One-Shot Lumity para terminar la semana :)
-Luz… ¿Estas segura de hacer esto? – Amity le cuestionaba a su amiga latina sobre la invitación que esta le proponía desde hacía unas horas.
-¡Por supuesto que sí! – Exclamaba con su explosivo animo característico – Solo será por un día nada más – Decía sin cambiar de efusiva expresión – Tuve que limpiar la casa búho de arriba hacia abajo por Eda para que pudiera hacerme este pequeño favor.
-Muy bien ¿Pero por qué yo? – Le preguntaba la joven aspirante a bruja - ¿Qué hay de Gus o Willow? Creí que estarían más que encantados de ir contigo.
-Bueno… - Luz comenzaba a rascarse la nuca algo apenada de contestarle sobre sus otros dos amigos – Gus dijo que iba a pasar el sábado practicando su monologo de entrevista para el lunes y Willow iba a ayudar a sus padres a organizar el ático… - Suspiro pesadamente al recordar que sus compañeros iban a estar más que ocupados durante ese día – Y Eda solo dijo que iba a prestármelo por hoy nada más.
-¿Entonces soy tu última opción? – Arqueo una ceja y se notó en su voz cierto tono de decepción de ser el boleto de salvación para que la latina no se aburriera.
-¡¿Qué?! ¡No! – Se excusaba negando con sus manos – Bueno… - Se sonrojo un poco, no quería tampoco ser descortés con la amistad que Amity le ha estado brindando durante los últimos días – Algo así… Perdón, Amity… si no quieres ir está bien, puedo hacerlo sola.
La peliverde se cruzó de brazos mientras pensaba en una respuesta para darle. Durante todo el día ha estado buscándola para pedirle ir a visitar el mundo de los humanos, al parecer luego de hacer algunos favores para la dama búho logro hacer que cediera a prestarle el portal que usualmente usaba para viajar al otro plano a recoger basura y todo tipo de baratijas en aquel lugar para venderlas en su sucio puesto de contrabando que tenía cerca a la plaza central de las Islas Hirvientes. No estaba en sus planes de sábado hacer algo interesante, de hecho, creyó que iba a pasar el día estudiando algunos nuevos hechizos y mejorando sus abominables, aunque a este punto; luego del Grom y del partido de Grugby ha estado en un punto donde sus monstruos ya parecían ser los de cualquier profesional en el tema. Siempre ha sido buena para aprender, pero los últimos días que ha estado pasando más cerca con Luz han ido mejorando más de lo que ella esperaba.
¿De verdad estaba interesada en conocer el mundo de la morena? No ha escuchado mucho acerca del mundo de los humanos, solo que hay de todo menos magia y criaturas como ella, pero allí era donde vivía la escritora de los libros de Azura, sus historias favoritas desde niña ¿Luz la conocería en persona? Tal vez solo por eso valga la pena el viaje tan arriesgado para ella, porque sí, aunque la latina es una cosa extraña para su propia gente, Amity debía ser una monstruosidad para ellos.
Estaba dudosa de su elección, por un lado no quería arriesgarse demasiado a que sus padres se dieran cuenta que había pisado el mundo contrario sin su permiso… pero por otro quería descubrir más allá de las Islas Hirvientes y claro porque no, pasar tiempo con Luz. Y es que después de ayudarle a recuperar las memorias de Willow ha estado despertando en ella un interés sin querer por ella. Debía ser su extraña forma de resolver las cosas, su extrema torpeza para llevar a cabo cualquier situación o su impulso por querer ayudar a los demás aunque ella no sacara ventaja de nada lo que más curiosidad le causaba, nadie en la vida puede ser así de desinteresado por el bien del otro sin obtener nada a cambio…
-¿Y bien? – Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se percató que Luz se había acercado lo suficiente a ella, más concretamente a su rostro esperando una respuesta. Esto la asusto un poco, haciendo que se ruborizara como ya era prácticamente costumbre cuando se posaba a escasos centímetros de su posición. Retrocedió un poco y miro hacia otro lado para que no notara el sonrojo avergonzado que le ha estado mostrando últimamente.
-¿Y tardaremos mucho? – Pregunto todavía sin darle cara, esperaba que el rubor pasara rápido para tomar finalmente una decisión – No quiero hacer enojar a mis padres.
-¡¿Qué?! ¡No! – De inmediato negó con ambas manos la morena – Aún es temprano si nos vamos ahora tendremos mucho tiempo – Explicaba de forma alegre, pero de pronto su sonrisa fue apaciguándose mientras parecía recordar algo – Además… quiero ver a alguien también…
¿Por qué su voz sonaba ahora tan melancólica? ¿A quién deseaba ver? Debía tratarse de alguna amiga humana, quizás. Esto la puso un poquitín celosa, aunque también era entendible, ella ya tenía una vida mucho antes de llegar a las Islas Hirvientes.
-Esta bien… - Finalmente acepto a la par que soltaba un pesado suspiro – Pero volvemos en la noche – Le sentenció.
