Aclaración: Nada de Reply 1988 me pertenece, solo el amor que sentí al ver esta serie.


"Los cambios"

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Lo que nadie quería ver.

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"Deok-sun y yo hemos estado saliendo hace un año y queríamos hacerlo oficialmente con sus bendiciones"

Choi Taek nunca andaba con rodeos, eso no era lo suyo. Le gustaba ir directo al punto de la conversación y dejar en claro lo que quería decir, no hablaba mucho y era más eficiente si lo hacía así. Pero aún así nadie se había esperado aquella declaración, Il Hwa se había quedado estupefacta: ¿cómo se supone que iba a lidiar con eso? Suficiente estrés había pasado con Bo Ra y Sun Woo, como para que ahora tenga que lidiar con tener doble suegro, ¡aquello era casi incestuoso!

Pero fue ese casi, que hizo que no se opusieran a aquella relación. Legalmente Taek era un Choi, así que no había de que preocuparse, pero aquello no dejaba de parecerles extraño. ¿Era porque ellos se habían criado como hermanos? ¿O era porque no veían ningún cambio significativo en su relación después de oficializarlo? Porque para todos, después de aquella noticia, no habían visto ningún cambio en la relación de ambos.

Pero los cambios en ellos estaban ahí, a plena vista, es solo que ninguno estaba listo para verlo.


Gil Dong fue el primero en notarlos.

Desde que habían hecho el anuncio de su relación, notó que Deok-sun, efectivamente, pasaba más tiempo en su casa, específicamente en la habitación de Taek. Sun Young dijo que aquella puerta nunca más podría permanecer cerrada, porque ahora, sabían que no eran simples amigos, sino que algo más y daba para malentendidos, pero ninguno de ellos puso problemas a que la puerta estuviera abierta cuando estuviesen solos.

Aquel día Deok-sun había llegado temprano, por el cansancio que mostraba sabían que era porque llegaba de un vuelo, apenas entró y vio a la familia desayunar fue por Taek, quien se había rehusado a comer por una competencia cercana, si bien no habían pasado dos minutos, Taek salió acompañado de ella para unirse en el desayuno. Notó como ella agregaba guarniciones al pocillo de arroz de su hijo, como le servía agua antes de que llegara a pedírselo y en como limpiaba la comisura de sus labios. Aquello era normal, para ellos siempre lo fue, Deok-sun -y los demás- siempre eran atentos con su hijo, pero Taek le sonreía de una forma que nunca había visto.

Había visto muchas veces a su hijo sonreír, pero ahora era distinto, sonreía junto con su mirada, su sonrisa hacía empequeñecer sus ojos brillantes, y ella le sonreía de la misma forma, era una sonrisa de enamorados, de amantes, de cómplices.

Después de desayunar, ambos se fueron a su habitación, la puerta estaba abierta, podía escuchar como ellos hablaban, quizás más de lo esperado, puesto que Taek iba a tener una competencia, que, si bien no le quitaba el sueño, sabía que lo preocupaba. Pero Taek estaba ahí, hablando con ella, los escuchaba reírse como siempre. Luego vino el silencio, y el sonido de las piezas del tablero, sabía sin verlos que ella se había quedado dormida y que su hijo volvió a jugar.

Siempre supo que a Taek le agradaba muchísimo Deok-sun, desde que eran niños él siempre la seguía en todos los juegos y ella siempre lo tomaba de la mano, tomaban baños y siestas juntos, ella parloteaba a toda velocidad y Taek solo asentía sonriendo como siempre, ella corría por todos lados y Taek la seguía tranquilamente, ella reía ruidosamente y Taek de una forma casi silenciosa, ella siempre había sido como un torbellino de energía que solo Taek soportaba. Más nunca esperó que un día ellos fueran algo más que amigos, pero estaba bien, era decisión de ellos en todo caso, ambos eran adultos y sabía que iban a ser consecuentes con sus acciones, solo quedaba que ellos se acostumbraran.

