7: A salvo

"Hay algo que veo en ti que podría matarme, quiero que sea verdad..." Decode, Paramore
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La mente de Rey maquinaba a toda velocidad con el pasar de los segundos, aun con la respiración entrecortada y mas adolorida que nunca, las probabilidades de que cualquiera saliera herido eran altas, no estaba segura si de esa puerta saldría el señor Ben o su violento y despreciable marido, miraba a su alrededor con desesperación, aguardaba a una clase de milagro, alguna señal ajena de vida que le auxiliara de su situación, alguna patrulla, algún vecino entrometido.

El miedo la consumía a cada segundo que escuchaba otro disparo mas, giró para ver el auto de Poe cerca del porche, intentó avanzar con rapidez y aunque con torpeza logró llegar hasta la puerta del conductor, la abrió y analizó velozmente el interior, palpaba con sus manos bajo los asientos hasta que en la guantera del copiloto encontró un arma, respiraba aceleradamente invadida por el miedo de tenerla en sus manos, pero rápidamente su instinto de supervivencia comenzó a darle valor. Valentía que se vio esfumada ante una mano que le sostuvo el brazo, la hizo reaccionar y apuntarle con el revólver.

—Rey soy yo —la tranquilizó Ben.

—¿Qué ha pasado ahí adentro? —preguntó aterrada.

—¡Vamos! —exclamó casi jalándola del brazo—. Preguntas para después.

A duras penas lograron llegar al auto de Ben, no había tiempo que perder, debían irse lo mas pronto posible, Rey dio un ultimo vistazo hacia atrás para ver la casa donde había habitado durante sus últimos años, aun sentía miedo, coraje, frustración y dolor, sobre todo eso, pero no dolor emocional, sino uno físico, uno que la estaba debilitando, comenzaba a sudar frío, ni siquiera había prestado atención al señor Ben que conducía algo apresurado, miraba su expresión de preocupación y nerviosismo.

—¡Dios! ¡Su brazo! —gritó con cierto cansancio en su voz—. ¡Le dispararon!

Apresuradamente la chica se desató el lazo de su abrigo y con torpeza ayudó a Ben a hacer un torniquete en el brazo, debían detener la hemorragia.

—Estaré bien, nada que no se arregle —la calmó—. Primero lo primero —le dirigió una corta mirada.

—¿A dónde vamos?

—Tranquila, iremos a un lugar seguro no se preocupe.

Ambos llegaron a la mansión, el amanecer apenas se asomaba, Ben tocaba el claxon con suma desesperación antes de llegar a la reja principal para que abriesen rápidamente, derrapó casi al llegar a la entrada principal y bajó con rapidez para ayudar a Rey a bajar, no tuvo tiempo de apreciarla bien, pero ahora con mas luz, la miró destrozada tanto física y emocionalmente, tenía la frente herida, una mejilla hinchada y amoratada, su labio inferior reventado, los brazos llenos de marcas, peor que hace días, le dolió verla así.

—Perdón por meterlo en esto —Rey no sabia más que decir.

—No, no se preocupe señora Dameron.

—Por favor, no.. no vuelva a llamarme así —interrumpió con una tonada de rencor.

—Disculpe, Rey —se disculpó sacando un pañuelo de su bolsillo.

Ben limpió con cuidado sus lágrimas y lo que pudo de los rastros de la sangre, se veía tan frágil y vulnerable, casi olvidaba que tenía el brazo ensangrentado.

—¿Que ha pasado Solo? —se escuchó la voz de su colega pelirrojo.

—Un pequeño altercado —respondió Ben.

Hux examinó la situación de ambos, la chica destrozada y envuelta en sangre y Ben herido, no tardó ni dos segundos en adivinar, su amigo se había metido en líos por esa camarera, casi arqueó su ceja con ironía, en el fondo sentía que su amigo saldría herido a causa de esa mujer.

—No quiero causarle molestias —le murmuró Rey.

—Nada de eso, Rey —la tomó del hombro—. Vamos entre, que hay que atenderla.

—Creo que lo mejor es que primero lo atiendan a usted —miraba Rey el brazo de su salvador.

—Hux llama al medico —casi le ordenó.

Hux arqueó la ceja y suspiró y entró rápidamente a la casa.

—Rey —Ben miraba como la chica aun lucia indecisa y confundida—. Vamos, entre.

El corazón le latía rápidamente, seguía asustada, no sabia si estar en ese lugar era una buena idea.

—Aquí no tiene que tener miedo —dijo tomándola de una mano—. Él ni nadie va a encontrarla aquí.

Rey se adentró a la casa, nunca había visto una casa tan grande en toda su vida, caminaba con lentitud, sentía su cuerpo demasiado adolorido, estaba experimentando una debilidad que jamas había sentido, Ben se percató de ello y decidió alzarla en sus brazos.

—No debería hacerlo, usted también está herido —se avergonzó.

—Creo que por ahora es prioridad atenderla a usted, Rey —respondió.

