Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y lo relacionado a la historia "canon" que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Nota de autor 1: El tiempo pasó volando, pero volví. Al parecer cuando un autor dice que la vida real interfiere en su historia, es la verdad y no una vil mentira.

Pido disculpas por la demora en la publicación de este capítulo, pero el lado positivo es que encontré una Beta para la historia; por el momento ya revisó el capítulo 1 y 2. Estos no tienen ningún cambio en la trama, pero corrigió los errores en gramática y estructura. Sin más preámbulo, les presento a Su Alteza Real la princesa Alexandrina Romanov.

Guest: En mi opinión las películas hicieron a Ron un personaje mucho menos entrañable de lo que es, por supuesto tiene sus imperfecciones como todos; yo solo trato de lograr un crecimiento tanto por parte de él como de Hermione.

Puede que en un futuro agregue un poco de sexo, pero sería muy leve y más adelante.

pasote17: Es verdad que ambas le pueden aportar algo a Harry pero yo no estaría muy cómodo con la situación desde la perspectiva de Daphne y Fleur, por lo que no creo que ambas sean su pareja.

Ori-cullen-swan: Muchas gracias por tu comentario y espero que a partir de ahora la lectura se disfrute aún más.


Harry no sabía que esperar al entrar al bar, no tenía noción alguna de la cantidad de gente que encontraría y menos cuántos aceptarían sus condiciones. Luego de formalizar la alianza con la familia Greengrass y sus asociados mediante un contrato; él comenzó una investigación más profunda sobre los contratos mágicos y sus distintos usos.

Para algunos, estas medidas se podrían considerar excesivas; pero él sabía lo que se avecinaba en el mundo mágico y no quería arriesgarse a sufrir una traición que no solo pondría en peligro su vida, sino la de terceras personas con el objetivo de dañarlo a él. Este contrato no generaría ningún tipo de compulsión o deseo de aliarse a su causa, más limitaría la información que se pueda dar sobre el grupo. Al final de la noche anterior, terminó de escribir la versión con la que se sintió satisfecho y mantenía la esperanza que lograra su cometido:

"Por medio del siguiente contrato, el abajo firmante se compromete a aceptar las siguientes condiciones hasta que el contratante establezca lo contrario.

No tener afiliación personal alguna con Tom Sorvolo Riddle, autoproclamado como Lord Voldemort, o sus seguidores conocidos como Mortífagos.

No revelar información de forma consciente sobre este grupo a personas no firmantes, a menos que el contratante especifique lo contrario."

Luego de una última revisión al contrato, Harry guardó el pergamino en su bolsillo y se dispuso a entrar al bar. Una vez dentro, pudo contar alrededor de 30 personas, y para su sorpresa alumnos de las 4 casas; sin embargo los 5 Slytherin se encontraban apartados del resto del grupo y el ambiente se sentía un poco tenso, iba a ser difícil cambiar eso, pensó para sí mismo.

Harry empezó a sentirse nervioso. A pesar de ya poseer experiencia siendo el centro de atención, en especial durante el curso anterior, le seguía resultando incómodo; pero a diferencia de las otras veces, en la presente ocasión, él fue quien decidió exponerse. En ese momento, recordó la conversación que tuvo con sus dos amigos antes de ir en busca de la piedra filosofal, a pesar que en esa oportunidad no quería convencerlos, Ron y Hermione lo acompañaron a una posible muerte.

Aunque que la situación actual era diferente, la convicción y confianza en sus palabras, iba a determinar el éxito o fracaso de su idea; al fin y al cabo eso era un simple grupo de estudios. Por seguridad, una vez que sus compañeros notaron su presencia, ejecutó simples hechizos de privacidad para evitar ser molestados y escuchados. Al notar que todos permanecían en silencio, comenzó a hablar.

—Bueno, creo que todos saben porqué están aquí, por lo que no veo ningún motivo para demorar el comienzo de esta reunión —a pesar que el ambiente se mantenía en silencio, aún se sentía tenso.

— ¿Qué hacen ellos aquí?, ¿quién los invitó? —Preguntó de manera ruda Zacharias Smith, quien señalaba a los Slytherin en el rincón.

Harry se temía que invitar miembros de Slytherin iba a traer conflictos, pero si quería autoridad sobre este grupo dejaría algunas cosas claras.

—Smith, yo los invité. Si tienes algún problema, o para el caso, cualquiera de ustedes lo tiene, están invitados a irse —remarcó señalando la puerta —. Al fin y al cabo estamos es una simple reunión entre varios conocidos —dijo con una sonrisa irónica, cuando no hubo más interrupciones y nadie se movía, decidió proseguir—. Como todos sabrán, el objetivo de juntarnos hoy aquí es encontrar una solución al problema que nos concierne con la materia de defensa; no solo no aprendemos las aplicaciones prácticas, sino que la teoría que estudiamos es inútil —sus compañeros se mantenían en silencio por lo que luego de un respiro prosiguió —, esto es especialmente perjudicial para quinto y séptimo año, ya que tomaremos nuestros TIMOS y EXTASIS, los cuales serán aún más difíciles con la ineptitud de nuestra querida profesora.

Al parecer, varios de los asistentes esperaban otra cosa, ya que varias caras mostraban sorpresa, el silencio fue interrumpido por Macmillan.