Una vez haber aceptado fue que sintió el cuerpo de Luz tan pegado al suyo, dándole un fuerte abrazo que hizo su rostro enrojecer de tal forma que ya parecía una fruta del mismo color que provoco que su pálida piel en su cara desapareciera por varios segundos. Estaba empezándose a acostumbrar a esas muestras de afecto tan cariñosas que ella le brindaba y de cierta forma le gustaba aunque no deseara admitirlo.
-¡Genial! ¡Espérame un momento! – Entro rápidamente a la casa búho pidiéndole permiso a esa extraña cosa que parecía ser el guardián del lugar antes de ingresar.
En otras circunstancias esto sería algo muy irregular para lo que sería pasar un sábado. Pero era Luz, con ella nunca se sabe que puede ocurrir realmente una vez accedes a alguna de sus locuras. Menos mal que ese día antes de ir con ella se puso algo de ropa cómoda por si se trataba de alguna travesura que la latina estaría pensando, aunque era mucho más lógico de pensar que Gus o Willow fueran quienes la acompañaran, se sentía de cierta manera un poco fuera de lugar cuando con sinceridad confeso que realmente ella era su última opción. ¿Tendría que ocultar sus orejas puntiagudas? Si era así tendría que pedirle prestada alguna chaqueta con chompa a la morena, no quería causar ningún revuelo en las tierras de ella por su aspecto ni mucho menos hacer que se metiera en problemas… aunque sería una buena forma de desquitarse luego de todos los percances que le ha hecho ganar cuando apenas se estaban conociendo.
Luego de unos minutos ella regreso, tenía en su mano derecha una especie de maletín de color café con un extraño símbolo de ojo en todo el centro de este ¿Con qué así era que se desplazaba la dama búho por los mundos? Era una magia ya demasiada avanzada para ella, de hecho, era incluso todavía más para la propia Luz ¿Sabría usarla? ¿Cómo puede estar segura de que no aterrizaran en medio del mar o en un volcán? Confiaría, después de todo siempre logra salirse con la suya una vez se propone lo que quiere.
-¿Lista? – Le pregunto emocionada a lo que Amity con una ligera sonrisa solo le asintió.
Lanzo el maletín a lo alto de ellas para que este empezara a desdoblarse de forma vertical de manera rápida mostrando de inmediato una puerta que se abría sola y que de esta emanaba un fuerte destello de luminosidad blanca que por poco la deja ciega. Amity trataba de cubrir sus ojos con el antebrazo, molesta de aquella luz, pero entonces fue que la palma de su mano era cuidadosamente tomada por su compañera, lo que de nuevo, provoco en ella un fuerte sonrojo sin querer. Debía trabajar más en sus emociones para no ser tan evidente a la hora de estar con la morena si no quería ser descubierta tan rápidamente.
Luz empezó a caminar primero hacía la puerta, haciendo que la peliverde la siguiera todavía a paso dudoso, ya no había marcha atrás iba a entrar al mundo de los humanos con la morena. Cerró los ojos mientras marchaba también todavía agarrada de la mano y fue que sintió como todo su cuerpo era envuelto como en una especie de velo blanco mientras pasaba. Era de cierta forma agradable el momento, no esperaba que fuera tan poco violento o movido como la mayoría de cosas a las que está acostumbrada ahora a hacer con ella.
-¡Llegamos! – Escucho la voz de Noceda pero continuaba sin abrir sus orbes todavía - ¡Amity! ¡Ya puedes abrir los ojos!
Una vez abrió ambos iris se percató de que efectivamente ya no estaban en las Islas Hirvientes. En lugar del cielo rojizo y el paisaje de casi el mismo color se encontró con un firmamento tan azul como el agua y un prado tan verde como las plantas de la propia Willow. Miraba atónita a todas partes para darse cuenta que estaba rodeada de árboles gigantescos con hermosos colores en las copas de estos que eran adornadas por flores y distintos tipos de vegetación. Todo lo que sus ojos observaban era completamente distinto a su hogar, se notaba de inmediato que estaba muy bien cuidado ¿Así que los humanos tienen cuidado por la naturaleza?
Pero de repente vio algo que la asusto de sobremanera, un par de humanos, mucho más altos que Luz pasaban tranquilamente agarrados de la mano a su frente. Se angustio bastante ¿Y si la atacaban por ser diferente? Se soltó de inmediato del agarre de la morena para ocultar con las palmas de sus manos sus puntiagudas orejas. Sin haberlo notado, se dio cuenta que todo el lugar estaba rodeado de humanos, tanto hombres como mujeres quiénes estaban sentados en el prado hablando o jugueteando con criaturas peludas de cuatro patas mientas les lanzaban lo que parecía ser un plato volador.
Estaba preocupada, sentía que no iba a encajar allí por nada del mundo y esperaba que fuera blanco de señales o de miradas extrañas. ¿Por qué jamás se tomó el atrevimiento de aprendes algunos hechizos de ilusión de los que saben sus hermanos? ¡Le habrían servido de mucho en ese momento! Al menos podría ocultar sus orejas y nadie la miraría raro.
