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Este capítulo contiene breves párrafos de lenguaje vulgar y violencia.

Nota: La utilización de los guiones se modificó al copiarlo de Word, originalmente eran largos, ya intenté todo pero se skguen cambiando a guines cortos, les pido una disculpa por ello.

8: Vulnerable.

"Oh nena, podrías devastarme, pequeña dama, ven y desvaneceme" Hurricane, Halsey

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El sol se vislumbraba en el horizonte, alzándose sobre los edificios e iluminando las azoteas de los mismos, reflejándose en las ventanas y de paso iluminando las gotas del rocío matinal que había en las hojas de los árboles. Esa mañana era todo lo contrario a tranquila, no era buena, no era agradable; era cruel, dura y muy amarga.

La casa en la que Rey había vivido por años, aquél lugar de dolor y sufrimiento al que había llamado hogar por tanto tiempo estaba totalmente destrozado, tal vez la fachada parecía normal, pero el interior era todo un desastre y la presencia de vecinos y policías en el exterior no amenizaba para nada aquél momento.

Arrastrándose con dolor y lentitud, Poe Dameron había sido golpeado, humillado y abandonado por su esposa, todo en la misma noche. El hombre ponía todo su empeño y esfuerzo en alcanzar la puerta, escuchaba las voces en el exterior, sin embargo la policía aún no se decidía por entrar, si no lo hacían pronto, él seguramente moriría desangrado y su gran carrera como matón traficante de mujeres terminaría ahí, asesinado por un hombre que le había "robado" la mercancía. La vida tenía un sentido de la ironía muy cruel.

Mientras tanto, justamente fuera de la residencia, observando desde lo lejos y con un par de golpes en el rostro y arañazos en el traje, un hombre se recargaba contra un teléfono público logrando así mantener su equilibrio, así mismo, había terminado de marcar los números en el aparato y observaba cómo la policía finalmente irrumpía en el hogar de su vendedor.

-¿Buzz? -dijo con debilidad entrecortaba la voz-. Sí... Pasó algo malo... No, mi compañero está muerto. Dameron sigue con vida, pero tal vez no debería, esto fue culpa suya y... Entiendo, iré lo antes posible.

Una llamada muy corta; colgó el aparato y a duras penas empezó a caminar lejos, buscando evitar las miradas de la policía o de cualquier curioso que se topáse en medio de su camino.

Al cabo de un tiempo una ambulancia se hizo presente también en el lugar y por la puerta principal salió un cuerpo dentro de una gran bolsa negra y detrás de él, una camilla con un herido encima. Claro era que se armaría un alboroto entre los vecinos, sin embrago no se les permitió ver el interior de la casa, aunque el agudo oído de Poe logró escuchar algo que llamó su atención e hizo su sangre hervir.

-Dicen que fue su esposa -escuchaba el murmullo de los vecinos.

-¿La camarera? ¿Cómo pudo haberlo hecho?

-Al parecer contrató a un asesino para matar a su esposo, dicen que la golpeaba.

-¿Dónde escucharon eso?

-Hace días en el bar llegó toda golpeada, todos ahí la conocían, seguramente nadie esperaba algo así.

"Esto no va a quedarse así, Rey..." pensó, como es que las malas nuevas corrían tan velozmente, esto que estaba sucediendo, era malo, demasiado malo.

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Ben abrió la puerta de la habitación lentamente y entró en ella siendo seguido por su madre, quien con suma tranquilidad se dedicó a analizar a Rey con detalle, se detuvo frente a la cama para ver a la chica semi recostada en la misma, tratando de enderezarse a duras penas. Madame en toda su vida nunca había visto a una mujer así de maltratada. Para ella, para su código y la manera en que había sido educada, era inaceptable verla en ese estado, puede que ella fuera una matona, una líder mafiosa y tal vez hubiese sido la anfitriona de innumerables torturas a muchos pelmazos, pero jamás tocaría el pelo de una compañera fémina, nunca.

-Oh Dios -susurró.

-Rey -la llamó mientras tomaba el hombro de su madre-. Ella es mi madre -la presentó.

La chica hizo un gesto con su cabeza, no sabía exactamente qué decir, sin mencionar que seguía sintiéndose incómoda por irrumpir en su casa y sin siquiera haberse presentado antes.

-Qué pena que nos conozcamos en esas circunstancias -expresó avergonzada.

-No, nada de eso -aclaró Madame acercándose a ella-. Olvida las apariencias, lo importante es que tú y mi nieto estén bien.

