El vecindario de los Tendo se situaba a poca distancia de la zona boscosa, había una vereda que daba con el hotel Hayashi, una serie de faros iluminaba el sendero de piedra hasta topar con unas escaleras de pavimento que guiaban directamente a la entrada de la recepción. Era un camino sencillo, el tiempo de llegada serían unos veinte minutos, contando que Ranma iba a pie cargando a la chica.
Los primeros minutos del recorrido fueron mudos, solo podían escucharse los trotes de Ranma y su respiración agitada, por otra parte, Akane se esforzaba por mantener el agarre firme en el cuello de su esposo, pero le era difícil, le sudaban las manos y la inercia del recorrido la sacudía de arriba hacia abajo. De vez en cuando estiraba el cuello para ver detrás de suyo, presentían que era cuestión de tiempo para que aparecieran los invitados de honor, pensar en ello hacía que se aferrara más al chaleco de Ranma.
-El sendero.
- ¿Qué? - La muchacha llevaba un rato custodiando el camino que dejaban atrás, el anuncio de su esposo la sorprendió un poco.
- Estamos cerca, subir las escaleras será pan comido, ya estaríamos ahí si no fueras tan pesada- El insulto venía sobrando, pero fue la única manera que pensó para calmar su nerviosismo.
- Zopenco- en otra situación Akane lo hubiera golpeado en las costillas, pero su posición no lo permitía, tenían que ser extremadamente cuidadosos. -Kasumi mencionó que la reservación está a nombre de… de los Saotome- Debía acostumbrarse a su nombre de casada, pero un cambio tan radical que pasó en cuestión de horas la dejaba a la deriva. Por su parte, Ranma trataba de concentrarse únicamente en el recorrido, estaban a la mitad del sendero y aún no había señales de intrusos, la momentánea tranquilidad dio paso a ideas que evitó durante días: su noche de bodas. Tragó en seco y mantuvo la vista al frente, no se atrevía a mirar a su esposa, sus latidos agitados no lo ayudaban, pero se justificaban con el esfuerzo de correr.
El día comenzó caluroso, no había indicios de lluvia, por eso Ranma se sobresaltó al escuchar truenos a la lejanía, estaba tan concentrado en la carrera que no se percató de que las nubes se arrinconaron. Maldita sea. Aceleró el paso, desesperado por hallar las dichosas escaleras. Hoy no, no está noche por favor.
Ante el aumento de velocidad, Akane quiso de reducir el espacio que ocupaba en los brazos de Ranma, dobló más las rodillas, estrecho su abrazó y pegó su rostro al pecho del muchacho. Gracias a esta posición no se cayó cuando este frenó de golpe. - ¿Ranma? -. Levantó la mirada temerosamente, él seguía inmóvil, alerta a la amenaza que se aproximaba, sabían de qué se trataba, ella se contrajo más al pecho de su marido, y se preparó para el encuentro. – Nos alcanzaron -. Dijo sin más.
- ¡Anden, salgan! ¡Ya sabemos que están aquí! ¡¿Qué piensan atacarnos por la… -?!– Antes que pudiera terminar la frase, una rosa negra fue lanzada hacia su dirección, Ranma logró esquivarla de un salto, pero notó que rasgo el velo de Akane.
El ataque venía acompañado de una risita pedante.
– Ranma mi amor, nuestras intenciones no son lastimarte-. En lo que intentaban descubrir de donde provenía la voz, escucharon los cristales de los faroles quebrarse, las luces se desvanecieron y otra voz surgió de las sombras. – Solo querer liberar a airen de mal matrimonio-.
- ¡A tu izquierda! – Akane advirtió la embestida de los dai chui de Shampoo. Nuevamente, Ranma los repelió. Los ataques no son para mí, todos son para Akane, quieren hacerla caer. Retomó sus trotes acelerados, mientras figuraba una manera de proteger a su esposa, cuando sobre la marcha percibió más ataques, pero fueron repelidos por Akane.
- ¡Preocúpate por correr! ¡Nos cubriré lo más que pueda! -. Encontraron una solución momentánea, tendrían que colaborar, ella sería las manos, el sería los pies, al mismo tiempo en que se advertirían de donde provendría el siguiente ataque.
Mientras frenaba los asaltos lo mejor que podía logró divisar las dichosas escaleras, Akane se encontraba en su límite, las habilidades de Shampoo y Kodashi eran superiores a las suyas, la velocidad de Ranma le favorecía, más no sabía por cuánto podría seguir manteniendo la línea defensiva, le aliviaba enormemente que ya se encontraran cerca. Por su parte Ranma corría cada vez más deprisa, estaba al corriente de la situación de Akane y sabía que las embestidas aumentarían conforme más se acercaran a las escaleras, estaban a unos metros de estas cuando escuchó la queja de su esposa.
- ¡Ay! - En lo que intentaba desviar el lazo de gimnasia de Kodashi, fue golpeada en la muñeca derecha por un ataque frontal. - ¿Una espátula? ¡¿Ukyo?! - . La nueva contrincante se encontraba bloqueando el acceso a las escaleras, saco su espátula más grande y se puso en pose de pelea. Ranma se detuvo, miró a Akane quien seguía en su fase defensiva, esperando el siguiente golpe, pero con el brazo derecho recogido en el pecho, el ataqué logró su cometido. Ante el estado herido de la novia, el joven se sintió impotente, la contrajo hacia él y la cubrió lo más que pudo con sus brazos y espalda, corrió a la oscuridad entre los árboles, siendo perseguido por las tres chicas.