-¡Oye! – Luz se acercó a ella para tomar de la palma de sus manos que se negaban a despegarse de su cabeza con bastante suavidad – Aquí no tienes que esconderte – Le explicaba.
-¡Luz! ¡Todos aquí son como tú! – Dijo de forma intranquila – Siento que si bajo las manos me van a empezar a ver raro.
-No, no, no – De forma lenta fue quitando sus palmas de las orejas en un leve movimiento por el toqueteo de la morena a estas – A nadie aquí le importa eso – Le sonreía de manera tierna para tratar de calmarla – No me lo vas a creer, pero he visto en internet a personas que hacen cosas para que sus orejas sean iguales a las tuyas.
-¿Internet? – Bajaba sus manos ahora más calmada.
-Sí, es algo así como una red para conectarnos entre todos – Le comentaba tratando de sonar lo más clara posible.
-¿Cómo una red de telarañas? – Amity continuaba confundida de la extraña cultura humana.
-¿Eh? – Luz se llevó dos dedos a su mentón para pensar en la breve pregunta de su amiga – Ahora que lo pienso, es más o menos lo que dices… pero invisible.
Amity confiada en las palabras de la morena empezó a calmarse de a poco. Tenía razón, sus rasgos más característicos estaban a la vista de todos esos humanos y parecían no importarles en lo más absoluto. De repente, sintió como algo era golpeado a sus pies y se asustó de sobremanera, tanto así que tomo una postura rápida de ataque y puso a Luz de inmediato a sus espaldas para protegerla. Cuando miro hacía el suelo vio uno de esos platos voladores tirado al lado de su zapatilla y se extrañó de que el raro objeto no se inmutara en atacarla nuevamente. De pronto llego una de esas pequeñas criaturas peludas que tenía un color marrón y unos hermosos ojos negros que con mucha confianza se sentó al lado del plato mientras miraba atentamente a la peliverde mostrando una enorme lengua y movía la cola hacía todos lados.
-¡Oh! ¡Amiguito! – Luz se acuclillo para quedar en la misma posición de aquel ser para empezar a acariciarle la cabeza - ¡Pero mira que cosa tan bonita eres! – Amity estaba todavía en posición de atacar esa cosa si intentaba hacer algo contra ellas, pero no pasaba nada, de hecho, parecía estar disfrutándolo porque de un momento a otro aquella cosa rápidamente dio media vuelta quedando con las patas arriba.
Luz empezó entonces a acariciarle la panza mientras este se revolcaba en el pasto ¿Qué clase de criatura es esa? ¿No es peligrosa?
-No es malo – Le decía mirando a Amity - ¿Quieres tocarlo? – Le convidaba.
-¡No! ¡No!
-¡Ay! Deja de ser tan quisquillosa – Luz tomo su mano y mientras Amity trataba de forcejear para que la soltara fue que la fuerza de la morena se hizo presente y de a poco fue llevando la palma de su mano hasta lo que parecía ser la nariz de aquella criatura. Por unos instantes empezó a oler sus dedos y la peliverde esperaba lo peor, quizás no atacaría a Noceda pero obviamente ella era otro cuento, pensaba que la iba a morder o algo así. Pero no sucedió, de hecho, saco su larga lengua para lamer los dedos de la joven bruja - ¡Mira! ¡Le caes bien!
¿Le cae bien? De a poco, aquella cosa fue tomándose más atrevimiento de llevar su cabeza hasta la palma de su mano tal y como Luz le estaba haciendo hace unos instantes. Se arrodillo para admirar mejor aquello, no parecía ser malo, ni peligroso, de hecho era bastante amigable con Amity, cosa que en efecto no dudo en mostrarse más a gusto cuando empezó a mover sus dedos para rascar la parte de encima de su cabeza y este comenzara a mover la cola y las orejas de forma feliz.
-¡Oigan! – Escucharon gritar a alguien a lo lejos, ambas se giraron para mirar de quién se trataba y era un joven más alto que Luz y de piel blanca quién las llamaba - ¡Pueden tirar el frisby!
¿Frisby? Amity no entendía absolutamente nada, estaba empezando a familiarizarse con aquella criatura tanto que ni atención le presto.
-Creo que él es el dueño del perrito - ¿Perrito? ¿Así se llaman esas bolas de pelos con cuatro patas? – Quiere que le tires el frisby – Señalo entonces el plato que continuaba en el suelo.
-¿Lanzarlo? ¿Cómo?
-Pues… - Nuevamente tomo su mano provocando que se sonrojara una vez más, la llevo hasta el plato de colores estrafalarios e hizo que la tomara - ¿Ves a donde está el chico saltando? – Amity asintió – Pues mueves un poco la muñeca hacía adentro y luego lo sueltas con fuerza para que salga volando.