- ¿Nieto? -respondió con suma confusión para luego dirigir su atención inmediatamente al señor Ben pensando: "¿Qué le ha dicho?"

-Ben me lo ha contado todo.

-Sí... Em -balbuceó Ben rascándose la nuca-. Le conté sobre nosotros, y que ese bebé es mío, ya lo sabe todo -explicó guiñándole un ojo, acompañado por otros gestos extraños, debía seguirle el juego.

Rey no pudo hacer más que asentir con la cabeza, aunque el desagrado era más que claro en su rostro.

"Semejante mentira, absurda locura"

Pensó molesta, sin embargo por esos momentos sólo quería estar bien, pero obviamente iba a pedir una explicación de la enorme impertinencia por parte del señor Solo, la idea definitivamente no era de su agrado.

-Bien -dijo Madame mirando a la chica-. Te llamas Rey ¿verdad?

-Sí -asintió.

-Bueno muchacha, mandaré a alguien que te ayude cuando necesites.

-No, no es necesario -trató de protestar.

-Insisto -interrumpió-. Siendo la pareja de mi hijo, la madre de mi nieto, tenemos que velar por tu bienestar y el de esa criatura.

La chica se mordió el labio para impedirse a sí misma desmentir tal locura.

-Las circunstancias son algo... -Madame pensaba en las palabras adecuadas-. Inusuales, y aunque lo que hicieron no fue lo más apropiado, ya tendremos tiempo de hablar sobre esto con más calma, por ahora queda decir... bienvenida a la familia, Rey.

Rey sintió un enorme nudo en la garganta al escuchar eso -Se lo agradezco mucho.

Madame dirigió un gesto a Ben quien no tardó en responderlo. Su madre salió de la habitación dejando únicamente a su hijo con Rey, quien no se hizo esperar a exigir una explicación sobre la gran mentira. La chica le miró con cierta hostilidad.

- ¿Por qué ha mentido así? -replicó totalmente avergonzada.

-Perdóneme -respondió acercándose al borde de la cama-. Se me ocurrió.

- ¿Y para qué?

-Porque si mi madre sabe que usted es importante para mí, entonces hará todo lo posible por ayudarme a protegerla.

-Eso no tiene sentido -dijo confundida entre lágrimas, las hormonas no le estaban ayudando en ese momento.

-Era necesario, mi madre estuvo cuando la estaban revisando -se excusó.

- Esto no está teniendo sentido, señor Solo, no quiero mentir ni fingir algo que no está pasando, no voy a quedarme aquí hasta dar a luz, ¿Cómo planea justificar mi partida y que me he llevado a su "hijo"?

Rey tenía razón, y muy tarde Ben se daba cuenta de ello, había actuado con demasiada precipitación, no deteniéndose a pensar en las consecuencias.

-Veremos cómo resolverlo -fue todo lo que él pudo decir.

-No quiero causarles ningún problema señor Solo -se disculpó.

-Y no los habrá si seguimos con esto -la tomó de las manos-. Sólo hasta que estemos seguros de que nadie la buscara y así pueda irse.

-Él va a encontrarme -murmuró.

-Tiene mi palabra Rey, que ese malnacido no va a encontrarla.

-No puedo quedarme -le expresó entre lágrimas.

-Yo le estoy suplicando que se quede, por su seguridad.

- ¿Por qué se está tomando tantas molestias conmigo, señor Solo?

Las miradas de ambos se cruzaron como si de alguna manera trataran de adivinar lo que el otro estaba pensando, en el fondo ella sabía que había algo más que una desinteresada ayuda por parte de él, pero no sabía lo que era... O tal vez simplemente lo ignoraba.

-Sólo no quiero que le suceda algo peor -le sonrió.

- ¿Eso es todo? -insinuó.

-No, no es todo -acarició la mejilla de Rey con suavidad-. Intente descansar.

Ben no le dio la oportunidad de que dijera algo más, se levantó de golpe y se dirigió a la puerta para salir de la habitación, no dándole tiempo a Rey de concebir la idea de que aquél hombre estuviese enamorado de ella, ya se había arriesgado mucho con aquella mentira absurda y con ese desinteresado apoyo, una vez más, parecía ser que Rey simplemente quería ignorar la verdad.

