El sonido rimbombante y violento de las consecutivas explosiones, despertó totalmente al príncipe de los saiyans.

Vegeta abrió los ojos con rapidez y torció la boca, soltando el aire que denotaba desespero, sus pulmones inflándose imposiblemente. Sus manos se apretaron en la lateral de la silla que se hallaba en la pequeña nave en dónde estaba, los dedos doliendo debido a la fuerza aplicada en el mueble duro y poco confortable.

— ¿Qué esta pasando?— preguntó, desorientado, y oyó una risa burlona mezclada al barullo ensordecedor de las bombas que, una a una, eran detonadas a la distancia.

—Alguna guerra civil, creo yo—respondió Raditz, el saiyajin de largos cabellos negros sentado a lado de vegeta. —Nada con que preocuparse, Vegeta. Estamos seguros aquí. Finalmente conseguí lograr hacer que funcione el modo de camuflaje de la nave. Tengo certeza de que no seremos vistos.

La respuesta ofrecida por él guerrero de nada sirvió para tranquilizar al príncipe.

— ¿Guerra civil? ¿Qué quieres decir con eso? ¿Y donde es que estamos? —Vegeta indagó, mirando desde la escotilla de la nave. A lo lejos, se podía ver le fuego, destrucción y centenas de cuerpos mutilados estirados en un terreno rocoso, llena de piedras enormes. — ¿Qué diablos esta sucediendo aquí, Raditz? la ultima cosa de la cuál me acuerdo era que estábamos siendo perseguidos por la nave Ginyu.

—Bien—Raditz rascó su cabellera negra. —Lo estábamos… pero conseguí despistarlos cuando entre en la atmosfera de este planeta. Dimos con la mala suerte de parar en medio de un campo de batalla, en tanto, dudo de que alguien fuera capaz de vernos. Conseguí posar la nave en un lugar bien escondido y… esta civilización parece ser muy primitiva; las personas de aquí aún usan pólvora! Dudo de que tengan radares capaces de localizarnos, sin contar que, ahora, que el camuflaje está funcionando relativamente bien. Ah, y antes de olvidarme, creo que querrás echar un vistazo a tu cabeza, fue un golpe muy feo.

—¿Golpe? ¿Mi cabeza?

Raditz largo una sonrisa simpática, y apuntó la frente de Vegeta, él príncipe tocó la polvorienta piel, y sus ojos negros se agrandaron ante la vista de sus dedos manchados de sangre.

— ¿Cómo me golpee?

—Cómo dije, la única manera de lograr despistar a los del Ginyu fue entrando en la atmosfera de este planeta y… puedo decir que fue una entrada muy agitada.

Perdimos dos motores auxiliares, la nave sufrió turbulencias y tu soporte de protección individual tuvo una falla, por lo que, fuiste lanzado hasta el panel superior, golpeaste la cabeza y quedaste inconsciente al instante. — Vegeta lanzó un grito feroz al guerrero, y Raditz largó una mueca de indignación— No me mires así, que no es mi culpa, esta lata vieja no posee amortiguadores inerciales decentes, además, deberías estar contento, estamos seguros, Vegeta, Ginyu desapareció de nuestro radar.

El príncipe cruzó los brazos frente al pecho y bufó.

— ¿Por cuanto tiempo quede inconsciente?

— Un buen tiempo, tres horas, creo. Tal vez un poco más.

— ¿Todo eso? Mierda.

—Calma jefe. Una siesta esta bien de vez en cuanto. —Raditz dijo en un tono juguetón. Después bostezó y rasco los ojos enrojecidos por el cansancio. Vegeta no tardó en notarlo.

Cansado y herido, pues tenía una atadura ensangrentada vendada en el brazo izquierdo y varios arañones en el rostro moreno. Vegeta no estaba mucho mejor que su amigo, ya que, tenia algunas heridas en su costado, una costilla fracturada, y ahora, un corte en la frente.

El príncipe inspiro profundo, cerró los ojos y dejo arrastrarse por las recientes y horribles recuerdos.

Todo comenzó cuándo Freezer descubrió sobre la existencia de la cámara de gravedad. O mejor dicho, cuando Nappa los traicionó, revelando a Freezer todo lo que sabía sobre el proyecto secreto en la cual Bulma estaba trabajando. Un proyecto que tenia cómo objetivo dejar a Vegeta más fuerte que nunca.