La peliverde veía aquel objeto de forma tan extraña, supuso que aunque fallara no habría problema. Efectivamente según las indicaciones de la morena esta hizo aquello y como si fuera magia el plato salió volando de su mano con tanta fuerza que esperaba que el chico no fuera a enojarse por no atinar a su posición. El perrito entonces salió corriendo detrás de aquello y el muchacho de igual forma, no sin antes gritarle:
-¡Gracias! ¡Oye! ¡Me gustan tus orejas!
¿Ese chico acaba de halagar sus orejas? Al parecer Luz tenía toda la razón, en este mundo no parecía haber prejuicios sobre el aspecto de otras personas. Al menos esto no estaba resultando ser la experiencia desagradable que ella creía de los humanos… o bueno, más bien la que le contaban cuando era más pequeña.
-Tuvimos mucha suerte – Decía la morena sonriendo – Es la primera vez que uso el portal de Eda – Recogió el maletín del suelo perteneciente a la dama búho – Creí que íbamos a aparecer en mitad del océano o en un volcán – Reía de lo que la propia Amity estaba imaginando en silencio minutos atrás.
Luz tomo de la mano a la peliverde y empezaron a caminar entre en el sendero de cemento del parque mientras pasaban al lado de varias personas que ni siquiera chistaban o se daban cuenta de que había alguien de otro mundo entre ellos. Todos estaban pegados a ese extraño aparato que Noceda la mayoría del tiempo llevaba encima ¿Cómo era que se llamaban? ¡Celulares! ¿Se trataría acaso de alguna clase de control mental?
-Lo bueno es que conozco este parque – Dijo sacándola de sus pensamientos – En este mundo no hay muchas cosas por hacer si no tienes dinero - ¿Estaba preocupada por su capital?
-No importa – Se detuvo un momento para sacar de uno de sus bolsillos unos cuantos billetes de las Islas Hirvientes que le dio su madre esa mañana antes de salir – Ten, creo que con esto alcanza.
La morena se quedo atónita de ver tanto dinero, ni siquiera ayudándole a Eda con los quehaceres diarios lograría juntar tal monto aunque fuera haciéndolo toda la vida.
-Es mucho, Amity – Continuaba con su tonta sonrisita provocando que la más joven de los Blight nuevamente se ruborizara como cual boba era – Pero aquí no sirve, necesitamos dinero humano y yo sé dónde conseguirlo – Le guiño el ojo para una vez más tomarla de la mano.
Amity veía con asombro cada cosa extraña y nueva que por sus ojos pasaban. Obviamente esto no era como su hogar, había enormes edificios incluso todavía más altos que el propio castillo del emperador. Por varios instantes creía que era gente poderosa la que vivía allí, sino fuera porque Luz le explicaba que se trataba de simples lugares a donde la gente suele ir a trabajar no lo creería. Noceda era bastante paciente a la hora de explicarle cualquier cosa que Blight preguntara, desde la más minúscula, como para que eran esos extraños postes con luces que brillaban de diferentes colores cada cierto tiempo, aquellos raros carruajes que no eran empujados por ninguna bestia sino que se desplazaban por sí mismas, automóviles decía la morena, pero la peliverde estaba cien por ciento segura de que era magia… algo rara, pero lo era.
Después de pasar por tan enormes "rascacielos" llegaron a una zona más bien tranquila, ya no se escuchaba tanto el alboroto de aquellas maquinas ni de la gente hablando con sus extraños aparatos de "control mental" pegados a la cabeza, no, este era un cambio diferente. Habían pequeñas casuchas, muy pegadas una de la otra que no eran sino separadas por un simple muro en medio de ambas. ¿Aquí era donde vivían los humanos realmente? Bueno, no puede ser criticona con respecto a ello, es una visitante y aunque su hogar fuera más "acomodado" no se imaginaba como era que convivían en lugares tan restringidos de espacio.
Llegaron hasta una casa, todavía más pequeña que las otras. Había una entrada adornada con algunas plantas (Willow se volvería loca en este lugar) y algunas pequeñas estatuillas de hombrecitos con gorros de punta rojos, barbas prominentes blancas y lo que más le llamo la atención era que tenían unas orejas casi iguales a las suyas, ahora entiende porque realmente ella no formaba un escándalo mientras paseaba por allí. Parecía ser de dos pisos nada más, con una fachada algo humilde a decir verdad, era muy modesto ¿Sería su casa? Es decir ¿Su hogar verdadero?
-Aquí vivo yo – Exclamo orgullosa de su morada a lo que Amity solo le respondió con una ligera y tierna sonrisa de verla tan efusiva – Mi cuarto se encuentra en el segundo piso, por desgracia no tengo llaves, mi mamá dejo de dármelas cuando bote las últimas veinte – Reía nerviosamente.
Amity esperaba que tocara la puerta, quizás su plan era presentarle a su madre… ¡¿Presentarle a su madre?! ¡Oh no! ¡Pero qué mala idea! Es decir, aunque Luz era toda una persona tolerante con todo lo diferente y le gustaba estar rodeada de criaturas y monstruos otra voz era su mamá, pues cuando se enfrentó a su peor miedo durante el Grom fue el aspecto de su progenitora lo que más perturbo a Noceda esa noche. ¿Iba a plantarle cara a ella y dejar sus temores de lado? Si es eso, entonces era más valiente de lo que la peliverde jamás será, ojalá hubiera tenido esa clase de valor cuando sus padres la obligaron a alejarse de Willow.
