Un trago de locura.
.
Capítulo 2
.
Discleimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling y supongo que de alguna multinacional con mucho dinero. Este fic esta escrito solo con la intención de entretener y contiene personajes originales y bastante OC, por supuesto trato de ser fiel al canon pero recuerden que este fic contendrá Ron/Hermione y Draco/ Ginny -si, lo sé es una extraña convivencia de emparejamientos- por lo que el epilogo no sera tomado en cuanta y como su nombre lo dice contendrá mucha, mucha locura.
Viernes 7 de Febrero 9:15 pm.
Su madre paseaba por la habitación con una felicidad y ligereza que no le había visto desde hace demasiado tiempo, finas telas y sonrisas fueron parte cotidiana de su infancia pero se habían difuminado poco a poco hasta desaparecer, túnicas negras y lamentos eran sus últimos recuerdos y ahora todo cambiaba lentamente para bien; Narcissa miraba una camisa de seda gris con ojo critico y luego se dirigió hasta una cómoda llena de gemelos y los estudio concienzudamente para decidir cual era la mejor combinación.
-¡Si estos!, creo que resaltara, te veras perfecto- dijo finalmente ella con emoción, eligiendo unos entre la multitud de brillantes joyas.
-Cariño, ¿esta todo listo?- pregunto su padre entrando en la habitación con el particular sonido de su andar tripartito. Después de la guerra el bastón ya no era mas una ostentación sino un apoyo, no físico claro que no, aun así Draco estaba seguro que su padre no iría a ningún lado sin el y no solo por que su nueva varita estaba dentro, otra vez dentro, segura adentro; en fin ni su padre podría explicarlo así que él no lo intentaría.
-Lo está, ya he hecho las confirmaciones con Aura- respondió su madre tranquila, olvidando por un instante las corbatas en sus manos, conecto la mirada con su padre y una sonrisa floreció en su rostro- estoy segura que los Greengrass no pueden creer su buena suerte.
-Eso no lo crees ni tú- se quejo su padre con una sonrisa ligeramente amarga, pero mucho más compleja; sus padres comenzaron uno de esos momentos en que se comunicaban sin palabras y hacían como que él no existía. Maravilloso. No, en serio maravilloso cualquier cosa era mejor que los días de dolor y silencio,cuando su padre se encerraba en el estudio y estaba molesto siempre, mientras que su madre remodelaba la mansión piedra por piedra y tabla por tabla esperando que unas cortinas más bonitas y más costosas lo arreglarían todo; cuando las lechuzas regresaban la correspondencia sin abrir y la que llegaba eran amenazas, aulladores, insultos y una que otra carta explosiva.
-Yo lo creo firmemente,- respondió Narcissa segura- nos necesitan tanto como nosotros a ellos- aseguro con una sonrisa demasiado slytherin - y Astoria es una chica totalmente adorable ¿verdad Draco?- agregó con tono inocente tratando de matizar la malicia de su afirmación anterior.
Ya, ahí esta ¿cómo podría decirles que no? ¿cómo podría decirles que quería mandar el plan al carajo?
Cuando todo esto comenzó y solo fueron reuniones frívolas y presuntuosos bailes Draco podía manejarlo, las sonrisas falsas y la salameria eran juegos para él y cuando eso no fue suficiente uso su afilada lengua y los encantos que la guerra casi le había hecho olvidar que tenía. Incluso cuando el asunto evoluciono rápidamente a cenas y tés en la mansión con algunos paseos ocasionales en el jardín el rubio lo tomo bien y hasta llego a divertirse y tomar ventaja de algunos ambiciosos y oportunistas invitados. Pero ahora que las cosas habían llegado al punto de mencionar las palabras "compromiso", "anillo", "boda" o aun peor " contrato prematrimonial" Draco solo quería salir corriendo.
Pero no podía, ¿cómo podría hacerle eso a su familia? ¿cómo cuando el mismo había planteado antes el asunto?... ¿pero que otra cosa podría haber hecho? Si sus padres lo necesitaban él lo haría, él haría cualquier cosa por ellos, como ellos lo habían hecho por él. Estar juntos era su fuerza y lo único que siempre quedaba. Los Malfoy podían haber caído pero jamas serian rotos. Después de la guerra todo fue difícil, extremadamente difícil. Pero aun estaban juntos. Lo habían abandonado todo pretensión, orgullo y ambiciones, por la familia, y esa fue la decisión correcta. Pero ¿cuál era la decisión correcta ahora?
