MUY BIEN. Muchas gracias por la buena onda y los comentarios positivos. No tengan miedo de hacerme comentarios negativos ya que es mi primer fic y me ayudaría mucho. Si ven errores de ortografía haganmelo saber por favor, ya que muchos lectores solo leen inglés y el traductor no los traduce correctamente en caso de errores.
Mi mente saltó y fue ahí cuando noté la ausencia de Metis, ¿por qué no lo había notado antes? Cuando reaccione y le siga siguiendo los pasos a Hera a través de las habitaciones de la cueva. Cuando llegamos, Hera se volteó para hablarme.
–Oye hermano, espera que la vea porque ella tiene que hablar contigo. –Yo asentí y esperé, ansioso. ¿Qué puede ser tan importante?
Me acerqué a la abertura de la habitación para oír.
–Hera querida, mira, no se mueve ¿le pasó algo? Ayúdame, ¡Pronto! –Dijo con la voz agitada.
Hera solo se río– Relájate Metis, solo está profundamente dormida, debes relajarte un poco ¿sabes? - Escucha un suspiro por parte de la titanide. ¿Quién está profundamente dormida?
–¿Qué es todo ese escándalo que sucede allí? No me dejan dormir– dijo la rubia. Obviamente como toda persona dramática esa fue mi frase de entrada.
–Ese alboroto soy yo– dije mientras entraba a la habitación con una sonrisa completa.
Y ahí estaba ella, acostada sobre la cama improvisada que tenemos, sus ojos negros se posaron en mí con sorpresa mientras dejaba algo a su lado.
–Buena entrada hermano, 10/10 –dijo Hera con una sonrisa– los dejo solos para que hablen.
En menos de un parpadeo ya estaba sobre mí abrazándome con todas sus fuerzas. –Te amo demasiado, pero sí sigues apretando con esa fuerza voy a regresar al tártaro y no a voluntad– le dije mientras le besaba la frente. –Ahora dime, ¿quién está dormida y por qué te preocupa tanto?
–Ehh, espera Percy– alce la ceja ante el apodo, nunca me había llamado así– se trata de lo que quería decir antes de que partas al tártaro.
–¿De qué se trata? - pregunté mientras ella se acercó a la cama y retiró una manta.
Mi vista me estaba engañando, eso pensé, allí había una niña rubia idéntica a Metis profundamente dormida (imaginar de unos 4 años, recordar que los dioses nacen y crecen rápidamente, ejemplo Artemisa. Ella estaba primero y ayudó a su madre a parir a Apolo . –Ella es Atenea, es mmm- nuestra hija– dijo con tartamudeos.
No sé qué expresión cruzó por mi cara, pero no tuve que ser la mejor por el ligero toque de decepción en el rostro de Metis. Mis rodillas fallaron y caí en bruces casi sobre la pequeña Atenea y le acaricié la mejilla. Trataba de buscar algún parecido a mi pero era imposible, idéntica a su madre. Luego me paré en frente de la titan y la abracé con fuerza y amor.
–Uh uh, ahora creo que la que va a ir al tártaro voy a ser yo - dijo con una sonrisa
Yo aflojé el agarre, y la bestia apasionadamente. Luego de unos momentos nos separamos y le dije - Te amo tanto.
–Yo también te amo– y nos volví a unir con un beso.
Me arrodillé cerca de la pequeña Atenea y comencé a conducir la cabeza - Vamos a ganar esta guerra mi pequeña, siempre lo supe - ella abrió los ojos para revelar unos ojos grises tormentosos, idénticos a los míos. Ante esto sonreí y ella me devolvió la sonrisa - solo que ahora hay más por lo que luchar.
Nos reunimos todos contando sobre nuestro viaje y presentándonos a Atenea a mis hermanos Zeus, Hades y Poseidón, sorprendidos pero pronto se adaptaron a la presencia de mi hija.
Estábamos sentados hablando con mis hermanos y Metis, yo con Atenea en mi regazo jugando tranquilamente. Los ciclospes nos dijeron que dentro de una semana aproximadamente íbamos a tener armas súper poderosas, para nosotros.
–Papi - dijo Atenea desde mi regazo.
–¿Si nena? - Le pregunté con curiosidad.
