Capítulo actualizado 22/07/2020

Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad. Los personajes y lo relacionado a la historia canon, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Muchas gracias a mis Beta Alexandrina Romanov y Mary Eagle Med por sus correcciones y recomendaciones.


Hermione no sabía qué pensar de su mejor amigo, Harry. Era consciente de que no había actuado como una verdadera amiga al seguir tan tajantemente las órdenes de Dumbledore de no comunicarse con él, en especial luego de la resurrección de Voldemort y ver morir a Cedric. No obstante, sabía que Dumbledore tenía sus motivos para actuar así.

Una vez que Harry llegó a Grimmauld Place, ella esperaba que él reaccionara de forma violenta, que les gritara y los resintiera por un tiempo… lo que ocurrió, por lo menos, hasta después de su juicio. Sin embargo, para su sorpresa, un par de días después, su actitud cambió drásticamente. Ya no pasaba tanto tiempo a solas con Ron y ella. De hecho, pasaba mucho tiempo con Sirius. Y a pesar de que ella no desease que él fuera su ejemplo a seguir, ya que coincidía con la señora Weasley en que Sirius no era un adulto responsable, creía que eso era bueno para Harry.

Uno de esos días, luego de pasar encerrado hablando con Sirius, algo cambió en Harry. Se lo veía más seguro de sí mismo, con sus emociones más controladas y un porte más calculador. De hecho, empezó a tomarse sus estudios mucho más en serio. A pesar de haber sido siempre muy hábil con la varita, él nunca había destacado en el aspecto más teórico de la magia. Esa era su área de especialización. Desde entonces, Harry pasaba más tiempo solo y, aunque siempre estaba en las comidas, cada vez parecía distanciarse más y más de Ron y ella. Incluso lo había visto con algunos libros sobre Runas y Aritmancia, materias que él ni siquiera cursaba. Materia que ella cursaba.

Luego de notar esos cambios repentinos en su actitud, junto con Ron, decidieron comentárselos al director por carta, ya que sus apariciones por el cuartel eran muy esporádicas.

Director Dumbledore:

Estos últimos días, Harry ha cambiado. Pasó de tener una conducta más sombría, algo esperado por las experiencias a final del año anterior, a tener mayor compostura. Parece tener un mayor control de sus emociones. Se ha distanciado de todos, excepto de Sirius."

No ha salido del cuartel, pero estos cambios de actitud han surgido luego de varias horas a solas con Sirius. Esperamos que esta información sea de utilidad.

Atte.

Ron y Hermione.

A pesar que el director jamás les pediría ese tipo de información sobre Harry, ellos entendían que, por motivos que aún no comprendían, Voldemort estaba empeñado en asesinar a su amigo, y sabían que el director tenía las mejores intenciones con Harry. Además, Dumbledore, al ser el líder de la oposición, debía poseer la mayor cantidad de información posible. Ellos tenían la esperanza de que, con la información entregada, pudieran unirse a la Orden, aunque fuera de manera secreta.


Los días pasaron. Luego de que el director les agradeciera por la información y asegurara que él tenía todo bajo control, Hermione estaba enloqueciendo con el cambio en Harry. Ella realmente lo quería, pero detestaba no saber cosas y no poder descifrar enigmas. Y su enigma más reciente era su amigo, quien parecía no necesitarlos más. Además de ser el mejor de los tres en magia, ya ni siquiera necesitaba de su experiencia en libros, ya que, actualmente, él estudiaba incluso más que ella.

Pero lo que más le enardecía era que le prohibía la entrada a todos, incluso ella, a la habitación donde estudiaba, excusándose con que ninguna persona sin sangre Black podía tocar los libros que allí se encontraban. Ella sabía que él la necesitaba, ella era la bruja más brillante de su generación por algo. Además, esos libros podían ser peligrosos y hasta oscuros, como parecía que era el camino que Harry estaba tomando. Sino… ¿por qué otra razón ahora Kreacher lo trataba con tanto respeto? Y también tenía trabajando a Dobby. Esas criaturas merecían libertad, no seguir siendo esclavizadas por los magos.

Por eso, una noche, cuando ya todos se habían ido a dormir, le platicó esto a Ron.

—Ron, dime, ¿qué crees que Harry esté estudiando en esa habitación? —preguntó Hermione en un susurro para no despertar a los ocupantes de las otras habitaciones.

