Dragón Ball Z no me pertenece


Capitulo 3

*Los Briefs van al espacio*

La única ventaja proporcionada por aquella densa oscuridad fue la facilidad en que Bulma pudo encontrar el sueño. Así que, encostó la cabeza en la dura superficie y cerró los ojos, ni siquiera se percató cuando Morfeo reclamo por ella, su cuerpo demasiado cansado para protestar contra cualquier cosa.

Y el sueño pesado trajo consigo un sueño que, de tan vivido e intenso, pareció real.

Tan real al punto de hacerla olvidar del lugar dónde estaba.

Ahora, en lo mas profundo de sus fantasías, era posible sentir la textura del lienzo sedoso que rozaba en su piel, la suave textura del colchón sobre la cual se hallaba recostada, el delicioso calor solar que bañaban su cuerpo y el confort familiar de la manos de Vegeta, fuertes y callosas, los dedos en su piel, dejando una trilla de pequeños escalofríos por dónde pasaban.

Sintiendo el corazón acelerado, Bulma suspiro profundo.

—Necesitas enfocarte mujer. Necesitas prestar atención.

Ella oyó la voz del guerrero y viró la cabeza un mínimo de lado.

Abrió los ojos con un leve parpadear y sonrió al ver el rostro moreno del guerrero.

—Quédate quieto Vegeta —murmuró enterrando el rostro en su escultural pecho —Estoy muy cansada… durmamos un poco más, de acuerdo?

—No — El respondió casi con rigidez —Esto no es real, Bulma, nada aquí es real, estamos soñando.

—Un sueño? — Murmuró ella, y entonces palmeo los músculos abdominales de su amante— Entonces es un sueño muy bueno — sonrío traviesamente y beso el cuello de Vegeta, cuándo lo escucho gemir bajito, su sonrisa se alargó un poco más. — Tu también lo crees verdad?, te esta gustando…

—Bulma — el hablo un poco más fuerte, el nombre de ella sonó como una orden.

De repente el saiyajin la tomó por los hombros, y en movimiento rápido y preciso, la acostó de espaldas a la cama, el cuerpo de él posicionado encima.

—Bulma — habló de nuevo, y a pesar de la extraña sensación de estar envuelta en una neblina confusa, que dejaba su cuerpo letárgico, y los pensamientos alborotados, la científica fue capaz de percibir la seriedad estampada en el rostro de Vegeta.

—Vegeta, que esta sucediendo?

—Creo que no te acuerdas, pero es la primera vez que tenemos este sueño.

—No lo es? —Bulma susurro la pregunta, confusa. Vegeta sacudió la cabeza de lado a lado. —No me acuerdo, mi cabeza se siente extraña… pesada.

—Lo sé, Bulma —el respondió con aquella misma voz, seria y cavernosa —Raditz dijo que estamos compartiendo sueños. Si eso es verdad, necesito que prestes mucha atención en mí.

—Compartiendo sueños? que significa eso? no lo entiendo —gimió, sintiendo que su cabeza comenzaba a doler y la falta de visión por un instante.

—Tampoco lo entiendo— confeso el muchacho — Pero eso no importa ahora. Yo necesito que te concentres, y que confíes en mí.

Bulma movió la cabeza como diciendo que si.

—Yo confío

La respuesta brindada por ella, fue causante de una sonrisa sincera que se marcó en los finos labios del moreno.

—Bien, ahora, Bulma, necesito que me digas todo lo que sabes.

—Sobre que?

Tu localización —aclaró Vegeta. — Yo y Raditz estamos buscándote por días. Sabes para dónde Freezer te llevó? recuerdas algo?

Cerró sus ojos para poder concentrarse mejor, intento acordarse de lo que había pasado, pero… por algún motivo, no conseguía pensar bien.

Antes de hablar, respiro profundamente.

—Él me llevo hasta una nave, creo— su respiración empezó a ser más errática y frunció la ceja, concentrándose más y obligándose a recordar de todo. Tenia que recordar.— pero no era Freezer… había alguien conmigo en la nave, pero no era Freezer. El amarró mis muñecas y mis tobillos.

—Quién estaba contigo? Zarbon, Dodoria?