Fuerte al punto de conseguir alguna oportunidad contra Freezer

Después de aquello, todo fue de mal a peor.

Uno de los sirvientes de Freezer, el general Zarbon —un humanoide de cuerpo musculoso, de piel azulada, cabellos enverdados y dueño de la voz mas chirriante que Vegeta ya tuvo el des-placer de escuchar —y el comandante Dodoria — una criatura obesa y mugrienta, de piel rosácea y áspera—lanzaron a Bulma dentro de una nave y desaparecieron con la científica terráquea.

Eso fue a tres días.

Y, durante tres días, Vegeta y Raditz enfrentaron decenas de sirvientes del tiránico lagarto, robaron una nave del imperio y estaban, ahora, huyendo del terrible escuadrón Ginyu, un equipo de mercenarios que actuaban al mando de Freezer, estaba compuesto por cinco alienígenas de variadas especies, que tenían en común la sed por la sangre y la crueldad ilimitada.

—Deberías dormir— habló el príncipe después de un largo suspiro —Estas cansado Raditz, duerme un poco, yo quedare de vigía.

—Yo estoy bien jefe.

—Nada de estoy bien, estas exhausto y herido, descansa un poco.

Raditz esbozo una diminuta sonrisa.

—Ah, Vegeta! ¿Estas preocupado por mi? Que ternura!.

—No seas ridículo! —El príncipe de los saiyans rugió y sintió la sangre acumular en su rostro moreno. —si algo llega a suceder, tu serás inútil en la condición en la que te encuentras, no quiero salir perjudicado por tus necedades.

—Claro, claro— el otro sonrió—de todas maneras, no puedo dormir ahora, ¿recuerdas que dije que perdimos uno de los motores auxiliares? —murmuró y apuntó para el panel, que exhibía una serie de informaciones y esquemas del modelo de la nave. —Debo buscar la manera de arreglarlo rápido, caso contrario, no saldremos de aquí tan pronto —gruñó un poco en cuanto digitaba algunos comandos en el teclado, para luego volver a gruñir —Lo que realmente necesitamos es de una nueva nave, y no esta lata vieja.

— ¿Una nueva nave? —Vegeta rascó la barbilla, con sus ojos intensos—Tal vez podemos encontrar alguna.

Aquello dejó al guerrero curioso.

— ¿Que tiene en mente Príncipe? —Raditz indagó, pasando las manos por su larga cabellera.

— ¿Cuán distante estamos de la prisión mas cercana?

— ¿Prisión? Estas loco! ¿Qué haremos en una prisión? no estarás pensando en entregarte o ¿si?

Vegeta puso los ojos en blanco.

—No seas idiota! Claro que no me voy a entregar, si freezer quiere atraparme, tendrá que sudar mucho—respondió, entrelazando los dedos bajo la barbilla —Bulma se encuentra en una prisión—habló de repente, y Raditz agrandó los ojos.

— ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? —Vegeta no dijo nada, el saiyajin prosiguió — ¿volviste a soñar con ella?

—Si—hizo una pausa para respirar y exhalar muy lento—No sé porque sucede esto o de dónde vienen estos sueños, sólo sé que puedo hablar con ella a través de la misma, hablo enserio.

—Creo en ti—afirmo Raditz muy serio—Yo también tengo algunas dudas acerca de este fenómeno, pero una cosa te digo: eso de compartir los sueños… es real, Vegeta. Yo sé de eso, por que ya lo vi.

Vegeta frunció el ceño.

— ¿Cuándo?

—Hace tiempo, creo que tenía siete, ocho años, no recuerdo. Mi madre fue reclutada para trabajar en uno de los satélites artificiales de Vegetasei, la misión no debía durar más que algunos días, en tanto, algo salió mal y el satélite quedo sin comunicación con el planeta por casi una semana. Fue en esa época que mi padre descubrió que podía conversar con mi madre cada vez que dormía, ellos se encontraban en sueños.

EL príncipe de los saiyans rascó la barbilla intrigado por el relato de Raditz.

— ¿Crees que sea provocado por la distancia?

—No sé, cuando mamá regresó, el fenómeno persistió un bue tiempo, pero, después de algunos meses, todo regresó a la normalidad, recuerdo que mi padre dijo que me explicaría sobre aquello cuando yo fuese más viejo, pero…

—Pero Bardock no predijo que Freezer atacaría Vegetasei—completo la frase, y Raditz concordó, su rostro contraído por la seriedad y rabia.