—Pero, ¿por qué querríamos aprender de ti, una persona peligrosa y desequilibrada?, a menos que quieras desmentir las palabras del Profeta —no era la mayoría, pero algunos otros asentían a las palabras de su compañero —nadie más que tú, estuvo la noche que Cedric murió, queremos saber qué pasó en realidad.

Parecía ser, que algunos solo querían los detalles de esa noche y nada más, a pesar que la oclumancia ayudaba al mago a mantener sus emociones controladas, él no era un maestro ni mucho menos; por lo que con la voz más fría, y sin dejar de mirar a Macmillan, le respondió.

—¿Con qué objetivo les contaría mi versión?, si no creen en la palabra de Dumbledore, ¿acaso creerían en la mía? —dando un suspiro para calmarse continuó —Voldemort volvió, y esa noche, una de las personas más nobles y valientes que conocí, fue asesinado por órdenes del mismísimo Voldemort; no intentaré convencerlos, ustedes son libres de creer lo que deseen.

Luego de unos segundos de silencio, en los que la tensión fue en aumento, Neville con una sutil sonrisa preguntó.

— ¿Es cierto que puedes producir un patronus corpóreo? —al parecer su amigo quería hacer lo posible para volver al tema de la reunión, pero quizás esa no era la mejor solución.

—Así es, yo lo vi —en un principio Harry se sorprendió, de su estado de asombro pasó al de felicidad, al reconocer que Hermione fue la que respondió por él.

Todos sus compañeros, se asombraron que uno de sus pares haya perfeccionado un hechizo de ese calibre, incluso antes de sus TIMOS. Por un par de minutos, tanto amigos como conocidos, comentaban maravillados todo lo logrado por él en sus cuatro años anteriores.

Harry, que seguía un poco irritado con Macmillan, los comentarios solo empeoraron sus ánimo por lo que decidió intervenir.

—Es verdad, que todo parece grandioso e increíble, pero espero que ninguno de ustedes tenga que realizar estas "hazañas". Un simple error, una simple demora, y no lo contaría —con los recuerdos de sus aventuras, continuó—. Lo que quiero conseguir con este grupo, es que aprendamos y utilicemos las herramientas necesarias para defendernos, incluso en las situaciones más adversas —al ver que nadie lo interrumpía, sacó el pergamino que contenía el contrato.

—A pesar de que quiero ayudarlos, eso no significa que exista confianza absoluta entre nosotros. Esto —dijo señalando el contrato—, es una garantía, tanto para mí, como para ustedes; si están de acuerdo, fírmenlo, si no, ya se pueden retirar.

Harry sabía que era riesgoso, con solo una persona que se negase a firmar, el contrato perdería sentido. Sin siquiera titubear, vio como cuatro personas se paraban para firmar el contrato: Neville, Susan, Hermione, y para su sorpresa, Ron, quien mostraba un poco de vergüenza. Harry extrañaba a Ron, pero esperaría a que él se acercara para arreglar las cosas, así como ocurrió con Hermione.

Luego de que vieron que tanto Harry, como otras cuatro personas firmaron, el resto se acercó y los imitaron; para su sorpresa, nadie se opuso y las 36 personas firmaron.


La semana que siguió a la reunión en Hogsmeade fue caótica, de hecho, ese mismo lunes Umbridge contratacó. En el decreto educacional N°24 se leía:

"De ahora en adelante quedan disueltas todas las organizaciones y sociedades, y todos los equipos, grupos y clubes.

Se considerará organización, sociedad, equipo, grupo o club cualquier reunión asidua de tres o más estudiantes.

Para volver a formar cualquier organización, sociedad, equipo, grupo o club, será necesario un permiso de la Suma Inquisidora.

No podrá existir ninguna organización, ni sociedad, ni ningún equipo, grupo, ni club de estudiantes sin el conocimiento y la aprobación de la Suma Inquisidora.

Todo alumno que haya formado una organización, sociedad, o un equipo, grupo, o club, o bien haya pertenecido a alguna entidad de este tipo que no haya sido aprobada por la Suma Inquisidora, será expulsado del colegio."

Parecía ser, que la Suma Inquisidora se enteró de la formación de este nuevo grupo de estudios, Harry sabía que ninguno de los firmantes hubiese informado, tal vez Umbridge era más observadora e inteligente de lo que pensó en un principio.

A partir de ahora, se moverían con mayor cuidado para no levantar sospechas; era cierto que antes quería mantenerlo en secreto, pero seguía siendo algo "legal", ahora podían llegar a ser expulsados. Era cierto, que uno podía imaginar que algo así pasaría, pero no consideró que ocurriría tan pronto. Por el momento, debería pensar en un método más seguro de comunicarse y no ser descubiertos.

Desde hacía ya un tiempo, Harry disfrutaba de sentarse en las mesas de distintas casas, con excepción de Slytherin, para comer con sus amigos, ya que prefería evitar conflictos con la mayoría de los alumnos de la casa de la serpiente. Por ahora, Malfoy permanecía con una actitud demasiado tranquila, algo para analizar en otro momento, pensó Harry.

Ese mismo lunes, en la hora del almuerzo, vio a Neville sentado junto a Susan y Hannah en la mesa de Hufflepuff, al parecer sus amigos se encontraban contrariados por el nuevo decreto; por lo que cuando se sentó junto a Susan, los trató de tranquilizar.

