17: El funeral
"Amor mío, algún día morirás, pero estaré detrás tuyo, te seguiré en la oscuridad"
I'll follow you into the dark, Death cab for cutie
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El otoño hacia acto de presencia, las últimas hojas marrones iban cayendo poco a poco sobre el escaso césped, la brisa fresca soplaba alrededor de los árboles. Ben caminaba por la vereda, apacible, triste y con suma resignación, el sentimiento que estaba teniendo en sus adentros lo estaba desgarrando.
Tenía en sus manos un pequeño ramo de rosas blancas, estaba ya a unos cuantos pasos de donde estaban cavando la zanja, habia un montonal de personas, que venían de distintas partes a acompañar a Ben. El acontecimiento se había divulgado y estaba siendo todo un suceso extraordinario y trágico.
Su cara demostraba seriedad, arrojó las rosas a la zanja y tomó un gran puñado de tierra y la dejó caer sobre el ataúd.
Habia algo que lo atormentaba, algo que que no podía sacarse de la mente, su cerebro aún no terminaba de procesar las emociones, se sentía como adormecido pot dentro, como si mil cosas sucedieran fuera y él no contaba con el suficiente reflejo para reaccionar a su alrededor, todavía las palabras del doctor retumbaban su mente.
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3 días antes...
Poe aguardaba en un rincón alejado del hospital, estaba herido, su ropa rasgada y su piel llena de moretones y sangre, aun no cabía dentro de lo que había sucedido, miró como traían a Rey en la camilla envuelta en sangre, su expresión cambió totalmente al ver la fila de enfermeras y doctores que corrían entre los pasillos murmurando sobre el estado de la chica, no dudo en acercarse lentamente a una de las enfermeras que estaban a punto de entrar al quirófano.
-¿Cómo está? -fingiendo preocupación.
-¿Es familiar? -preguntó ella apurada.
-Si -mintió.
-Es difícil, señor, vamos a operarla, esta perdiendo mucha sangre, es posible que pierda el embarazo.
-Entiendo.
-¿Pero ya se atendió? -preguntó al ver el estado de Poe.
-Si -volvió a mentir-. No se preocupe por mi, lo importante es ella.
Poe la miró con preocupación, pero con la mirada decisiva le dijo unas cuántas palabras a la mujer y le entregó una tarjeta.
Se arrinconó en un pasillo que tenía escasa la luz y observó a Ben llegar a los pocos minutos, se mantuvo al margen de él, su momento de actuar ya había sido y la misión de LaRusso se había concretado.
Ben aguardaba en la sala de espera, no tenía información de nada, nadie sabía decirle algo sobre el estado de Rey o de la criatura, el corazón se le encogía de la angustia, no paraba de recordarla siendo casi arrastrada por aquel imbécil, se alarmaba más al recordar que iba casi desangrándose cuando la subían a la ambulancia, se repetía una y otra vez como fue que todo se salió de control radicalmente, el shok emocional comenzaba a invadirle, un sentimiento desconocido, intenso comenzó a llenarle, se pasó las manos por el cabello con cierta desesperación, pasaban las horas y nadie sabía darle noticias de Rey ni de la criatura, se pasaba de un lado a otro matando el tiempo, preguntaba a las enfermeras pero seguía sin respuestas concretas. Hasta cerca de las 4am miró al médico caminar por el pasillo, lucia bastante serio y temeroso, Ben se preparaba para noticias desalentadoras.
-¿Cómo está? -preguntó.
El doctor lo miró, cerró sus ojos y negó con la cabeza, eso hizo abrir los ojos de Ben cada vez mas, se pasó las manos sobre el cabello nuevamente.
-No pudimos hacer nada, señor Solo.
-¿Qué? -ponía sus manos en la boca ahogando el sollozo.
-Su embarazo no llegó a término, la placenta se desprendió muy prematuramente, si la hubiese traído antes -se lamentaba el médico-. Solo logró sobrevivir unos minutos, no pudimos salvarla.
