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Este capítulo contiene lenguaje vulgar y violencia gráfica.

Nota: Hubo un error al copiar desde Word y los guiones largos se cambiaron a cortos, les pido una disculpa por ello, ya intenté todo y no encuentro la manera de que no se cambien.

9: Ciclos de pólvora.

"Sonidos locos en tus oidos te hacen sentir bien, corre pero no puedes ocultarte" Mad sounds, Arctic monkeys

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- ¿Qué espera de mí exactamente? -el corazón de la confundida Rey se aceleraba, en su cabeza no dejaban de resonar las recientes palabras de Ben: "Porque la necesito" -. ¿Que después de todo tenga que agradecerle de otra manera? -dijo bajando la mirada.

-No -interrumpió-. Nada de eso, usted no me debe nada, no se sienta comprometida a nada, yo quiero ayudarla -aseguró -. Quiero protegerla.

La mirada de Rey se posaba sobre su mano siendo tomada por la de aquel hombre, sentía cómo el pulso se le aceleraba con tenerle así de cerca

-Esto es una locura -murmuró.

-Lo sé -secundó él mirándola con ternura.

La chica levantó la mirada para verle, reconocía esos ojos, ya los ha visto en alguien más y por desgracia, no era un recuerdo agradable.

-Señor Solo no -comentó.

El hombre despertó de aquél pequeño trance en que había entrado - ¿No qué Rey?

-Cualquier cosa que esté pensando -insinuó insegura.

- ¿Y qué es lo que cree que estoy pensando? -preguntó sonriendo de lado.

-Señor Solo - repitió apenada aunque no pudiendo ocultar la pequeña sonrisa que se dibujó en su rostro.

-Así está mejor -habló Ben volviendo a acariciar su mejilla-. Vea lo hermosa que se ve cuando sonríe -se atrevió a decir.

- ¿Dígame acaso se da cuenta de las cosas que dice? -reprochó entre risas tomando con placer aquél halago logrando incluso olvidar por un momento que había venido de un semidesconocido.

-Sí, claro que me doy cuenta de ello.

-Además no es el momento adecuado -explicó Rey.

Ese comentario dio un hincapié, Ben arqueó su ceja con una pizca de asombro y de alguna manera se había percatado de que estaba en sintonía con ella, quien también daba indicios de compartir el mismo sentimiento.

- ¿Cuándo sería el momento indicado para usted? -la acercó con lentitud hacia él.

-Señor Solo -fue la tercera vez que lo llamó así.

- ¿Sí? -respondió tomándola de la cintura con la otra mano.

Ben se acercó con cautela y gentileza a ella, Rey lo miró, ya solo quedaban algunos centímetros de distancia entre sí. Ben no tenía ni la más mínima muestra de maldad en sus ojos, él la miraba, no igual que Poe, el señor Solo la veía con devoción, cariño, preocupación, era una gama completa de emociones que tristemente Rey jamás había podido ver antes en un hombre.

-No creo que esto sea correcto -susurró.

-No, no lo es -le respondió en voz baja aproximándose mas a ella.

Ambos estaban a nada de silenciar sus diferencias, él podía sentir como ella temblaba de nervios, sentía su corazón golpeándole con rudeza, él no estaba quedándose atrás, experimentaba un suave pero vigoroso frenesí que le impedía alejarse de ella, sentía que de hacerlo su corazón agitado simplemente se detendría para siempre.

-No haga eso -la chica se soltó de él, quería retroceder.

-No -la tomó de un brazo-. Por favor, no se asuste, no voy a hacerle daño.

-Lo sé -contestó-. Solo que...

Rey no tenía más palabras, era todo tan extraño para ella, además los sentimientos y las hormonas la estaban traicionando, su propio cuerpo conspiraba en contra suya entonces algo la despertó de ese pequeño trance, acordandose que traía consigo un "paquete" inesesperado.

- ¿Rey? -arqueó su ceja al ver el ceño fruncido de ella.

-Siento algo extraño -dijo tocándose el vientre.

-Eso es bueno -comentó Ben-. No olvide hablarle, él puede oírla.

-Esto es tan raro -se rio.

-Es algo nuevo, todo lo nuevo es raro -sonrió.