–¿Por qué vivimos en una cueva y no en una casa grande? –Dijo mientras yo miraba con esos ojos grises, idénticos a los míos.
Yo levanté la vista en busca de ayuda de mis hermanos pero nadie sabía que decir. –Eso es cierto –dijo Hestia– me parece que tenía que buscar otro lugar, esta cueva y no nos sirve.
Todos asentimos, ahora que la familia es más grande requerirmos que tener otro lugar. Pero ¿qué?
Hades se puso de pie– Hay unas viejas cuevas debajo de la tierra en Epiro, y está bastante alejados de Otris, por lo que no podemos recibir ataques sorpresas.
La mayoría parecen estar de acuerdo pero yo no, y para sorpresa de muchos Atenea, la más pequeña, tampoco.
–Necesitamos altura, mucha– dije como si fuera una obviedad. Zeus parecía de acuerdo, pero Hades y Poseidón no.
–Pero hermano, sabes que no nos llevamos bien en lo cielos– dijo Poseidón poniéndose de pie. Hades asintió ante esto.
–No se trata de estar cómodos… - Fui interrumpido por mi hija Atenea.
–Necesitamos altura para estar lejos de ella. - Todos miraron a la niña, hubo un momento de silencio antes de que Deméter hablara.
–¿Quién es ella, sobrina? –Dijo Deméter, preguntando por todos menos por Perseo, que ya sabía a quién se refería.
–Owww, mi hija heredó mi inteligencia pero el aspecto de su madre, sabe dónde están las críticas– Atenea sonrío pero Metis frunció el ceño.
–Oye idiota, te voy a matar… - La titán se volvió a poner de pie pero Hestia la frenó.
–Calma cuñada, fue solo una broma, y ahora Perseo, ¿quién es "ella"? - dijo Hera, calmando las aguas.
–En el momento en el que reaccione tenemos que estar bastante lejos del suelo como sea posible. No estará muy contenta con nuestra pequeña rebelión. –Me ha mirado con entendimiento.
–Te refieres a Gai… - Atenea saltó de mi regazo sobre la mesa y gritó "NO DIGAS SU NOMBRE", todos los miramos atónitos sin sentido, una excepción de mí que ya sabía de quién hablaban.
–Mi hija tiene razón hermano, los nombres son poderosos y más cuando son nuestros enemigos. - Dije con calma, pero además de Hades estaban todos desconcertados.– Ella ahora está dormida, lo que puedo sentir. Pero cuando se sienta que sus hijos perdieron el control del mundo se va a enfurecer. Y luchar contra la madre tierra no va a ser fácil hermanos míos.
Una ubicación de silencio se encuentra en la sala. Zeus pronto se puso de pie y dijo: Bueno, volviendo al tema anterior ... Creo que tengo el lugar ideal.
–¿A dónde estaría eso hermano? - tendrían Hestia
–El monte más alto de la hélade, el monte Olimpo. –Todos sonreímos ante eso, era el lugar ideal.
De repente, hubo un estallido de luz. –Esa es una idea perfecta –se escucho de la luz, un par de voces en perfecta cordinación.
Todos nos pusimos de pie y con nuestras armas y armaduras, empuje a Atenea debajo de la mesa y miré a nuestros nuevos visitantes. Cuando la luz se desvaneció vi tres mujeres, una adolescente, una mujer de mediana edad y una anciana. Solté mis armas de inmediato y me arrodillé de inmediato, para sorpresa de mis hermanos y Metis.
–¿Qué haces Perseo? ¡Levántate que estamos en peligro! - dijo Zeus con enojo.
–¡Callate idiota! Estamos frente a las Moiras, las deidades del destino, las hijas de Ananké (Primordial del destino) - Levanté mi vista y miré a las Moiras, cuando todos se arrodillaron frente a ellas– Disculpen la insolencia de mi hermano mis señoras, él no las reconoció
–Lo dejaremos pasar esta vez, Perseo. –Dijo la más joven con una mirada impasible, luego gritó– ¡De pie, hijos de Kronos!
Yo me puse de pie de inmediato, y detrás de mi vi que mis hermanos también lo hancían –Como ustedes sabrán, los primordiales normalmente se la pasan milenios durmiendo y solo despierta para enviar algún mensaje o hacer desastre como la madre tierra - dijo la menor .