Ben suspiró llevandose las manos a la cara en un intento por reprimir su coraje e impotencia, se trataba de la vida de la mujer que adoraba, la mujer a la cual hacía unas horas le había propuesto matrimonio.
-¿Era una niña? -preguntó con el corazón destrozado.
-Si -respondió el doctor con tristeza-. Fue una niña.
-¿Y cómo está ella? -preguntó Ben con algunas lágrimas rodándole de sus ojos.
-No sabemos si va a sobrevivir, perdió mucha sangre, sigue en terapia intensiva
-¿Puedo verla?
-No creo que sea conveniente, señor Solo, esperemos a que este fuera de peligro, está muy medicada, es lo mejor para su recuperación.
Ben se dejó caer sobre el sofá que estaba en la sala de espera, se recargó sobre sus manos intentando reprimir el llanto y la tristeza, por primera vez sintió mucho dolor mezclado con coraje.
La vida era tan injusta, él ya estaba listo para una familia, para ser padre, la ilusión estaba apoderándose de él en días anteriores, ya se estaba haciendo a la idea; ahora esa idea se desvaneció junto con su madre. Recordó las palabras de Madame y se reincorporó y suspiró sereno, ahora debía ser más fuerte que nunca, ya que se venía lo peor.
Actualmente...
Ben había pasado esos tres días sin poder acercarse a Rey, tuvo que conformarse con verla a través del cristal de la ventana de su habitación, recordaba su semblamte mientras miraba hacia el féretro que estaba siendo sepultado.
Ni siquiera tuvo la oportunidad de ver a la bebé, aunque fuera envuelta y sobre una mesa de metal fría, no vio si era tan hermosa como su madre, no pudo ver sus ojos, ni escuchar su llanto mucho menos sostenerla en sus brazos.
Tenía que acabar con el hijo de puta que mató a su madre y a su hija, porque era su hija, ese malnacido no merecía tenerla. La sed de venganza le invadía el ser, la rabia lo comenzaba a consumir por dentro, sentía como se esparcía entre sus venas, como si fuera un incendio. Más su cara no mostraba tal sentimiento, lo mantenía oculto mientras se agachaba sobre la tierra y le daba el último adiós a su madre.
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Rey abrió sus ojos al séptimo dia desde su estancia en el hospital, la luz tan brillante de la habitación lastimaba sus ojos, divisó lentamente a su alrededor y no encontró a otra persona, no podía moverse, intentó levantarse y solo sintió un fuerte dolor en el abdomen, miró y notó que su abultado vientre estaba inexistente.
-¿Pero qué? -susurró acariciando su barriga.
Miró hacia la mesita que tenía a un lado, miró un pequeño florero con unas cuantas flores, volteó a ambos lados de su cama, no estaba el cunero, se preguntó entonces: ¿Dónde está el bebé?
Pequeños destellos le aturdieron la mente, recordó todo, la fiesta, Ben, Hux, Poe, los disparos, los gritos de la gente, ella desangrándose, el estruendoso choque, ella agonizando, las luces de la ambulancia, los médicos hablando y al final un pequeño llanto.
Nuevamente intentó levantarse pero era demasiado doloroso siquiera moverse, una enfermera entró y rápidamente el cuestionario inició.
-¿Dónde estoy?- preguntó algo alterada-. ¿qué paso?
-Tranquila -la calmó la enfermera-. Está en el hospital, tuvo un accidente.
-¿Mi bebé? -interrogó preocupada -. ¿Dónde está?
-No... no sé... iré a preguntar - mintió la enfermera-. Pero debe calmarse, por favor.
Ben entró a la habitación justo en ese momento, la vio desesperada, corrió hacia ella tomando su mano.
-¿Ben? -preguntó al verle, se sentía algo atontada, aún estaba muy medicada.
-¿Cómo se siente? -habló Ben acercándose a ella.
-Mal -respondió con desgane-. ¿Sabe què ocurrió con mi bebé? ¿dónde lo tienen?
