2: Pólvora.

"Los dulces sueños estan hechos de esto, quien soy yo para diferir? Viajé por el mundo y los siete mares, todos están buscando algo…" –Sweet dreams are made of this (Eurythmics).
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Era tarde, Rey aguardaba afuera, sentada en una banca, ya eran cerca de las 11pm, esperaba a que su marido llegara por ella, estaba algo fresco, tenia un abrigo, ya tenia un buen rato esperando.

—Qué hace una dama sola a estas horas de la noche? —preguntaba el hombre que la estuvo mirando toda la noche.

Rey se intimidó ante su presencia pero no quería ser descortés.

—Espero a mi marido.

—Vaya, que un hombre permita que su mujer trabaje en un bar en las noches —murmuró.

Rey lo miró con molestia, al parecer prácticamente el hombre la habia llamado mujerzuela.

—¿Disculpe? —reprendió ofendida.

—No — se disculpó con rápidez—. No me malinterprete. Es solo que es raro que un hombre deje a su mujer a altas horas de noche, sola…

—No estoy sola —interrumpió Rey acomodándose el cabello—. Aquí todos me conocen.

—Yo aun no tengo el placer —añadió el hombre con una sonrisa—. Soy Ben, Ben Solo—extendió su mano con gentileza.

Rey lo miró, no cabia duda que el hombre era sumamente atractivo, tanto que intimidaba; la amabilidad con la que aritculaba sus palabras no tenía la más minima comparación con ningún otro hombre que hubiera conocido.

—Rey Rid… Dameron —tomó su mano con cierta timidez.

Ben toma su mano y la acerca hacia él para besar delicadamente sus nudillos, provocando que Rey se sonrojara el hecho.

—Un hermoso y peculiar nombre —alagó con una sonrisa.

Rey alejó su mano, se sentia muy intimidada, tanta amabilidad la abrumaba; estaba ya tan acostumbrada a la hostileza de su esposo y a la subestimación de su jefe que se sentía algo desmerecedora de un simple halago. Por su puesto que Ben se dio cuenta de ello, la chica no era nada discreta con sus expresiones.

—No tiene porque temer, Rey —intentaba romper la tensión con una sonrisa—. Soy inofensivo.

Rey sonrió con sutileza para dirigir su mirada al suelo, no tenía palabras para pronunciar, hacia unas horas no paraba el contacto visual con aquel hombre que tenía frente mientras cantaba y ahora no podía siquiera mirarle a la cara; miraba su reloj, en un intento de discimular su nerviosismo, su marido aun seguía sin llegar.

—Veo que su marido se ha demorado —Ben rompió la tensión.

—Si —respondió pensativa—. Como siempre.

—Si desea, puedo llevarla a su casa.

—No —contestó tajantemente apenada—. No es necesario, él llegará en algún momento.

—Por favor, Rey, esta haciendo más frio, por favor, déjeme, llevarla.

Rey lo pensó, ¿iba a subirse al auto de un desconocido? Tenía escasos minutos de haber conocido al hombre, no sabía que clase de ser humano era ¿Y si la secuestraba? Bueno, no seria tan malo, seria mejor que vivir con el desalmado de su esposo.
La cabeza le dio mil vueltas antes de responder, la cordura no cabía en su mente en ese momento. Después de todo, el hombre parecía decente y amable, no percibía maldad en él, o eso pensaba ella.

—Si… supongo que esta bien —titubeó.

Ben le hizo la seña para que le siguiera hasta el coche, ella aún insegura caminó casi detrás suyo sin bajar la guardia, Ben le abrió la puerta del auto, Rey le miró con cierta inseguridad pero al final de cuentas terminó por subir al vehiculo, estaba tan cohibida, nunca habia estado en un auto con otro hombre que no fuera su marido.

Ben era un hombre tan imponente, tan atractivo, era mucho su descaro al mirarlo mientras él conducía, se sonrojó por el hecho haciendo que volteara bruscamente hacia su ventana, fueron los 20 minutos mas largos de su vida, hasta que por fin el auto se encontraba frente a su casa. Sana y salva, habìa llegado a casa, el hombre había pasado la prueba, en realidad era una buena persona. Ben bajó del auto y rápidamente abrió la puerta de Rey, ésta bajo lentamente, con cierta vergüenza de que minutos antes había pensado mal de él.

