Un trago de locura.
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Capítulo 11
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Discleimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling y supongo que de alguna multinacional con mucho dinero. Este fic esta escrito solo la con la intención de entretener y contiene personajes originales y bastante OC, por supuesto trato de ser fiel al canon pero recuerden que este fic contendrá Ron/Hermione y Draco/ Ginny -si, lo sé es una extraña convivencia de emparejamientos- por lo que el epilogo no sera tomado en cuenta y como su nombre lo dice contendrá mucha, mucha locura.
El mismo día cualquiera de verano antes del desastre.
Lucius estaba divido entre la deliciosa satisfacción de saber que la hija de Arthur Weasley estaba enamorada de su heredero y la animadversión que le provocaba recordar que su hijo le correspondía; el patriarca Malfoy estuvo tentado muy tentado a decirle a Draco que había enloquecido temporalmente, como era tan común en los Black, y que debía olvidar ese repentino capricho pero... en cuanto sus ojos grises, tan parecidos a los suyos, le enfrentaron con lo más parecido a una rabieta que le había visto hacer a su hijo en años tuvo que aceptar que esto no era un capricho. Con el tiempo también fue común escuchar a su hijo hablar y hablar de la chiquilla Weasley e incluso las "amenazas" de una invitación y reunión eran inminentes.
Pasados tantos meses los Malfoy casi se habían resignado a la locura permanente de su hijo y se aferraban a la frase "tiene un maravilloso linaje sangre pura" como un mantra. Si bien Narcissa era más propensa a dejarse arrastrar por las elucubraciones de Draco, Lucius también ya había pensado en varias razones por las que una asociación con los Weasley era beneficiosa; además de vez en cuando se publicaban cursis notas en El Profeta y Corazón de Bruja que apoyaban la relación y ablandaban la espinosa opinión del publico general hacia los Malfoy.
Hasta el punto en que esta tarde, después de un largo tiempo, habían decidido asistir al teatro D'lumiere y notaron como de nuevo fueron el centro de atención y admiración, como los susurros no eran burlones y que cuando la gente se alejo no fue para evitarlos sino para cederles el paso. Los Malfoy lentamente por fin volvían a la cumbre, y entonces mientras las luces del teatro se apagaban y la esposa de un Jefe de Departamento del Ministerio trataba insistentemente de entablar una conversación con Narcissa a Lucius no le preocupo mas que Draco comenzara a ver catálogos de joyería de duendes y solo esperaba que la chiquilla Weasley no saliera corriendo y estuviese a la altura.
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Hermione miro el cartel por lo que parecieron horas, moviendo graciosamente la cabeza, mirando el elegante teatro D'lumiere tras ella y el deslucido cine frente a sus ojos. entonces recordó con increíble exactitud la ultima vez que vio a Ron, desde la sonrisa confiada con la que enfrento su discusión hasta la devastación en sus ojos azules cuando ella no lo dejo explicar nada y solo lo lleno de reproches...¿le había dicho...? Tantas cosas horribles. Y lo peor fue después, ella cambio la llave del departamento e incluso cancelo la red flu y la aparición, envió el resto de las cosas de Ron a la madriguera y se negó rotundamente a hablar del tema con ninguno de los Weasley; por Dios incluso se había enemistado con Ginny que parecencia especialmente molesta, Hermione adjudico los cambios de la pelirroja a que comenzó a salir con el imbécil de Malfoy y se acorazo en su obstinación. Yo tengo razón...bien...pues, al final no la tenía.
- ¿Quieres palomitas?- pregunta David como si se le hubiera ocurrido la mejor idea del mundo.- He oído que son populares en el cine muggle.
Entonces Hermione vuelve a la realidad y al presente, pero esta tan confundida que sigue por inercia a su cita y solo da vagas y monosilábicas respuestas. Cuando David propone ver Candy Time, Hermione acepta mecánicamente y escucha a su jefe decir "...es tan buena, que todos en el mundo mágico la conocen...".
-Estoy seguro que te encantara, aunque Clare Ricci nunca ha sido de mis actrices favoritas...
Hermione ve pero no entiende, hasta donde llega a racionalizar, la película le parece ligeramente cursi y bastante machista, desdeña sobre todo el final feliz donde un apuesto y adinerado pelirrojo -que obviamente no es Ron- le propone matrimonio a una rubia tonta con la que paso peleando la mitad de la película, y la rubia incoherentemente dice si cuando no se conocen más que por esporádicas miradas y variadas disputas. Puro encanto visual y romantización de las discusiones. Hermione no le da ni seis meses a ese matrimonio.