—No se preocupen, ya encontré un lugar donde nos podemos reunir —al verlos aún inquietos, prosiguió—. Lo único que este decreto cambió es aumentar los recaudos, nada más —sus amigos asintieron, aunque aún parecían vacilantes a seguir con el grupo.

Luego de terminar su almuerzo, Harry informo a los gemelos Weasley, así como a Daphne y Padma durante sus clases compartidas, que todo se mantenía igual.

Si Umbridge fue un plato de mal gusto esa semana, Halloween supo mucho peor. Harry poseía un odio muy grande por ese día, parecía que el destino se burlaba de él todos los años durante la festividad; no solo el recuerdo del asesinato de sus padres, sino también muchas de las desgracias que ocurrieron en Hogwarts comenzaron en esa fecha. Al parecer, Voldemort también tenía una fijación con Samhain, algo para nada sorprendente ya que rememoraba la fecha de su caída.

Este año, el titular del Profeta era: "Fuga masiva de Azkaban", bajo la foto de la prisión se podía leer: "Se sospecha que el prófugo Sirius Black es el autor del incidente, con la intención juntar la vieja pandilla; más información pág.7"

El gran comedor se volvió un caos, se escuchaban varios susurros entre los estudiantes, e incluso se podía ver la preocupación de los profesores. Al levantar la vista, Harry vio una nueva determinación en Neville; al parecer, el ver que los torturadores de sus padres se escaparon, encendió una nueva llama en su amigo. La misma nueva actitud perfiló Susan, quien también sufrió la pérdida de sus padres en manos de los mortífagos.

Luego de las clases, Harry fue a la sala de menesteres para hablar con Sirius; con Voldemort siendo más osado, ellos necesitaban empezar a moverse también.

—Canuto.

— ¿Harry, escuchaste lo que pasó? —preguntó muy preocupado.

—Sí, Sirius, necesitamos empezar a movernos, juntar más aliados —afirmó moviéndose de manera nerviosa por toda la sala, pensando cual podría ser su siguiente movimiento.

—Necesitas volver a hablar con Cyrus, él tiene mayor experiencia en el ambiente político. Le diré a Ted que le escriba en tu nombre.

—Tienes razón Sirius, una vez obtengas una respuesta, me la haces saber —con eso ambos se despidieron pensando cual sería el mejor curso de acción.


Por desgracia, esos acontecimientos no fueron los únicos que ocurrieron durante la semana; Dobby le informó que Hagrid fue encontrado malherido en las montañas, por lo cual fue trasladado al cuartel de la orden para no llamar la atención en Hogwarts.

Suponiendo que gran cantidad de gente se reuniría en Grimmauld Place, se abstuvo de ir y simplemente se mantuvo al tanto por Sirius. Este le comentó que el estado de Hagrid era bastante grave, pero aun así se podría recuperar, pero por desgracia, por un hechizo de magia negra perdió su mano derecha y guardaría bastante tiempo de reposo por todos los maleficios que recibió, como por la sangre perdida.

Harry estaba desesperado, cada día Voldemort conseguía más seguidores, sin siquiera ser considerado una amenaza por la mayoría de la población ya que el ministerio seguía ignorando las advertencias de Dumbledore. La situación política era aún peor, parecía que el Señor Tenebroso obtenía el apoyo del resto de las familias neutrales, lideradas por Flint. Según la carta de Cyrus, a pesar de que algunas de las familias de este último bloque no eran seguidores de la doctrina de pureza de sangre, Flint conocía demasiados trapos sucios de ellos como para poder convencerlos. Harry se sentía acorralado y sin una solución en un futuro cercano.

Maldecía el momento que Voldemort eligió atacar a su familia, maldecía al ministerio por su cobardía, corrupción e ineficiencia. Al parecer, ya era momento que Harry tomara un rol más activo en la guerra, demostraría porque los Potter eran temidos y lograron sobrevivir ante todas las adversidades por tanto tiempo, tal vez no fuera juzgado tan duro por sus padres luego de todas sus acciones.

Flint era un estorbo, Harry aborrecía los pensamientos que tenía, pero no permitiría poner la inocencia de Sirius en riesgo; como tampoco perder la guerra en la arena política. La única forma de conseguir los votos, era convenciendo a Lord Flint que se uniera a su coalición, y si no lo podía hacer por las buenas, lo haría por las malas. Solo espero que la oscuridad no me consuma por completo, pensó para sí mismo.

Harry sabía que los Flint eran una familia bastante antigua, por lo que su vivienda gozaba con protecciones bastante poderosas, pero los Potter se especializaban en poner y destruir protecciones y encantamientos en propiedades; parecía ser, que era momento de enfocar su estudio en el Grimorio familiar. Si quería obtener el resto de los votos para la primera sesión de 1996, solo gozaría de dos meses para trazar y ejecutar un plan, sin el deseo de involucrar a nadie por el potencial resultado de la misión; sin embargo, como último recurso, le pediría ayuda a Sirius. Su primer paso era saber la rutina del Jefe de la familia, para eso utilizaría de los servicios de Dobby, pero su pequeño amigo no podría espiar dentro de la casa de los Flint. A pesar de que por lo general, los magos desmerecían la magia de otras criaturas mágicas; sus elfos si las consideraban, por lo que ponían sus propias protecciones contra elfos que no eran parte de la familia.