Pasaron las horas y no escuchó más el sonido de las piezas en el tablero, seguramente Taek se había quedado dormido y estaría desabrigado, pero cuando se acercó a la puerta vio como él estaba despierto.

Deok-sun dormía con su cabeza apoyada en el regazo de Taek, y él la miraba profundamente, con movimientos delicados, y casi como si estuviese moviendo una pieza monocromática por el tablero, acariciaba suavemente el rostro de ella.

Ahí supo que no importaba que la puerta estuviese abierta, ellos entraban en otra dimensión cuando estaban juntos, una dimensión donde solo existían ellos y nada más, ni siquiera el Baduk.


Il Hwa fue quien notó los cambios después.

Desde que ellos habían anunciado su relación, entendió porque ahora Deok-sun se preocupaba siempre de volver a casa, para ver a Taek. Ella no podía decir nada de Taek, lo conocía desde niño y siempre fue tan tranquilo y respetuoso. Pese a que todos lo trataban delicadamente, se notaba que era más maduro y serio que los demás, una vez escuchó a Gil Dong que fue el Baduk, que hizo que su hijo fuese así, tan sereno, calmado y lleno de paciencia.

Taek siempre dejó que Deok-sun hiciera lo que quisiera cuando estaba con él. ¿Ella quería correr cuesta abajo como una desquiciada? Estaba bien. ¿Ella pedía que le comprara dulces a escondidas? No había problema. ¿Ella quería salir con él, aunque estuviese en otro país en una competencia? No importaba, él iba a llegar después de competir para eso. ¿Deok-sun quería estudiar en su habitación? Se la cedía por completo. ¿Ella quería usar sus suéteres? No importaba, él podía dárselos si ella quisiera. ¿Ella quería comer algo? Se lo compraba. Siempre fue así, ella pidiendo y él consintiéndola en todo, había pensado que era porque eran como hermanos, pero no fue así, Taek siempre la consintió porque siempre gustó de ella, quizás desde cuando era así.

¿No debería estar feliz? Taek era lo que toda madre quería para su hija. No solo era apuesto y tranquilo, también ganaba una buena suma de dinero por sus competencias, a su hija nunca le iba a faltar nada. Pero por muy perfecto que fuera, no podía dejar esa sensación de intranquilidad.

Sonrió cuando vio a Taek llegar junto con su hija. Habían planeado un almuerzo en la casa de Gil Dong. La familia de Ra Mi Ran estaban de viaje, por lo que aquel almuerzo pasó a ser familiar, incluso Bo Ra y Sun Woo habían coordinado para estar juntos con ellos, sabía que era una maniobra más de su nuero que de su hija, pero eso no le quitaba la felicidad.

Habían pasado dos meses desde que supieron que su hija estaba saliendo con Taek, y les costaba tanto mirarlos con otros ojos. Él estaba poniendo los utensilios de la mesa, ella se reía y arreglaba aquel desastre, ella lo miraba sonriente y él le respondía de la misma forma. ¿Cómo no notaron que aquellos gestos eran de amor y no de amistad? ¿Cómo pasó por alto el gesto que hacía Taek atrayéndola siempre más cerca de él? ¿O en como las manos de su hija cuando limpiaban sus labios acariciaban demás su piel? No lo sabía, quizás nunca quisieron verlo.

Estaban todos sentados alrededor de la mesa, Bo Ra comentaba la carga de trabajo que tenía, Jin Joo le reclamaba a su hermano que aún estando casado parecía más zombi que persona, y de repente, de la nada y como siempre, Choi Taek habló para silenciarlos.

─He comprado un departamento cercano al aeropuerto…─dijo mientras comía, Deok-sun lo miró asombrada.

─¿Un departamento? ─él asintió a su pregunta─ ¿Por qué?

─El otro día comentaste que te gustaría vivir cerca del aeropuerto, así que compré uno.

Todos guardaron silencio ante aquella declaración. Taek dejó de comer para mirar a su hija, ella abría y cerraba la boca estupefacta.

