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Este capítulo tiene contenido de violencia gráfica y lenguaje prosáico.
6: El complot.
"Puedes ver mi corazón latiendo, puedes verlo a través de mi pecho, y estoy aterrorizada y ni así me voy, sé que debo pasar esta prueba, asi que sólo jala el gatillo", Russian roulette, Rihanna
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Una Rey con los ojos desorbitados contemplaba a Poe en la pequeña terraza de la entrada, sentado entre la oscuridad con un cigarro en las manos.
— ¿Qué mierda fue eso? —preguntó hostilmente.
—Sólo vino a traerme —titubeó.
Poe no estaba para discusiones, su odisea de los últimos días lo tenía estresado, ya estaba harto y en su límite, sólo quería terminar el último negocio con esa chica.
—Ya veo —expresó fastidiado—. Vamos entra.
Rey obedeció y entró a la casa, subió las escaleras con lentitud mientras veía como Poe se sentaba en la sala y se pasaba las manos sobre su cabello, ¿Por qué había desaparecido tantos días? ¿Por qué no avisó que llegaba a casa? ¿Acaso sabía algo sobre su repentina salida temprano del bar? Rey entró a la habitación, temerosa y nerviosa, no sabía que le aguardaría ¿Otra noche violenta, reclamos u otra noche de sexo forzado? Temblaba de pánico al pensar en ello, más aun con lo que llevaba dentro de ella en esos momentos.
Se recostó en la cama pensativa, más aun ya que no escuchaba ruidos de la planta baja, seguramente el imbécil de su marido estaría emborrachándose de nuevo. Posó sus manos sobre su vientre, por un momento había olvidado que llevaba el hijo de aquel malnacido machista, pensó en el futuro que le depararía y la triste verdad es que no era nada alentador.
—No me esperes despierta —dijo Poe interrumpiendo sus pensamientos.
La pobre le miró desde la cama, éste se encontraba en el umbral, sólo asintió con la cabeza y escuchó cómo el hombre cerraba la puerta principal de un portazo, seguido de eso escuchó el molesto arranque del motor de su auto, cerró sus ojos nuevamente y no le tomó mucho tiempo lograr quedarse dormida.
Habían pasado algunas horas cuando Rey despertó a causa de un malestar, se levantó con lentitud de la cama y como era de esperarse Poe no estaba a su lado; se giró para ver el reloj que reposaba sobre la mesa de noche y este marcaba cerca de las 3am. Se dirigió hacia el baño para refrescar su rostro, puso ambas manos sobre el lavamanos aguardando sentirse un poco mejor al menos, aunque su atención se vio llamada hacia otro asunto cuando su oído se agudizó al escuchar ruidos en la planta baja, oía risas, caminó hacia la puerta e intentó distinguir la conversación que se llevaba a cabo, pero era inútil, abrió con sigilo la puerta y bajó por la escalera sin hacer ruidos, entonces logró reconocer a su marido hablando por el teléfono.
—No, Will —su voz lucía nerviosa.
Rey entrecerró sus ojos mientras se acercaba más, y pese estaba muy atenta a cualquier gesto o palabra que saliera de la boca de Poe, no lograba distinguir ni su silueta en mitad de la oscuridad.
—Sí, llegó con aquel imbécil —remarcó en el gran insulto hacia su amigo Ben—. La llevaré en unas horas —modulaba su voz al hablar. Poe estaba de espaldas, en cierta manera seguro de que todo saldría acorde a su plan, no teniendo idea de que su esposa estaba tan sólo unos metros detrás de él.
"¿De qué rayos hablaba Poe?" Pensaba la chica.
Sus sentidos estaban completamente alerta a lo que sucedía. ¿Con quién carajos estaba hablando? ¿se refería a ella? Si era así, ¿A dónde la iba a llevar? Rey no sabía porque se encontraba tan nerviosa, la respiración se le aceleraba cada vez más, parecían eternos los segundos en los que permanecía inmóvil sin decir nada y aunque se esmeraba en negárselo una y otra vez, parte de ella sentía que Poe, de alguna manera, estaba buscando deshacerse de ella y eso sólo lograba aterrarla aún más.