—La verdad, no lo sé —murmuró Ron—. Pero, conociendo la reputación de los Black, no debe ser nada bueno.

—Eso mismo pienso yo. Tenemos que saber que está estudiando e informarle a Dumbledore. Él sabrá qué hacer.

—Pero recuerda que Harry prohibió la entrada a esa sala.

—Sí, pero las prohibiciones nunca nos han detenido para hacer lo que es correcto, y ahora lo correcto es ayudar a Harry, aunque él no lo quiera —exclamó Hermione con convicción.

Con eso, ambos salieron del cuarto de Ron para poder irrumpir en el estudio de Harry. La puerta estaba cerrada y un simple Alohomora no funcionó. Hermione trató con un hechizo un poco más avanzado, Annihilare.

«A pesar de todo el tiempo extra que Harry pase estudiando, yo siempre lo superaré», pensó orgullosamente Hermione.

Al entrar al estudio, Hermione sintió una compulsión de tomar el libro de apariencia antigua en el escritorio. Pero, entonces, todo se puso negro.


Harry se levantó de inmediato cuando sintió que alguien había traspasado su alarma de proximidad del estudio. Cuando llegó a la puerta, no podía creer lo que veía: Ron, dándole la espalda, apoyado en el marco de la puerta, y Hermione a centímetros de tocar uno de sus libros en pársel. Sin pensarlo un momento, envió un hechizo aturdidor de manera silenciosa a Hermione para evitar que lo tocara. Cuando estaba a punto de exigir explicaciones a Ron, éste le sorprendió gritando:

— ¿Qué le hiciste, Harry? Slugulus eructo.

Harry simplemente bloqueó el hechizo, sin siquiera poder pedirle que se detuviera volvió a ser atacado. Antes de que alcanzara a contraatacar, escuchó la voz de Sirius y la señora Weasley preguntando qué había ocurrido. Luego de que Harry contara cómo encontró a Ron y Hermione, y explicase lo que le podría haber ocurrido si no hubiera actuado a tiempo, los adultos los mandaron a dormir, pero Harry decidió quedarse en su estudio y aplicar su nuevo conocimiento rúnico para asegurarse que nadie volviera a entrar a su estudio.

Harry veía ventajoso el estudio de Runas. Aunque en sus comienzos, los magos y brujas las utilizaban como los movimientos requeridos para ejecutar los hechizos con sus varitas, con el tiempo métodos más sencillos fueron creados y las Runas cayeron en desuso. Por esta razón, era una materia electiva en Hogwarts. Pero su verdadero valor residía en su mayor durabilidad y poder cuando uno las grababa sobre una zona u objeto a encantar. Cuando la runa deseada es grabada en la puerta y es potenciada por la varita, sus protecciones tienden a durar mucho más, así como también a ser más poderosas. Es por ese motivo que la mayoría de las protecciones en las propiedades mágicas eran rúnicas, ya que, con darles poder cada cierto tiempo, resultaba más útiles que los hechizos.

Y por ese motivo, Harry decidió grabar runas de protección y proximidad en la puerta de su estudio, para evitar cualquier otro tipo de intrusión y, así, una catástrofe.


Una vez que se tranquilizó y la realidad del incidente se afirmó en su mente, no podía entender que llevó a sus amigos a no hacerle caso. Era cierto, sabía que se había distanciado de ellos, pero él tenía que prepararse para una guerra. No era un simple juego para convertirse en el mejor de la clase, sino para enfrentarse al mayor mago oscuro de la historia. Deseaba mejorar y ya no podía relajarse y tomarse su tiempo como le hubiese gustado. También admitía que él todavía resentía a Ron por haberlo abandonado el año anterior. Y nunca olvidó la duda en los ojos de Ron sobre de si él había echado o no su nombre al cáliz de fuego.

Y luego, su excusa por la falta de comunicación al principio del verano, poniendo al director por encima de su amistad. Él los quería de verdad, pero si realmente querían que su amistad continuase, ellos también deberían crecer -algo que él jamás les pediría-, ya que no era trabajo de adolescentes el terminar una guerra. Sino el trabajo de los adultos.