Después de que las luces del cine encendieron y la gente comenzó a salir llenando la sala de murmullos contentos, Hermione fue toda un harpía y trato de irse lo más pronto posible, pero nuevamente David no parecía afectado y la dejo en la puerta de su departamento donde fue tan osado como para tomarla de la cintura e invadir su espacio personal.
-¿No fue una película maravillosa?- pregunta coqueto, como si esperara que el romance barato tuviera algún efecto mágico en ella.
-¡No!- por ella podía irse al infierno la maldita película. Pero antes claro empujo sin reparo a su jefe y le cerro la puerta en la cara.
-Si es una chica difícil, pero sera mía- dice David encantado con lo que el piensa es un reto y no un rotundo rechazo.
Por su parte Hermione corre por el departamento y desordena en un instante su prístino librero hasta que encuentra las fotos. Las malditas fotos. Que obviamente había conservado, y mira con cierta cantidad de alivio que están modificadas para hacer a Ron el protagonista de Candy Time, no así nada más, ahora podía reconocer cada foto como una escena de la película y la rubia tonta como Clare Ricci, a la que claramente Ron no había besado nunca por que estaba muerta desde hace unos años...
Entonces ¿ahora qué haría?... unas repentinas y arrolladoras ganas de correr a donde esta Ron y reír juntos la llenan, pero es tarde, seis meses tarde. Es más ¿dónde esta Ron?
De pronto Hermione mira el apartamento y nota lo oscuro y vació que esta, que a pesar de su obsesión por el orden hay ropa tirada por la sala, que la cocina esta descuidada y el refrigerador y la alacena desprovistos, que ni siquiera recuerda cuando fue la ultima vez que durmió adecuadamente en su cama; este no es un hogar, no lo ha sido desde que Ron se fue y ella ensimismada en su dolor y sus quejas se había negado a aceptarlo, se había negado a aceptar lo mucho que lo extrañaba y lo mucho que quería arreglar las cosas con él. Y ahora que todo salia a la luz y resultaba que ella lo había mandado todo al aire por un mal entendido, no estaba segura que él fuera a perdonarla, que siquiera quisiera escucharla.
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Ron entro a Sortilegios Weasley con una sonrisa y ojos curiosos que exploraban todo en busca de los productos más nuevos.
-Hey ahí esta mi hermano estrella- saluda estridentemente y desde la lejanía, George, mientras imita la pose y guiño coqueto que tiene Ron en el famoso cartel.
La mayoría de los clientes ríen divertidos pero algunas chicas sonríen encantadas y murmuran ante la llegada del Weasley menor. Uno de los solteros.
-Y aquí esta mi hermano el cómico- se queja Ron de buen humor, debe aceptar que le tomo unos días mirar el cartel sin sonrojarse pero Draco y sus feroces publicistas insistieron en decir que era perfecto.
-¿Acaso Malfoy te envió como ultimo recurso para convencerme de que venda sus brebajes en la tienda?- pregunta juguetón George, pero ya en voz baja y cerca de su hermano.
-¿Qué? Claro que no- responde Ron divertido.- Él dice que esperara a que le supliques poder vender Gunshot aquí.
-Pues dile que espere sentado en uno de sus bonitos y elegantes sillones.
-Mensaje recibido- acepta Ron risueño y los hermanos desaparecen para seguir conversando en la trastienda, de donde Ron sale un rato más tarde y se va entre las miradas interesadas de la gente.
Es tan raro, ser un héroe de guerra siempre puso a Ron en la mira y creía que ya sabía lo que era la fama no deseada, pero desde que cambio la carrera de Auror por guardián de quiddicht todo había cambiado drásticamente y la gente lo miro con otros ojos y mucho más interés. Tal vez Ron nunca lo pensaría pero todos a su alrededor lo sabían, no fue solo su cambio de carrera sino también su estado civil y salir de la sombra de Harry lo que llamo poderosamente la atención de todo el mundo mágico. En fin el pelirrojo se dirijo a las chimeneas de callejón y se preparo para ir al estadio de las Arpías a encontrarse con Ginny y su ya no tan odiado posible cuñado.
