Luego de que la pareja partiera, se escucharon murmullos por todo el Dojo, algunos expresando sus buenos deseos, otros daban por seguro que el matrimonio lo lograría, se trataba de luchadores expertos. Las únicas mesas que se encontraban en silencio, eran en las mesas que compartía el grupo de pretendientes. Estaban inmóviles, analizando las miradas de sus vecinos, así se mantuvieron hasta que la inocente voz de Akari cortó la tensión.
-Bueno, fue muy divertido, tenías razón con respecto a tus amigos, son bastante peculiares-. Ryoga reaccionó inmediatamente al llamado de su novia, examinó su rostro, y notó que en su comentario ocultaba preocupación, apenas iba a responderle, cuando fue interrumpido por la amazona.
-Tu no imaginarlo, ellos ser especiales, en fin, ser tarde y Shampoo necesitar dormir-. Se levantó rápidamente, pero fue detenida por dos manos que la sujetaron de las muñecas y la volvieron a sentar. Se trataba de Moousse y Ukyo.
- ¿Pero que pasa Shampoo? Si la noche aún es joven, tengo entendido que las amazonas tienen periodos de sueño muy cortos, yo en cambio estoy a cargo de mi propio negocio y abro temprano, así que si me disculpan…- Se disponía a dejar la mesa, pero antes de que pudiera reaccionar una rosa afilada le fue disparada, clavando parte de su vestido a la silla. El ataque fue seguido de una risa aguda.
-Tu misma lo has dicho Ukyo, una cocinera de tu nivel ya debe tener su clientela habitual, no creo que les moleste que abras unas horas más tarde-. Si antes los jóvenes estaban atentos a los movimientos de sus vecinos, ahora solo se encontraban esperando el grito de guerra. Este no se dio a esperar.
- ¡Shampoo no tener tiempo para esto! Airen y chica violenta pronto llegar a hotel- Se deshizo del agarre de Moousse y saltó sobre las mesas, le seguían los hermanos Kuno, atrás de ellos Moousse gritaba suplicas a Shampoo. Quedando solo Ukyo, Ryoga y Akari.
- Ukyo, ¿de verdad vas a intentarlo? -. La voz de Ryoga denotaba empatía, su situación era similar a la de la chica. Está se encontraba pensativa mirando la mesa. -Si en verdad hay una oportunidad…- Encaró a Ryoga.
-Hoy daré mi última pelea, ¡aún no ha terminado! – Y empuñando su espátula corrió velozmente para alcanzar al grupo. Ahora solo quedaban Ryoga y su prometida, este seguía contemplando el lugar por el que había salido la caravana, inmóvil y pensativo, el roce de la mano de Akari lo trajo de vuelta a la realidad, se giró hacia ella y al contemplar su expresión angustiada, se sintió culpable, ¿en verdad estaba considerando unirse al grupo? ¿volver a interferir con la felicidad de sus amigos solo para jugarse una oportunidad con la chica que seguía amando? No, estaba verdaderamente cansado de todo eso, Akane jamás podría amarlo, ni lo amaría de la misma forma en que Akari lo hacía, por eso su pecho sentía severas punzadas mientras seguía observando a su novia.
Ryoga procedió a pasar su brazo alrededor de los hombros de Akari, y le dedicó una sonrisa.
-Estoy cansado, ¿nos vamos? – Ella le regresó la sonrisa, pero no se movió.
– Ryoga, ¿no te preocupa la felicidad de tus amigos? Tú me has contado lo hospitalarios que han sido los Tendo contigo, si Ranma y Akane son tus amigos, ¿no deberías apoyarlos? Es por eso que te encontrabas tan indeciso, ¿verdad?
Las palabras de Akari le dieron un vuelco al corazón, en verdad debía mucho a los Tendo, por otro lado, sus sentimientos por Akane lo hacían dudar sobre interferir, seguía amándola, quería que fuera feliz, pero, ¿ello incluía que podría verla siendo feliz con otro? Aún más complicado, imaginarla feliz junto a su rival. Ranma mencionó más de una vez que lo consideraba su amigo, el mismo amigo que le había causado todo ese sufrimiento: caer en los estanques de Jusenkyo, las constantes burlas y humillaciones, y lo peor de todo, acaparar el amor de Akane. Todos esos días de soledad en sus viajes de entrenamiento, tener que pasar frío, hambre e incertidumbre, invirtiendo hora tras hora en el desarrollo de nuevas técnicas para enfrentar a Ranma. Tanto tiempo desperdiciado, era verdad que Ryoga ganó algunos enfrentamientos, pero Ranma siempre terminaba como el vencedor. A él le debía su forma maldita, sus años de aislamiento y, perder para siempre a su primer amor. Sin embargo, gracias a su obsesión por superarlo, descifró el secreto de técnicas ancestrales que podía usar contra cualquier oponente, si no fuera por seguir su deseo de combatir con el chico, jamás hubiera conocido a Akane, no habría experimentado el amor inocente y puro. Entre otras cosas, su prometida encontraba fascinante su forma maldita. Ranma había cambiado su vida en varios aspectos, algunos malos, pero gracias a él vivió experiencias inolvidables, por lo que, aunque nunca lo admitiría en voz alta, verdaderamente simpatizaba con el joven Saotome. Al diablo, tu ganaste.-Tienes razón, necesitarán ayuda- Marchó a la salida, pero se quedó estático, ¿cómo podría alcanzarlos si ni siquiera sabía a donde se dirigían? Se maldijo así mismo y giró la cabeza precipitadamente a todas las direcciones posibles, comenzaba a entrar en pánico cuando escuchó un graznido.
-¡¡CUAAAAAAA!!! -.
- ¡Moousse! -. Corrió a la esquina en donde se encontraba el chico ganso.