Aunque él logró justificar las acciones de sus dos mejores amigos en el pasado, como la actitud que podía esperarse de un adolescente celoso, en el caso de Ron, o cumplir ciegamente con lo que determine la autoridad a la que sigas, en el caso de Hermione. Que irrumpieran en su estudio aun cuando les advirtió de manera explícita que no entrasen, demostraba que, a pesar de querer "lo mejor para él", no confiaban en él. No lo consideraban lo suficientemente maduro o responsable para hacerle saber sus dudas sobre su actitud. Simplemente, saltaron directo a la conclusión y actuaron de la peor forma posible.

Eso fue lo que terminó con su paciencia y decidió cortar las relaciones con sus amigos, por lo menos de momento.

Con el distanciamiento que ya había en el trío y la última acción de sus dos mejores amigos, Harry decidió acercarse a la persona más joven en la orden, Tonks, con la cual pasaba cada vez más y más tiempo, no sólo entrenando, sino generando una amistad muy necesaria, especialmente para Harry. Tonks también apreciaba mucho el tiempo que pasaba con el joven mago. A pesar de su personalidad extrovertida, nunca sintió que realmente encajara por sus poderes de metamorfomaga y los inconvenientes que estos generaban en sus relaciones, principalmente con el sexo masculino. Pero, con Harry, sentía que podía ser ella misma y nunca debía cambiar para poder encajar con él.

Luego de ventilar sus problemas tanto con Tonks como con Sirius, estos le explicaron que, muchas veces, los amigos no son para siempre, sino que se terminan distanciando. Muchas veces, sin que siquiera se den cuenta. O simplemente porque la vida los separa por algún motivo ajeno a ellos. Harry entendió que él tuvo que crecer más rápido que sus amigos. No sentía un gran resentimiento con ellos, sino indiferencia, y hasta quizá la esperanza de, en unos años, volver a retomar su amistad, ya que sus memorias junto a ellos estaban entre las más felices.

Pese a todo lo ocurrido durante estas semanas de verano, Harry las consideraba como una de sus mejores vacaciones: entre su reciente amistad con Tonks, a quien empezó a valorar mucho en muy poco tiempo; aprender más sobre su familia y por primera vez sentirse parte de una, sabiendo que en Sirius siempre tendría a alguien en quien confiar; y saber que, en batalla, éste siempre tendría su espalda… Harry no se podía quejar.

Con el único con quien no sabía cómo relacionarse era con el director. Aunque, en el pasado, Harry lo consideró como un mago infalible y al cual siempre podía acudir por ayuda, el curso anterior, más específicamente por no lograr impedir que compitiese como campeón, ganase el torneo y se batiera a duelo con Voldemort, Harry se dio cuenta de que tenía que empezar a depender menos de otros. Que tenía que empezar a labrar su propio camino y, cuando cometiese errores, él mismo debía lidiar con ellos. Pero lo que más confundía a Harry era la actitud del director. A pesar de que su enojo por ocultarle parte de su historia había menguado -todavía lo resentía un poco-, sabía que, en algún momento, tendría que conversarlo con él. Empero, esto parecía poco posible. Dumbledore, por razones que Harry no comprendía del todo, lo evitaba. La última vez que hablaron fue para discutir, por un par de minutos, sobre teoría de la magia. Sospechaba que la presencia que el ritual extrajo tenía algo que ver.

Por su falta de relación con más gente de su edad, aparte de Tonks, Harry decidió empezar a expandir su círculo de amigos. Era un buen momento para retomar las relaciones con la familia Longbottom. Al fin y al cabo, Neville era su compañero de cuarto. Igualmente, trataría de renovar las relaciones con la Noble y Ancestral Casa Bones por medio de su heredera, Susan, una chica de Hufflepuff que estaba en su mismo año. También quería empezar a mantener correspondencia con la campeona de Beauxbatons, la hermosa Fleur Delacour.

El treinta de julio decidió mandar sus tres cartas.


Al heredero Longbottom:

El Lord Harry James Potter-Black envía sus saludos. Durante este verano, me he informado de mi estatus en la sociedad mágica, específicamente en las esferas de nobleza. Es uno de mis mayores deseos poder restablecer las relaciones que unieron nuestras familias por tantos siglos, tanto en los altos como en los bajos de nuestra historia. Donde iba un Potter, un Longbottom lo seguía. Es esencial que en estos momentos, en los cuales nuestra existencia se ve al borde de la extinción y es amenazada por antiguos enemigos, nuestra alianza resurja más fuerte que nunca.

