Aquí Perseo es el primer hijo de Kronos y Rea. Quiero que sepan primero que todo que Perseo no va a ser como Percy Jackson (moralmente superior a todos, sin errores), planeo hacer a un Perseo más parecido a los dioses originales, siento vengativo y otras cosas malas, pero va a ser mayormente bueno . ¡Espero que les guste!
Perseo POV
Mis primeros recuerdos luego de salir del vientre de mi madre (los dioses ya nacen cómo sí tenían niños y otros ya cómo adultos o adolecentes), teniendo aún los ojos cerrados, escuchando hablar a mi padre sobre lo que van a hacer conmigo y mi madre llorando y gritando.
—¡KRONOS! Tienes que estar loco. ¿Qué diferencia hay de lo que nos hizo Urano? ¡Eso no está bien! - Rea gritaba entre lágrimas, porque sabía que cualquier cosa que su marido sería proponer, ella sería incapaz de hacer algo al respecto.
—¡Tu escuchaste una mujer Urano! "Lo que hoy me hiciste, se repetirá con tus hijos", a mi me parece que fue bastante claro.
Exactamente y q-que piensas hacer con Perseo? —Soltó Rea entre tartamudeos.
¿No es obvio? me los voy a comer, así nunca será lo sufientemente fuerte como para venderme, sí lo encierro en el tártaro es muy probable que se alíe con los cíclopes y hecatónquiros.
Hubo un silencio que fue interrumpido por el grito desolado de mi madre gritando "No por favor esposo, no me hagas esto", pero se ve que poco efecto hizo porque de arrepentido enviado como alguien me acariciaba la cabeza. Abro los ojos y veo a un hombre alto con ojos dorados como el oro, atrás una mujer que debe ser mi madre, atrás una mujer demasiado hermosa con los llamativos ojos grises que acompaña a su cabello rubio.
—Hey pequeño bicho, puede que no te guste lo que voy a hacer pero es necesario— veo como su estatura crece hasta medir casi 12 metros y me agarra con su brazo.
—Papá que est ...? —Fue lo primero y último que dije después de que mi propio padre abriera su boca y yo metiera en ella, para después tragarme y sumergirme una tremenda oscuridad.
Mi caída duró unos 15 segundos cuando aterricé sobre algo viscoso, tal vez me pregunte qué es.
—Vaya, esto es algo ... exótico.
Después de unos meses ya me estaba acostumbrando a mi nuevo "hogar" en el estómago de mi padre, que por cierto es un hombre bastante enfermo de la mente. Lo peor de todo es que no puedo comer, ya que soy inmortal no puedo morir de hambre, pero aún así así me debilito cada vez más.
Pasados unos cuantos años, mientras dormía siento un silbido en el aire. Me levanto de prisa y miró hacia arriba donde está el orificio por el que yo caí. Temo que sea lo que pienso, que sea otro hijo de Cronos, un hermano, que está teniendo el mismo destino.
Justo en ese momento veo un bulto caer del cielo y yo apresuro para recibirlo antes que golpee contra todo el piso. Veo a una pequeña niña asustada que ni bien toca mis brazos me patea en el pecho y se aleja corriendo de mí.
—¡Oye! Espera un segundo, quiero ayudarte— la niña se detuve y volteó para mirarme a los ojos. Tenía el cabello pelirrojo y unos ojos que literalmente estaban ardiendo en llamas, que resaltan más aún acompañados de sus pecas que adornan sus mejillas.
¿Qué quieres? ¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí?
—Wow niña relájate, yo llamo Perseo y ambos somos hijos del Titán Kronos y la Titánide Rea, y la razón por la que estamos aquí es bastante larga, voy a explicar pero primero necesito saber tu nombre, ¿me lo dices?
—¿Eres mi hermano? - dijo mientras se acercaba.
—Algo así, en realidad podemos tener los mismos padres pero la sangre divina no tiene ADN a diferencia de los mortales. Pero en términos técnicos sí, soy tu hermano, espero unos segundos para que ella tenga pero pronto noto que luce decepcionada. ¡Maldición! Al diablo con eso, ¡claro que soy tu hermano!
Ella sonríe y se abalanza hacia mí fundándose en un abrazo.
Luego de unos momentos se separa y me mira— ¿cómo sabes todo eso del ADN? y otra cosa, ¿qué es el ADN?
Me congelé por unos instantes. ¿De dónde había sacado esa información? Ya debería tiempo para eso, ya que previene que vamos a estar mucho tiempo aquí.
—Eso no importa ahora, ¿me vas a decir tu nombre o no?
—Oh sí, claro, me llamo Hestia, o al menos eso creo, es lo que me escuchó escuchar en un susurro mientras caía aquí.