Pero obviamente con Luz nunca se sabe que es lo que va a suceder, porque cuando la perdió de vista fue que escucho un gran alboroto por la parte trasera de aquella morada. Corrió tan rápido como pudo hasta donde estaba el estrepitoso ruido, asustada de que quizás algo le sucedió y lo que vio la dejo un tanto confundida. Trataba de escalar por una especie de tubería hasta la segunda planta, a esa altura si se llega a caer podría lastimarse severamente.
-Luz… ¿Qué rayos haces? – Se cruzó de brazos al verla hacer algo tan imprudente.
-Guarde algo de dinero antes de ir al campamento – Explicaba mientras llegaba a una ventana y forcejeaba con ella para tratar de entrar – Creo que es suficiente para divertirnos al menos hoy.
¿Por qué Luz pensaba que necesitaban dinero para entretenerse? ¿Desde cuándo eso ha sido importante para que ambas se diviertan? Era raro verla comportarse de esa forma, Amity solamente estaba era por la compañía de la morena y sí, aunque todo este nuevo universo le pareciera de lo más interesante el único motivo por el cual accedió ir en primer lugar era Noceda, no había más, le encantaba pasar tiempo con ella no importa haciendo que cosa, desde practicar hechizos hasta salvar a sus tontos hermanos y a la dama búho de las garras de un monstruo.
Unos minutos más tarde, Luz nuevamente descendió por la misma tubería por la cual se había trepado. Se extrañó bastante que no se enfrentara a su madre ¿Acaso no estaba?
-¡Muy bien! ¡Vamos! – La tomo del brazo mientras caminaban a paso rápido para salir de aquel lugar - ¿Alguna vez has probado el helado, Amity? – Nuevamente la miraba fijamente ¿Por qué tiene que hacerlo tan seguido? ¿Acaso no tenía idea de lo que provocaba? Quizás fueran sus hormonas juveniles las que causaban que a cada acción de Luz ella se pusiera roja de la pena, pero no de esas que te avergonzaban sino de las que te hacían dar pequeños brincos de alegría en tu interior mientras tu estomago parecía estar lleno de bichitos raros revoloteando por ahí.
Amity quería hablarle sobre el tema de su madre, pero tampoco es que ella estuviera en posición de obligarla, no es que se llevara muy bien con la suya de todas formas.
-No… - Negó mirando hacia otro lugar - ¿Qué es?
-¡Oh! ¡Oh! ¡Te va a encantar!
Ambas charlaban sobre trivialidades, era extraño, jamás se habían puesto a dialogar sobre las cosas que pensaba la una de la otra, por lo general sus temas de conversación era netamente centradas en todo lo que aconteciera alrededor de Hexside o de extrañas cosas que sucedieran en la casa búho. De hecho, iba conociéndola mejor, ya sabía su gusto por la literatura de Azura pero mientras más parlaba más iba contando sobre otros hobbies que le gusta de hacer, como; hacer raras manualidades con lo primero que se encontrara, escribir fanfics o historias alternativas de sus personajes favoritos y emparentarlos porque sí, al parecer no solo los libros de la popular bruja era lo que le encanta de leer, le menciono un montón de historias tan extravagantes y hasta cautivadoras que no podía negar su interés en quizás sumergirse en aquellos mundillos.
-¿Entonces es un anillo súper poderoso que tiene el poder de hacer lo que sea? – Cuestionaba Amity intrigada de escuchar hablar sobre una popular serie de novelas de aquel mundo.
-¡Así es! ¡Pero es muy maligno! – Hizo una extraña voz de ultratumba como las que le gustaba de hacer - ¡Puede llevar al mal a cualquier criatura de la tierra media!
-Y me dices que hay unas criaturas muy parecidas a nosotros en esos relatos… como era que se llamaban – Rememoraba la palabra que la latina le conto minutos atrás pero que rápidamente olvido.
-¡Elfos! – Exclamo con euforia - ¡Son hermosos, altos, de largas cabelleras! De hecho, cuando te vi la primera vez pensé que eras uno de esos - ¿Acaba de decirle hermosa de forma indirecta? Vaya que cada vez más sus hormonas la traicionaban – También hay otros interesantes libros sobre una escuela de magia y un chico de la profecía que debe derrotar al mal encarnado – Eso sí que le llamo bastante la atención, todo lo relacionado a la magia era de mucho agrado para Amity – Soy una tonta, sabía que te gusta Azura, te hubiera prestado esos libros, son geniales.
-Quizás para una próxima ocasión, Luz.
Sí, era como estar completamente desconectada de Hexside y de las Islas Hirvientes. Si su mentora Lillith la viera en este momento la reprimenda que se ganaría sería más que magnánima, pero no es tiempo de pensar en ese lugar, este mundo cada vez se pone más interesante.
