15: La última canción.
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"Solo tu guitarra me calma, vuelan cometas cuando cantas"
Mon Laferte.
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-Nunca debe sostener el arma con las dos manos -indicó Hux-. Con la izquierda debe sostener su muneca.
-¿Así? -preguntó Rey insegura.
-Agarre imperfeto pero funcional -comentó el pelirrojo-. Ahora apunte.
-¿A dónde?
-A donde quiera tirar.
-¿Solo asi? -dijo confundida mirando a su alrededor temiendo de ver a algun cristiano.
-Solo asi -se cruzó de brazos.
Rey giró sobre su eje, detrás suyo estaba la mansión y frente a ella un enorme campo que se difuminaba entre árboles, aún indecisa, alzo el revólver justo como se lo habia indicado su mentor y apuntó con debilidad hacia el frente temiendo que su disparo fuera a caer en algún desafortunado miserable que estuviese pasando. Hux no veía potencial en esa chica tan vulvnerable y frágil parecía que en medio de una revuelta sería la primera en caer, esas semanas entrenándola le sabían a pérdida de tiempo, pero quería complacer a Madame y a su colega Ben, el hombre estaba ausente y le tocaba la tarea de amaestrar a la nueva integrante de la familia; sin embargo no dejaba de mostrar su desdén hacia ella, no por machista, sino porque simplemente la chica no tenia habiliadad ni talento para el combate, lo unico que parecia hacer bien era cantar, no tenía fe en ella ni en lo que había aprendido, hasta llegaba a pensar que ni siquiera memorizó los ataques y defensas, solo suspiró expectante mientras continuaba cruzado de brazos para ver el tiro de la chica, dedicó un par de miradas de fastidio con los dos guardaespaldas que se enconttraban a varios metros de ellos quienes intercambiaron sonrisas.
Rey separó un poco las piernas y cerró un ojo para apuntar, respiraba aceleradamente y soltó un pequeño y casi insonoro gemido y jaló del gatillo. El fuerte estruendo se escuchó en el campo provocando un salto en su vientre, la criatura que llevaba dentro se había sobresaltado por el impacto. Una pequeña ardilla había caído de su guarida, Rey sintió una punzada de haber arrebatado la vida de aquel animal.
-Interesante -arqueó su ceja-. Al menos dio en el blanco.
Rey se acomodó el cabello detrás de la oreja, comenzaba a interpretar las felicitaciones de su insípido maestro.
-Prefiriría no usar esto si no es necesario -añadió.
-Como todos -tomó el arma de las manos de Rey para regresarla a su estuche para enseguida sacar una escopeta.
Rey suspiró con desgano, la lección del dia aun no habia terminado.
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Desde hacia unas 8 semanas Poe estuvo como loco buscando a Rey, no habia rastro de ella, como si se la hubiera tragado la tierra, estuvo con la mano en el culete todo el tiempo cuidándose la espalda de Buzz, el hombre ya iba tras su pellejo y tenía que actuar rápido. Él no era hombre de pedir favores pero tuvo que rebajarse a pedir el favor a su jefe superior, el cabecilla de la organización, quien manejaba media mafia, a quien consideraba como un padre para él debido a que el suyo decidio abandonar a su familia; Poe era eficaz en sus negocios y misiones pero detalles como meter la pata y "echarse" la mercancia le estaba costando la vida.
Poe entró en el despacho de su jefe, un hombre de algunos 50 años, Ryan LaRusso, poderoso empresario, que tenia a su cargo el 60% de las empresas del país y jefe de la mafia de toda la costa este, era sin dudas un hombre bastante aterrador, poco atractivo pero imponente, hombre de pocas dudas y de fuerte temperamento, LaRusso veía a Poe como el hijo que nunca tuvo, debido a que la mafia del centro acabo con su esposa embarazada mientras él no estaba en el país. Según Poe, no volvió a casarse, ni sabe los detalles de su esposa fallecida, tan solo una fotografía que hay en el librero del despacho, LaRusso le gustaba contemplar la imágen cuando se les presentaba una situación difícil, eso lo motivaba que nadie debia meterse con él, debía honrar a su familia y poner el órden, ser débil era un lujo que no podía darse.