—Si, Zarbon, era Zarbon.

Un espasmo violento recorrió el cuerpo musculoso del guerrero, tensándolo, y Bulma se estremeció al ver los ojos negros del él chispeando de odio.

—Él te lastimó? —pregunto Vegeta entre dientes. — El te puso la mano encima?

—No, no — esa respuesta suavizo la expresión en el rostro del muchacho — El me arrestó, solo eso, y me hizo dormir también, cuando desperté… yo estaba… yo estaba… Vegeta! estoy en una prisión!

—Fue todo lo que logró decir, porque, de repente despertó, el rostro de Vegeta desapareció, en su lugar surgió uno que era tan horrible y grotesco que de solo verlo, la científica gritó, pavorida.

—Mira quien despertó! — el monstruo desbrozado sobre Bulma habló con desdén.

Era la criatura vede y pegajosa de antes, con el rostro anaranjado cubierto de verrugas, ojos demasiado grandes, y los dientes los traía podridos.

—La famosa terráquea! — continuo la criatura, "zombi"— Tuviste buenos sueños, queridita?

Divirtiéndose con el miedo de Bulma, que estaba prácticamente pegada a la pared de la celda, haciendo todo lo posible para alejarse de la criatura, el verdugo graznó y se aproximó todavía más a la humana de cabellos azules.

Amedrentada, Bulma se encogió toda y cerró los ojos, gimiendo como animalito herido.

—Hey! bicho feo!— el otro prisionero habló, de repente, llamando la atención del monstruo y haciéndolo alejarse de la científica— Yo estoy con hambre, será que podrías dejar de atormentar a la pobre muchacha y entregarme algo de comida?

Carraspeó los dientes.

—Cierra la boca maldito esclavo — graznó, tomo las bandejas que trajo y lo arrojo a los pies del prisionero, esparramando un poco de agua sucia por el piso, y bufando salió de la celda, empujando las rejas oxidadas con fuerza y asegurándola desde fuera. — No sé por qué el maestro Freezer mantiene dos esclavos inútiles aquí… hn! sólo para darme trabajo.

Subió la sinuosa escalera en forma de espiral refunfuñando, y apenas cuando y no era posible escuchar la voz sibilante del monstruo, que Bulma se permitió abrir los ojos y des encostarse de la pared.

—Ufa!— ella exclamó, posando la mano temblorosa sobre el corazón palpitante.— Que bueno que ya se fue, muchas gracias por ayudarme con… aquella cosa, creo!— dijo nerviosamente, lanzando una mirada agradecida al prisionero misterioso.

El extraño, que estaba sentado del otro lado de la celda, devorando el contenido de la bandeja como un verdadero hambriento, no irguió el rostro para responderle, apenas murmuró algo cómo "no fue nada" y agitó una mano en el aire.

Y fue allí donde Bulma se dio cuenta que la celda ya no estaba en penumbras, dos torchas de pared en el otro lado de la celda iluminaban débilmente el ambiente, pero aquella luz trémula era mas que suficiente para que la muchacha lograra ver algo.

Finalmente, había luz allí.

Y, al fin, ella podría darle una buena ojeada al otro prisionero.

Decidida y muy curiosa, poso una mano en la pared, apoyándose al ponerse de pie, y dio algunos pasos vacilantes en la dirección del sujeto, que, de tan concentrado en los alimentos, no percibió la sutil presencia de Bulma.

El rostro de él estaba escondido por un pesado y grande capucha amarronado, que dejaba a la vista apenas una larga y bastante sucia barba grisáceo, una capa del mismo tono que la capucha — y tan larga cómo — cubría casi enteramente su cuerpo desnutrido, dejando expuestos apenas las manos arrugadas y heridas, y los pies cubiertos de suciedad y sangre seca.

Manos y pies humanos, muy humanos.

Bulma soltó una exclamación de sorpresa, y el sujeto irguió un poco el rostro, dejando la comida de lado.

—Qué estas mirando? — indagó él medio rígido, medio enojado y Bulma se estremeció un poco.

—Discúlpeme — dijo, todavía no despegaba la vista y permaneció en el lugar que estaba, encarando al sujeto.