Aun recuerda los días posteriores al "trago de locura", como todo fue un desastre cuando sus pertenencias llegaron a la Madrigera y todos le insistían para aclararlo todo con Hermione y volver a la oficina de Aurores a implorar por su trabajo; entonces apareció Draco le miro despectivamente y le reto a mantener el control de su vida y perseguir sus metas, no por su mandona ex-novia sino por sí mismo, aunque claro el rubio no estaba ahí por él sino para perseguir con abrumadora seguridad a su hermanita, que no parecía muy molesta por eso. Fueron momentos de apabullantes cambios para los Weasley pero pronto se acostumbraron a la nueva normalidad de un Malfoy en su sala y Hermione negándose a cada invitación que le hicieron a cenar. Aunque claro, había cosas que jamas cambiarían, como que Harry era su mejor amigo, Charlie estaba enamorado de sus dragones y George no dejaría pasar la oportunidad de jugarle una malvada broma a Draco.
Ron nunca ha sido un chico de relojes así que no sabe si llega temprano o a tiempo pero al ver a su hermana y su molesto novio ya enfrascados en coqueteos disfrazados de conversación, piensa que ha llegado un poco tarde. Al llegar al campo ve que aun hay varias compañeras de equipo de Ginny, ya duchadas y frescas que parecen revolotear por ahí para cotillear sobre la relación de Ginny pero están siendo un tanto ignoradas. Ron suelta un animado saludo y al instante tiene junto a él a la adorable Flare, guardián de las Arpias, y la animada Alaya, la capitana y una habilidosa cazadora.
-Hola Ron- saluda la pequeña Flare, poniendose en puntillas y mirando hacia arriba para poder hacer contacto visual con él, mientras que Amina solo le da una palmada amistosa en el hombro.
-Hola Flare... chicas...
-Vas a hacerme pensar que solo te sabes el nombre de ella- bromea Alaya al escuchar el dudoso saludo del pelirrojo.
-Hey llego la estrella del momento- saluda Draco con una sonrisa maliciosa y las chicas chillan animadas.
-No ustedes también, por favor- se avergüenza Ron y enseguida le reclama al rubio.- Voy a hacer que retiren todos esos tontos carteles.
-No, te ves genial- susurra Flare triste pero Ron la escucha por que esta cerca.
-Ni lo pienses, ¿sabes lo qué es un con-tra-to?- deletrea Draco con falso enojo que logra engañar a las Arpias pero no a Ron ni a Ginny.
-Estoy seguro que estaba borracho cuando me hiciste firmar esa cosa- sigue la broma Ron y las chicas en el campo vuelven a relajarse.
-Las mejores decisiones de la vida se toman así- dice Draco con diversión, y el rubio y el pelirrojo comparten una sonrisa secreta.
-Dejando de lado el cartel, la poción es genial, siento que puedo jugar por horas ¿estas seguro que no hiciste algo ilegal?- opina animada Alaya y el resto de las chicas del equipo secundan las felicitaciones y cumplidos a la poción.
Más tarde los hermanos Weasley y el heredero Malfoy pueden safarse de la conversación y parten rumbo a la Madrigera para la cena semanal.
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Aun recuerda la indecisión de llevar las fotos a cualquier periódico de mala muerte o a "The eye" en el cajellón Knockturn, desde entonces ya había pasado bastante tiempo lamentándose por elegir la segunda opción, nadie parecía interesado en las andanzas del heredero Malfoy y mucho menos en los Weasley's menores, ni siquiera por que eran famosos jugadores de quidditch, pero hoy había recibido su recompensa por su paciencia. Alguien por fin había comprado las fotos por el alto precio requerido. Un ricachón había pagado por las fotos tres veces lo que pedía e incluso solicito verlo con promesas de más galeones en su futuro cercano.
The eye era un negocio ilegal reciente, donde se podían vender fotos, testimonios e incluso memorias, los ricos pagaban por silencio o al contrario por un bonito escándalo para sus adversarios. Por eso el llevo las fotos ahí con la esperanza de que alguien estuviese interesado en molestar un poco a los Malfoy o incluso difamar a los Weasley sin embargo no hubo respuesta, hasta ahora, y el dadivoso comprador estaba tan complacido que incluso compro también sus recuerdos de esa noche y le hizo firmar un acuerdo para modificaros y utilizarlos en numerosas futuras entrevistas. Al parecer alguien estaba muy enfadado con los Malfoy y la chica Weasley... y el no tenia ningún problema con ello mientras el oro siguiera fluyendo el declararía lo que quisieran.
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Notas: Hola, una enorme disculpa por la tardanza, Mayo no esta siendo el mejor mes y ademas me he llenado de tramites que realizar T.T Por suerte todo se a relajado y la inspiración a vuelto a mi. Espero que ustedes estén bien y nos volvamos a leer pronto.