No fue complicado para LaRusso acabar con el problemita de Poe, no sin antes amedrentarlo y sermonearlo de manera agresiva e imponente. Le tenia una nueva misión, era hora de dejarlo a cargo de mayores responsabilidades.
-Tu asunto con la chica que se te escapó deberas dejarlo pendinente -comento el hombre-. Ahora hay asuntos mas importantes que requieren mayor atencion -miraba la fotografia.
Poe dirigio su mirada hacia la foto al igual que LaRusso, no estaba para nada molesto con respecto a la suspensión de la búsqueda de Rey, sabía que con la ayuda de los medios de su jefe, podría localizarla con mas facilidad. Le intrigaban los momentos en el que ese hombre se ponía a pensar en su familia, no le cabía la idea de que ese hombre pudiera tener un lado blando.
-Hace 20 años que ella no está.
Poe no dijo palabra ante el comentario, LaRusso se mostraba pensativo y sereno.
-Y sigo sin encontrar a los hijos de puta que la arrebataron de mi.
-Pronto aparecerán, será cuestión de tiempo.
-Que bueno que lo dices -LaRusso se levanta de su silla para caminar hacia é algunos datos que podrían dar con ellos.
Poe toma un par de hojas dobladas que contenían información.
-Tu misión es encontrarlos, y destruir todo lo que tienen.
Poe frunce el ceño al leer las hojas -La persona que dirige estas empresas es una mujer, señor.
LaRusso alzó la ceja -¿Estás seguro? ¿No era un hombre?
-No, eran hermanos, el hombre desapareció hace años y la mujer quedó al frente de la empresa.
-Ya veo -se giró hacia la ventana-. No importa, esté vivo o muerto tendrá que aparecer si algo le sucede a su hermana ¿no crees?
Poe soltó una sonrisa, le fascinaba la capacidad de crueldad con la que LaRusso llegaba a hacer las cosas, inocentes pagaban por culpables, sin dudas ese hombre era un ejemplo a seguir para él.
-Sin duda alguna, me pondré en contacto con Will, seguro tendrá algunos contactos que nos reúnan con ellos, hacerles una redada sera simple.
-Confío en que así será, recuerda, nadie debe quedar vivo, ese es su mensaje.
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La mañana pinto de maravilla, Rey observaba por la ventana el color marrón que coloreaba su paisaje, el otoño estaba en su apogeo, miraba como en la terraza y el jardín los preparativos estaban comenzando, mesas, sillas, manteles, flores y listones adornarían la celebración de esa noche, era el tan esperado evento, el cumpleaños de Madame, Rey estaba agotada pero debía concederle una noche a su nueva suegra, una noche espléndda en la que ella ofrecería su voz para amenizar el evento, ayudó como pudo en los preparativos e íncluso con el banquete, cosa que Madame apreció, ella veía a Rey como una mujer espléndida y amable, llena de esperanza y amor. Rey era bastante perseverante aunque no lo demostrase, habían pasado casi 3 meses desde que dejó de ver a Ben, no porque no quisiera verle sino porque Madame consideró que tenerle lejos ayudaria a la seguridad de Rey y su hijo, mantenerlos separados ayudaría a Ben a centrarse en las misiones y manenerlo al margen de que fuera a cometer tonterias en nombre del amor.
Los dos mantenían el contacto a través de cartas que cada semana sin falta llegaban al correo, quizás no era un contacto físico ni emocional pero al menos se recordaban el porque seguían en donde estaban, porque debian continuar esperándose y es que aunque la formalidad entre ellos aún continuaba, Ben no dejaba de recordarle a esa mujer que la quería y que ansiaba verla, abrazarla y continuar lo que habian dejado pendiente meses atrás.
Rey mantenía sus pies sobre la tierra pero sin oponerse a las palabras del señor Solo, él era un hombre excepcional, preguntaba por ella, por su madre, hasta por su hijo, Rey acariciaba su prominente barriga en cuanto leía de la letra de Ben que ansiaba conocerle y cuidar de él asi como de ella.