Esperando por su respuesta positiva.

Se despide,

Harry James Potter-Black

Lord de La Más Noble y Ancestral Casa Potter

"Triunfum non est sine sanguine"

"Natus vincere"

Lord de la Más Noble y Ancestral Casa Black

"Toujours Pur"

PD: Deseo que tengas un muy feliz cumpleaños. Adjunto te mando un libro sobre plantas muggles que te envío como regalo de cumpleaños, sabiendo tu fascinación por la herbología. Si deseas conversar sobre los contenidos de la carta, te espero en el Expreso Hogwarts. Si es posible, al comienzo del viaje, para no ser molestados.

Ruego que toda información presentada en esta carta se mantenga en secreto, con excepción de la respetada regente Longbottom.


A la Heredera Bones:

El Lord Harry James Potter-Black envía sus saludos. Durante este verano, me he informado de mi estatus en la sociedad mágica, específicamente en las esferas de nobleza. Es uno de mis mayores deseos poder restablecer las relaciones que unieron nuestras familias por tanto tiempo, tanto en los altos como en los bajos de nuestra historia. Es esencial que en estos momentos, en los cuales nuestra existencia se ve al borde de la extinción y es amenazada directamente por antiguos enemigos, nuestra alianza resurja más fuerte que nunca.

Por este motivo, si desea conversar sobre los contenidos de la carta, la espero en el Expreso Hogwarts. Si es posible, a mediados del viaje, para no ser interrumpidos.

Se despide,

Harry James Potter-Black

Lord de La Más Noble y Ancestral Casa Potter

"Triunfum non est sine sanguine"

"Natus vincere"

Lord de la Más Noble y Ancestral Casa Black

"Toujours Pur"

Ruego que toda información presentada en esta carta se mantenga en secreto, con excepción de la respetada regente Bones.


Estimada Fleur:

Soy Harry. Espero que esta carta te encuentre con buena salud. Quería saber cómo te sentías, ya que, por nuestra apresurada despedida, no pudimos conversar mucho. ¿Cómo está tu hermana Gabrielle? Por aquí, todo está como era de esperarse luego de que el ministro negase mi versión de los eventos. Lo que quiero decir es que, junto con el profesor Dumbledore, estoy siendo difamado por los periódicos. Hasta se me quiso expulsar de Hogwarts en una farsa de juicio. Pero basta de mí y mis problemas, quería saber de ti. ¿Qué planeas hacer ahora que ya te graduaste? Sé que eres una prodigio en encantamientos, ¿vas a convertirte en maestra? ¿O qué otras opciones estás considerando?

Esperando tu pronta respuesta,

Harry James Potter.


Dumbledore, por primera vez desde el final de la primera guerra mágica, sentía el verdadero paso de los años. Hacía un par de meses que Lord Voldemort había regresado, y el mundo mágico no estaba preparado, ni se estaba preparando, para lo que, sabía, sería una segunda guerra mágica.

Pero esa no era su mayor preocupación en ese momento, ya que todo su poder político real le había sido quitado y no iba a poder influir como quería en el Wizengamot. Temía todas las regulaciones que se podían ordenar en su ausencia. En esos momentos, realmente extrañaba al dúo Charlus-Arcturus. Ellos realmente eran una fuerza imparable que siempre luchaba por lo que era justo. A pesar de ser conservadores, con ellos, los neutrales dominaron el Wizengamot por más de treinta años.

Su mayor preocupación era el niño de la profecía, Harry Potter. Dumbledore sabía que, luego de resurrección de Voldemort, Harry iba a cambiar su comportamiento. Si realmente estaba en lo correcto y el niño, a quien amaba como un nieto, era un horrocrux… No, no podía pensarlo, tenía que haber otras explicaciones. A pesar de su seguridad en la abominación que había dentro del chico, todavía tenía la esperanza de removerla sin tener que destruir su recipiente. De hecho, en contra de sus propios principios, decidió investigar en las artes más oscuras, buscar incluso fuera de Inglaterra, si era necesario. Aunque todavía mantenía la esperanza de que, si realmente no había otra forma, todavía había una forma de que Harry se salvase de un segundo Avada Kedavra, no podía arriesgarse. Con un mínimo error de cálculo, Harry moriría.