También era una extraña sensación para Ben, casi olvidaba que Rey llevaba dentro de sí a la criatura de un hijo de puta estafador y mentiroso, sentía entre una mezcla de rabia y envidia, ese animal no merecía ser padre, no merecía a Rey. Sonrió cuando vio a Rey acariciando su vientre con una ligera sonrisa, nunca se había encontrado en una situación parecida. Nuevamente sus miradas se volvieron a conectar, era inevitable para él mantenerse al margen con ella, la necesitaba cerca suyo, poder tocarla, poder aspirar su aroma, escuchar su voz, esa chica estaba volviéndose en una adicción para él.

No soportó más, la volvió a acercar hacia él, ¿Qué más daba ya? Su madre lo sabía, no era un secreto para su familia el que él estuviese perdiendo la cabeza por aquella mujer.

-Señor Solo -le susurró, esta vez no mostrando intención alguna de alejarse.

- ¿Sí? -acarició su mejilla con suavidad.

"Al carajo" pensó, iba a besarla, no le importaba ya nada, era ahora o nunca, iba a probar sus labios y abrazarla como nunca, ella lo estaba permitiendo, no habría oposiciones pero entonces.

-Solo -escuchó la voz de Hux en el umbral de la puerta con los brazos cruzados.

La mirada de Ben quedó en blanco y se alejó con lentitud de la chica, quien soltó una pequeña risa ante la interrupción del pelirrojo. Ben se giró a verle con ojos fulminantes, lo cual solo llenó de satisfacción a Hux, adoraba arruinarle sus momentos.

- ¿Sí? -preguntó.

-Madame nos tiene una tarea.

-Enseguida voy -respondió con desgane.

-Bien -insinuó con una sonrisa aun sin irse del lugar.

Rey sonrió ante la incómoda situación y miro al señor Ben -Es mejor que vaya.

El hombre suspiró y se levantó para caminar hacia su compañero -nos vemos en la cena -le dijo a Rey.

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En la estación de policía en el centro de la ciudad, estaban Poe y un detective, un viejo camarada que jugaba para ambos bandos, a quien Poe había contratado para que encontrase a la culpable de sus desgracias, ambos se encontraban dentro de la oficina. Mientras que los teléfonos sonaban fuera y el resto de los empleados hablaban entre sí; el sonido a penas y lograba colarse por la puerta.

El escritorio estaba lleno de papeles, fotografías de Rey, muchas de ellas y apenas un par de Ben, él sabía bien cómo ocultarse y mantenerse fuera de vista, las imágenes captadas a penas y lograban tomar su rostro, pero ni siquiera por completo.

-Tiene que haber algo -decía Poe entre dientes, sentado en la silla tras el escritorio.

-Tu chica es muy vistosa, pero ese hombre, no oído hablar de él hasta que tú me lo contaste -explicó el detective.

-¡No me importa cómo! ¡Tengo que encontrar a los dos! -exclamó arrojando más papeles a la mesa, así mismo tratando de levantarse de la silla en que se encontraba; con dificultad lo logró y todo para ayudarse con un bastón.

-Tranquilízate ya Dameron, los encontraremos y tú deberías descansar.

-Los doctores dijeron que estaré bien en una semana, no puedo perder todo ese tiempo -respondió tomando con violencia una de las fotos de Rey-. Ella es una inepta, no puedes decirme que desapareció de la faz de la tierra así como así.

-No digo que lo haya hecho por arte de magia, ese hombre debe tener sus contactos -excusó.

-Da igual si es amigo del gobernador, debe haber una manera de encontrarlos -dejó la fotografía y empezó a leer el resto de los papeles.

-¿Qué es esto de un orfanato? -inquirió el detective leyendo un informe.

-¿Orfanato? Oh sí -respondió Poe-. Ella es huérfana, no tiene familia.

-¿Y sabes dónde está ese lugar?

Ahora Poe se maldecía a sí mismo, en todo el tiempo que estuvo "Casado" con Rey, jamás le dio importancia alguna a lo que ésta le decía y ahora esas características suyas le estaban cobrando caro.

-Maldita sea.

-Es la única pista sólida que tenemos Poe.

-¿Crees que haya regresado con ahí?

-No lo sé, tú eras su esposo, dímelo.

Suspiró fastidiado, una vez más dándose cuenta que no sabía nada de ella -Tenemos que hacer una visita a ese lugar.