Despacio, el alejó la bandeja de comida y, a pesar de que la mayor parte de su rostro permanecía escondida en las sombras de la capucha, Bulma de alguna manera tuvo la certeza de que él la estaba mirando, y en un instante el sujeto desvió la miraba, irguió la mano con cierta dificultad y apunto a algo que estaba próximo a Bulma.

—Vas a comer?— inquirió el viejo, y Bulma, siguiendo su mirada, noto que apuntaba a otra bandeja de comida. —Si no vas a comer, yo lo quiero, estoy con mucha hambre.

—Oh!— ella movió la cabeza, tomo la bandeja y la llevo hasta su compañero.

En el camino, dio una buena ojeada en el contenido y sintió que el estomago se le retorcía, debió haber traspasado el asco que sintió por aquella comida pegajosa e inmunda, porque luego oyó una risa rápida.

—El olor es desagradable y el sabor logra ser todavía peor, pero, cuando se tiene hambre muchacha, nada más importa.

Bulma no dijo nada, apenas se agachó al lado del sujeto y la pasó el tablero de metal. Escuchó un barullo extraño cuando las manos del hombre se cerraron contra la lateral de la bandeja y estrechó los ojos, a pesar de la débil iluminación, vio que había algo preso en los pulsos de él, algo similar a un brazalete.

No.

No era un brazalete.

Eran esposas, esposas eléctricas que lo mantenían preso a la pared.

Esposas eléctricas que ella ya había visto antes.

—Debiste haber sido muy fuerte, un guerrero tal vez— susurro, y el hombre a su lado se alejó lo todo lo posible que la limitada movilidad le permitía.

—Que haz dicho?

—Esas corrientes en tus pulsos—explico Bulma—Son represores de Ki.

—Como sabes de eso? —Pregunto él, sorprendido, y la científica intento aproximarse un poco más al sujeto.

—Yo se de muchas cosas, mi Padre fue el jefe del departamento de desenvolvimiento tecnológico en la nave de Freezer por algunos años, cuando el ya no su pudo asumir el cargo, yo lo sustituí.

El prisionero pareció verdaderamente impresionado.

—Debes de ser una muchacha muy inteligente.

—La más inteligente—ella lo corrigió y se permitió una breve risita—Y la más bonita también.

—Imagino que también seas la más modesta—hablo el extraño, y Bulma vio la sombra de una sonrisa en los labios resecados y maltratados del hombre.

No supo explicar perfectamente, pero creyó que aquella sonrisa en las esquinas de los labios le era un tanto familiar.

—Probablemente—bromeó ella—Tengo muchas cualidades—después, en u tono más serio y casi reverente, indagó al prisionero—Puedo tocarlas?

EL no respondió al instante, pareció meditar acerca del pedido por algunos segundos, hasta qué, algo dudoso extendió los brazos en la dirección de Bulma.

Con mucha delicadeza, la joven tocó las gruesas esposas atadas a los pulsos de que aquel señor de aspecto humano, sus dedos finos deslizando por el metal frio.

—Me acuerdo de ellas—comentó en un breve silencio—Fue cuándo asumí la función de mi padre… a unos 7 años. Freezer me entregó una esposa represora de Ki que mi Padre inventó y luego yo me obligué a modificarla, dejarla mas fuerte, entonces desenvolví este modelo.

—Sabes cómo… desactivarlas? —pregunto el hombre, en un tono esperanzador, que ella sintió una opresión en el pecho al escucharlo.

Ella dijo no con la cabeza.

—Lo siento—dijo sincera, y pasó rápidamente la mano por el rostro cuando una lagrima descendió por su mejilla—Siento mucho, pero no pueda, esas cadenas son capaces de anular un ki de aproximadamente 100 millones, sólo pueden ser rotos por alguien que tenga energía superior al máximo de lo que soportan, y quien posee esa cantidad de poder es…

—Freezer.

—Si—ella secó otra lágrima—Y lo lamento mucho, mucho en verdad, es mi culpa…

—No te pongas así—pidió él, intentando animarla un poco—Esto no es tu culpa.

