Negociaciones Hostiles
Disclaimer: The Loud House no me pertenece, así como tampoco los Oc conocidos como hijos del pecado.
Loan se encontraba, como, cualquier otro día, encerrada en su habitación. No salía, más que para comer y ducharse. A veces solo para ducharse pues de alguna manera la joven lograba abastecerse de bocadillos, sodas y otros menesteres. Su padre sospechaba fuertemente de Lemy su hijo mayor y de Lizzy, ese pequeño chibisaurio era tan escurridizo como su madre a esa edad.
Sin embargo, como era usual Loan apenas salía de su cuarto y este día no fue la excepción.
Esto había sido y en cierta medida seguía siendo, para Lincoln, una preocupación constante, ya que hasta hace poco no encontraba como ayudar a su hija mayor. Había ido con diversas especialistas pero nada funcionaba, hasta que un día, casi por accidente y como una burla del universo, dio con la solución.
En medio de una oscuridad casi absoluta, una rubia de aspecto desaliñado estaba absorta en una pantalla que apenas hacia algo para disipar las sombras a su alrededor. Estaba tan sumida en su juego que no se dio cuenta cuando un hombre albino, corpulento y de rostro amable entro en la habitación.
—Loan, la cena esta lista. ¿Bajarías a cenar con nosotros?—hizo una pausa para observar la espalda encorvada cubierta por el cabello rubio cenizo de su hija. — ¿conmigo?
La chica dio un ligero respingo y su cara fue invadida por un color rojo intenso.
—N-no te-tengo hambre, pap... — pero no pudo terminar la oración, una corriente eléctrica se extendía por todo su cuerpo, de la sorpresa se había erguido y se quedó congelada. El peliblanco se había acercado por detrás y la rodeo con su brazo, pero no se detuvo ahí, la manaza del hombre adulto tanteo por encima del blazer de su hija hasta tocar y apretar suavemente uno de los pechos de su hija mayor y al mismo tiempo jalándola hacia él.
—Por favor—le susurro el hombre al oído. Sin dejar de maravillarse de lo desarrollada que estaba su hija, aun por encima de la gruesa tela podía sentir que su hija tenía un buen par de melones pegados al pecho. Lentamente y susurrándole al oído su mano empezó a subir y entrar por el cuello de la ropa hasta sentir aquel globo lleno y suave coronado por un pezón invertido.
Loan apenas podía articular palabra pero sorprendida como estaba no opuso ninguna resistencia y se dejó hacer. La otra mano de su padre bajo por su cintura hacia sus piernas mientras que su boca besaba el cuello y los lóbulos de la chica gamer.
—P... Pap— en un vano intento de protesta. Pero los labios de su padre silenciaron y mataron cualquier ánimo que la chica tuviera para detener aquel sinsentido. Era inútil, estaba disfrutándolo y no quería que parase, desde el momento en que aquel hombre estrujo su pecho entre su mano, su entrepierna empezó a hormiguear y ahora que su padre se daba gusto sintiéndolos al natural, ya su parte inferior estaba hecha un desastre. Pareciese que se hubiese hecho encima. Estaba avergonzada en niveles que jamás habría imaginado, especialmente frente a él, Loan estaba más allá de la excitación.
Y pronto iba a llegar al nirvana.
Lincoln, al sentir como el pezón de su hija se erguía contra la ropa decidió que era el momento. La levantó en vilo como si de una princesa se tratase y la llevo a la cama. Sin poner apenas resistencia Loan dejo que su padre la desnudase. Si bien estaba muerta de vergüenza ver como su padre la miraba embelesado, especialmente como detenía la mirada en sus grandes y bien formados pechos, la hizo sentir una punzada de orgullo y alegría, la sensación de que solo ella existía para él le llenaba el pecho de una sensación adicional que no podía explicar. Pero esto dio paso nuevamente a la vergüenza al ver como su padre se sacaba la camisa revelando un torso. Musculoso y bien trabajado sin llegar a lo exagerado.
Ahora la mancha de humedad en la ropa interior y en el pants de Loan se hizo evidente. La pobre mujer estaba a dos minutos del colapso.
Lincoln simplemente le dedico una media sonrisa y termino de desvestirla.
Se tomó un momento para admirarla, su cabello rubio, su piel pálida y las escasas pecas que llenaban sus hombros. Y aquellos melones llenos y firmes, que ahora serian para su disfrute. Ni siquiera necesito lubricación los labios vaginales de su hija estaban temblando al sentir a su invitado. De un solo intento su miembro se deslizo dentro de la intimidad de su primogénita, la cual al sentirse llena ahogo un grito y empezó a gemir desesperada.