Llegaron a una especie de puesto de comestibles. Luz fue con ella hasta allí y miro a través de una pequeña vitrina diferentes tipos de masas de varios colores, toco aquel vidrió con la punta de uno de sus dedos y sintió demasiado frío. Es lógico, iba a invitarla a algo que tenía como sinónimo "frío" esperaba que fuera algo delicioso tal y como le había prometido. La alumna de Eda escogió uno de un color marrón "chocolate" luego convido a la peliverde a que escogiera un color, se dejó guiar por el tono de su cabello y opto por uno verde que traía algunas cositas de diferentes colores por encima. Unos minutos después el bonachón que les atendía les entrego dos conos con las respectivas bolas encima para cada una.
Amity miraba curiosa aquello, podía sentir el frío que emanaba ¿Es seguro comerlo? Veía como Luz le daba leves lengüetazos a su bola de chocolate y se notaba tan contenta, al parecer extraña bastante eso. La peliverde quiso ir un paso más allá y con un impulso increíble le dio una mordida gigantesca a su helado. Sentía como toda su boca se congelaba por dentro mientras sus molares parecían estarse destemplando por el frío, una vez trago pudo sentir una enorme jaqueca que la hizo quejarse de dolor:
-¡Ah! – Chillaba - ¡¿Qué es esto, Luz?! – Se tocaba la frente para apaciguar el dolor mientras la morena solo se echaba a reír de haberla visto hacer semejante idiotez – Me alegra que mi sufrimiento te entretenga.
-Es que así no se come el helado, Amity – Continuaba riéndose de la pobre mientras esta continuaba quejándose del dolor de cabeza – Tienes que lamerlo, suavemente y sentir su sabor, sino se te va a congelar el cerebro – Luz noto que un poco de helado se había quedado por debajo del labio inferior de su compañera, tomo una servilleta y la limpió provocando que la peliverde se quedara mirándola de forma atónita ante aquel acto, al parecer todo lo frío que estaba sufriendo su cabeza desaparecía por el enorme calor que empezaba a emanarse en su rostro ¿Por qué demonios tiene que ser tan jodidamente obvia? – ¿Estás mejor? – Le pregunto sin quitar su sonrisa – Vuelve a intentarlo, pero ya sabes, despacio.
Amity sinceramente ya no quería seguir siendo escarmentada por aquella extraña comida ¿Cómo pueden los humanos tan siquiera pensar en ingerir ese alimento tan tortuoso? En fin, como siempre iba terminar cediendo a todo lo que le proponía la latina. Esta vez, con más cuidado llevo su lengua hasta lo que quedaba de aquello y al final (una vez más) tenía toda la razón, podía sentir una gran explosión de sabor refrescante en su boca y no era mala, de hecho, era bastante agradable y dulce.
Disfruto como era debido de su helado, con mucha pena en sus ojos le pidió a Luz si podía convidarla a otro y ella de inmediato le compro uno nuevo para que pudiera saborearlo mejor ya que el último lo poco que quedaba fue lo que degusto.
Luz continuaba tomándola de la mano para llevarla a conocer más lugares. Se estaba empezando a hacer una idea de cómo eran los humanos, parecían bastante ocupados como tan siquiera prestarles atención y en parte eso le gustaba, era como si guardara un bajo perfil en un mundo del cual ella apenas estaba conociendo. Aun así había ciertos paralelismos con las Islas Hirvientes de todas formas, por ejemplo; en este lugar también había una biblioteca, no tan ostentosa y llena de magia como a la que estaba acostumbrada a asistir para resguardarse de sus hermanos pero era bastante similar y aquí al parecer si respetaban la regla de guardar silencio pues nadie hablaba excepto Noceda y eso que a un tono muy bajito. Llegaron a un estante donde la morena agarro dos libros, dando gracias que tenía su tarjeta de miembro de aquel lugar para poder sacar lo que quisiera de allí sin ningún problema.
-¿El señor de los anillos? – Pregunto Amity mientras miraba la portada - ¿Harry Potter?
-Créeme, si te gusta Azura estos dos te van a encantar – Llegaron hasta una pequeña recepción que era atendida por una señora que parecía ser mayor, claro, no tanto como la propia Eda o Lilith pero esas pequeñas arrugas a los lados de sus ojos denotaban ya cierta edad.
-¡Oh! ¡Luz! – Saludo la señora amablemente una vez vio a la morena – Hace días que no te veía ¿Vienes a sacar algo? – Le cuestiono sin quitarle la sonrisa.
-¡Así es! – Le arrebato los libros de la mano a Amity con cuidado para posarlos - ¡Me llevo estos dos!
La señora miro un poco extrañada los títulos y le dijo:
-Creí que ya tenías estos… ¿Por qué te los quieres llevar?
-No, no son para mí – Le contesto con la misma amabilidad – Mi amiga quiere leerlos.