—Muchas gracias —agradeció con amabilidad—. No era necesario que se molestara.

—Para nada, fue un placer, señora Dameron —tomó su mano nuevamente para besarla.

—Ahora estoy en deuda con usted.

—Puede pagarme con una invitación a cenar —insinuó.

—Sabe que soy una mujer casada —recalcó mirándole a los ojos.

—Le estoy invitando una cena —respondió sonriente—. No le estoy proponiendo nada que no pueda a hacer, solo una simple cena de amigos.

—Ahora seremos amigos? —preguntó Rey.

—Solo si usted así lo desea —Ben continuaba sosteniendo la mano de aquella chica.

—Claro —sonrió alejando su mano con gentileza.

—Entonces tenemos una cena pendiente —dice Ben—. Ya sé donde encontrarla.

—Hasta luego, señor Solo —se despidió Rey desde la acera.

—Señora Dameron —inclinó su cabeza en señal de despedida para después dedicarle una sonrisa.

Rey miró al hombre subir a su auto y le miró perderse entre la calle, suspiró profundamente, no sabía exactamente porqué pero aquel encuentro era sumamente inquietante. Entró en la casa, por su puesto no había rastros ni señales de Poe, subió a su habitación se deshizo de su peinado y su ropa para tomar un baño caliente, después se arregló para meterse en la cama, no recordaba el dia en que habia tenido un dia bueno, ahora tenía un amigo, uno muy amable, sonrió y quedó pensativa hasta quedar dormida.

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Ben arrancó en su auto, tenia que llegar a una cita, prendió un puro de tabaco mientras conducia entre las solitarias, oscuras y sombrías calles, pasaron unos 30 minutos y casi en las afueras de la ciudad, llegó a una casona, bastante rústica y elegante, habia un par de gorilones en la reja de la entrada, tan solo vieron a Ben y abrieron la reja, Ben entró con el auto y estacionó alrededor de una rotonda donde en medio habia una pequeña fuente, terminó el puro y se dirigió al asiento trasero donde sacó un gran maletín el cual abrió y en él habia un gran arsenal, revólveres, unas cuantas granadas, suministro de balas y algunas navajas, sacó un par de pistolas y las guardó en la parte interna de su elegante saco, cerró el maletín y lo bajó del auto, se acomodó su saco se peinó el cabello hacia atrás con su mano mientras echaba un vistazo a su alrededor para caminar hacia la puerta principal de la casona.

El pelirrojo le abrió la puerta, ambos caminaban hacia el despacho.

—Llegas tarde, Solo —le decía el pelirrojo con cierta molestia.

—Tranquilo, Hux —respondió sonriente y a punto de entrar al despacho—. Tengo todo bajo control.

Ben entró al despacho, estaba a media luz, en el gran escritorio habia una gran y mullida silla de piel giratoria, la persona que yacía ahí, estaba sentada de espaldas, Ben se acercó con confianza.

—Llegas tarde, Ben —le reprendió una voz femenina.

—Lo siento, Madame —se disculpó con cortesía—. Pero me surgió un imprevisto.

—Mmm, ya veo —contesta la mujer moviendo sus dedos sobre el poza brazos—. ¿y lograste resolver tu imprevisto?

—El resultado es —dice con voz seductora—. Satisfactorio, Madame.

La mujer se gira hacia Ben, era una mujer no más allá de los 50 años, muy bella a decir verdad, tenía su cabello castaño no mas allá de sus hombros, algunas canas hacían acto de presencia entre sus mechones, ojos marrones pero penetrantes, labios carnosos y pintados de un rojo carmesí, vestía con un hermoso traje tipo sastre color rojo sangre, tenia unos guantes de encaje color blanco, posó su manos delicadamente sobre el escritorio.

—Bien, Ben —dice la mujer con una sonrisa—. ¿Listo para tu siguiente misión?