Era momento de llevar adelante la primer reunión de su grupo de estudios, que se realizaría el viernes una hora y media antes del toque de queda. Harry pensó mucho cuál podría ser el lugar de práctica, optando por utilizar la sala de menesteres para esta actividad. A la hora acordada, vio como entraban con bastante excitación varios de sus amigos, y a las 20:35 ya estaban todos presentes.

Antes que pudiese comenzar a explicar los usos de este espacio, vio que Hermione levantó la mano; por lo que le asintió para que pudiera preguntar.

—Harry, ¿no crees que este grupo debería tener un nombre que generase un mayor sentido de pertenencia entre nosotros?

Parecía ser, que el resto del grupo coincidía con su amiga, de hecho empezó a escuchar varias sugerencias como Entidad de Defensa o Ejército de Dumbledore. Una vez que se dio cuenta el tiempo que se perdía tratando de tomar la decisión, intervino.

— ¡Ejército de Hogwarts! —exclamó Harry con cierta fuerza para llamar la atención de sus compañeros; cuando fue era escuchado por todos continuó—, parece ser, que Fudge tiene miedo que el director esté usando la escuela con intención de destituirlo y tomar el control del ministerio —frenó unos segundos con la intención de pensar con cuidado sus siguientes palabras —, ¡pues eso le daremos! Un ejército, pero no de Dumbledore. Hogwarts fue creado para los alumnos, el castillo defendió miles de estudiantes antes, y defenderá miles después de nosotros, quizá es momento que sea el defendido. Si el ministro cree que puede dominar el colegio, es hora de demostrarle lo contrario —Harry mismo se sorprendió con la autoridad y pasión con la que habló, sin embargo, este era su hogar y siempre lo defendería.

Al parecer, sus palabras no cayeron a oídos sordos, una vez que terminó su discurso, escuchó como sus amigos y compañeros exclamaron — ¡Ejército de Hogwarts! —Sin que él se diera cuenta, en ese momento fue aceptado como su líder por los miembros del grupo.

Luego que toda la excitación bajó, Harry comenzó con la lección.

—Al principio, pensé en que abarcásemos lo necesario para obtener las mejores notas posibles en nuestros exámenes; pero por los acontecimientos de la semana, aprenderemos algunas técnicas de combate y duelos, por si nos llegamos a encontrar en situaciones peligrosas y ganar el tiempo suficiente para poder escapar —mientras definía los puntos en los que pondrían mayor énfasis, la sala proporcionó varios maniquíes con el propósito que pudiesen practicar —, hoy practicaremos hechizos simples que ya deberíamos saber, pero el objetivo es conseguir que sean naturales y rápidos de usar, así como ejercitar nuestra puntería con la varita y hacerla más precisa.

Se podía sentir un cierto descontento por alguna razón, aunque no sabía cuál.

—Vaya Gryffindor, ganar tiempo para poder escapar; ¿acaso somos cobardes? —terminó de manera sarcástica Terry Boot, y parecía que bastante gente coincidía con él.

Harry podía llegar a imaginarse un desacuerdo con los hechizos que iban a practicar por ser muy simples y básicos, pero no comprendía como sus compañeros suponían que a los 15 años, podían ser capaces de vencer magos adultos y despiadados. Él mismo, que entrenaba de modo constante, no creía poder derrotar a los mortífagos que escaparon de Azkaban, y ni qué decir de los seguidores reunidos en la noche de la tercer prueba.

—¿Ustedes realmente creen, que aun siendo estudiantes de Hogwarts, pueden derrotar magos y brujas con más conocimiento y años de experiencia que cualquiera de nosotros? Entiendo que muchos desean vengar sus familias, lo sé, porque yo también lo deseo —luego de dar un suspiro y poder tranquilizarse dijo—; sé que yo no soy capaz, por el momento, de vencer a ninguno de los mortífagos en una batalla. ¿Acaso piensan que Voldemort marca a seguidores débiles?, sus partidarios están entrenados en combate, son muy poderosos, crueles e inhumanos. Quiero que aprendamos, para que en una situación de peligro, podamos conseguir el tiempo suficiente de huir y mantenernos con vida.

Boot ya más calmado preguntó —pero tú sí planeas enfrentarte a ellos, ¿cierto? —tal vez necesitaban una demostración, para que comprendan que ninguno podía igualar en un combate real contra los mortífagos —muy bien Boot, pasa a la plataforma de duelo, las reglas son: ningún hechizo letal y solo se puede utilizar lo aprendido hasta cuarto año de defensa, transformaciones y encantamientos.

Una vez comenzado el duelo, Harry le dio a su contrincante la ventaja del primer hechizo, un simple rictusempra; él, con un sencillo movimiento de varita, rechazó el ataque, y comenzó con su ofensiva de forma veloz y silenciosa. Utilizó una cadena de dos encantamientos: expelliarmus y desmaius. Al notar la ausencia de dudas en los rostros de sus compañeros, asintió y revivió a Boot con un enervate. La sala parecía vacía por el silencio que reinó, quizás el día concluyera sin más quejas, pensaba para sí mismo.

Con eso, decidió empezar con el encantamiento desarmador. Pidió a la sala que creara un simple maniquí, al recordar que aún no definió el funcionamiento del lugar donde se encontraban, comenzó.