La señora miro fijamente a Amity y no pudo evitar sentir curiosidad por sus extrañas orejas y peinado ¿Sería Europea? Fue lo primero que pensó aquella mujer.
-¡Oh! Tienes una amiga – ¿Estaba contenta por eso? Amity vio a Luz quién se sonrojo por ello - ¡Eso es muy bueno! ¡Al fin estas empezando a hacerlos! Está bien, te los marco y los devuelves cuando quieras, jamás me has quedado mal.
¿Sus puntiagudas orejas escucharon bien? ¿Empezaba a hacer amigas? Es extraño, Luz por lo general era buena para hacer amigos en Hexside, de hecho, estaba ganando popularidad entre todos casi igual o más que la propia Boscha ¿Entonces por qué se sorprende de que Amity este acompañándola? Quizás hay todavía muchas cosas que la propia morena no se ha atrevido a decirle. La señora empaco los libros en una elegante bolsa y se los paso. Una vez afuera, la latina se los entregó a la peliverde quién los recibió todavía pensando en lo que le habían dicho.
-Puedes leerlos cuando gustes – Comento – No hay fecha límite de entrega, pero obvio hay que devolverlos – Soltó una risilla pero esta vez no provoco en Amity ninguna reacción espontánea de explosión de emociones, de hecho, estaba pensando en algo.
-Luz… - Miraba a la bolsita sin querer darle cara - ¿No tienes… - Iba a preguntarle sobre su círculo interno; amistades, familia, conocidos… pero al ver el rostro confundido de su amiga decidió mejor cambiar el tema – Cansancio de llevar ese maletín? – Noceda quedo un poco desubicada ¿Era eso lo que iba a preguntarle? – Esta bolsa es grande, si quieres puedo llevarlo por un rato.
-¡Oh! Buena idea – Guardo el maletín en la bolsa donde tenían los libros que había prestado en la biblioteca – Esta bien, la idea de venir hoy sábado es porque hay algo muy especial este día – Animaba.
¿Qué era lo que tenía planeado para este día? ¿No que iba a ver a alguien?
-Me dijiste que querías ver a alguien también – Le recordó Amity lo que causo que un tremendo escalofrió recorriera la espalda de la morena - ¿Es importante?
-Eh… - Luz no tenía idea de cómo responder a eso, trataba de no sonar como muy preocupada para su compañera, tampoco quería amargarle el día – Algo así… de todas formas – Cambió el tema rápidamente – ¡Escogí este día para venir porque hay un gran evento que quiero que veas conmigo!
Una vez más volvía a tomarla de la mano para arrastrarla a quién sabe dónde y nuevamente su ya esperado sonrojo volvía a presentarse en su rostro. ¿Hasta cuándo iba a seguir con esto? ¿Acaso Luz no se daba cuenta de nada? Podría ser una tonta, pero ciega no era, es lógico creer que a estas alturas la latina ya sabe más o menos de porque ese tipo de reacciones en su amiga cada vez que esta tan cerca. Tenía que ser sincera con ella misma lo más pronto posible, quizás así pueda dejar de atormentarse sobre su situación sentimental.
Pensar tanto en Luz no era bueno para su salud, de hecho estaba empezando a creer que estaba sufriendo alguna especie de obsesión mal sana por ella. Pero es que era tan imposible no hacerlo, sentir como la mira aunque sea con meros fines de amistad provocaban en la peliverde sensaciones que jamás había experimentado en su corta edad de vida ¿De mero gusto y atracción estaba sintiendo algo más? ¡No! Claro que no, solo es un gusto, un mero capricho pasajero que en cualquier momento puede terminar… ¿Pero por qué quería que jamás se detuviera? Aquella noche del Grom no durmió muy bien que digamos ahora que rememora, haber danzado de forma tan hermosa con la morena fue de las mejores cosas que pudieron pasarle, tanto así que soñaba despierta por imaginar que el momento volviera a repetirse pronto y casi lo logra luego de su enfrentamiento contra Boscha…
¡Ay Boscha! Si tan solo pudieras madurar de la misma forma en que Amity lo hizo. Una vez ayudo a Willow a recuperar sus memorias se dio cuenta de lo idiota e imbécil que ha sido solo por mantener un estatus que jamás le importo tener, tanto daño que le hizo a su querida y vieja amiga era algo que nunca ha podido perdonarse aún si la pelinegra ya haya dejado eso muy atrás para ella todavía seguía atormentándola y esperaba el día que pueda volver a forjar los lazos que una vez tuvieron… menos mal que Luz llegó a sus vidas porque de manera directa o indirecta estaba recuperando esa bonita amistad que tuvo antes de que sus padres decidieran hacerla de lado ¿Sus padres se enojarían si lo descubrieran? Es lo más probable, pero Willow ya no era la misma niña poco talentosa que una vez conocieron, si ahora vieran en la aprendiz de bruja tan buena que se ha convertido cambiarian de inmediato su opinión.