Ben la llevó a su habitación, la recostó con delicadeza en la cama, en cuanto se enderezó, miraba su mano derecha envuelta en sangre. ¿La habían herido a ella también?

—Rey, ¿la hirieron también? —preguntó alarmado mirando su mano.

—¿Qué?

La chica se miró, no había una herida que sangrara con tal magnitud, observó la cama que estaba tornándose roja carmesí, Rey se sentó y desabrochó el abrigo, de su entrepierna seguía brotando sangre, no le salían palabras, estaba en shock, sabia lo que eso significaba, Poe estaba cumpliendo su objetivo.

—Tranquila, no se alarme, el doctor no debe tardar —decía Ben asustado, no estaba seguro de lo que estaba sucediendo, estaba por salir corriendo de ahí.

—¡No se vaya! —le pidió Rey asustada—. No me deje aquí sola.

—Tranquila, no voy a dejarla —se asomó por el umbral—. Hux —llamaba a su compañero.

Rey alcanzaba a escuchar como el señor Ben llamaba a su amigo una y otra vez, la vista se le comenzaba a nublar.

—¿Rey? —se acercaba Ben y se sentaba con ella en el borde de la cama—. Manténgase despierta —la tomaba de la cabeza—. No se desmaye.

—No me siento bien —alcanzó a decir.

—Rey no, por favor —el ánimo de Ben decaían al ver a la chica desvanecerse.

No pudo mas y Rey cerró sus ojos, justo antes de que escuchara una voz ajena a la del señor Solo y su amigo.

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—¿Porqué la has traído aquí, Benny? —escuchaba Rey una voz.

—No tiene a donde ir, Madre —respondía Ben.

—Este es tipo de cosas de las que intente advertirte —comentó Madame.

Rey abrió sus ojos lentamente, apenas podía visualizar al señor Ben junto a la ventana pensativo, acompañado de la otra mujer que estaba de espaldas, pareciese que lo estaba reprendiendo.

—¿Sabes lo que esto significa, verdad? —insinuó su madre.

—Si, lo sé —murmuró al mirar a Rey despierta.

—Dime que por lo menos mataste a ese imbécil.

—Ha despertado —interrumpió Ben, seguido de eso le hizo un gesto a su madre que se giro a verla—. ¿Cómo se siente?

Rey se levantó con dificultad para recargar su espalda sobre la cabecera de la cama, Ben acudió con rapidez para ayudarla.

—No se esfuerce —le pidió.

—Que está...

—Rey, cálmese —la tranquilizó—. Está a salvo aquí.

Rey miró al señor Ben y vio a la mujer que aun yacía junto a la ventana, la confusión se presenció en sus ojos.

Ben aun la miraba bastante mal, seguía igual que el día anterior, casi totalmente destrozada, se sentía mal por ella.

—¿Qué pasó?

—¿Cómo? —el entrecerraba sus ojos—. ¿No recuerda nada?

—No —aseguró —. Sé lo que sucedió —refiriéndose al altercado de la madrugada—. Me refiero a que me ha sucedido.

—Oh —su cara decayó.

Rey suponía que a esas alturas ese hombre que la había rescatado ya estaba al tanto de su estado, o tal vez de alguna perdida, el corazón se le aceleró de pronto, sus ojos bajaron, el hombre seguía sin pronunciar palabra, la pequeña mano de la chica se posó sobre su barriga a la esperanza de seguir sintiendo aquel pequeño bulto que se encontraba creciendo, una segunda mano mas grande se puso sobre la de ella.

—Está bien, Rey —le aseguró Ben.

La chica soltó un enorme suspiro de alivio, de algún modo se alegraba saber que su hijo aun permanecía existente en su interior, comenzaba a formar su lazo con él o ella, la Madame contempló la escena, sintió una punzada dentro suyo al verlos ahí, ambos heridos y con confusión, nunca había visto a su hijo en esa faceta tan conmovedora.

—Hablaremos mas tarde Benny —se despidió Madame de su hijo—. Ya habrá tiempo de conocernos —se dirigió a la chica.

Ambos asintieron con la cabeza y vieron a la mujer retirarse de la habitación, pero su mirada no se atrevía a hacer contacto con la de Ben, aun seguía avergonzada por todo lo ocurrido.

—¿Qué le he dicho? — levantó la barbilla de la chica—. Jamas deje que nada baje su mirada.

—Lo siento.

—No diga que lo siente, nada de esto es su culpa —la miró a los ojos—. Lamento que haya tenido la mala suerte de haber pasado por esto mas bien.

—Supongo que nunca terminamos de conocer a alguien —murmuró.

—No, nunca lo hacemos —respondió recordando—. Pero todo estará bien.

Rey recordó esa frase cuando Poe la llevó al médico, ahora comprendía el porqué la había llevado.

—¿Cómo se siente? —el hombre interrumpió sus pensamientos.

—Mejor.

—¿Porque no me dijo que está embarazada?