Sin embargo, sus cambios de actitud no eran los que esperaban. En vez de rabia constante y pérdida de paciencia, se lo veía más calculador, hasta incluso más frío con algunas personas, siempre con sus emociones bajo control. Cómo logro eso, no lo sabía. Ese había sido uno de sus motivos para autorizar a Alastor y Nymphadora para entrenar al chico, ya que, sabía, Sirius lo haría sin importar lo que él dijera.

Dumbledore sabía que este año tendría que ser más abierto con Harry, muy en contra de su naturaleza. Luego de la guerra contra Grindelwald, Dumbledore cambió. Se volvió más reservado, con cada vez más secretos: desde Ariana, la cual no volvió a mencionar, no por vergüenza, sino porque en su interior sabía que había sido él quien lanzó el hechizo; hasta la verdadera naturaleza de su varita. Sabía que en esta situación, los secretos con Harry solamente lo iban a distanciar más del chico e iban a causar incluso más muertes. Al fin y al cabo, Dumbledore sabía que no era su destino acabar con Voldemort. Solamente podía preparar y ayudar a Harry lo mejor posible.

Realmente no quería hablarle de la profecía a Harry, ya que sentía que le quitaría lo poco de niñez y adolescencia que le quedaba luego de todas sus desventuras, de todos los riesgos y traumas que pasó. Le quería dar al chico un año tranquilo. No podría estar más orgulloso del hombre en el que se estaba convirtiendo. ¿Era tanto pedir un año de paz para Harry? Sólo esperaba que, cuando llegara el momento de esa conversación, supiera perdonar los errores de un anciano como él. Que supiera entender.

De momento, no iba a actuar. Ya le había ocultado la información por años, un par de meses más no iban a afectarlo. Al parecer, Harry se había resignado a que tendría que combatir esta guerra, sino ¿por qué más tendría interés en materias que ni siquiera cursaba, así como su nuevo deseo de entender la magia? Dumbledore sabía que si Harry se dedicaba a algo, iba a sobresalir. Poseía la inteligencia necesaria, aunque no se esforzaba tanto en clase. Y disponía de un poder mágico sin igual. Sino ¿cómo podría haber ahuyentado a más de cien dementores con un solo patronus a los trece años? Era algo que hasta a él le resultaría casi imposible, incluso en su mejor momento. Mientras tanto, sólo iba a observar y tratar de descifrar los cambios de conducta que estaba presentando el joven Harry. Quizás, él estaba equivocado y Harry no fuera un horrocrux.

Sólo el tiempo diría.

Otra de sus inquietudes residía en el joven señor Weasley y la señorita Granger. Él sabía que ellos se preocupaban por Harry, pero no entendía, ni aprobaba, que se le informara sobre joven mago sin el consentimiento de éste. Dumbledore creía saber que el verdadero motivo de su carta no era tan puro como parecía, sino, más bien, una forma de estar en sus buenas gracias para poder recibir algún tipo de trato privilegiado. Qué beneficio buscaban, lo ignoraba. O, más bien, no estaba del todo seguro. Pero de lo que sí estaba seguro era que ellos dos no se unirían a la Orden a menos que cambiaban su actitud. Si había algo que no toleraría serían traiciones como las que hubieron en el pasado. Y a pesar de que esta carta no tenía mucha relevancia -Dumbledore estaba al tanto de los cambios de actitud de Harry-, no quería imaginar qué información revelarían si fuesen presionados para develar otros secretos.

Por todo eso, y luego de la insistencia de McGonagall, decidió tratar de compensar a Harry de alguna forma y esperar que, en cuanto todo se revelara, no perdiera su total confianza. A causa de esto, resolvió darle el honor de ser prefecto. Un beneficio secundario era que, de esa forma, podría evaluar su verdadera madurez, observando cómo trataba a los que ahora tendrían menor poder que él, si sería honesto y justo como parecía serlo, o si un poco de poder lo embriagaría. Además, podría analizar si lograría convertirse en el líder que el mundo mágico necesitaba, aunque Dumbledore dudaba que Harry lo decepcionara de alguna forma, ¿acaso no le había demostrado ya que, cualquiera que fuera su situación, encontraría una forma u otra de salir victorioso? Siempre con su complejo de héroe, algo que no complacía del todo al director por las muchas veces que puso en peligro su vida.