─¿Para mí? ─cuestionó ella y él asintió.

─Para los dos, en realidad…─aclaró─ entre mis competencias y tus viajes, terminamos muy agotados, así que compré uno para ambos. No es para que vivamos los dos ahí, no es el momento todavía, pero si…─Deok-sun dio un resoplido de fastidio.

─¿Estás haciendo esto para fastidiarme? Te he dicho un montón de veces que no gastes tu dinero de esta forma, y ahora haces esto. ─Taek dejó de revolver la comida de su pocillo─ ¿Cuánto?

─Será bueno para los dos…─Taek miró hacia abajo nervioso.

─¿Cuánto? ─su hija repitió la pregunta. Todos guardaban silencio, nunca habían presenciado una discusión entre ellos. Y la verdad nunca pensó que fueran de los que discutían. Ella se sintió tan avergonzada y pidió disculpas silenciosas a los padres de Taek.

─¿Sabes? El vendedor me dijo que estaba a buen precio y …─

─¡Te pregunté que cuánto! ─interrumpió ella de un grito. Taek dio un salto asustado y la miró.

─400 millones…─susurró.

Deok-sun miró su plato de comida en silencio, se pasó una mano por la frente masajeándola. Soltó un suspiró y lo miró.

─Te he dicho que cuides tu dinero…─ella sabía porque lo decía, era porque ellos siempre pasaron necesidades. Ella no estaba acostumbrada a despilfarrar dinero, ninguno de sus hijos lo estaba, siempre lo habían cuidado con mesura y ahora no estaban acostumbrados a ello. ─No tienes porqué hacer gastos innecesarios, Taek…─

─¿De qué me sirve tener tanto dinero si no puedo gastarlo en la mujer que amo? ─todas las mujeres presenten ahogaron un suspiro─ Deok-sun, si quieres algo, yo te lo daré. Aparte este departamento nos servirá en el futuro ─para cuando se casaran.

Notó que su hija dejó de reclamar en el momento en que dijo eso, ella volvió a suspirar y lo miró como siempre lo hacía: con la mirada resplandeciente y una amplia sonrisa. Taek sonrió igual que ella y empezó a contarle como era el departamento y que tenían que ir a verlo en la semana.

Ella sabía porque no podía estar tranquila con Taek como nuero, y era porque iba a alejar a su pequeña hija de sus brazos en cualquier minuto y que ella lo seguiría sin chistar. Era el hombre que la iba a consentir toda la vida y que la convertiría en una mujer.

Ya no sería, nunca más, su pequeña niña.


Sun Young notó un cambio después.

Ella se tomó bastante bien la relación entre Taek y Deok-sun, sabía que ella iba a cuidarlo como correspondía, y es que aún no podía evitar verlo como aquel pequeño niño escuálido que llegó al vecindario. ¡Por supuesto que le preocupaba con quien iba a quedarse! Había tantas modelos y actrices que habían declarado en los medios que Taek era su tipo ideal y que les gustaría salir con él, que eso no la dejaba tranquila: lo querían porque era un jugador famoso de Baduk. Pero sabía que para Deok-sun era solo Taekki, no el Maestro Choi.

Aún así, pese a que fuese la que mejor se lo tomó después de su esposo, la relación de ellos no se veía como si hubiese cambiado, al contrario de su hijo y su esposa, que habían mostrado realmente como eran entre ellos dos. Pero Taek y Deok-sun eran como siempre, ella cuidándolo y haciendo que coma, él sonriendo silenciosamente, no veía ningún cambio hasta ese día.

Los medios de comunicación se volvieron locos cuando supieron que el gran Maestro Choi estaba saliendo con alguien. Muchos quisieron cubrir la noticia: ¿Quién era ella? ¿Era una modelo? ¿Era una actriz? ¿Era de la misma asociación de Baduk? -Como si aquello fuese posible- ¿Quién era la joven que había desplazado hasta a las famosas más hermosas que mostraron interés en el Maestro?