—La sala logra producir casi todo lo que el mago o bruja requiera, con la excepción de comida y metales preciosos, lo demás lo puede proveer este espacio —luego de unos segundos pensando, agregó—. Al parecer, está diseñada de un modo tal en el que haya un usuario principal, ya que sería un caos que todos la podamos manejar. Hoy empezaremos con expelliarmus, este hechizo puede ser simple, pero en combate junto con el encantamiento aturdidor pueden resultar de los más útiles —como todos asentían, terminó de dar las instrucciones—. Nos dividiremos por curso, ya que solo quiero que se acostumbren a utilizar este hechizo.

Antes de que comenzaran, Harry se acercó al grupo de sexto y séptimo año, para recomendarles que trataran de empezar a acostumbrarse a ejecutar los hechizos de manera silenciosa. El mejor estilo que él encontró para lograr esto, era iniciar con los encantamientos simples como lumos, nox y el de levitación; una vez se acostumbraran, iban a poder ir aumentando su repertorio de magia no verbal. Sabía que no podría darles tarea, pero les recomendó practicar durante la semana, ya que si uno ejecutaba sus hechizos de con mayor velocidad y sin darle ninguna pista a su enemigo, la victoria sería más fácil.

Él comenzó a caminar entre los alumnos, dar algunos consejos y ayudarlos si no podían ejecutar el hechizo del modo adecuado. Harry descubrió que su disfrute, mientras asistía a sus compañeros, era incluso mayor que cuando les tendía una mano a los cursos inferiores en la sala común. Para su alegría, al final de la clase, notó una gran mejoría en la gran mayoría; luego de finalizar la lección le correspondería considerar que enseñaría la próxima sesión.

—Maravilloso, con una sola reunión ya hemos mejorado muchísimo, he visto grandes avances en todos ustedes —al ver la cara de alegría y orgullo de sus amigos, no pudo evitar que se le formase una sonrisa en su rostro—. Si desean, cada uno puede traer algún hechizo o encantamiento que quieran probar para la próxima clase así lo practicamos juntos —Harry pensó en una puerta que acortara el camino a la sala común de Hufflepuff—. Otro truco de la sala, es que genera puertas que se encuentren cerca de su sala común, los de Hufflepuff pasen por aquí.

Antes de salir, todos lo felicitaron por su clase, y podía notar que al igual que él, todos ansiaban la próxima reunión.

Por su lado, Harry se quedó un tiempo más, tratando de encontrar un sistema de comunicación fácil y discreto con sus compañeros. Pensó en la marca tenebrosa, Voldemort pudo comunicarse con sus seguidores usando ese método. Pero, a pesar que el resultado era asombroso, no quería marcar a ninguno de los que asistía a la reunión, por lo que tendría que investigar sobre la marca y su funcionamiento.


Harry sentía la sobrecarga de su rutina, no solo la responsabilidad de estudiar para sus TIMOS, sino también practicar quidditch, su entrenamiento personal y preparar las lecciones para el Ejército de Hogwarts; a este paso se sentía como Hermione durante su tercer año.

Luego de mucho analizar, logró encontrar la fórmula para poder comunicarse entre los miembros del EH, con la combinación de distintas runas; logró una réplica rudimentaria del espejo de Sirius, ahora solo necesitaba hallar un objeto que no resultara sospechoso para llevar consigo todo el tiempo.

Gran parte de su tiempo, se vio invertido en estudiar el grimorio de los Potter en profundidad; aún no había encontrado el procedimiento para superar las protecciones que por lo general se utilizaban en las propiedades. Al parecer, cada Lord Potter, se encargó de transmitir sus propias experiencias que tuvo a lo largo de su vida, y no escribir exclusivamente sobre las distintas aplicaciones de la magia. Una de las cosas más interesantes tanto en relación con su familia, como en el entendimiento de la magia, era una sección titulada el verdadero poder.

"Querido heredero,

Los Potter somos una familia muy antigua. Durante el siglo XII, uno de nuestros antepasados se unió a otra de las más antiguas de la zona, los Peverell; aunque este apellido se extinguió hace ya varios siglos, su nombre aún acarrea temor y respeto. Sus miembros más conocidos, son los tres hermanos, por la leyenda dónde la muerte misma le entregó un objeto a cada uno de los 3. A pesar de que la mayoría de las personas lo cree un mito, nosotros, parte de su descendencia, sabemos la verdad. Poco se conoce sobre esta familia, en su cúspide eran verdaderos guerreros, sanguinarios sin ningún escrúpulo empezando guerras entre familias, borrando de la existencia a otras y llegando a desterrándolos de su propio territorio.

A pesar de saber, que los objetos del relato existen por tradición familiar como lo muestra nuestra capa de invisibilidad, las reliquias no fueron hechas por la muerte. Es mi teoría, que las reliquias las crearon los 3 hermanos Peverell, con magias superiores a las que conocemos a día de hoy; por lo que pude entender, basado en mis estudios de la capa, está fue creada con magias relacionadas con el alma y la necromancia. Nosotros, los Potter, nunca utilizamos la capa a su mayor potencial; logré descubrir que esta te daría la posibilidad de poder pasar desapercibido por las protecciones más poderosas, o incluso bloquear hechizos que no estén relacionados con el alma o la destrucción de la misma. Pero, el precio por lograr utilizar estos objetos a su mayor capacidad, es demasiado alto, aunque no creo jamás descubrirlo, puedo imaginármelo.