El al verla tan entusiasmada empezó a bombearla sin miramientos, no era amable pero tampoco rudo, podía sentir los pliegues de la intimidad de la rubia cerrándose alrededor de su miembro, cada embestida se hacía más claro, aquella apretada vagina succionaba cada vez que este tomaba vuelo para seguir con la faena. Loan en definitiva era carne Premium y él estaba más que contento de comérsela.
Los gemidos de Loan llenaban el cuarto, ni siquiera intentaba hacer algo para mitigarlos, él se concentraba en su placer y el de ella, jugando con sus pecho, mordiendo sus pezones, lamiendo su cuello. Se daba un festín y aunque una parte de ella sentía que estaba mal otra parte de ella, esa que estaba disfrutando cada momento del placer y la atención que su padre le estaba brindando, acallaba a la otra sin ningún esfuerzo. Después de todo, él no estaba haciendo nada malo.
Simplemente estaba usándola para masturbarse, y en la mente de Loan eso estaba bien, después de todo aquel hombre les había dado todo. Más de lo que debería, y por supuesto mucho mas de lo que tanto ella y cualquiera de sus hermanas merecía.
¿Por qué ella debería negarle algo que él quería y deseaba? además de que ese algo era una cosa que ella podía darle siempre que él lo quisiera. La voz en su cabeza le susurraba la razón, era porque estaba mal, pero no por las razones que uno creería, no porque aquel albino fuese su padre. Para ella estaba mal porque no era merecedora de tenerlo dentro, no merecía aquel trato, aquel placer, tal vez Lyra o Liena. Pero no ella, ella era la que más problemas le traía, la que menos interactuaba, intento ahogar sus gemidos, ella no se merecía disfrutar el placer que su progenitor le estaba brindando al desahogarse con su cuerpo.
Lincoln al verla intentar no gemir y dejarse hacer sonrió. La tomo por las nalgas, y se permitió estrujar con sus manazas aquel suave y bien formado trasero, idéntico al de su madre, con el cual ella lo torturaba cada vez que se ponía un bikini o hacía Yoga. La levanto y la puso contra él, haciendo que sus pechos chocarán y se presionaran contra el torso sudoroso de su padre.
—estoy orgulloso de ti Loan—le susurró al oído y al mismo tiempo empujo con fuerza golpeando contra el útero de su hija. Y como si algo se encendiera en Loan, automáticamente se apretó mas y llego un orgasmo. Si no grito fue porque su padre ahogo dicho alarido con un beso.
Un par de movimientos más y Lincoln estaba vaciándose dentro de la rubia. Fue tanto que un pequeño bulto se formó en el abdomen de la chica y al salirse de ella un pequeño "plop" se pudo escuchar. Lentamente un líquido blanco y espeso empezó a gotear desde la entrepierna de Loan, chorreando por sus muslos.
Su padre acarició su cabello y dándole un beso en la frente le dijo:
— En serio estoy orgulloso de ti hija mía. Eres hermosa, lista y tienes un trasero hermoso y al decir eso le dio una pequeña nalgada. Ahora ven, ponte ropa y baja a cenar ¿si?
Loan como pudo asintió, aun temblando por el orgasmo que había tenido, sonreía cómo tonta, pero estaba feliz. Había sido de utilidad, al fin.
Lincoln salió de la habitación y se encontró con su hijo mayor.
Se le veía enojado y preocupado
— ¿Cómo esta ella? — pregunto
—Bajara a cenar— le revolvió el pelo a su hijo— tal vez nunca sane por completo, pero cuando yo falte, estoy seguro de que pase lo que pase tú la cuidaras ¿no es así? Y la amaras por lo que es. Una maravillosa mujer y una gran persona.
Las palabras de Lemy se ahogaron antes de siquiera pensar en formularlas, la voz de su padre sonaba lejana, oscura y cargada de resentimiento, pero al mismo tiempo llena de esperanza y orgullo al dirigirse a él.
El chico no miro a su padre a los ojos pero se juró a si mismo que cuidaría siempre de sus hermanas. Sin importarle si él era feliz. Ellas eran primero.
Y mientras estaba sumido en sus pensamientos, un par de brazos lo levantaron del piso
—Hola Lemy, bajemos— dijo mientras lo apretaba contra sus enormes pechos y le besaba la frente.
Lemy, en ese momento juro de nuevo, nada ni nadie borraría la sonrisa de los labios de sus hermanas, el las protegería.
Sigue : El recital
Este es mi primer fanfic de la serie publicado, esta algo crudo, pero espero sea de su agrado, usare este espacio para ir tirando las ideas que se me vallan ocurriendo y sacar algo de vapor. Agradezco cualquier comentario o tomatazo, entendiendo de antemano que no todos los temas o los mismos sin kids, serán del agrado de muchos. También si quieren algun pairing se aceptan sugerencias.