Madame no dio señales de si Ben estaría presente en ese día, pero algo tan especial no era como para que su hijo se lo perdiera, sin embargo el transcurso del día pintaba lo contrario. La tarde caía y ella y los músicos comenzabana a instalarse y hacer las pruebas de sonido, no tardó mucho en subir a su habitacion y comenzar a acicalar su cabello que lucía más largo que la última vez, vistió un hermoso vestido de encaje color borgoña, se asomó a la ventana para ver como los invitados llegaban de poco a poco, no sabía como actuar ni qué decir ante ellos cuando llegara el momento de las presentaciones, ¿cómo se presentaróa? ¿bajo qué nombre? ¿Sería sensato usar el suyo o inventarse otro?
-¿Lista? -irrumpió Hux en el umbral de la puerta.
-No -murmuró con delicadeza.
-Hora de bajar -anunció el pelirrojo quien le hizo el gesto con la mano.
-¿Qué debo decir? -preguntó mientras bajaban la escalera.
-No tiene que decir nada.
-¿Y si preguntan?
-Solo vaya directamente al escenario, comenzará la música y usted haga lo suyo, lo demás fluirá solo.
-¿Cómo que fluira solo? -los nervios se apoderaban de ella-.¿Qué pasara despues de la presentacion? ¿Que hago? ¿A dónde me dirijo? -los dos cruzaban por el gran comedor hasta la cocina donde estaba la salida a la parte trasera de la casa, donde se encontraba la terraza.
-Tranquila, no se altere y actúe natural -Hux abre la puerta y con la cabeza le hace un gesto para que salga.
Rey le miraba con cierta confusión y nerviosismo, pero en definitiva tenía que continuar, nunca se había presentado ante tantas personas, eran alrededor de unos 300 invitados, caminó por el oscuro camino empedrado hasta llegar por la parte de atrás del escenario, uno de los músicos la vio y comenzaron a tocar la canción, Rey subió cada escalón con lentitud, se limitó a no mirar a su audiencia y se aproximó al micrófono, todos miraban atentos a escuchar a la cantante misteriosa.
Y comenzó a soltar su voz entre las notas...
Todos escuchaban atentos, habia algunas sonrisas marcadas y murmullos lejanos, Madam en la mesa principal sonriente y serena, Hux a un costado del escenario con ambos brazos detras, no mostraba ninguna expresión facial, solo miraba y oía.
Después de casi una hora, un estrunduoso aplauso se escuchó al terminar al terminar la ultima canción, inmediatamente los invitados se pusieron de pie y volvieron a su sitio, Rey agradeció el gesto y felicitó a Madame por su cumpleaños y agradeció en su nombre a los espectadores.
-Esta es la primera vez que hago algo como esto -habló con inocencia-. Nunca habia tenido tanto público y esta es una noche muy especial y quiero... -calló varios segundos-. Compartir una canción que compuse -los nervios se apoderaban de ella-. Nunca he compuesto nada en mi vida pero me dije: Es momento que hagas algo nuevo, algo que nadie mas ha hecho, y eso es, escribir sobre lo que siento, me gusta cantar sobre lo que otros escriben y sienten, pero por una vez, quisiera cantar algo totalmente mío y que habla sobre lo que siento -Rey miró a Madame quien le dio un gesto aprobatorio-. Es bastante atrevido y más aún escucharlo de una mujer, pero... - tomó el micrófono con fuerza-. No esperaré a que alguien más lo haga por mi, y... -buscaba entre la multitud pero no encontraba lo que buscaba-. Esto habla sobre un sueño que espero cumplir proximamente, esta cancion es para él.
Los aplausos comenzaron antes de los instrumentos comenzaran a tocar, las luces se atenuarion y solo apuntaban a Rey quien abrió sus ojos y aunque no lograba ver más a la audiencia, debido a las cegadoras luces, imaginó que su amor lejano la estaba escuchando.