—No, ya te dije que ella no sospecha nada —comentó Poe—. Aun así están los hombres de Buzz en el patio trasero por si la cosa se pone difícil, aunque honestamente lo dudo, una chica contra dos gorilones, dime qué tan lejos podría llegar esa buena para nada.
Rey abrió sus ojos como platos, el corazón le empezaba a latir a toda velocidad, no había lugar a duda; su marido se refería a ella.
—En cuanto Buzz te entregue el dinero, llámame para llevar a Rey —anuncio Poe.
Un pequeño quejido salió de su boca en cuanto escuchó eso ¿Dinero, llevarla, quién era ese tal Buzz?
—Sí, sí —dice Poe volteando y viendo inmóvil a su mujer justo delante de la puerta principal–. Luego te llamo —habló colgando el teléfono repentinamente—. ¿Qué haces aquí? —un hilo de hostilidad se hizo presente en su voz.
Rey seguía inmóvil, tenía una mirada perdida y sintió un revoltijo en el estómago. Sabía que ese era su fin, su ruina, todos sus planes se empezaban a desmoronar al igual que lo poco que aún quedaba de sus sueños.
Los segundos de espera a una respuesta eran primordiales, sus instintos le indicaron que pensara en alguna solución de escape a lo que estaba ocurriendo, aunque no estuviera segura de lo que pasaba su mente sólo indicaba que ella se encontraba en peligro.
—¡¿Quién eres?! —exclamó aterrada.
— ¿Rey? —dijo Poe acercándose, con temor a lo que ella pudo haber oído—. Tranquila, ¿Qué escuchaste?
Rey dio unos pasos atrás y encendió la luz, todo con tal de hacer tiempo y por supuesto, fingir que no escuchó nada. Cuando encendió la luz, soltó un suspiro fingiendo alivio.
—Poe, eres tú —intentaba calmarse.
—Sí, ¿Quién más iba a ser? —soltó un pequeño suspiro, al parecer creía que Rey no había escuchado nada.
—Pensé que se habían metido a la casa —fingió preocupación.
—Tranquila —intentó abrazarla pero ella se alejó—. Ya estoy aquí, sube arriba —le ordenó.
Rey subió a prisa las escaleras, cerró la puerta y se quedó tras la misma, pensativa, asustada y frustrada, tenía mucho miedo al igual que una gran sensación de impotencia y enojo la invadía, acercó su cabeza a la puerta a la espera de que sucediera algo, escuchar más voces o algo similar. Caminó con discreción hasta las habitaciones que quedaban al fondo para mirar por alguna de las ventanas que daban al patio trasero y efectivamente, ahí se encontraban dos hombres vestidos de negro y armados, la chica frunció el ceño confundida, observó como ambos se adentraban por la puerta trasera, cosa que sólo la alertó aún más. Giró su cabeza hacia el pasillo y con lentitud avanzó de nuevo hacia las escaleras, comenzaba a escuchar murmullos pero nada que fuera legible para sus oídos.
— ¿Están en la cocina? —se preguntó.
Bajó lentamente y con suma delicadeza cada escalón, intentando escuchar algo de la conversación que Poe estaba teniendo con esos hombres, logró quedar nuevamente frente a la puerta principal pero en esta ocasión él no estaba ahí, las voces provenían de la cocina tal y como había sospechado, avanzó un par de pasos antes de poder escuchar a la perfección.
—No vayan a hacer mucho ruido —les indicaba Poe—. El vecindario es bastante entrometido y pueden llamar a la policía, ella está arriba, iré por ella y seguramente en cuanto los vea comenzara a hacer muchas preguntas, no contesten ninguna.
—¿Si comienza a gritar? —preguntó uno de ellos.