Rey no sabia como responder, no es algo que le incumbiera a él, sin embargo no quería ser grosera —Ni siquiera lo sabia —le miró con tristeza—. Apenas lo supe ayer.

—Esa es la razón por la que su esposo se comportó así con usted, ¿cierto? —se atrevió a preguntar.

El silencio de la chica otorgó la respuesta, eso solo aumentaba el coraje de Ben.

—¿Qué pasó ahí? —preguntó con miedo—. ¿Poe está... muerto?

Ben alzó su mejilla izquierda recordando el tiroteo dentro de la casa, el primer disparo fue de parte de uno de los hombres de Buzz y fue quien le hirió , seguido de eso fue la bala de Ben hacia ellos, haciendo caer a uno de ellos, seguido de eso un tiro mas hacia Poe que se arrastraba a la cocina, otro disparo mas se hizo presente de parte del otro guarura, Ben logró esquivarlo justo después pudo salir de la casa.

—Es incierto decir eso ahora —respondió Ben con un suspiro.

—Entonces...

—No tiene que preocuparse mas por él —la calmó—. Aquí estará segura y nadie podrá tocarla.

—No puedo quedarme aquí —expresó.

—Rey lo mejor es que no se mueva ahora, está bastante débil, por ahora descanse, necesita reponerse —le pidió.

—Si.

—Tranquila —repitió Ben tomándola de nuevo de la barbilla—. Nadie la encontrará aquí, está a salvo.

La chica asintió con una ligera sonrisa, en realidad se sentía a salvo con él.

—La dejaré un rato, necesita descansar, no debe levantarse de la cama, si necesita algo solo use esto —le entrega una pequeña campana—. Alguien acudirá a ayudarle —se levanta para dirigirse a la puerta.

—No me dejara sola, ¿verdad? —Rey no se creía lo que le acababa de decir.

—No Rey —le sonrió —. Aquí estaré.

Ben cerró la puerta y caminó entre el pasillo, no avanzó mucho antes de escuchar la voz de Hux.

—¿Qué es lo que tramas Solo? —el pelirrojo se encontraba en el umbral de una habitación con los brazos cruzados.

—¿Tramar? —vaciló.

—No soy idiota, la has traído por algo.

—Que observador —continuaba caminando.

—Espero que no vayas a hacer ninguna idiotez —Hux sonaba algo amenazador—. No pierdas la cabeza

—Nadie esta perdiendo nada, Hux

—Tu madre no aprueba esto.

—Ya me las arreglaré —Ben continuó su camino.

Ben prosiguió hasta el despacho de su madre, tenían que continuar su charla interrumpida por el despertar de Rey, se esperaba mas sermones y regaños pero al menos estaba tranquilo, su frágil chica ya estaba bajo su protección.

Apenas abrió la puerta del despacho y escuchó la voz de su madre.

—¿Qué voy a hacer contigo Ben? —su voz sonaba con un tono decepcionante.

—Ya sabes la historia —respondió Ben.

—Lo sé, es lamentable —entrelazó sus dedos sobre el escritorio—. Una pobre infeliz siendo presa de un malnacido.

—Madre, no puedo abandonarla así —se acercaba al escritorio para tomar asiento en una de las sillas—. Y menos embarazada.

Madame soltó un enorme suspiro, analizaba de manera sabia las cosas, no era difícil deducir la conclusión, durante el chequeo medico de la chica estuvo presente, pudo apreciar la enorme preocupación de su hijo por aquella chica indefensa y totalmente vulnerable.

—Dime algo, Benny —lo miraba con seriedad—. Ese pelmazo actuó violentamente con ella porque...

La mente de Ben adivinó lo que su madre quería decir, el aceptar a Rey no iba a ser algo fácil a menos que fuera por una fuerte razón, no habría otra alternativa si no mentía, eso le daría ventaja.

—Por favor, Benny, dime que tu no eres el padre de esa criatura —su madre terminó la frase.

Ben aguardo un segundo y suspiró mirándole —Si.

—Ben —su madre sonaba decepcionada—. ¿Olvidaste por completo todo lo que te dije? Acaso estás consciente de lo que estuviste... lo que ambos han hecho.

—Si, lo sé.

—¿Sabes las posibles consecuencias que todo esto puede traer? los riesgos que pueden pasar...

—¡Lo sé! —Ben sonaba con un tono de desesperación.

—Estás yendo en contra de nuestros principios...

—Me importa poco lo que piensen los demás.

—Te importa poco lo que tu madre te diga entonces —su madre se levanta de la silla con tono de exaltación.

—Me importa ella, madre —dijo él sin titubear—. Me importa mi familia, y sabes bien que la familia...

—La familia es primero, Benny —su madre le completó la frase.

Madame suspiró, era su hijo, debía apoyarle, aunque no estuviera de acuerdo con sus decisiones, ese chico la había atrapado en sus propias palabras.

—¿De verdad la quieres tanto?

Ben se encogió de hombros con una sonrisa, sabía lo que la mirada de su madre significaba.

—Entonces vamos, quiero conocerla formalmente.

Continuará...