Más tarde Ben mando algunas mudas de ropa para ella y asignó a algunos de los encargados de la mansión que le preparasen un baño a la chica. La pobre se sumergió en la tina de baño para dejar ir sus esperanzas y su dolor, felicidad, odio, ira, amor, tristeza, quería dejar ir todo, absolutamente todo por un momento, quería sentirse bien, tranquila y en paz. Ya cuando no había mas lagrimas que derramar, salió y se vistió. Cansada de estar recostada todo el día decidió ir a mirar por la ventana, pudo apreciar el hermoso paisaje que afuera había, divisó el auto del señor Solo aparcado en la entrada principal y justamente ahí se encontraban el señor Ben y aquel pelirrojo, al parecer conversando pacíficamente, Rey intentaba recordar a ese pelirrojo, su rostro le parecía familiar.

De igual manera seguía pensando en por qué accedió a estar en ese lugar, ¿por qué el señor Solo también tenía un arma aquella noche?, ¿qué es lo que en realidad era? Ahora tenía el suficiente tiempo para darse cuenta que en realidad conocía muy poco sobre el señor Ben, estaba exponiéndose demasiado, ¿Por qué estaba confiando en él tan fácil y ciegamente? Eso había hecho con Poe y ahí estaban ahora las consecuencias. Aún tenía miedo, ya no estaba segura de lo que sucedería con ella ni con ese hijo que llevaba dentro.

En definitiva no estaba preparada para eso, no estaba preparada para nada, no estaba lista para ese destino aún.

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Después de haber atendido la herida de Poe, éste ya no corría peligro de muerte, sin embargo la bala había impactado muy cerca de la columna vertebral, demasiado cerca, a fin de cuentas Ben había disparado justo cuando el cobarde había tratado de huir, un disparo por la espalda parecía lo más apropiado para alguien que descargaba toda su ira en una mujer, más aún su esposa.

Aún se encontraba dando vueltas en la ambulancia, la pérdida de sangre le impedía tener completa noción de la realidad; aún se sentía mareado y cansado, tanto que no se había dado cuenta que llevaba más de dos horas en esa cosa cuando debió haber llegado en el hospital mucho antes, entonces entró en cuenta, alguien había intervenido la ambulancia.

-Ya está, vivirá, al menos unas cuantas horas si no llega al hospital -dijo uno de los médicos que estaba siendo apuntado con una pistola por otro sujeto.

-Será tiempo suficiente para que el jefe hable con él.

-Este idiota está en problemas, debió tener más cuidado ¿Cómo deja que una mujer lo deje así?

-Eso no es asunto nuestro. Buzz sólo nos pidió traerlo a impedir que muriera, tal vez él quiera matarlo en persona.

Fue suficiente para alterar a Poe y hacerlo despertar.

La ambulancia al fin se detuvo, la luz ya no entraba por las ventanas pero no había pasado el suficiente tiempo para que se hiciera de noche. Cuando las puertas traseras del vehículo se abrieron le permitieron ver que se encontraba dentro de lo que parecía un viejo muy viejo hangar. Con algo de prisa los médicos bajaron la camilla de Poe de la ambulancia y la ajustaron para que este pudiera sentarse en la misma.

Frente a Poe se encontraba un enorme sujeto con una gran y notoria cicatriz recorriéndole el rostro de lado a lado y detrás de él, un par de lacayos, unos hombres gorilones vigilando los alrededores dejando que Buzz se encargase del malnacido.

-La pérdida de sangre lo dejó así -explicó uno de los médicos refiriéndose a la falta de atención de Poe, a penas y lograba mantener los ojos abiertos y era más que claro que no se había dado cuenta de que se encontraba en compañía.

-Háganlo -habló el jefe.

Uno de los guardias que lo acompañaba se acercó hasta la camilla y de su abrigo sacó una jeringuilla llena de un líquido de dudosa procedencia, no se hizo esperar y con suma violencia la clavó en el pecho del moribundo dejando al líquido fluir por su cuerpo.

-¡Ahhhh! -gritó Poe casi al instante; sentía el pecho comprimiéndose, una gran dificultad para respirar la cual poco a poco fue disminuyendo hasta normalizarse y entonces vio al frente.

-Buzz -dijo tratando de recobrar el aliento.

-Dameron -respondió con indiferencia.

-E... Espera, no fue mi culpa... La chica.

-La chica fue más inteligente que tú, idiota.

-Le juro que...-el hombre chasqueó los dedos y de inmediato Poe se vio rodeado por armas, todas apuntándole a él.

-Cierra la boca.

