Dicha historia ya tiene años de haber sido publicada en otro lado, sin embargo tiene mejor ortografía. Disfruten.
Personajes no me pertenecen.
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Capítulo 3
&&&&&&&&&&-Narrado por Inuyasha –&&&&&&&&&
Dejando a miroku atrás y repasando mi plan, esa chica me serviría de mucho no solo para la venganza, sino que también para mi satisfacción personal, habían pasado 4 horas desde que nos alejamos del puerto la noche estaba en su máximo esplendor, tal vez la chica tendría hambre, la hora de la cena esta cerca, encontré dos manzanas y un estofado de pescado ¿Cuántos días tendría? Quién sabe, pero esperemos que este en buenas condiciones, lo puse todo en una bandeja, en un brazo la ropa y en el otro la comida, de una patada abrí la puerta de mi camarote, pero vaya sorpresa, no esperaba encontrarme con dicho suceso.
-Ohh –me quedo quieto y la observo
-¿eh? –nota mi presencia- ¡Ahhhh¡ ¡pervertido¡ -con sus brazos cubre su pecho desnudo- ¡Largo de aquí¡
-Eh… si… si – coloco la bandeja de comida y la ropa sobre mi mesa de trabajo y salgo rápido de mi camarote- que idiota –cubro mi rostro avergonzado-
-¿Qué ha pasado? –se acerca miroku –vaya ¿te sientes bien? Tu cara esta roja
-Si, no paso nada tranquilo –calmando esta sensación de nerviosismo
-¿Estas seguro? –coloca su mano sobre mi frente- estas algo caliente, vamos hermano cuenta ¿Qué has visto?
-Nada- corto la conversación
-Bien, ¿ya le entregaste de cenar a nuestra invitada?
-Si, le di el estofado que estaba en la mesa-
-¿El estofado? ¿Sabes cuanto tiempo lleva esa cosa en el plato? Se va a intoxicar- algo molesto
-Bien vamos a descubrirlo – doy leves golpes a la puerta -¿puedo pasar?-
-¿Desde cuando pides permiso para entrar a tu camarote?- pregunta Miroku de forma burlona
Miroku tenía razón, era mi camarote, no tenía que pedir permiso para entrar, abrí la puerta y entré de manera brusca y de la misma manera cerré la puerta, para cuando mis ojos dirigieron su vista a ella, se veía muy atractiva, estaba usando una de mis camisas, un segundo ¿una de mis camisas?
-Parece que la señorita se puso cómoda- me cruzo de brazos -¿Quién le ha dado permiso de usar mi ropa?
-Lo lamento, pero ¿sabes lo incomodo que es usar esos vestidos? –señala el vestido que yace en el suelo
-No y usted no puede tomar mi ropa sin mi consentimiento y más si es la ropa del capitán – enojado
-¿Ah si? Pues disculpe "señor capitán" pero soy la damisela en peligro ¿por quien? Ah si –me señala- por un estúpido
-¿Damisela en peligro? –me río- sigue fantaseando niña
-¡Te odio¡ ¡Me largo¡- recoge su vestido, me empuja y salé del camarote
¿Me largo? ¿A dónde cree que iba? ¿Cómo se atrevía a empujar al capitán? La seguí y si que estaba tonta, nos encontrábamos lejos de tierra firme ¿A dónde iría? Y más a estas horas cuando el agua esta helada y oscuro, la mirada de todos observándola en esos paños menores, una rabia inundó mi ser.
-¡Guarden silencio¡ - furioso
-Eh preciosa, dame un beso – Miroku la tomaba entre sus brazos, pero ella rápido lo abofeteó
-¡Suéltame asqueroso ser¡ - furiosa me señala- ¡tú dile a tus secuaces que me lleven a una isla en este momento¡
-¿Y no quieres ron para pasar la noche?- con sarcasmo – déjate de tonterías y vuelve al camarote y en especial ¡usa ropa decente¡
-¡Regresame a mi casa¡ - corre a la cubierta- o me aventaré
-Deja de ser tan idiota – me frustro- vuelve aquí ahora, te vas a caer- gritándole
-¡No caeré¡ antes me lanzo-
Algunos se reían otros miraban asombrados y otros tantos como yo cansados de su berrinche, ella se distrajo y todo pasó tan rápido Myoga pasó cargando unos troncos largos ajeno a la situación y sin ver a la niñata, giró e hizo que esta cayera al océano, todos corrieron a buscarla
-¿No que no te caerías?- esto me provocaba gracia
-Inuyasha- serio y asustado –no logro divisarla -dice Miroku buscándola por las olas
-Maldición, todos saquen las linternas- rápido me quito mi sombrero, botas y espada, los tripulantes buscaron fuego y linternas para ayudarme a divisarla, no podía perder tiempo, estando tan oscuro se hundiría y la perdería de vista, me lancé a las frías aguas - ¡señorita¡ - gritaba tratando de obtener respuesta
-Inuyasha más adelante, ¡esta flotando¡ - me gritaba miroku
Nadé y logré sostenerla antes de que se hundiera completamente, Myoga lanzó una cuerda y me amarré a ella, les exijí que me subieran y así pasó, subimos y la dejaron en el suelo, la vi y por lo poco que se iluminaba su piel era casi azul
-Maldita sea, tragó agua- acerque mi oído a su pecho –no respira-
La preocupación me inundó y no lo dudé
-1,2,3- tomé aire y le dí respiración boca a boca, presiono su pecho – vamos mujer, vamos despierta- repito el procedimiento –maldita sea, te lo dije, estúpida mujer – vuelvo a hacerlo hasta que veo que el agua estancada en sus pulmones es expulsada y su respiración se hace débil y empieza a temblar
-¡Rápido traer mantas¡- gritaba desesperado
- vi.. vi la muerte tan cerca- empieza a reírse y sin abrir los ojos
¿Quién en su sano juicio se ríe porque va a morir? Miroku regresó con las sabanas y la arropé, la tome en mis brazos y me dirigí a mi camarote, pedí que nadie nos molestara, la deposite de manera delicada en la cama, retirando las sabanas y viendo como sus pechos se definían muy bien ya que no usaba nada debajo de la camisa, sentí calor en mi parte intima, maldición, estaba por alejarme pero
-no… no me dejes….- respirando agitadamente
-No lo haré – Empiezo a secarla, después me cambio de ropa y me recuesto a su lado, ella se acurrucó en mi pecho y cayó dormida, estaba muy fría, nos arropé y apagué las luces
Muchas gracias CONEJA y a pao por sus review 3