-Como digas, tengo una junta en 10 minutos, sigue buscando -contestó dirigiéndose hacia la salida de la oficina-. Y Poe, te recomiendo buscar más cosas sobre ese hombre mientras tanto, si no encontramos nada útil en el orfanato, puede que no demos con ellos nunca -cerró la puerta detrás de sí y dejó al hombre completamente solo.

Poe tragó un bulto muy grueso al pensar en la muy alta probabilidad de fracaso, Buzz no era conocido por ser buena gente, si solo fuera una amenaza de muerte, tal vez no estaría tan preocupado, pero ese fulano tenía una fama macabra, y sabía bien que si llegaba a fallarle, su muerte sería lenta y dolorosa.

-¡Maldita desgraciada! -gritó golpeando su escritorio-. Cuando te encuentre Rey... Oh cuando te encuentre...

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Rey sentía suma incomodidad en el gran comedor donde estaba debido a ello apenas podría probar bocado alguno pues sentía que de hacer algo mal pasarían cosas malas. En el comedor estaban Ben, Madame y Hux, mas nadie hablaba y nadie decía nada, solo se escuchaba el sonido de los cubiertos golpeando los platos aunque constantemente la chica y Ben intercambiaban miradas, Ben siempre lo hacía una sonrisa, en cierta manera tratando de reconfortar a Rey, algo que resultaba especialmente incómodo para Hux, de pronto Rey vio a un sujeto trajeado entrar con un semblante de preocupación, éste se acercó a Madame, no alcanzó a escuchar lo que le decía, pero eso cambió la expresión de su rostro. Madame miró a Ben con cierto desconcierto, éste le dio un gesto y ambos se levantaron de la mesa. Reyy vio cómo ambos abandonaban el comedor.

- ¿A dónde van? -preguntó intrigada al pelirrojo.

-Algún problema con una exportación -mintió Hux tranquilamente-. Siempre sucede.

- ¿Exportación? -recordaba cuando el señor Solo le había dicho que se dedicaba al área comercial.

De igual manera, Hux se levantó de la mesa al ver a Ben llamándolo, Rey lo siguió con la mirada hasta la puerta por la que salieron, teniendo así una última vista del hombre en cuyo rostro claramente podía notarse preocupación.

- ¿A dónde va? -preguntó Rey, levantándose de la mesa.

-Lo siento -se disculpó dirigiéndose a ella-. Es una emergencia en la oficina de exportación, tenemos que resolverlo -la tomó de la mano para besar sus nudillos-. No tardaremos.

- ¿Quiénes irán?

-Solo Hux y yo -respondió.

-Andando -habló Hux.

-Volveremos -se despidió.

Rey los vio retirarse del lugar de una manera muy apresurada, ella ni siquiera terminó de comer, simplemente dejó su plato y tranquilamente regresó a su habitación para así ver por la ventana y admirar el gran paisaje del lugar; era verde en su gran mayoría y el viento hondeaba con fuerza las ramas de los árboles, llevándose consigo alguna que otra hoja con tono marrón, el invierno protestaba por aparecer pronto.

Se detuvo mirar a Ben y a Hux en el patio frontal de la mansión, ambos portaban algunos maletines. Los ojos de la chica se abrieron de par en par cuando los vio acomodándose algunas armas dentro de sus sacos.

De nuevo las armas, ¿Para que necesitaran armas? Un enorme escalofrió le recorrió el cuerpo, también pudo ver a Madame junto con ellos, obviamente no alcanzó a escuchar lo que ella les dijo pero alcanzaba a ver sus labios moverse y las expresiones en los tres no habían cambiado, seguían preocupados y se mostraban ansiosos por salir. Miró como Ben daba un beso a la frente de su madre en forma de despedida para luego subir al auto junto con su compañero y emprender el camino.

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Ben y Hux se adentraron a un pueblo aledaño, ambos aguardaban a la señal. Habían sido informados que uno de los suyos había traicionado a Madame y tenían que capturarlo rápido, antes de que se convirtiera en algo perjudicial para la familia. Ambos iban en silencio, solo hasta que uno de ellos lo rompió.

-Tu chica me preguntó qué pasaba -dijo Hux fumando un puro.

- ¿Y qué le dijiste? -preguntó Ben mirando por el espejo retrovisor.

-Nada, dijiste que entre menos supiera, mejor.