Ahí en plena portada estaba Taek y Deok-sun, se notaba que fue tomada a escondidas, Taek tenía con una mano agarrada de la cintura a Deok-sun, muy cerca de él y su otra mano en su rostro y ambos se miraban con tanto amor, que encontraba hasta ilógico que no se hubiesen dado cuenta.

Después de ver aquella foto donde hablaban de como la amiga de infancia pasó a ser su novia, notó que ellos siempre se miraban así, con un amor tan notorio, ella había visto esa mirada antes, era la misma mirada con la que su esposo la miraba cuando estaban solos, como si fuese un tesoro que quisiera añorar por siempre.

─Oh, ya la viste. ─su esposo entró a la casa con una copia del periódico donde se veía a la pareja en aquella portada.

─¿Cómo fue que no nos dimos cuenta? ─Gil Dong miró la portada, Taek ya no era un niño, era un hombre enamorado.

─Ya no son los niños que se toman de la mano…─aquella tierna imagen de ambos durmiendo de la mano iba a quedar como un lindo recuerdo, de aquello que pensaron como una linda hermandad.

Sun Young asintió.

Hace poco Taek había comprado el departamento cercano al aeropuerto, ya no pasaban tanto tiempo como antes en el barrio, era entendible que se vieran donde podría ser más cercano para ambos, en un espacio íntimo y solo para ellos. Cuando fueron a conocer el apartamento, notó que era demasiado grande solo para dos personas, ambos habían elegido la decoración y los muebles, era demasiado acogedor, el pasillo que daba hacía los amplios dormitorios daban a la imaginación a pequeños niños corriendo. ¿Cuándo se iban a casar e irse oficialmente de la casa? Desde que se fue Sun Woo, ambas casas que habían unido eran demasiado grandes para ellos, y ahora lo sería mucho más.

─Quizás en un futuro compremos un departamento también, este lugar va a ser demasiado grande para nosotros.

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Deok-sun estaba en la casa, ambos habían ido a visitar a sus padres después de estar tanto tiempo sin ir, y seguramente, tanto Bo Ra como Sun Woo les deben haber dicho algo, quizás en como la mamá de Bo Ra lloraba al pensar en que en cualquier minuto pedirían la mano de su pequeña hija o en como Gil Dong miraba con añoranza aquel álbum donde tenía los innumerables recortes del periódico donde salía Taek.

Ella se había ofrecido para empezar a hacer el almuerzo, así que con su esposo salieron a comprar más mercadería, cuando volvieron, ninguno de los dos notó que ellos ya estaban en la entrada de la casa. En la cocina, Deok-sun cortaba las verduras y Taek, la abrazaba por detrás de la cintura, tenía su rostro apoyado en su cuello y ella sonreía.

─Deok-sun, un día de estos te voy a proponer matrimonio, para que sepas…─ella soltó una risa encantadora.

─Oye, no tienes que decírmelo, ¿ahora como va a ser sorpresa?

─Estoy tan enamorado de ti, no me digas que quería que fuera sorpresa, es algo que todos saben que viene…─ella dejó de cortar las verduras y se giró para mirarlo frente a frente, él nunca soltó su cintura.

─¿Estás seguro de que te diré que sí? ─el asintió sonriendo─ ¿Por qué estás tan seguro?

─Eres mía Deok-sun, desde niños, siempre fuiste mía y siempre lo serás. Nos casaremos y formaremos una familia feliz…─ella lo abrazó riendo y él la acompañó en esa risa.

Sun Young miró a su esposo quién miraba emocionado aquella tierna escena.

─Taek va a ser un buen esposo.


Para Dong Il las cosas fueron distintas.