—Busquen la manera de silenciarla, no debe haber escándalos, no la lastimen, no usen sus armas, recuerden que es mercancía de su jefe.
Rey se tapó la boca en un intento de reprimir su sorpresa, era una venta, Iban a venderla, retrocedió un par de pasos sólo para arruinar discreción al tirar la lámpara principal de la sala, eso por supuesto provocó que los tres sujetos posaran su atención directamente sobre ella.
—Rey...
La mirada de la chica se llenó de terror, y lo único que su cuerpo le permitió hacer fue subir de nuevo las escaleras a toda velocidad.
— ¡Aseguren la casa, que no salga! —ordenó Poe —. ¡Rey!
La pobre y engañada Rey se encerró en la habitación principal mientras que mil pensamientos le recorrían la cabeza, ¿Quién era Poe en realidad? El miedo comenzaba a consumirle pero no debía ser presa de él ni tampoco de Poe; planes de escape, esas eran las soluciones disponibles, mantenerse con vida también era prioridad; esos honbres estaban armados pero rápidamente pensó; ellos no podrían herirla, no podrían llamar la atención con escándalos, pero sin embargo eran tres contra una, ¿Cómo iba a salir de la casa?
Recordó entonces la tarjeta que el señor Ben le dio, necesitaba ayuda y rápido. Encendió la luz para rápidamente buscar en su abrigo aquella tarjeta y luego coger el teléfono.
Empezó a marcar los números en el disco, y aguardó a que con algo de suerte el señor Solo pudiese tomar su llamada, era demasiado tarde incluso para él, y las oportunidades que tendría de éxito, mermaban exponencialmente.
Ben yacía en su cama con las manos en la cabeza, ya eran algo usuales sus episodios de insomnio. Escuchó el teléfono sonar, demás está decir que fue raro para él; eran las tres de la mañana de ninguna manera podría ser una llamada de su madre, Madame jamás lo molestaba a esa hora, pero entonces pensó en Rey por un momento aunque por la hora también lo vio improbable, fuese lo que fuese, se acercó y descolgó el teléfono.
— ¿Diga?
—Señor Solo —una clara expresión de alegría logró escucharse en la voz de Rey.
De inmediato reconoció la voz, y también reconoció que estaba asustada y entrecortada.
— ¿Señora Dameron que sucede? —preguntó con preocupación.
—Perdón, que… haya llamado a esta hora, pero —empezaba a cortársele la voz del miedo.
— ¿Rey, pasa algo? —decía aún más preocupado
—Mi esposo está en la casa, no sé qué está pasando, hay dos hombres dentro, quieren llevarm...
— ¡¿Rey?! —exclamó aterrado con el repentino corte de la llamada.
El hombre colgó abrumado, era evidente que estaba sucediendo algo y definitivamente no era bueno, Poe se le había adelantado, no dudó dos segundo en salir en búsqueda de la chica.
Poe había desactivado los fusibles principales, no era idiota y bien sabía que su esposa podría intentar usar el teléfono, quería pensar que Rey no había tenido oportunidad de llamar a nadie y pese a que había logrado contactar con Ben, no pudo decir más ante el inoportuno corte que hubo en la electricidad.
Su rostro mostró más preocupación cuando escuchó como intentaban abrir la puerta de la habitación, unos golpes estrepitosos perturbaban más sus nervios.
— ¡Rey! —gritaba Poe—. ¡Abre la puerta!
Ella se veía temerosa, la endeble puerta de madera; rebotaba una y otra vez con toda seguridad de que en algún momento ésta caería, era claro que no podría salir por ahí, miró por la ventana y tampoco era una buena idea ¿Cómo iba a saltar del segundo piso embarazada? después de algún tiempo más Poe no batalló en abrir la puerta de una patada, y furioso, se acercó a ella.
—¿A dónde crees que vas? —la jaloneó del brazo.