-Sí -respondió a secas, no del todo complacido de mentirle a Rey.

-Aunque creo que deberías decirle la verdad, antes de que se entere por sí misma y salga huyendo.

-Lo sabrá a su tiempo, por ahora solo hay que matar al hijo de puta primero.

-Hablas del esposo, ¿Cierto?

- ¡Ese imbécil no es su esposo! -contestó exaltado

La pequeña conversación fue interrumpida en cuanto el parabrisas trasero del auto reventó, ambos se enfocaron en los trozos y una bala resalto de entre el cristal hecho pedazos. Ben arrancó el auto y avanzó a toda velocidad, no iban solos, llevaban algunas escoltas detrás de ellos y claramente los habían descubierto. La odisea comenzó; entre tiroteos y derrapes de autos, los dos sabían que no llegarían muy lejos. Ben apenas podía asomarse por la ventana y regresar los ataques.

-Hux, ¿cuántos son? -cuestionó sin detenerse.

El pelirrojo se asomaba por la ventana a dispararles -Son 3 autos, ¡Y dos de los nuestros ya se quedaron atrás!

- ¡Maldición! -gritó con desesperación-. Prepara más municiones, tenemos que perderlos.

No pasaron ni 20 minutos de persecución cuando su auto terminó impactándose con otro que venía de frente. Ben no pudo mantener estable el volante y el vehículo se salió de control, derrapó contra una brecha y se quedó en ella. Después del shock inicial y habiendo recobrado un poco de conciencia Hux ve semi inconsciente a su compañero. Primeramente se apresuró a tomar el resto de su arsenal, era momento de huir.

-¡Solo! -lo agitaba con preocupación y prisa-. ¡Ben!

El pobre Ben apenas y lograba reaccionar - ¿Qué?

-Solo, ¿estás bien? Tenemos que salir, ¡Ya!

A duras penas ambos bajaron y se adentraron en el bosque, habían perdido de vista las escoltas, era incierto si seguían vivos o no, por el momento solo quedaban ellos dos y nadie más. La frente de Ben sangraba debido al impacto que se dio contra el volante, para empeorar las cosas, la lluvia de balas les estaba destrozando los oídos.

- ¡Son cerca de 30 hombres! -grito Hux entre las balas.

- ¡Busca a ese hijo de puta traidor, tiene que estar entre ellos! -ordenó Ben-. ¡Lo quiero vivo!

-Ya lo vi -índico Hux-. ¡Está ahí!

-No le dispares, Hux, mata a los demás, mata a cuantos puedas - seguía apuntando y no dejaba de disparar.

-Como en los viejos tiempos, ¿no Solo? -sonreía el pelirrojo mientras disparaba oculto entre los arbustos.

-Nada como recordar los viejos tiempos -respondió Ben.

Uno a uno iban cayendo, por los disparos de ambos hasta que sus números mermaron más y más, entonces Ben se arrastró con sigilo para llegar hasta el penúltimo que quedaba de pie, su satisfacción creció cuando finalmente había silencio, el olor a pólvora empezaba a disiparse y ya solo el sonido de las ramas de los árboles siendo hondeadas por el viento calmaba sus oídos.

-Fin del juego, imbécil -Ben jaló del gatillo.

-Baja el arma Solo -interrumpió una voz.

Ben se giró para ver al sujeto que traicionó a su madre.

-Vaya, vaya, la escoria tiene los cojones de dar la cara -insultó.

-Silencio Solo, ¡baja el arma! -ordenó.

-Tu primero -le sonrió vacilando.

-Esto se acabó.

-No -contestó Ben-. Sabes muy bien lo que le hacemos a los traidores.

-Era necesario -se excusó-. Te necesitamos fuera del mapa.

-No estoy para dialogar -amenazó Ben.

-Ni yo -el traidor apuntó el arma y soltó el disparo.

Ben no pudo decir otra palabra, apenas dio un paso y se desplomó en el suelo, seguido de otro estruendoso disparo de parte del arma del pelirrojo quien había derribado al traidor.

- ¡Ben! -gritó Hux corriendo hacia él.

La vista se le empezaba a nublar, podía oler la pólvora recién quemada del arma de su amigo, escuchaba la voz de Hux reanimándolo pero Ben empezaba a desvanecerse.

Continuará...