–Hola, nuestra madre, Ananké, nos ha hecho llegar un mensaje. Es hora de un cambio de poder en el mundo. Por ende, vinimos aquí hoy para dar fe a eso. Vinimos a liberar sus capacidades para poder equilibrar el destino de la forma en que Lady Ananké, primordial del Destino, lo desee. –Dijo la edad media.
–Zeus, hijo de Kronos, un paso adelante– Zeus lo hizo– a partir de ahora compartirás el dominio de Lord Urano, el cielo. Te declaramos, general de los Dioses y en caso de obtener la victoria, serás el legítimo Rey de los tuyos - Zeus asintió agradecido y regresó a su lugar.
–Perseo, primogénito de Kronos, un paso adelante– me adelanté e me inclé– tendrá el dominio de la tierra, ese será tu dominio pero a la vez será terreno neutral a menos que reciba una ofensa que decida cambiar eso– las tres al mismo tiempo
Volví a mi lugar y espere mientras mis hermanos terminan de recibir sus dominios. Poseidón recibió el mar y Hades el inframundo. Cuando terminaron recibí una oleada de poder, que tranquilamente rivaliza con la de los titanes.
–Todos han recibido sus dominios y territorios correspondientes, esto no les asegura la victoria asique no se confíen jóvenes dioses, y actúen con sabiduría.– hubo un poof fuerte y desaparecieron.
(No voy a escribir todos los dominios de cada uno. Pero Perseo es el dios de la Tierra, el conocimiento, la sabiduría, y el valor. Aunque Percy Jackson es por lejos mi personaje favorito me parece muy plástico, muy moral. Mientras leía los libros me emocioné cuando casi mata a Aklys y me enojé cuando no lo hice, por la simple razón que no es impulsivo, le falta dar ese paso que le haga reemplazar su situación)
Pasar una semana desde las visitas de las Moiras y ahora los ciclospes nos van a entregar nuestros símbolos de poder. El mío es una lanza, pero soy muy bueno con la espada. Asique me sorprendió.
Año 11 de la guerra
Ya hace un par de años que estamos establecidos en el monte Olimpo, Atenea ya es una mujer formidable. Ella es la diosa de la guerra estratégica, sabiduría, artesanías y muchas cosas más que aún no sé cómo se acuerda de todos sus títulos, y eso es lo que hace por lejos, una de las mejores luchadoras que hay sobre la tierra.
A lo largo de los años hemos obtenido muchos aliados titanes como Hécate, Helios, Selene, Eos, Prometeo, Epimeteo y algunos más.
Ahora mismo estamos reunidos en la sala de guerra para preparar un asalto, y con suerte el último, al monte Otris. A los consejos belicos los dirigimos yo y mi hija Atenea. La guerra ya ha dejado un más de un titan fuera de la pelea como Menecio o Perses, el que fue extremadamente difícil de vencer.
–No podemos entrar golpeando la puerta, podemos hacer que salgan de Otris. ¿Alguna idea? - pregunté.
–Padre, ¿por qué no convocas un terremoto lo bastante fuerte para derrumbar la fortaleza? - desafíos ateneos
–Hija mía para ser la diosa de la sabiduría no eres muy inteligente– dije con una sonrisa, eso me valió un golpe en el brazo. Los otros en el salón reían. –Auch, Atenea. Bueno, les voy a explicar porque no puedo hacer eso.
–Al principio de los tiempos cuando Urano aún reinaba, solamente existía un lugar donde Urano se unía con Gea para hacer… hum.. sus cosas– todos rieron ante mi inmadurez– Ese lugar es el monte Otris. Es terreno sagrado, destruir el monte entero sería declarar la guerra a no uno sino dos primordiales, que a pesar de que uno va a tardar millones de años en despertar, no quiero broncas. –tomé aire– otras de las razones es que nuestra batalla y nuestros movimientos un poco bruscos han desestabilizado a Urano, por ende si tiramos abajo el monte Otris el cielo se nos cae encima. ¿Alguna duda?
Hubo una sola mano levantada, la de Hades. Le concedí la palabra.
–Haber si entiendo. Cuando ataquemos Otris básicamente el cielo se nos viene encima, pero mi pregunta es otra. ¿Me estás diciendo que los titanes tienes su base justo debajo del pene de su padre? –todos carcajearon incluyéndome.