Luego de la creación de estos elementos, el nombre Peverell desapareció a las pocas generaciones; los hermanos, sin duda lograron utilizar los objetos a su mayor potencial, pero su precio fue muy alto: la magia como en toda acción que realices, tiene un costo. A pesar de no ser algo muy esparcido, este es un pilar fundamental: todo es posible con ella, pero se cobra por su utilización. Imagínala como un ser que siente y vive, en una relación simbiótica con el mago, este la puede disponer pero ella se lleva una retribución.

En el común de los hechizos, incluso los de naturaleza más violenta y oscura, su costo es simple energía; la ejecución de los mismos cansa al mago tanto a nivel físico como intelectual, pero con un simple descanso se recupera. En cambio, los hechizos que están relacionados con el alma, o la muerte, o incluso los rituales, no solo necesitan mayor poder para utilizarlos, sino que la persona tiene que tener la disposición de sacrificar algo a cambio, algo de igual valor. Por ejemplo: la maldición asesina, además de necesitar poder y verdadero deseo de matar a la persona, su pago es el ennegrecimiento del alma mago o bruja, haciendo que cada vez sea más fácil realizar el maleficio y nublando su juicio. En el caso de la maldición torturadora, su uso prolongado, puede llevar a la locura a la víctima, el mago a pierde la cordura poco a poco. Por último la maldición imperio… (Genera que el ejecutante sea menos consiente de sus propias acciones).

Aunque no lo creas, heredero, incluso magias no destructivas como magias de sentimientos positivos, aun los hechizos considerados "puros" tienen su coste; por ejemplo, el hechizo Patronus, a pesar de ser considerado como el ejemplo más común de magia "pura" tiene un coste escalofriante: la memoria utilizada por este encantamiento se vuelve cada vez más intrascendente, llegando al punto de que si bien se conserva la memoria, el sentimiento asociado a esta se pierde. Luego de profundas investigaciones por parte de nuestros ancestros, se pudo llegar a la conclusión que el procedimiento más efectivo para producir este encantamiento no es mediante una memoria, sino el sentimiento en sí; aunque esto ralentiza los efectos, cada vez se vuelve más difícil lograr ese sentimiento. La magia esotérica es cruda, poderosa, pero muy cruel.

Estos hermanos, pagaron la desaparición de su familia y que caigan casi en el olvido. Mientras que el creador de la capa logró un artefacto poderoso, él consiguió que se pueda utilizar sin todo su potencial, logrando así que el cobro de la magia no sea tan grande para sus herederos.

Sépalo descendiente, la capa siempre deberá ser usada por uno de nuestra sangre; incluso aunque cambiemos de apellido, o desaparezcamos como familia por el lado paterno, esta reliquia siempre quedara en los que compartan nuestra sangre. Por más que se la demos a otros, estos encontraran aún menos potencial que nosotros, y siempre retornará a su legítimo dueño.

Nuestra familia siempre estuvo rodeada por la guerra, muerte y destrucción, a pesar de salir siempre victoriosos, los costos fueron muy altos. Desde hace ya varios siglos, los Potter en todas sus generaciones, estuvieron involucrados en conflictos donde la sangre se derramó, sea en nuestras tierras o en ajenas, siempre sentimos la necesidad de defender lo que era justo a nuestros ojos. Parece ser, que ese es el pago que requiere la capa, que la muerte nos siga, pero nunca exterminando a la familia en su totalidad. La capa está ligada con magias de la sangre logrando que su costo sea alto, pero mientras que no tratemos de usar todo su poder, no temeremos que recibir a la muerte nosotros mismos. Pero no trates de destruirla, ya que a pesar que poseerla, tiene grandes costos, no quiero imaginar los que nos hará pagar a nosotros por su destrucción.

Por el lado del creador de la varita, el pago fue su propia vida y todo portador de la varita no muere como su maestro. Está varita controla al mago, le nubla el juicio, logra que la persona poseedora salga en combate cuando no es necesario, y actúe de forma pasiva cuando debería luchar. La maldición de todo ese poder es muy alta, se dice que incluso los más fuertes de carácter sucumben ante sus encantos; mientras que a algunas personas las maneja con la promesa de poder absoluto, a otras las hace creer que la tienen controlada para que bajen la guardia.

Por último, la piedra de la resurrección, crea una ilusión de sus seres queridos; recuerda que nada puede traer de vuelta a la vida la esencia de lo que murió, las ilusiones mostradas incentivan a la muerte del portador hasta que este sucumbe. La piedra, así como el espejo de Oesed, muestra lo que en verdad queremos; mientras que el espejo hace que pierdas la noción de la realidad matándote de manera indirecta, la piedra incentiva tu muerte para que puedas reunirte con los que más amas.

Aunque, la leyenda en nuestra familia cuenta que debido a que los hermanos vieron los grandes costes que acarrea el poder de estos artefactos, decidieron que jamás podrían ser unidos por alguien que lleve su sangre; temían la aniquilación total que podría llegar a sufrir su descendencia. De ahí su nombre, "Reliquias de la Muerte", ya que cada una por separado es a lo que lleva, ya sea la de su portador o de la gente a su alrededor.