Minutos después lograron perderlas, Ranma deshizo su abrazo y procedió a ver el estado de Akane, aún tenía el brazo pegado al pecho y no decía palabra alguna, estaba preocupada.
– Creo que podemos regresar al sendero, ellas han de seguir buscándonos en esta zona– Ranma procedía a avanzar, pero fue detenido por la muchacha.
– Es lo que quieren, en cuanto nos dejemos ver, volverán a embestirnos.
-La única forma de llegar al hotel es por ese camino, si nos quedamos aquí también nos encontraran, ¡Y no puedes seguir peleando en tu condición! - Ella estaba por seguir con la discusión, cuando fue callada por voces cercanas.
-Tienen que estar aquí, Kodashi no los ha visto en el sendero- Ukyo tenía su arma en mano, mientras Shampoo merodeaba en los arbustos. - ¡Tener que encontrarlos ya, pronto comenzar a llover! -. Ya estaban próximas a su escondite cuando se oyó la voz de Kodashi a la lejanía. - ¡Veo a alguien en el sendero! - Las chicas se miraron y sin pensarlo dos veces corrieron a la senda.
-Las perdimos- Suspiro aliviada.
-Por ahora- contesto el muchacho – Si salimos de nuestro escondite, Kodashi nos vera, pero si nos quedamos, será cuestión de tiempo para que nos encuentren, si tan solo pudiera enfrentarlas… -
En ese instante la mirada de Akane se ilumino - ¡Puedes enfrentarlas! -.
- ¿Qué? -
-La tradición dice que me cargues hasta el lecho, pero no especifica como. Me recogeré el vestido lo más que pueda y tú me llevarás en la espalda, de esa manera tendrás las manos libres para poder pelear-. El muchacho abrió la boca, pero no dijo nada. Siguiendo en los brazos de Ranma, Akane comenzó a levantarse la falda del vestido, estaba tan concentrada peleando con las pesadas telas, que olvidó que podía ser vista por su marido, quien se encontraba perplejo y ruborizado ante la escena, cuando las faldas subieron más allá de las rodillas consideró pertinente mirar a otra parte.
-Ahora, pásame a tu espalda- El obedeció, y en menos de un segundo ya se encontraba detrás de su nuca, después enredo ambas piernas en su cintura. Ranma por su parte estiró los brazos, después lanzó varios puñetazos y patadas al aire, habiendo comprobado que podía luchar, se dirigió a su esposa: - ¿Estás lista? – Sintió como los brazos y piernas que lo rodeaban se aferraban más a él, y en un susurro escuchó un tímido sí.
Kuno estaba siguiendo los pasos de las tres chicas, pero se retrasó cuando su catana (una reciente adquisición), se atascó con el tronco de un árbol, al ser una reliquia tan antigua le faltaba filo, pero al joven Tatewaki jamás le pasó por la cabeza un detalle tan insignificante. Ahora se encontraba en el suelo atado por el listón de su hermana, en medio de ellas.
- ¡Ya suéltame Kodashi! ¡Debo rescatar a mi hermosa Akane de las garras de Saotome antes de que sea tarde!
- ¡No te dejaré lastimar a mi Ranma hermano!
- Perdemos el tiempo aquí, quizás ya regresaron al sendero, ¡Vamos! – Ukyo fue la primera en irse, le secundó Shampoo y por último Kodashi, dejando a Kuno forcejeando en el suelo.
- ¡O-oigan! ¡No me dejen aquí! ¡Ayúdenme!
Ranma procuraba seguir la dirección del sendero escondiéndose en las copas de los árboles, solo se reincorporarían al camino original cuando interceptaran las escaleras, sus saltos eran cortos y silenciosos, tener a Akane sujetándose de su espalda le proporcionaba mucha movilidad, pero continuaba alerta, no dudaba de las habilidades de sus prometidas, cada una por si sola representaba una contendiente respetable, aprovecharían hasta el más mínimo error para tomar ventaja sobre ellos. A pesar de no encontrarse en una posición muy cómoda, Akane no emitía queja alguna, en su mente resonaba la voz de la tía Nodoka. "Sé que si las cosas se complican serás de gran ayuda para Ranma". No solamente su matrimonio se encontraba en riesgo, también su honor: los Tendo no renunciaban sin dar pelea.
El cielo ya estaba cubierto, las nubes se veían cargadas y el viento soplaba fuertemente, los truenos que antes se escuchaban a la lejanía, ahora retumbaban sobre ellos, la lluvia no tardaría en llegar. Debido a esto, los árboles se agitaban constantemente, lo que hacía más dificultosa la tarea para los novios, aun así, Ranma no desaceleró, quería evitar la lluvia a toda costa. Ya se encontraban próximos a las escaleras, Ranma dio su siguiente brinco y un rayo iluminó el cielo, se quedaron quietos en el nuevo tronco, con la luz causada por el rayo, las demás pudieron haber dado con su ubicación, al no percibir peligro, decidieron continuar. Cuando se abalanzaron sobre la siguiente rama, el estado maltratado de esta los traicionó quebrandose, dejando caer a la pareja, Ranma logró sujetarse de otra, pero la inercia jugó duró con Akane, la fuerza fue lo suficiente para deshacer su agarre.
- ¡NO! ¡AKANE!
- ¡RANMA!