Bulma aspiro algunas veces y no soportando su creación, se alejó el prisionero y se sentó en el suelo, abrazando las rodillas contra el peco.

—Claro que lo es—murmuro, llena de culpa y remordimiento.

Pasaron trece de su veinticuatro años de vida presa dentro de los laboratorios de Freezer, desenvolviendo armas, reparando armaduras, descubriendo nuevas fuentes de energía, elaborando y mejorando naves espaciales, pero solo a veces era capaz de ver sus invenciones siendo utilizadas.

Por eso mismo, al ver las esposas que desenvolvió destruyendo el espíritu de aquel hombre—un hombre que en el pasado fue un guerreo poderoso, pero, ahora, esta reducido a nada—quedo extremadamente deprimida.

—Ya dije que no es tu culpa muchacha—reafirmo el extraño—Tu pareces der una buena chica, no tienes culpa por servir a Freezer.

—Yo nunca quise, nunca quise trabajar para un demonio como lo es él—ella confeso—El usó a mis Padres para extorsionarme, amenazó a mi familia… y por eso, él me tenia en la palma de su mano.

EL prisionero encapuchado meneó la cabeza, dándole la razón, cuando él habló, sonó comprensivo y muy triste, como si subiese exactamente el sufrimiento por lo que ella había pasado.

—Y siempre es más difícil cuando la vida de dos están en juego.

—Es verdad—Bulma concordó—Y yo era apenas una niña cuando la tierra fue atacada, criaturas gigantes destruían ciudades enteras en un minuto, alienígenas sanguinarios que mataban millones de personas… y sabes por qué? porque Freezer quería a mi Padre… no, quería la tecnología que de capsulas que había desenvuelto.

—Que son cápsulas?

—Una tecnología que revolucionó la vida en la tierra… y que también la llevo a la ruina y posterior destrucción, las cápsulas son pequeños dispositivos que caben hasta en la palma de la mano de un niño, pero que poseen una capacidad de almacenamiento ilimitado. Mi Padre sabia que llamaría mucha la atención cuando creo las cápsulas, pero lo que él no sabia es que llamaría la atención de un tirano alienígena—Bulma habló pausadamente, sus ojos azules nublados por la melancolía y la tristeza.

"Recuerdo como si fuese ayer… cuándo Freezer llegó y exigió que mi Padre sirviese a su imperio, Papá, en ese entonces se negó y dijo que prefería la muerte. Y ahí fue dónde Freezer me amenazó, así cómo amenazó a mi Madre… y fue así cómo papá acepto aquel trato con Freezer, él prometió que serviría al imperio hasta el final de sus días se nuestra familia permaneciese segura".

—Y fue así que te volviste esclava de Freezer— el extraño comento y Bulma asintió.

—Mi padre sello mi destino con ese acuerdo, y todos fuimos llevados hasta la nave principal del imperio, en esa época, yo era muy joven aún para entender el porqué de lo que mi padre hizo lo que hizo, sólo que, algunos años después, lo entendí todo.

"Yo no sé si fue el cansancio, si fue la tristeza, si fue la presión del trabajo, o si fueron las constantes amenazas de Freezer, sólo sé que, cierto día, papá quedo muy enfermo. Tan enfermo al punto de no lograr trabajar más, Freezer se lleno de rabia y amenazó con matarnos a todos… fue cuando dije que yo lo podría sustituir y asumir las investigaciones, eso en caso de que dejara a mi familia vivir, gracioso no? al final, acabe haciendo exactamente lo que mi padre hizo"

Cuándo ella terminó de hablar, un silencio pesado gobernó allí por un tiempo indeterminado, y el otro prisionero suspiró hondo.

—EL desespero nos hace tomar decisiones extrañas, Bulma.

Ella asintió, concordando con aquellas palabras, aun sin haber lanzado otro comentario, pasando unos minutos irguió el rostro y volvió a encarar al prisionero encapuchado.

—Puedo hacerte una pregunta?

EL hombre movió los hombros.

—Claro, que quieres saber?

— ¿Que fue lo que hiciste para que Freezer te tomara como prisionero, aquí en el fin del mundo? ¿Porque él no te recluto como a uno mas de sus guerreros? ¿que fue lo que hiciste para dejarlo tan furioso?.