Al principio la elección fue evidente, el espectáculo de un compromiso fue el cebo perfecto para atraer todo tipo de atención y la piedra angular de la recuperación de su familia, el tema que lleno de animo a su madre e hizo que su padre volviera a trazar planes, relaciones y conspiraciones en su cabeza que le hacían soltar sonrisas satisfechas; lo que hizo que las lechuzas trajeran una vez mas más invitaciones que aulladores, y que El profeta volviera a imprimir el nombre Malfoy en la sección de sociales y con el mínimo de desdén. Los juicios les habían exonerado y la caridad y las donaciones ablandaron el rencor y la desconfianza de la sociedad mágica. Pero los "heroicos" actos de Narcissa, el vago apoyo de Potter y el exagerado despilfarrro de su padre en la beneficencia no fueron suficientes, solo el tema del compromiso embeleso a la alta sociedad y despertó el morbo e interés de la comunidad mágica. Todo ambición y todo deseo, Draco creyó que podía manejarlo, después de la guerra Draco creía que podía manejar cualquier cosa, pero la verdad es que cayo muy hondo en su propio juego; sus padres estaban inmersos y satisfechos con los resultados y si el no gritaba "basta" esto no tendría fin. Pero si todo eran buenos resultados ¿por qué quería detenerlo? ¿por qué tirar los resultados de un plan perfecto de ejecución impecable? ¡Su plan!
-Dragón...-le saco de sus pensamientos su madre- si de verdad no crees que Astoria es adorable, recuerda lo cautivadora que es Dapne.
Oh si, eso, los resultados. Ni Daphne ni Astoria. Daphne era indiferente, misteriosa e indomable como un thestral y Astoria brillante, amable y encantadora como un unicornio; si su vida dependiera de ello tal vez elegiría a Astoria pero los dragones no se casan con unicornios, se los comen. Eso es lo único que veía, desastre, si continuaba con el asunto de un compromiso arreglado todo sería un desastre.
¿Pero por que? si los bailes, los tés, los paseos por el jardín y por supuesto los complots habían hecho su trabajo y Astoria y los Greengrass eran su perfecta carta del triunfo para volver a la luminosa cumbre de la sociedad mágica. Tonterías, solo tonterías, el único problema era él... que él era un idiota... ¿y que si Astoria no aceleraba su corazón?... tal vez con el tiempo aprendería a amarla.
Draco miro de nuevo a sus padres, Narcissa acomodaba con elegancia el conjunto perfecto que había elegido para él en su cama mientras intercambiaba miradas de aprobación con Lucius. Amor. Ya esta lo había jodido todo pero sus padres lo entenderían, ahora solo quedaba decírselos, por que si él no lo decía ellos no lo sabrían. Su madre lo miro expectante y el supo que era ahora o nunca, ahora o terminaría casado, solo con un hijo y encerrado en la mansión hasta el fin de sus días arrepintiéndose.
- ¡Lo siento! -las palabras por fin salieron de sus labios mientras su mirada gris se enfrentaba a la de sus padres ligeramente sorprendidos- sé que es una tontería pero no voy a casarme... no si no estoy enamorado- y ahí esta lo dijo ...lo más valiente y estúpido que ha hecho en su vida así que solo queda...desaparecer con un poof.
-Creí que nunca lo diría- hablo Narcissa mirando con nostalgia el bonito taje azul sobre la cama.
-Creí que esperaría para salir corriendo del altar- dijo Lucuis con un ligero toque de humor que solo su esposa pudo encontrar y compartir.
-¡Oh Lucius! nuestro Dragón no es tan dramático- replico ella sonriendo de buena gana, los últimos meses había sonreído mucho disfrutando el asunto del compromiso y ahora sus labios la habían traicionado de inmediato. Había sido un juego divertido.
-Y ¿de verdad preparaste esa cena con los Greengrass?- pregunto él con una desconfiada mirada de lado.
-Por supuesto- respondio Narcissa mientras su varita hacia una compleja floritura y las prendas en la cama volvían todas a sus cajones.
- Erebo y Aura van a quejarse hasta el día de su muerte- aseguro Lucius, pensando en las conexiones perdidas, pero pensando ya en la inmensidad de nuevas posibilidades.
- La verdad es que una pequeña parte de mi esperaba que funcionara, la pequeña Astoria de verdad miraba a Draco como algo más que un antiguo linaje y bóvedas rebosantes de oro- mientras decía eso conecto su mirada con la del reflejo de su esposo en el gran espejo de la habitación, ahí la comunicación fue más profunda pero frugal. De pronto las manos de la pareja se buscaron sin más preguntas y se dispusieron a salir.- ¡Kilas! té en el salón de las Hortensias, pronto...por favor- agrego al final sonando un poco fuera de lugar. Apegarse a las nuevas reglas era extraño.