— ¡Eres un monstruo! —le gritaba entre lágrimas de coraje soltándose de su agarre—. ¡Mentiroso!
— ¿Mentiroso yo? —respondió indignado—. ¡Si la que se va de puta con otro eres tú!
Rey le soltó una bofetada — ¡No vuelvas a llamarme así!
Poe se tomó la mejilla y le regresó el revés a la chica tirándola sobre la alfombra.
— ¿Quién rayos eres? —Rey miraba hacia la alfombra llena de frustración, confusión, tristeza y coraje.
—Por favor, muñeca —reía con arrogancia—. Lamento que lo hayas sabido de esta manera, pero, así son los negocios.
—Me mentiste desde el principio —se levantó del suelo—. Nunca me quisiste —Rey ya no sabía si llorar de coraje o tristeza.
—Tal vez al principio me desvié del objetivo — decía acercándose a ella para acariciar su mejilla pero ella se alejó—. Pero ya está hecho, princesa, fuiste muy útil y una gran mina de dinero por un buen tiempo, pero se acabó
—No puedes venderme —decía entre lágrimas.
—Dije que ya está hecho, corazón.
—No, no puedes venderme Poe —le expresó entre lágrimas, luchaba contra sí misma para dejar de hablar.
La chica buscó cualquier oportunidad en la que él se distrajera y por suerte la encontró; cuando él trató de levantarla, Rey le propinó una fuerte patada en el estómago y corrió hacia la puerta, Poe fue tras ella tratando de recobrar el aliento mientras que ella buscaba la manera de escabullirse entre las habitaciones; estaba oscuro y en cierta manera era una ventaja.
—Rey, no puedes esconderte para siempre, dulzura —la voz de Poe para nada sonaba amorosa.
El hijo de puta sacó una linterna para alumbrar los rincones de cada habitación, Rey le seguía detrás, intentando esquivar la luz, debía haber una manera de llegar abajo y salir. Pasó algún tiempo y entonces vio a Poe bajar al piso inferior, suspiró, al menos ya no tenía quien la buscara en la planta alta, pero ese suspiro pasó a ser de nuevo una respiración agitada cuando percibió a los dos hombres subir por las escaleras, aguardó a que ambos se adentraran a las habitaciones del fondo para así alcanzar a bajar las escaleras y llegar a la puerta principal pero Poe la tomó del cabello arrastrándola por el suelo, la pobre solo chilló del dolor.
—No vas a ir a ningún lado, corazón —anunció con una sonrisa—. Y bueno ahora que ya lo sabes, aceleraremos las cosas, te llevaré con tu nuevo dueño.
Rey se levantó con lágrimas en los ojos, quería callarse la boca, optó por tomar la lámpara que había derribado anteriormente para lanzársela, Poe cayó al suelo pero logró levantarse rápidamente, apenas Rey alcanzó a llegar a la puerta principal para tomar el pomo de la puerta escuchó un sonido nada prometedor.
—Abres esa perilla y te vuelo la cabeza —la amenazó apuntándola con un revólver; estaba harto ya de ese estúpido juego, además el golpe de la lámpara había logrado abrir una herida en su cabeza, ésta sangraba y el liquido escurría por su frente.
Ella lo miró aterrada y soltó la perilla lentamente, en cierta manera sentía que él no podía herirla, no debía llamar la atención.
—Siéntate —continuó apuntándole con el arma.
Rey avanzó unos pasos, aun tenia lágrimas, se sentía furiosa y asustada a la vez.
—Podemos hacer esto por las buenas —Poe cargó el revolver—. O por las malas.
—Por favor, no hagas esto —suplicó entre lágrimas en un intento de hacerle entrar en razón.
— ¿Por qué no? —preguntó con arrogancia.
La ingenua Rey respiró profundo, el secreto no había durado más allá de ese día, se maldijo a sí misma, pero podría ser una alternativa para su salvación, lo dejó salir.
—Estoy embarazada.