La cara de Ben decayó notablemente, odiaba ser el portador de tan terrible noticia, no sabía si el corazón de su amada podría recibir tal impacto.
-Rey -habló con tristeza-. Lo lamento...
-¿Qué sucede? - el corazón se le comenzaba a encoger.
-Su niña -no podía decírselo-. Rey, la niña... no logró sobrevivir... era muy pequeña...
La cara de Rey cambió, su angustia y tristeza se hizo presente, negaba con la cabeza con las manos en la boca ahogando sus llantos, pero era inútil, no logró contener los gritos desgarradores de dolor que inundaban la habitación, el dolor de su pérdida era todavía más fuerte que el de sus heridas físicas. Sentía como la vida se ensañaba con ella, ¿porque era así de injusta con una inocente criatura?
Ben se limitó a abrazarla fuerte, ella se aferró a sus brazos y depositó en su ropa un sin fin de lágrimas sin dejar de repetir una y otra vez: "Mi bebé"
-¿Porqué? -sollozó con sufrimiento-. ¿porque ella y no yo? -reprochaba-. Mi bebé, Ben, mi hija -murmuraba entre lágrimas-. ¿Dónde la tienen?
-Supongo que la deben tener en la morgue -continuaba abrazándola fuertemente-. ¿Quiere que pida que la lleven a verla?
Rey guardó silencio unos segundos, no sabía si se sentía con la suficiente fuerza emocional para soportar ver el cuerpo de su hija sin vida.
-No creo poder -ahogó su cabeza en el pecho de Ben empapándole el saco con su llanto.
-¿Quiere que prepare todo para el sepelio?
Rey asintió ligeramente, Ben besó su cabeza y no la soltó durante un buen rato, solo hasta que Rey agotara sus lágrimas y cayera dormida del cansancio.
Rey estuvo un par de días más hasta que por fin lograron darle el alta, ya estaba mas tranquila pero aun faltaba una noticia más, Ben esta vez se limitó a llevarla al cementerio donde tenía sepultada a su madre y donde posteriormente también estaba el cuerpo de su pequeña.
No pudo sentir más tristeza, solo odio y rencor contra el malnacido que habia provocado todo, le habia arrebatado todo, miró a Ben, tan apacible, mas que nada resignado, desconocía que por dentro él también moría de coraje como ella.
Miró donde tenía la lápida de la pequeña, "Un ángel en el cielo" decía el epitafio.
-No me permitieron ponerle un nombre a la niña -comentó Ben.
Rey suspiró -Está bien, eso es lo que ella es ahora -respondió para agacharse a dejar un enorme ramo de rosas.
-Con cuidado, por favor -la ayudó Ben.
-Lamento lo de su madre -se incorporó secándose las lágrimas.
Ben no dijo palabra alguna.
-Todo esto es a causa de mi...
-No -interrumpió Ben mirándola de frente-. Nada de esto es culpa suya -reiteró con firmeza-. No quiero que se sienta responsable de lo que ha ocurrido.
Rey bajó la mirada para acercarse a abrazarle, Ben la reconfortó.
-Nada de esto quedará impune -habló Ben.
-Sigue vivo ¿cierto?
-Es probable, no hay rastros de él.
Rey cerró sus ojos intentando no llorar nuevamente, respiró profundamente en un intento de mitigar la tristeza.
-Quiero que muera -susurró viendo la lápida de su hija.
Ben frunció el ceño ante el comentario.
-Quiero que pague y que sufra -volteó a mirarlo.
-Rey.
-No -lo interrumpió-. Él debe pagar, le quitó la vida a lo que mas amamos, tiene que pagar.
-Y lo hará -expresó Ben.
-Y quiero ser yo quien lo haga.
-No, Rey, eso no -la tomó de los hombros, le preocupaba que a la pobre la invadiera el odio y la venganza.
-Necesito hacerlo, debo ser yo quien lo haga.
-No necesita manchar sus manos con la sangre de esa escoria.
-Estoy manchada con sangre de mi hija, la que él hizo derramar sobre mi -musitó.
