintura, le miraba tierno—Te ves hermosa …

La mujer acarició su rostro, sus mechones lacios, y éste a su paso besó su mano—Te deberías de guardar ese llanto para algo más importante, Trunks. Recuerda que un hombre no desperdicia sus lágrimas así.

—Pero Mai…

—Escúchame, tienes que ser fuerte, ¿sí?—asintió—Tu eres fuertes, Trunks, sé que no me decepcionaras. Te juro que lo mejor de ti apenas comenzará—le dijo convencida de sus palabras.

—N-No entiendo…Es que yo…—ella tocó sus labios insinuando que guardara silencio. Y fue así, que al rodear su cuello, perfiló su rostro y lo besó.

El Brief la recibió sin titubeos y entre labios escurridizos, le dijo—Te amo, mi flor…

—Y yo a ti—le respondió. Y tras darse otro beso, salió el último susurro:—Recuerda Trunks …que nuestro es y será siempre eterno.

—Eterno…

—Pero ahoro, te toca vivir y ser feliz…—fue así, que Mai empujó a Trunks de los hombros fuertemente haciéndole caer a la deriva de la nada.

El muchacho gritaba tras no saber el porqué de su acción y por no saber que sería de él en ese abismo sin fin. Entre su viaje blanco y denso, se escuchaba el eco de:

»Te toca vivir.

»Te toca ser feliz.

»¡SER FELIZ!

»¡Feliz!


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—¡Mai!—el muchacho despertó de un brinco—el gatito simplemente le observó y volvió acurrucarse. La lluvia continuaba y él simplemente estiró la mano para alcanzar la botella de agua. Levantó un poco el cuello, bebió, y volvió la cabeza a la almohada.

Fue así, que pese a lo mucho que su alma le pedía desahogarse, beber, y embriagarse para curar sus heridas, susurró tras mirar la lluvia:

—Vivir…

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Fin.


Hola a todos, espero que anden muy bien. No saben lo mucho que me agrada hacer estos shots de "Siete pétalos" Todo lo que conspira o sea proveniente del mundo de Flor Artificial, lo amo. Me encanta esta antología porque siempre en los longs llegan a existir ciertas grietas que hasta yo me digo "¿Y en ese momento, qué más pudo haber pasado?" por eso es la intención de estos fics, porque FA tiene tanta tela de dónde cortar aún n.n que me fascina. Sumándole que esto es simplemente inspiración y desahogo para mí también. Cómo siempre he de repetir que esto lo considero un simple pasatiempo, y si empecé a escribir Trumai fue porque en esos tiempos de escases no había más que 5 historias en todo el fandom. Tal vez no entre como autora favorita de muchos o quizá mis escritos sean torpes, pero como lo repito, no soy una profesional y soy consciente de la calidad de mis compañeras autoras y de los fics que hay por este medio, como también sé que cada quien tiene lo suyo: su estilo, su estructura, su imaginación. Si algo no me agrada mucho es llegar a las comparaciones, creo no hace falta hacer hincapié en ello, pues las mayoría de las fickers nos conocemos y nos respetamos. Y tal vez desde un punto externo es muy fácil decir, criticar comparar…pero si vieran lo difícil que es hacer fics, siempre hay un proceso detrás, aunque no lo parezca: estructura, narración, imaginación, tiempo, y mucho más . Aunque una cosa si les garantizo, mis escritos serán imperfectos pero aunque no me lo crean, les pongo mucho corazón, y mientras sea una suma para el fandom, lo seguiré haciendo con gusto y mientras el tiempo me siga dando habrá Trumai para más n.n

Y bueno, pues nada, solo me falta agradecer su valioso tiempo de venir a leer.

Los quiero, y nos vemos para la próxima.

Besos & abrazos.

Kuraudea R.