Él tragó un bulto, sentía su nariz temblar y por supuesto, su corazón latía a toda velocidad, aunque eso último tal vez era por la inyección reciente.

-Teníamos un trato. William me habló de ti, dijo que eras de fiar y sin embargo fracasaste, me costaste dinero y uno de mis agentes, todo por nada -declaró -. Por supuesto que Will recibirá su merecido más tarde.

"Maldición" Pensó Poe.

-Hay...-habló con miedo-. ¿Hay alguna manera de arreglar esto?-preguntó, todo con tal de salvar su propio pellejo.

La respuesta inmediata fueron las manazas de Buzz ubicándose peligrosamente cerca del cuello de Poe, éste estaba listo para morir, pero al cabo de unos segundos, aún seguía con vida.

-Si quieres una ínfima oportunidad de salvar tu vida, vas a traerme esa chica, la cabeza del maldito que mató a mi hombre y vas a pagarme hasta el último centavo de la compra ¿Quedó claro?

-E... Es mucho dinero...-respondió arrogante mientras Buzz apretaba su cuello-. ¡Ahhhh! ¡Entiendo! ¡Entiendo! ¡Lo haré, juro que lo haré! -exclamó retorciéndose de dolor.

-Bien... sáquenlo de mi vista -ordeno Buzz con un ademan de desaire-. Ah y Dameron... -le apunto con el dedo amenazándolo-. Si resulta que no puedes caminar después de ese disparo, no me servirás para nada, y los que no me sirven, me estorban y lo que estorba, se elimina.

Sólo más peso se acumuló a sus hombros, si la bala había dañado algo importante quedaría paralítico y como ya lo había dicho Buzz, terminaría muerto.

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Rey contemplaba desde un pequeño sofá frente a la ventana, el día parecía ser eterno y tan aburrido, quería salir y recorrer el lugar, ver los alrededores, estaba sintiéndose encerrada y aprisionada en esa habitación y lo más irónico de esa situación era que absolutamente nadie le obligaba a quedarse ahí.

- ¿Se siente mejor? -interrumpió la voz de Ben.

-Sí, gracias.

-Deje de agradecerlo, Rey -le respondió acercándose a ella.

-Aún tengo una duda, señor Solo- expresó Rey.

- ¿A si? -arqueó su ceja mirándole a los ojos.

-Dígame ¿Por qué me está ayudando?

Ben pensó un momento intentando recordar el día -Porque usted fue quien me llamó, ¿No?

-Sí -respondió pensativa-. Pero...

-Deje de preguntarse esas cosas, no todos los hombres somos unos monstruos... -dijo Ben mordiéndose la lengua, a fin de cuentas, él también era un matón, la única diferencia eran sus motivos para matar.

- ¿Y por qué insiste tanto en que me quede?-inquirió Rey.

Ella quería creerle, en verdad quería sentirse a salvo al cien por ciento pero simplemente... Aun se sentía vulnerable, aun presentía el peligro a su alrededor, aún tenía miedo, tan abrumadora era tal emoción que sin darse cuenta empezó a derramar lágrimas otra vez.

-No llore -limpiaba las lágrimas de su rostro-. Odio verla así.

- ¡Entonces sólo conteste! -le exigió con desesperación-. ¿Acaso usted también espera que...?

-No... -la interrumpió enseguida-. Jamás me aprovecharía de usted.

Ben guardó silencio y bajó la mirada, era difícil para él admitir las cosas que eran evidentes, se sentía culpable y también atrapado. Rey le miró con los ojos llorosos, la expresión en el rostro de Ben cambio por completo, era tan diferente, tan extraña aun para conocerlo tan poco, era muy inusual. ¿Acaso ella dijo algo malo que le hiciera tomar esa postura? Pensó, aunque rápidamente se calmó, él había arriesgado su vida para ayudarla y ahora sólo le reclamaba, no era justo de su parte. Con delicadeza tomó la barbilla de hombre e hizo que éste alzara la mirada y la viera.

-Me dijo una vez que no debía dejar que nadie hiciera que bajara la mirada.

-Sí -resopló.

-Dígame entonces, la verdad.

- ¿Qué verdad necesita saber?

- ¿Por qué me está ayudando?

El hombre cerró sus ojos, suspiró, los abrió para mirarla a los ojos, se veía tan vulnerable, sentía el impulso de calmar su dolor uniendo sus labios con los de ella, pero solo se limitó a responder.

-Porque la necesito.

Continuará...