—Mi padre siempre tuvo muchas visiones, pero jamás predijo la llegada de Freezer.

Quedaron en silencio, entonces, los dos guerreros perdidos en sus propios pensamientos, divagues, preocupaciones, y encima de todo, la tristeza, presos en el pasado, con memorias de terror de lo que pasó años atrás.

Dieciséis años, cuando Vegeta aun no cumplía los diez años de edad, y Raditz no pasaba de ser un jovencito con doce años de vida.

Dieciséis años, cuando Freezer llegó, asesinando al Rey y Reina de Vegetasei, capturando y esclavizando al príncipe y dos soldados que estaban en la nave de fuga del heredero al trono, y, transformando a Vegetasei en polvo cósmico.

Pasados algunos minutos, Raditz decidió romper el silencio, cundo hablo, su vos se escuchó tensa, cavernosa y pausada.

— ¿La señorita Bulma dijo que estaba en una prisión?

Vegeta asintió con un movimiento de cabeza.

—Exactamente—confirmo el joven, sus puños cerrados a los lados del cuerpo—Ella sonaba tan débil que la ultima vez, pero, esta vez, consiguió pasarme una información útil, dijo que Zarbon la arrojo en una nave y la llevo en una prisión, y eso es otra cosa que no entiendo, Raditz, estuve lo bastante lucido para entender lo que estaba sucediendo. Bulma, por otro lado, parecía soñolienta y distante, para una mujer que siempre tuvo la mente afilada, su comportamiento me resulto extraño.

—Tal vez eso no sea algo común a su fisiología, al final, Bulma no es una saiyajin, ella es terráquea… una raza más débil que la nuestra.

El príncipe consideró las palabras de su amigo, con expresión pensativa y analítica.

—Tal vez estés en lo correcto, no había pensado de esa forma.

—Hay muchas cosas que aún no entendemos jefe, pero podemos usar las que si a nuestro favor, y lo que sabemos —Raditz murmuró con los ojos en el panel en cuanto digitaba rápidamente —que nuestra amiga terráquea esta siendo mantenida en una prisión.

Dicho eso, apretó una tecla y una imagen del mapa del imperio saiyajin saltó a la vista, en la gran pantalla de la nave.

—Este puntito—el saiyajin dijo un poco más alto y señalo un punto amarillo localizado el tercero cuadrante del mapa —representa nuestra localización, estamos aquí Vegeta —el príncipe balanceo la cabeza mostrando que esta atento —estos otros puntos en rojo son todas las prisiones que Freezer comanda.

—Son los planetas con designación KX.

—Exactamente, son veintiséis en total… y el más próximo de nuestra localización es ésta— Raditz colocó el dedo indicador sobre un punto rojo que, en él mapa quedaba a centímetros de distancia de la actual localización de los dos saiyajines—KX-11 son nueve horas e viaje hasta allí.

— ¿Un largo viaje? ¿Tenemos suficiente combustible para eso? —Pregunto Vegeta, su cuerpo musculoso tenso por la aprehensión.

—Claro, sin problemas— el guerrero confirmó— podemos ir hasta allá… eso si logro reparar el motor, puedo invadir el computador central e intentar descubrir si existe alguna información sobre la señorita Bulma en el sistema, y, si ella realmente esta siendo cautica en una prisión, con certeza encontraremos la ficha de ella en los archivos.

—Podemos aprovechar y robar una nave nueva, tal vez hasta algunos medicamentos y mantenimiento, las cuales vamos a necesitar.

Raditz dijo que si con la cabeza.

—Podemos, pero, Vegeta tu sabes que ese es un plan muy arriesgado ¿No? cuando digo "muy" quiero decir que es insanamente arriesgado, y sabes que, a pesar de los riesgos, jamás te daría la espalda ¿verdad? si el plano es invadir una de las prisiones de Freezer, entonces lo haremos! basta con dar una orden mi príncipe, que yo hare lo que sea necesario. —hizo una pausa, respirando profundamente—Y lo que quiero saber es… ¿aquella terráquea vale todo ese riesgo?

Vegeta clavó los ojos en aquel punto rojo del mapa, el punto que representaba el KX-11

—Yo le prometí a ella que la encontraría Raditz, y esa es una promesa que no puedo romper.