—Usted, dígame ¿qué hay que hacer, Madame?

—No es aquí, es en otra ciudad.

—¿Eso me ha detenido antes? —resaltó con una sonrisa.

La mujer soltó una pequeña risa —Es por eso que eres mi favorito, Ben —sacó de su escritorio un sobre amarillento para ofrecerselo a Ben.

Ben tomò el sobre y abriò su contenido.

—Pon al tanto a Hux y llévalo contigo, que aprenda del maestro —le indicó.

Ben asintió y guardó el contenido del sobre y se dirigiò a la mujer

—Madame —pronunció en modo de despedida para salir del despacho.

A decir verdad Ben era el favorito, de la Madame, era el mas eficaz, eficiente y hacía muy bien su trabajo, Ben fue a donde Hux y ambos bajaron al sótano para surtir sus municiones, ambos se prepararon y salieron en el auto a plena madrugada.

Condujo un par de horas hasta llegar a Shell Beach, tenían en la mira a un traficante estafador que había escapado con toda la mercancía de la Madame, y no solo eso, habia acribillado a casi 3 docenas de sus hombres, todos ellos encargados de llevarle el encargo al supuesto socio, si bien el tipo era letal, tenían que crear un plan maestro para llegar a ese hijo de puta estafador, no iba a ser una tarea sencilla liquidarlo.

Tenian varias pistas, sabían que partirían de Shell Beach hacia el puerto donde de ahí se irían a Florida, tenían que interceptarlo y liquidarlos a todos; antes tendrían que monitorear el barco donde tenían su mercancía, ambos llegaron poco después de las 4am, todo estaba tranquilo, oscuro y silencioso, habia varios guaruras fuera de la embarcación, sabían que el tipejo estafador no estaría presente sino hasta que zarparan.

Hux vio a un tipo merodeando en la proa, dos en la popa y tres en el muelle, no seria ningún problema, ambos bajaron lentamente del auto, estaba oscuro, a decir verdad no se veía gran cosa, a pocos metros del muelle, Ben y Hux lanzaron un par de bombas humeantes y corrieron hacia los primero tres hombres y los degollaron, los lanzaron lenta y cuidadosamente al agua, abordaron el barco por la parte de abajo, caminaron por los pasillos, no habia nadie cuidando la mercancía por la parte interna del barco.

Cuando el humo empezó a esparcirse, los hombres a bordo notaron que no habia nadie en el muelle, se alertaron y empezaron a agudizar su vista pero no veian a nadie, no tuvieron que preocuparse demasiado tiempo, el sol empezaba a asomarse a través del mar, el amanecer iba a manifestarse.

Ben y Hux aguardaron en el camarote del capitán, sabían perfectamente lo que estaban haciendo, afuera llegó el estafador, un tipejo altanero y cínico llamado Graham Stomp, llegó con su multitud de gorilas y abordaron el barco, tomaron sus posiciones y soltaron las amarras y el barco zarpó, Graham un tipo entrajeado, con algunos 40 años de edad, con barba y un puro en su mano izquierda, miró al horizonte tomando el timón con la otra mano, después de 20 minutos, dejó el cargo a otro hombre y se dirigió a su camerino, no hubo tal resistencia, al abrir la puerta no vio nada inusual, simplemente, Hux cerró la puerta tras él, éste apenas volteó y recibió una puñalada en el cuello que terminó por desangrarlo sin poder hacer algún ruido.

Hux algo asqueado limpió su artefacto letal para volver a guardarlo en su saco, miró a Ben y ambos asintieron en continuar el plan, solo fue cuestión de tiempo de salir del camarote y tomar el mando de la nave, Ben solo caminaba por los pasillos revisando cada centímetro y donde viera vida era terminada por una bala, entre él y Hux arrojaron los cadáveres al mar, sonrió satisfecho, un trabajo bien hecho, todo iba perfecto, redirigieron el barco de regreso, en cuanto atracaron mandó a Hux a dejar el mensaje a la Madame para que estuviera al tanto, su mercancía a salvo y el trabajo terminado.