—Esa es una buena pregunta, muy buena en verdad… aun sin ser la pregunta correcta.

EL comentario dejó a Bulma intrigada, con los ceños fruncidos y ojos estrechos, preguntó.

—Y cuál sería la pregunta correcta?.

EL rasco la barba sucia, rumiando como respuesta.

—Hagamos lo siguiente muchacha, si tu descubres y si la haces, prometo que te responderé.

—Parece justo—dijo ella, esbozando una débil sonrisa.

— ¿Y cuánto a ti? ¿Que fue lo que la joven más inteligente del universo, hizo para dejar al lagarto tan furioso? ¿Qué fue lo que hiciste Bulma?

Aquella pregunta hizo cambiar su sonrisa por una soñadora y un poco más bobalicona, sintiendo las mejillas enrojecer, la científica respondió sin chistar.

—Lo creerás extraño, tal vez hasta imposible, pero la única respuesta que parece tener sentido es… es que… yo… me enamoré.

— ¿Por Freezer?— el sujeto indagó con la voz repleta de horror, y Bulma soltó un grito estrangulado al escuchar aquello.

— ¿Qué? NO! Que horror! como puedes pensar algo así de mi? que asco!

El viejo hombre pareció desconcertado.

—Discúlpame por eso.

— ¿Enamorada de Freezer?—Bulma escupió en el suelo—El es un lagarto humanoide! por Kamisama que asco… apenas… guacala!... ahora tendré pesadillas por toda la eternidad.

—Hey! muchacha, ya dije que lo lamento— él se disculpó una vez más—Ya estas exagerando— rugió él—Y sinceramente, que historia extraña es esa? no imagino cómo alguien pueda enamorarse viviendo en la nave de Freezer, y por qué el lagarto te mandaría aquí por eso? era un tipo de amor prohibido o algo parecido?

Bulma no respondió de inmediato, al contrario, se acomodó mejor en el suelo y exhaló un soplo al aire.

Un soplo de aire medio enamorado, medio esperanzado y medio afligido.

—Creo que no, al final, si fue un amor prohibido—rio sin humor, perdida en divagues propios—Él era pura confusión, entiendes? desde el primer momento en que lo vi, supe que el no seria nada mas allá que confusión, era quisquilloso , irritante, temperamental, mandón… pero también el más valiente, leal, determinado y orgulloso, muy orgulloso.

—Temperamento fuerte y orgullo… una combinación muy peligrosa—el otro pregunto con una puntada de humor, Bulma abrió una enorme sonrisa.

—Muy peligrosa!—concordó—Creo que fue eso lo que me atrajo de él, por lo menos al comienzo, después, con el pasar del tiempo, fui descubriendo lo que había debajo de aquellas camadas de orgullo y vanidad… y encontré a alguien que sufrió mucho, pero nunca desistió. Vegeta… él… él perdió muchas cosas en esta vida, tal vez más que yo.

Bulma estaba demasiado absorta en sus propias reflexiones y recuerdos, y por eso mismo, no vio la reacción de otro prisionero cuando menciono el nombre "vegeta"; como un espasmo nervioso recorrió el cuerpo escuálido de él, cómo un choque violento, cómo sus ojos se agrandaron y parecieron brillar súbitamente, o como su rostro se ilumino de repente.

—Que dijiste?—pregunto el hombre, casi sin voz, y Bulma estando distraída y desatenta en sus divagues como para notarlo el tono de sorpresa—y al mismo tiempo asombrado—que transformo aquella voz ronca, apenas suspiró.

—Sabes lo gracioso de todo esto?—pregunto ella, asún sin pensar que su oyente le respondiese algo—Cuándo era pequeña, mi madre acostumbraba contarme historias sobre príncipes y princesas, por mucho tiempo llegue a creer que un dia yo conocería a uno de verdad, y sabes que paso? que si conocí a un príncipe—ella rio solita—Vegeta, el arrogante y todo-poderoso príncipe de todos los saiyans!


Holaaaa! lamento la demoraaaaaa...

Besos y saludos

Malú cambio y fuera XDXD

16/4/2017