–Ay mi querido hermano espero que nunca pierdas ese sentido del humor. Si, cuando ataquemos el monte se nos cae el cielo. ¿Alguien tiene alguna sugerencia o pregunta?
Se levantaron 5 manos– Preguntas o sugerencias que no tengan que ver con órganos reproductores de los primordiales.
Se bajaron 4 manos, dejando solo la de mi hija. –¿Mi niña, algo para aportar?
–Primero: no soy una niña, Segundo: necesitamos a alguien que sostenga el cielo. – dijo como si fuera lo más obvio del mundo. Todos jadearon ante esta declaración, ¿era eso posible?
–¿Eso es posible?– preguntó Helios, el titan del sol.
–Si lo dice Atenea debería serlo. ¿Verdad hermano?–dijo Zeus.
–Si, es posible. Pero hija mía, ¿quién podría ser lo suficientemente fuerte para soportarlo… OH SANTO DIOS ATENEA ERES UN GENIO. –Exclamé emocionado mientras la abrazaba. Ella se puso rígida, no le gusta el cariño en público.
–Si nos comparten la información sería espectacular– dijo Prometeo con disgusto.
–Reláte mi querido amigo–dije– pero díganme una cosa, ¿Qué mejor para sostener el cielo que el mismísimo titan de la fuerza?
Hubo una lluvia de asentimientos pero muchas negativas, entre ellos Prometeo y Epimeteo.
–¿Sucede algo Prometeo, Epimeteo?– Preguntó Atenea con cautela– Ustedes sabían que esto era así, no había piedad para ninguno que estuviera en nuestra contra.
Maldición, sacó su lado malvado. Esa es mi niña. Zeus habló–Así es, si tienen algún problema plantéenlo, no murmuren entre sí.
–O si no, podemos llegar a pensar que son… Mmmm, ¿cuál es la palabra hija? –dije mirando Atenea.
–Espías– dijo dando esas miradas que tanto miedo dan, de las que ambos sabemos dar.
Epimeteo y Prometeo rápido negaron con sus cabezas– No nos confundan mis señores, lo que queremos decir es que va a ser difícil someter, y dudo que vaya voluntariamente- dijo Prometeo.
–Puede que aquí mi hermano tenga un plan.– dijo Hades– Asique les voy a pedir porfavor que guarden silencio.
Entre en mi pequeño palacio que los cíclopes nos construyeron, que además mi hija y Hestia diseñaron.
–Bienvenido Lord Perseo, dios de la tierra– dijo una voz desde la habitación. Yo fruncí el ceño ante mi título.
–Hola Lady Metis, titánide de la Prudencia– dije haciendo una exagerada reverencia, luego me aproximé para darle un profundo beso.
–Wow, esa armadura la veo muy ajustada mi señor Perseo, ¿quiere que lo ayude a aflojarla? - dijo mientras me besaba.
Ella salto sobre mí y envolvió sus piernas entre mi cintura. Nos besamos apasionadamente sin darnos cuenta que la puerta se había abierto.
—Oye papá, quería discutir sobre unos plan ... ¡WOW PÓNGANSE ROPA! La Diosa de la guerra mientras se tapaba los ojos.
Con Metis nos reímos ante la incomodidad de nuestra hija. —Ya madura Atenea, ya estás grande— dijo Metis
—¡Pero no hay edad para ver a sus padres semi desnudos— ya tenía el rostro rojo.
–En definitiva Atenea, ¿qué es tan importante que no pudiste esperar hasta mañana?– pregunté casi molesto por haberme interrumpido.
–Se trata de las hijas de Atlas y la Océanide Pleione, lás hespérides. ¿Qué vamos a hacer con ellas?
Ya tengo todo listo para el próximo capitulo, solo falta terminar de acomodar algunas ideas y escribirlo, muchísimas gracias. En el próximo capítulo vamos a tratar de avanzar más en el tiempo, y en cuenta que los mitos también van a cambiar. Al igual que la Guerra de Troya, que es muy probable que sea de acá a dos capítulos aproximadamente.
Si encuentra errores sepan disculpar. Soy de Argentina y aquí se conjugan distintos verbos u otras palabras, así me cuesta escribir en un español más "neutro" por así decirlo.