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Rey despertó, la mañana pintaba bien, no veía a su marido, pareciese que no llegó la noche anterior, se levantó de la cama, preparó el baño y se duchó, se vistió, arregló y bajó a la cocina, su marido yacia fresco como lechuga sentado en la mesa con una taza de café.

—¿Dónde estabas anoche? —pregunta Rey con gentileza pero con una pizca de hostilidad.

—¿Qué? ¿me vas a interrogar? —contestó con imponencia.

—No, solo que no viniste anoche por mi y...

—Tenia que atender unos asuntos — interrumpió bebiendo de la taza.

—¿Asuntos? —preguntó Rey intrigada—. ¿Qué asuntos?

—Eso no te incumbe —respondió con arrogancia—. ¿Quién te trajo entonces?

Rey pensó dos segundos antes de contestar —Finn —mintió.

—Bien —dijo mientras veía el periódico—. Por cierto, hoy tenemos que ir al médico para que te revise.

—¿Médico? Pero si no estoy enferma —añadiò con sorpresa.

—Pues si, pero ya llevamos casi dos años casados y no me has dado ningún hijo, quiero ver que no tengas algún problema.

—Pero yo me siento bien, yo nunca me enfermo, puede ser que seas tu el que…

—Por favor… —la interrumpe arrogantemente entre risas—. No seas ridícula—. Alístate, nos vamos en 15 minutos.

Ambos suben al auto, y emprenden la ruta rumbo a la clínica. Rey jamás se habia planteado la idea en la cabeza, no se le pasaba por la mente la idea de los hijos, no porque no quisiera, sino porque su vida era demasiado agobiante, estresante pero sobre todo, miserable.
Aunque la idea no la desagradó, sería algo sublime tener a alguien más a quien amar, cuidar y que la amáse de igual forma, tener al fin una familia.

La revisión fue rápida, el doctor les explicó que no habia ningún problema, ella estaba sana y en plena condición para concebir, tal vez podrían atribuirle la infertilidad a un problema de estrés o simplemente que nunca coíncidian en las fechas en las que debìan tener relaciones para ppder embarazarse, demasiada casualidad pensó ella, pero se alivió de saber que ella estaba sana, por otro lado el doctor atribuyó que el del problema era Poe, pero este no dejó siquiera que el doctor dijera mas e indignado, tomó a su mujer saliendo del consultorio, blasfemando al aire, Rey subió al auto, estaba seria y callada, Poe la miró, por un momento sintió lástima por ella, esa pobre criatura no tenía la culpa, era solo una desgraciada con poca suerte, solo la tomó de la mano y le sonrió.

—Tranquila, todo estará bien —le dijo

Pero no, no lo estaba y no lo iba a estar, ella sabia que no iba a estar bien, no lo ha estado desde hacia tiempo, Poe se dirigió al bar para dejar a su esposa en la puerta.

—Dile a Finn que te lleve a casa, no llegaré de nuevo —dice mirando al frente.

Rey lo miró, pero no por mucho, solo bajo del auto, esta vez no le dijo palabra alguna, solo vio como Poe arrancó y se perdió en el horizonte, Rey entró al bar y se preparó para servir las mesas, pasaron varias horas antes de que pudiera ver al chico ese imponente y atractivo.

Igualmente al momento de subir al escenario no logró verlo, no estaba presente entre la multitud, sintió cierta desilusión al no verlo, pero claro, ¿como iba a volver a verlo? Además, ¿porqué pensaba en él?

Ella era casada, no debía siquiera emocionarse con la idea de tener una amistad con él conociendo el temperamento de su marido, algo que él jamás aprobarìa ni permitiría, el suceso de la clínica le había revuelto los pensamientos; permaneció seria durante el trayecto a casa, apenas y cruzó palabra con Finn, miraba las casas y edificios de la ciudad a través de la ventana del auto, en ese momento una idea invadió su cabeza y aunque intentaba disiparla, no podía negarse a si misma que deseaba que Ben hubiera ido al bar y fuera él quien la llevara a casa esa noche.

Continuará…