-Rey, déjeme eso a mi, se lo ruego
-Si no va a ayudarme tendré que hacer esto sola, solo que... sin ella tardaré más.
Ben la observó algunos segundos, ella merecía su venganza y dejarla sola en ello solo provocaría que ella muriera a manos del hijo de puta.
-¿Y qué es lo que tiene en mente? -accedió.
-Continúe enseñandome lo que sabe, todo lo que su madre dijo que me enseñara.
-¿Está consciente de lo que dice?¿Quiere que le enseñe a matar?
Rey aguardó un instante antes de responder, tenía que empoderarse, agarrar valor y ser fuerte, tenía que hacer justicia ante todo lo ocurrido, total, ya no tenía nada que perder, excepto la vida y el amor de Ben.
-Completamente -aseguró.
Ben suspiró y la miró, era una chica fuerte, lo sabia, pero en su corazón habia demasiada rabia e ira, no quería que estuviera llena de eso, pero si eso seria la solución para que ella estuviera mejor, estaba bien.
Ben decidió esperar un par de semanas a que Rey se recuperara completamente, un cambio inminente se hizo presente en la chica, ya no parecía ser la chica débil y frágil, lucia mas decidida, mas valiente.
La pareja junto con Hux decidieron desaparecer del mapa una temporada, en lo que se preparaban, era mejor esperar a que las aguas turbias se calmaran, Poe seguramente estaría merodeando por el lugar de los hechos. Por suerte Ben dejó a cargo a su tío Luke para que lo mantuviera al tanto de los por menores; afortunadamente Poe no daba seña alguna por el momento.
Ben, Rey y Hux se instalaron en una pequeña finca bastante lejana de la ciudad.
Fueron algunos meses de entrenamiento, Ben le enseñó a tirar con la escopeta, con el revólver, con katanas, inclusive ambos tuvieron sesiones de defensa personal, Ben empezó a notar que ella tenia potencial, el coraje y el dolor le eran muy útiles para ser buena en casi todo, era bastante impresionante la determinación de Rey y su rápido progreso, a Hux se le hacía sorprendente su avance desde que él solía entrenarla y como una mujer como ella tuviera tal transformación, no tardó mucho en convertirse casi en una experta como ellos. La chica ya no era la misma que conocieron meses atrás.
Ambos estaban en el jardín practicando tiro con la pistola, la casa se habia vuelto muy solitaria y silenciosa, Ben miraba a Rey practicar, la convivencia entre ellos habia mejorado notablemente desde el accidente, aunque ambos contibuaban limitándose a hablarse con propiedad, el amor estaba intacto pero Ben decidió que continuaran durmiendo en habitaciones separadas. El tema de la boda aún seguía en espera, sentían que debían esperar a que todo concluyera para poder realizarla y vivir como ellos anhelaban, Ben quería que las cosas se hicieran bien, pero no importaba que no estuviesen casados, para Ben tenerla a su lado era más que suficiente, adoraba verla practicar.
-¿Pasa algo? -preguntó al darse cuenta que Ben la miraba.
-No -decía sonriente-. Sabe que me gusta mirarla.
Rey le dedicó una sútil sonrisa mientras bajaba el arma, su amor estaba ahí, intacto y vivo. Ben no perdió más tiempo y se acercó a ella.
-No permita que la venganza ensombrezca la belleza que posee dentro.
Rey le miró a los ojos con cierta nostalgia -Sabe que esto es necesario.
-No, no lo es -dice rozando una mano en su mejilla-. No me gusta verla con rabia ni odio.
-Entonces ¿no va a ayudarme a acabar con el maldito que destruyó a nuestra familia? -Rey supo dar en el clavo.
-Nunca dije que no lo haría -dijo Ben sonriéndole-. Esa bebé era mía, mucho mas mía que de él... y nadie se mete con lo mío... nadie se mete con mi familia.
-Y la familia es primero -expresó Rey disparando con el arma hacia el tiro al blanco dándole justo en el centro.
Continuará...