Soltó su última carta, la que podría ser la que la salvara de un destino más trágico. La chica aún tenía miedo, lágrimas y mucho coraje ante el hijo de puta que estaba por venderla, sólo vio como el mentiroso estafador bajaba el arma lentamente, la miraba con los ojos desorbitados.
—¡Patrañas! —gritó Poe levantando el arma nuevamente apuntándola.
—Me gustaría que fuera una patraña —confesó.
—Estás mintiendo —la convicción escaseaba en la expresión de aquel malnacido.
Rey se quitó el abrigo, se levantó la blusa, se acercó a Poe sin importarle que él siguiera apuntándola con la pistola.
—Ven y siente la mentira.
Rey le tomó la mano y la puso sobre su vientre, era notable.
Poe se sorprendió pero entró nuevamente en sí, sin ninguna delicadeza la tomó del cuello y la empujó hacia el sofá.
— ¿Cómo te atreviste? —gritó furioso—. Eso que llevas dentro no es mío.
— ¡No seas ridículo! —expresó.
—Te entregaste a otro y te hizo el favor ¿No es así? —manifestó con suma arrogancia.
—¡Nunca me metí con nadie! —se alejó exaltada.
—Es ese imbécil que te trajo —le aseguró mientras la jaloneaba del brazo.
—Eso no tiene sentido —respondió con confusión.
— ¿Ves porque voy a venderte? —la volvió a abofetear—. ¡Porque ya actúas como puta!
Rey cayó de nuevo al sofá, tenía el cabello revuelto y su mejilla hinchada, ya dos bofetadas en menos de diez minutos.
—No voy a venderte con eso adentro, te lo voy a sacar, amor mío —Poe volvió a apuntarle con el arma.
Rey se paralizó ante las palabras, intentó levantarse pero el hombre al que una vez amó la golpeó con el revólver, cayó al piso su frente sangraba por el golpe, el desalmado le dio una patada en el pecho, sofocándola, Rey se puso en posición fetal intentando protegerse de los golpes, Poe la volvió a patear cerca de las costillas, cada golpe era una oleada de dolor y sufrimiento, ya no podía pensar, estaba deshecha, los quejidos y las lágrimas estaban llegando a un límite, ese hijo de puta no podría destruir más su vida de lo que ya estaba.
Él volvió a propinarle otra patada en la espalda, ella no hacia más que chillar y gritar del dolor.
—Sácalo, Rey, no puedo venderte así —le hablaba eufórico.
La débil chica ya no podía pensar, su vista comenzaba a nublarse y la voz de su estúpido esposo cada vez se escuchaba más lejana, mas, cuando todo parecía haber terminado para ella un estruendoso sonido se escuchó desde la puerta principal, eso la hizo volver de nuevo en sí.
Unos brazos ajenos alejaron a Poe y lo arrojaron contra el piso, seguido de un puntapié en la cabeza, los mismos brazos levantaron a la herida Rey del suelo.
—Rey —la llamó Ben lamentándose al verla deshecha.
A duras penas logró ponerse de pie con la ayuda de su salvador, estaba sumamente alterada y sangrando por la nariz y la boca.
—Rey, salga y suba al coche —la acompañó hasta el umbral de la puerta—. Y oiga lo que oiga, no regrese.
—Pero...
—Obedezca, por favor —le pidió.
Rey apenas pudo salir de la casa, caminó lentamente hasta el auto.
—Al fin te veo a la cara de nuevo hijo de puta —anunció Ben apuntándolo con su revólver.
Poe se levantó desorientado y apenas pudo reaccionar.
Rey estaba por llegar al auto, abrió la puerta y escuchó un disparo, abrió los ojos de par en par y miró atrás, el corazón se le aceleró más cuando escuchó el segundo disparo, se llevó las manos a la boca cuando oyó el tercero, se encontraba en el dilema de permanecer ahí, huir lejos o regresar a la casa.
Continuará...