No mucho más se conoce hoy en día de los Peverell, pero otra de las leyendas que hay en nuestra historia, es que el último hermano en morir, Ignotus, dejó como legado el grimorio de la familia. Al ver la decadencia en la descendencia de Cadmus, su hermano, consideró que el grimorio era muy peligroso en manos de personas con claros desequilibrios; por lo que lo legó a nosotros, su línea directa. Aunque varias generaciones nuestras lo han tratado de encontrar, ninguno ha podido, lo único que se logró verificar hace ya algunos siglos, es que el grimorio se encuentra en Ar Merzer al norte de Francia; escondido ahí por alguno de los herederos secundarios de nuestra familia, hace ya varios siglos, en un ataque de ira debido a que su padre, el Lord Potter, no creía que su hijo poseyera la suficiente fuerza de carácter para estudiarlo. Este escapó a Francia, al norte de ese país, se empezó a esparcir la leyenda del Ankou, un servidor de la muerte. Al morir sin herederos, creemos que escondió el Grimorio ahí, esta leyenda nos hace creer que una de las magias discutidas es la necromancia, pero nunca fuimos capaces de recuperar el libro.

Solo podemos especular, que únicamente un Potter lo puede tomar y estudiar sin consecuencias; debido a esto, no ha habido grandes nigrománticos desde ya hace algunos siglos. Se cree que los últimos grandes hechiceros de la magia de la muerte en nuestras tierras, fueron los Peverell, por lo que suponemos que el Grimorio fue buscado, pero jamás encontrado."

Al parecer, su capa de invisibilidad era bastante más poderosa de lo que aparentaba, a pesar de que encontró una opción por la cual podía esquivar las protecciones, no quería pagar el costo por ese beneficio. Por el momento, analizaría otras alternativas, no anhelaba utilizar su reliquia familiar.


El jueves, mientras aún no podía decidir que objeto utilizar para lograr comunicarse entre los miembros del EH, recordó a su padrino; el cual le contó, que muchas veces en las familias mágicas, se regalaba joyería con ciertos encantamientos o que era utilizada como trasladador en caso de emergencia, por lo que replicaría las runas que empleó en la semana, en cadenas y pulseras.

—Canuto, ¿estás ahí? —preguntó Harry una vez en la sala de menesteres.

—Sí, dime ¿qué ocurre?

—Le podrías pedir a Ted o a Andy si pueden comprar y traer a Hogsmeade lo antes posible, 18 colgantes y 19 pulseras, si son diferentes entre sí mejor —quisiera hablar con él más seguido, no solo cuando lo necesito, pensó Harry con un poco de culpa.

—Pero dime, ¿con cuantas chicas distintas estas saliendo Harry? —no pudo ocultar su risa al ver la cara de su ahijado.

Con un claro quejido en su voz dijo: —Sirius, esto es serio, prometo contarte lo que estoy haciendo pero aún no.

Con un suspiro, Sirius dijo serio: —Harry, sabes que si te gustan los hombres no voy a juzgarte ¿cierto? —él, ya exasperado con su padrino terminó —Solo pídeles el favor y avísame cuando me lo puedan traer —y cortó.

Con el problema ya resuelto, terminó de preparar el material que quería abarcar para la siguiente reunión del ejército de Hogwarts, la cual se llevaría a cabo el sábado, para no llamar la atención.

El sábado en la noche, recibió los colgantes y pulseras que usaría para las reuniones; a pesar de tener mucha curiosidad por tan extraño pedido, Andrómeda se abstuvo se preguntar, algo que Harry agradeció mucho, ya que no quería correr el riesgo de ser escuchado. Conforme el tiempo transcurría en Hogwarts, él se percibía cada vez más paranoico; se sentía vigilado por Umbridge en todo momento, parecía querer encontrar la oportunidad en el que rompiera una regla y castigarlo. Él intuía, que las detenciones con la Suma Inquisidora no eran tan simples como escribir líneas o limpiar calderos, pero no poseía ninguna prueba; tal vez era hora de demostrar que era descendiente de los merodeadores y sacar su lado bromista a relucir.

Luego de pasar gran parte del domingo finalizando sus dispositivos para comunicarse, ya los tenía terminados, no era nada muy complejo ni llamativo, pero gracias a la teoría de los espejos cumpliría su función.

Por lo que el domingo, durante su patrulla con Padma, le pidió que con disimulo lo siguiera hasta la primera clase vacía del pasillo; no podía distinguir bien, pero parecía un poco ruborizada, algo que causo que Harry soltase una pequeña risita. Luego de colocar las protecciones más básicas y darse vuelta, pudo ver a su amiga bastante sonrojada.

—Padma, tranquila, a pesar de ser muy atractiva, no tengo ningún tipo de intención indecente contigo —parecía que eso incrementó su vergüenza, pero se la veía bastante aliviada aunque un poco decepcionada, ¿qué piensan de mí?, fue lo único que pudo pensar Harry—, pero quería pedirte un favor, para lograr que nuestra comunicación entre los miembros del EH sea más simple —al ser una chica bastante estudiosa e inteligente, eso le llamo la atención.

—Eso es genial Harry, ¿qué se te ha ocurrido? —Preguntó Padma, con claro interés.

—He hechizado estos brazaletes y colgantes para que puedan transmitir mensajes escritos, y así evitar ser escuchados por personas no deseables.

Era cierto, que Harry también quería lograr hacer un trasladador activado por palabra, pero aún no sabía cómo hacerlo. Por el momento, sus TIMOS eran la prioridad; de todos modos, creía que para las vacaciones de verano podría encantarlos, ya que no creía que Voldemort se mantuviera oculto por mucho más tiempo.