Era padre de dos hermosas hijas, Bo Ra era su amada hija mayor, siempre tan independiente, inteligente y autoritaria, sabía que la vida iba a ser fácil para ella y que era poco probable que sufriera. Pero Deok-sun, ella era su pequeña bolita de energía, era amorosa, cariñosa, nunca le daba vergüenza demostrar que lo amaba, demasiado ingenua en ciertos aspectos quizás, le había costado llegar a tener la profesión que tenía, sabía que ella se había esforzado más que Bo Ra, porque no tenía esa inteligencia innata, tuvo que esforzarse para tenerla, quizás por eso no podía evitar ser más sobreprotector con ella, aunque no le creyeran, ya que siempre le habían sacado en cara que No Eul era su favorito, y lo era en cierto aspecto: llegó para ser su compañero en una casa solo de mujeres.

Pero con Deok-sun era distinto.

No podía evitar tratarlas diferentes, porque así lo eran. No le dio miedo entregar a su hija mayor a Sun Woo, aún no podía entender como ambos se habían convertido en una pareja, que habían salido hace años y que ahora estaban casados: no había una pareja más diferente que ellos dos juntos. Aún así sabía que Sun Woo era un buen joven, era atento con su madre y con la pequeña Jin Joo antes de que Gil Dong asumiera como padre de familia, y había notado como era con su hermosa hija mayor, iba a ser un buen esposo, y quizás en un futuro más cercano sería un buen padre.

Las cosas eran diferentes con Choi Taek. Al igual que Sun Woo, lo conocía desde que era un pequeño niño escuálido, aquel niño que sin querer introdujo en el mundo del Baduk, era asquerosamente inteligente, silencioso y educado, nunca estuvo metido en pleitos y cuando los pillaban en una travesura, sabían que era por Deok-sun lo había arrastrado con ella.

Y ahora, después de tanto tiempo en que ambos habían crecido casi como hermanos, en el que se convirtió en un hombre digno para cualquier mujer, llegaba a arrebatársela de los brazos. Alguien que quería arrebatar de sus brazos a su pequeño sol, a su bolita de energía y amorosa.

¿Por qué le dolía tanto ver a su hija enamorada? ¿Por qué le dolía el pecho cuando veía en como ambos se miraban? ¿Era normal que sintiera celos cuando los escuchaba reírse a carcajadas y en como ella le demostraba amor? La pena lo invadía cuando veía en como su hija corría a recibirlo cuando él llegaba de una competencia en el extranjero, ¿Cuándo dejó que correr hacia los brazos de su amado padre para ir a los de otro hombre? ¿Cuándo su pequeño sol se convirtió en una mujer digna de casarse? No lo sabía, no se había dado cuenta en como el tiempo se escurría entre sus dedos.

Ahora estaba ahí, entre las sombras de la pequeña calle, viendo en como a su hija le regalaban un ramo de rosas, ambos irradiando una felicidad casi deslumbrante. Se dio la vuelta cuando vio que Taek iba a besar a su pequeña hija, no estaba listo para ver eso, le bastaba con saber que se abrazaban y se miraban como dos tontos enamorados.

Sabía que debía estar agradecido porque un joven como Choi Taek estuviera enamorado de su hija, era alguien que sabía que iba a cuidarla y tratarla siempre bien. Pero aún era demasiado pronto para él, hace poco entregó a su hija mayor a los brazos de otro hombre, ¿Por qué tenía que ser tan luego el momento en que alguien reclamara a su hija pequeña? ¿No podía acaso ser su pequeña niña por un tiempo más? ¿Por qué tan pronto tendría que ser una mujer?

Le quedaba poco tiempo, lo sabía. En cualquier momento Taek pediría su mano, porque él la miraba como si quisiera dedicarse toda su vida a ella.

Y él tendría que cederla.

Dong Il odiaba los cambios.


Para Gil Dong, Taek aún era el niño que no sabía atarse los zapatos.

Para Sun Young, Taek era el pequeño niño escuálido que perdió a su mamá tan joven.

Para Il Hwa, Deok-sun aún era la niña de las rodillas raspadas y la sonrisa contagiosa sin dientes frontales.

Y para Dong Il, Deok-sun siempre sería la niña que lo llenaba de besos.