Después de explicarle nuestra situación a Hestia, ella se lo tomó con calma, mientras que repetiríamos si teníamos nosotros como familia, podríamos ser posibles. Admiro mucho su entusiasmo y esperanzas, todo lo que vio que puede invocar una pequeña fogata en sus manos, que pronto se asfixia porque al no tener comida, somos muy debiles aquí.
Pasando los años fui conociendo a más hermanos y hermanas. Llegaron una hermosa mujer llamada Deméter que siempre se quejaba por la falta de cereales, una mujer llamada Hera que siempre hablaba de la importancia de la familia, me recuerda a Hestia, solo que Hera parece tener métodos más "violentos" para conseguir unidad familiar. Luego llegó un niño medio emo, con olor a muerte que se llama Hades y un niño bronceado de cabello alborotado y negro, con unos enigmantes ojos verdes, que parecían tener los mismísimos océanos llamados Poseidón, el muchacho es el mas parecido a mi, yo tengo cabello negro y ojos grises tormentosos. Al tiempo cayó una roca envuelta en una manta, y eso fue el fracaso de buenas noticias.
Bastantes años después *
Estábamos en una reunión familiar, hablando de trivialidades y haciendo chistes. He notado como todos me ven, podría decir que soy el que nos mantiene en orden. Al estar encerrados el nerviosismo se adueña siempre de nosotros pero tanto yo como Hestia, que somos los mayores, podemos mantener la calma.
Para ellos soy un héroe, un hermano, un amigo, pero Deméter me mira distinto no solo con admiración, sino algo más que no puedo decifrar.
Después de una ronda de chistes y trivialidades Hestia siempre se siente mejor, cosa que aún no entiendo.
De repente siento un silbido en el aire y todos nos congelamos.
No era un bulto el que caía, específicamente más una masa de líquidos. Poseidón se adelantó para recibirlo pero le puse la mano en el hombro para detenerlo. Él me miró y obedeció. No sé porqué, pero tenía un buen presentimiento.
Cuando el líquido tocó el suelo el lugar se llenó de un líquido con un olor repugnante, abracé a mis hermanos y sumergimos dentro de la zona hasta que nos arrastró el combustible arriba, por donde habíamos caído en primer lugar. Después de unos segundos de ascenso ví luz, y él dijo la verdad fue lo más hermoso que había visto. Empujó a Poseidón hacia la luz, luego a Hades, Hera, Deméter y por último empujé a Hestia tan fuerte que se alejó a una super velocidad. Luego nadé hasta llegar a la luz.
Estaba en una sala poco iluminada, casi sin ventanas pero una gran decoración. Grandes pinturas sobre una batalla contra un ser gigante, y un hombre con una guadaña. Enfoqué mejor mi vista y yo encontré con mis 4 hermanos noqueados pero juntos, frente a nosotros habíamos sido un hombre inconsciente en un trono echo de oro que pudo reconocer como el portador de las pinturas, y entonces fue cuando se dio cuenta que estaba frente a Kronos , su padre.
Cuando volteé a ver a mis hermanos ví a una hermosa mujer arrodillada frente a Hestia, ella se giró para verme y tenía unos hermosos ojos negros que miraban con sorpresa. Pero pude sentir algo de inmediato, donde sea que estemos, es el lugar de mi padre, por eso mi mente ingresó en modo batalla.
—¡ALÉJATE DE MIS HERMANOS TITÁN! - le dije con odio, aunque me resultó difícil, ya que mis instintos me dijeron que era buena. Ella reaccionó con evidente curiosidad mi reacción.
—Relájate joven dios, sé que estás asustado, pero estoy aquí por órdenes de tu hermano Zeus. Entiendo tu conmoción, estuviste encerrado desde el inicio de la edad de Oro, puedes estar desorientado. Ahora ven conmigo antes de que el titán del tiempo despierte, ninguno está en condiciones de enfrentarlo.
Me extendió su mano y yo la tomé, confiando, luego nos llevó a una cueva bastante bien iluminada.
¿Dónde estamos? —Pregunté, mirando como estaban mis hermanos.
—Esta es por ahora la base general de tu hermano, desde aquí vamos a estar combatiendo a los titanes.— Dijo como si fuera lo más obvio, pero siempre con sus ojos puestos en los míos.
¿Tengo otro hermano? ¿Dónde está y por qué no tuvo el mismo destino que el resto de nosotros? ¿Y porque querrías ir contra los tuyos?
—Me sorprende tu curiosidad Perseo, pero yo no soy quien para responder esas preguntas. Él llegará pronto. Y porque no quiero que sigan cometiendo las injusticias que se cometen, los mortales sufrieron mucho.
—¿Quién eres? ¿Y porque sabes mi nombre? ¿Mortales? —Dije a la defensiva.
—Sé quién eres Perseo, yo estuve ahí cuando naciste y cuando fuiste devorado,
Mi nombre es Metis, la Titánide de la Prudencia y la Perfidia.