—Oh, Harry, eso es asombroso. Luego de las lecciones y pedazos de información que circulan por Hogwarts, me pregunto ¿qué tan adelantado a nosotros te encuentras?

Él decidió que era mejor ignorar la pregunta, y le dio los tres brazaletes y los seis colgantes para sus compañeros en Ravenclaw, para luego mostrarle que las frases que se podían escribir en los accesorios eran bastante escuetas y concisas, con un movimiento de varita se escribía Lun 2000. Harry, para no generar confusiones, le dio una vuelta de tuerca a los encantamientos y runas, para que solo él pudiera ser quien mande el mensaje; en caso de no ser posible que se asista a la clase, le explicó a Padma, que durante la clase o en alguna de sus patrullas se lo dijese para cambiar la hora. Iba a ser un poco complicado, pero era la forma más segura de hacerlo.

—Y antes que lo olvide, para saber que se recibió un mensaje, el colgante se calentara un poco, lo suficiente para darse cuenta —con eso se desearon buenas noches y cada uno se dirigió a su torre.

Para ser lo menos sospechoso posible, utilizó el mismo método con Hannah. Y aprovechando las horas de estudio en la biblioteca con los Slytherin pertenecientes al grupo, se los mostró allí.


La semana no fue nada aburrida para Harry: entender, entrenar y la práctica para desmantelar protecciones poderosas y complejas, le llevaba demasiado tiempo. Para poder desarmarlas, primero se necesitaría identificar cada una de ellas, e ir desmantelándolas en un orden en el cual no se pueda llegar a dar alarma a los habitantes de su presencia. Por supuesto, siempre se podía utilizar la fuerza bruta, pero si uno no poseía información de las protecciones de la vivienda, las consecuencias por lo general eran dañinas; por lo que Harry descartó utilizar ese método para su misión de infiltración. A pesar de todos los avances que realizó en su entendimiento en la magia y en su aplicación práctica, aún carecía de experiencia y conocimiento para poder llegar a esos niveles.

Por sus conversaciones con Fleur, él sabía que Gringotts dedicaba un periodo exclusivo de entrenamiento a sus empleados antes de poder mandarlos a las excavaciones mágicas; dependiendo el nivel de conocimiento con el que se llegara, el entrenamiento podía ser más largo o corto, pero en promedio era entre un año y medio a dos.

Pensar un nuevo método e investigarlo, ya que aún no surgía ninguna nueva idea, le dio más tiempo para ejecutar su segunda misión: alborotar la oficina del sapo. Por lo que durante la noche del jueves, Harry se quedó despierto hasta bien entrada la madrugada, luego de hacer una ilusión de él mismo durmiendo, salió con destino al tercer piso. Antes de salir de la sala común, se desilusionó a sí mismo. Por el riesgo de ser encontrado, sólo llevó su varita y el mapa del merodeador. Una vez llegado a su destino, hizo los encantamientos de detección, los cuales, para su sorpresa y alivio, no encontraron ningún tipo de protección.

Una de las grandes ventajas de poder contar con el grimorio de los Black, era que al ser maestros de la ilusión, también incluyeron el cómo ocultar su rastro mágico. Muy similar al ADN, cada mago o bruja tiene su propia marca mágica, la cual no era detectada con tanta facilidad, pero de todos modos no quería arriesgarse; por lo que luego de asegurar la puerta; enmascaró su esencia para dejar la menor cantidad de cabos sueltos posibles.

Una vez dentro de la oficina de Umbridge, desató el caos. Varios marcos con fotos de gatos fueron estampados contra el piso, el escritorio fue partido a la mitad y puesto al revés, así como también las sillas, las ventanas fueron destrozadas, todos los papeles fueron quemados quedando solo las cenizas en su lugar, y para terminar la mesa y las sillas dentro de la oficina fueron dados vuelta y adheridos al piso con un fuerte encantamiento. Tengo que aprovechar mi poder mágico, pensaba Harry para sí mismo; con su trabajo finalizado, eliminó cualquier pista que pudiera ser conducida a él, solo esperaba que no se inculpara a ningún estudiante por sus acciones.

Antes de salir, para terminar de arruinar el día a Umbridge, utilizó una de las protecciones más simples que se encontraban en el grimorio de su familia: la necesidad de una contraseña. Sabía, que una vez algún profesor competente tratara de entrar, detectaría sin mayor esfuerzo la protección y la desmantelaría sin ningún inconveniente, el problema era que la querida Suma Inquisidora no era competente.

La mañana siguiente, una desaforada Umbridge entró al gran comedor gritando que alguien encantó su oficina y ahora no podía entrar. Luego que Snape, McGonagall y Dumbledore la acompañaran en dirección a su oficina, el gran comedor estalló a carcajadas, Fred y George se preguntaban quién podría ser la nueva competencia y Harry decidió disfrutar el espectáculo.

Como los rumores en Hogwarts siempre se esparcían de manera rápida, para el almuerzo, ya se sabía que la oficina de Umbridge fue destrozada y no se pudo hallar un culpable. Parecía ser, que sí poseía los genes de los merodeadores, no podía esperar contarle a Sirius.


Pd. Como siempre los comentarios no son solo bienvenidos sino incentivados.