Y sucedió, entre el tercer verso lo vio, era él, era su señor Ben Solo, casi oculto entre las mesas, estaba ahí, escuchándola, soltó una sonrisa, no sentía mas nervios ni miedo, solo estaban los dos, era lo que necesitaba su corazón para que ella soltara todo el potencial que podía tener en su voz, estaba cantando solo para él y nadie mas, Ben no hacía más que soltar una sonrisa, extrañaba esa voz, su silueta y ahora esa canción que hablaba solo de los dos.
Se apresuró demasiado para despedir y agradecer a todos para bajar con rapidez y buscarle entre la multitud, se detuvo en seco a escasos metros de el, sonriente y con el corazón acelerado.
-Ben -murmuró con una sonrisa.
-Soy yo -respondio sonriente.
Se lanzó hacia él abrazándole fuertemente, se alejó un poco para tomarlo de las mejillas, casi olvidaba como lucía.
-¿Es real? -preguntó riéndose.
-Lo soy -contestó mientras le acariciaba la mejilla.
Se aproximaron y aunque hubiera tremenda multitud alrededor, compartieron un largo y profundo beso que tanto necesitaban.
-Le he extrañado.
Ben besó su frente con ternura -¿cuándo dejará de hablarme de usted?
-Perdón, es la costumbre -bajó la cabeza.
Ben la jaló hacia él para volverla abrazar, extrañaba tenerla en sus brazos, sentir su calor, su aroma, escucharla, esos meses se le habian hecho eternos.
-Interesante presentación -interrumpió una voz.
Rey giró y solo pudo soltar una sonrisa sin dejar de abrazar a Ben,
-No sabía que se había casado senñr Solo -comentó el hombre entrajeado mientras sostenía una copa de martíni en la mano derecha y de la izquierda llevaba a una mujer, ambos se miraban de entre 25 o 30 anos, seguramente serían amistades de la familia, pensó Rey.
-A principios de este año -respondió con seguridad Ben, la respuesta provocó desconcierto en el rostro de Rey pero prefiirió no desmentir el comentario, después de todo, una embarazada besando a un hombre da a esa conclusión.
-Llámeme Rey -estrechó su mano al hombre y a la mujer.
-Y veo que están en espera -habló la mujer tocando el vientre de Rey.
-Si, falta poco -sonrió Rey.
-¿Y qué esperan?
-Supongo que ¿querrán un varon? -dijo el hombre.
-Lo que sea que venga estará bien para mi, igual le amaré -miró a Rey con una sonrisa.
Rey sonrió y se recargó en su pecho.
La pareja se despidió de ellos y nuevamente quedaron solos.
-Había olvidado lo tediosas que son estas reuniones, dejan de ver a uno un tiempo y quieren por menores -suspiró-. Ha sobrevivido al primer acoso.
-¿No ibamos a dejar los formalismos? -rio Rey.
-Cierto, creo que también me he acostumbrado -se detuvo a contemplarla, sin dudas era igual de hermosa, verla asi en víspera de tener a su pequeño lo conmovió-. ¿Como va todo? -tocó su vientre.
-Supongo que bien -tocó las manos de Ben.
-Se ve hermosa esta noche.
-¿Solo esta noche? -sonrió arqueando la ceja.
Ben la vio a los ojos -Me di a entender ¿no?
Rey asintió, estaba feliz de tenerle ahi, la noche estaba siendo perfecta.
-¿Ha elegido un nombre?
Rey borró su expresion, no estaba preparada para esa pregunta, ni siquiera había pensado en ello, ni se ha dado a la tarea de preparar lo necesario para la llegada de ese bebé.
-No -contestó con suavidad-. No he ni preparado las cosas para su llegada, no tengo ni siquiera un apellido.
-No tiene que preocuparse por eso Rey, yo le daré el mío.
-Es demasiado ¿no cree?
-Supongo que esta noche es ideal para esto.
-¿Para qué?
-Quería hacerlo antes de irme -hablaba mientras buscaba algo en su bolsillo derecho-. Pero nunca es tarde -abrió un pequeño estuche negro de gamuza.
-No otra vez -mumuró Rey con desconcierto adivinando lo que se avecinaba.
Continuara...