Se dio cuenta de que Harry ya no confiaba en el personal de Hogwarts, que se sentía decepcionado con los supuestos adultos que deberían velar por su seguridad. Y Dumbledore no lo podía culpar: en su primer año, tuvo que matar a su profesor en defensa propia, y, por lo que sabía, nunca lo había hablado con nadie.

En su segundo año, tuvo que matar un basilisco y soportar las miradas de desconfianza y temor de sus pares por su habilidad de hablar con las serpientes, y luego nunca alardear de semejante hazaña por lo que nadie más sabía del incidente del basilisco, hasta que los duendes llegaron para pedir permiso y entrar a la cámara de los secretos. Dumbledore les permitió la entrada, pero ellos no lograron llegar más allá de la entrada del baño, al parecer, hablar pársel no era la única protección de la entrada de la cámara; había puestas protecciones que confundían a los que no poseían el don para que pasaran de largo la entrada (el motivo aparente por el cual nunca se pudo encontrar la cámara, ya que aunque él sabía de su existencia al no saber dónde se encontraba siempre pasaría por alto el baño del segundo piso), y aunque pudiesen sobreponerse a este encantamiento, aún necesitaban la presencia de un hablante de pársel de forma voluntaria para poder entrar, y Dumbledore no aceptaría que desmantelaran tales protecciones ya que no sabía que tan entrelazadas estaban con el resto de protecciones que el colegio poseía, tal parecía que Salazar realmente quería mantener oculta su cámara.

En su tercer año, tuvo que salvar a un padrino que no sabía que tenía, el cual había sido injustamente acusado de traicionar a su familia. Desgraciadamente, por las leyes del Wizengamot, él, como Jefe de Magos, no podía interferir en la investigación de ninguna forma.

Por último, el año anterior, Harry había sido forzado a participar en el Torneo de los Tres Magos. Él nunca creyó posible que el chico pudiera entrar en el torneo, no solamente por las poderosas protecciones que él mismo conjuró, sino porque Harry odiaba ser el centro de atención. Había sido doloroso no poder interferir, y más doloroso ver cómo era injustamente tratado por gran parte de la escuela. No era tarea fácil controlar todo lo que se hace en la escuela y, muy a su pesar, había tenido otras ocupaciones y responsabilidades tanto dentro de la escuela como fuera de la misma.

En cualquier caso, ni siquiera él sabía con absoluta claridad cómo funcionaba el cáliz de fuego. Este era un artefacto muy antiguo. De hecho, se especulaba que había sido creado varios años antes del primer torneo, y su creación fue solamente con ese propósito en mente. Por eso, las reglas del torneo estaban ligadas al cáliz, de modo que lo único que se podía cambiar eran las pruebas, porque el contrato del torneo ya estaba dispuesto desde hacía varios siglos en el mismo cáliz. En cambio, las nuevas normas del último torneo no estaban conectadas mágicamente con el cáliz, por lo cual, si un menor de edad lograba pasar por las protecciones de Dumbledore y era seleccionado, el contrato lo obligaría a competir, mágicamente considerándolo un adulto.

Todo esto resultó ser un complot planeado por quien se hizo pasar por su amigo Alastor Moody, Barty Crouch Jr., para que Harry tocara la copa y pudiera ser usado en la resurrección de su amo y finalmente asesinado.

Y, otra vez, Harry demostró su carácter y habilidad al lograr escapar de las garras de Voldemort, incluso trayendo consigo el cuerpo del Cedric Diggory.

Sabía que su tiempo se agotaba. Voldemort, habiendo resucitado, no iba a esperar a que Harry creciera. Dumbledore debía acelerar sus planes, los miembros de la Orden ya estaban tratando de arruinar o por lo menos disminuir el daño mientras Voldemort aún mantuviese un perfil bajo.

Aunque, de momento, todas sus culpas y planes debían de ponerse en espera. Ahora necesitaba encontrar un nuevo profesor de DCAO. A pesar de que por casi cincuenta años ningún profesor había perdurado más de un año, siempre tenía aspirantes al cargo. Pero, este año, no había recibido ni una sola aplicación, y si seguía así por dos semanas más, tendría que ceder a las presiones del Ministerio con sus nuevos decretos de enseñanza y aceptar que Dolores tomara el puesto.


Pd. Como siempre los comentarios no son solo bienvenidos sino incentivados.