Pero el elfo que apareció, tomo la orden con reverencia y desapareció más rápido que un parpadeo.
- Astoria parece la mejor opción, pero es "demasiado brillante", he escuchado rumores que de verdad no me gustan- comentó Lucius mientas sus pasos resonaban en los amplios pasillos, a pesar de la nueva alfombra no importaban los cambios y los hechizos, el eco no desaparecía.
-Nadie puede fingir esa mirada, cariño, lo sé- aseguró Narcissa tratando de sacar el asunto del eco, el vacío y las alfombras de su mente.
-No cuestiono lo que sienta la jovencita, cuestiono la honestidad de su familia, los rumores hablan de una maldición sobre su linaje, una de las viejas y de las malas- Lucius abrió la puerta con automática caballerosidad que continuo cuando preparo la silla para su esposa y de la que solo fue consiente cuando Narcissa se sentó con una sonrisa complacida.
El elfo apareció entonces y el patriarca Malfoy tomo asiento mientras la criatura les servia un inusual té nocturno. Reprimiendo sus ganas de apurar al sirviente y destrozar su nueva conducta y propósitos, se centro en el salón y su decoración floral que eran casi deslumbrantes, Narcissa hizo un trabajo magistral al cambiar los oscuros y formales salones en estancias brillantes y elegantes, los cambios eran descaradamente antagónicos a la antigua estética de la mansión pero en realidad no podía decir que le molestaran. El cambio era bienvenido, un salón invadido de hortensias era mejor que un salón invadido fantasmas y malos recuerdos, que solo le gritarían que eran consecuencia de sus malas decisiones. Si, era hora de cambiar.
-Entonces tal vez Draco acaba de hacernos un gran favor - dijo ella mientras se llevaba la taza de té a los labios y se detenía un momento para disfrutar del aroma.- Delicioso.
Lucius también probó el té.
- Cierto - dijo para referirse tanto a la decisión de su primogénito como para concordar con la descripción del té de Narcissa.- Gracias Kilas...ahora largo.
Bueno los cambios no son siempre fáciles.
Viernes 7 de Febrero 9:21 pm.
Había escuchado del bar entre las conversaciones de aurores veteranos, los rumores no eran de los buenos pero ¿a quien le importa? Eso es exactamente lo que necesitaba...un trago de locura.
Las ruedas de la maleta hacían un ruido lastimero mientras luchaban con el adoquin descuidado del callejón Knockturn, había pensado ya varias veces en abandonarla pero ahora la maleta era todo lo que tenía. Así que solo continuo su caminata mirando atentamente los letreros de los establecimientos, leyendo con atención toda clase de extraordinarias y peligrosas promesas. Hasta que dio con el lugar correcto y empujo la puerta con desesperada confianza, camino por el lugar seguido de su fiel maleta e ignorando las sorprendidas miradas y los extrañados susurros se sentó en la barra y pidió con decisión.
- Un trago de locura.
El barista, un viejo mago de aspecto digno, lo miro de arriba a abajo.-¿Perdido pelirrojo?- cuestiono mirando con desconfianza al conocido "chico bueno" frente a el, Weasley y ademas Auror, la perfecta combinación para no estar aquí y mucho menos pedir ese trago.
-No, sé perfectamente donde estoy- Ron puso diez galeones y un knut, el precio exacto de la infame bebida que había ordenado, en la barra y conecto la mirada vacía y desesperada con el impertinente cantinero. Eso y la maleta. Mensaje recibido, corazón roto, eso puede pasarle a cualquiera y tal vez aun más a los chicos buenos.
- Vale lo siento amigo, aun así no creo que...-
-¿Esas cosas pueden ser dobles?- preguntó Ron impaciente enterrando los galeones en su puño.
Bueno el podre tipo parece necesitarlo, pensó el cantinero y respondió.- No, pero no necesitan serlo, hoy vas a olvídalo todo y a pasarlo en grande.
Notas:Segundo capítulo logrado. Primero que nada gracias a los lectores del primer episodio y especialmente a muminSarita que se tomo el tiempo de dejarme un review y un par de consejos (no me lo creo yo he leído sus fics y son buenísimos *se desmaya*), en fin he revisado el capitulo anterior y este para corregir en lo posible mis errores, por lo que no duden en dejar sus criticas y consejos que siempre serán bienvenidos. Los acentos son mis temibles enemigos pero espero con la practica pronto entenderlos mejor.
Siento que la historia avance lento el Drinny estará aquí en el próximo capítulo y más sobre Hermione y...¿ sus malas decisiones? ¿o creen ustedes que actuó de la mejor manera con información equivocada?
Nos leemos pronto.