Otra voz era Luz ¿Sus padres la aceptarían aunque fuera como su amiga? Ellos fueron los que le inculcaron de pequeña que los humanos realmente no valían la pena para nada, de hecho eran tan inútiles que debían depender de la tecnología para sobrevivir pues al ser seres negados a la magia no les era posible ver más allá de lo que había en su propio mundo… pero Luz era distinta, en el poco tiempo que lleva conviviendo se ha convertido en alguien que aprende muy rápido y que demuestra bastante interés en la magia, algo muy raro hasta en los de su propia especie, quizás eso era lo que la hacía tan especial… tan ella… ¡Oh! No, otra vez está pensando en ella.
Llegaron hasta un lugar un tanto extraño, habían otras personas en fila esperando quién sabe qué cosa. De un momento a otro, apareció otro de esos raros "automóviles" que tanto abundaban en ese mundo, pero este era mucho más grande y veía como la gente se montaba a este como si estuvieran dispuestos a ser tragados por este. Amity tenía algo de pánico, si iba a entrar allí obvio estaría más expuesta a los comentarios de aquellas criaturas sobre su aspecto, pero la calmaba un poco que Luz la tuviera aun agarrada de la mano. Al final subieron y encontraron un par de sillas vacías para sentarse. De pronto, aquella cosa empezó a moverse de manera violenta, porque se sostuvo como pudo de la silla de enfrente para no chocar de cara contra esta.
-¡Oye! – Le llamaba Luz – Me gusta tomar el autobús a veces – Así que era un autobús… - A dónde vamos nos deja cerca y además puedes observar la ciudad de forma más rápida.
-¿A dónde vamos, Luz? – Amity le pregunto preocupada.
-¡Oh! ¡Es una sorpresa!
Continuaba con el mismo misterio de siempre, vaya que si le encantaba eso. Pero le gustaba más la vista que estaba teniendo, Luz tuvo la cortesía de dejar que se sentara al lado de la ventana para que observara todo y aunque su mundo era más asemejado a ser algo gris ahora que estaban en el centro de la ciudad a veces lograba encontrar cosas interesantes durante el camino. Miro hacía al frente y algo la inquieto bastante, había un pequeño humano mirándola fijamente como si hubiera descubierto que no era de ese mundo, esto la empezó a nerviar ¿Y sí le decían algo? ¿Y si Luz se metía en problemas? No quería ser una molestia para nadie, pero ese pequeño no paraba de mirarla, era como si no parpadeara. En varias ocasiones hacía la de la vista gorda y continuaba fijando sus ojos en la calle, pero era inevitable no sentir los pequeños orbes de la criatura encima, como si estuviera analizándola o peor aún; leyendo su mente ¿Los humanos pueden leer la mente? ¡No puede ser! Si eso era cierto entonces lo más probable es que Noceda ya sepa absolutamente todo sobre ella y simplemente no quiere contárselo.
De un momento a otro, el autobús dio un pequeño brinco haciendo que ambas saltaran un poco de su puesto. Lo que no previó fue que su mano entonces cayo exactamente en el muslo izquierdo de Luz, cuando se dio cuenta de ello la quito de inmediato, sentía como toda la sangre de su cuerpo iba hacía su cabeza y se retenía allí. Parece ser que Noceda también lo sintió pero no se inmuto en nada. Tenía que hacer sentir como si nada hubiera pasado:
-¡Hey! ¡¿Qué es eso?! – Señalo por la ventana, aunque era lógico que no había visto nada interesante, solo quería hacer que la morena pensara en otra cosa.
-¿Qué? – Luz llevo su cabeza hasta la ventana para ver qué era lo que Amity quería mostrarle. Estaba tan cerca de ella que podía oler el aroma de su cabello… era sumamente encantador y exquisito, ojalá y no se quitara de allí porque se estaba embriagando con su esencia - ¡Ah! Me lo perdí – Regresó a su puesto y al parecer su plan funciono… o quizás ella misma se inventó todo eso en su cabeza.
Su cara estaba tan roja, jamás pensó en verse envuelta en este tipo de situaciones tan bochornosas, sin contar que ese niño continuaba viéndola pero esta vez con una enorme sonrisa en su rostro como si le dijera: "Sé que te gusta… ya díselo" ¡Maldito pequeño humano! ¿Cómo puede hurgar en su mente sin su permiso? ¡Oh! No, quizás Luz estaba leyendo sus pensamientos en ese momento ¿Puede ponerse peor la cosa?
-Luz ¿Los humanos pueden leer la mente? – Tenía que sacarse esa loca teoría inventada de la nada de una vez por todas – Di… digo, es decir… ¿Pueden entrar en la mente de alguien y ver lo que hay ahí?
-¿Eh? – Luz se extrañó de esa rara pregunta. Creía que Amity estaba jugando con ella, así que como era lógico también iba a seguirle la corriente. Puso una sonrisa muy picarona lo que causo en la peliverde la ya acostumbrada reacción - ¡Oh! Te refieres a que si podemos hurgar en tus pensamientos ¿No? – La de orejas puntiagudas asintió rápidamente como si estuviera empezando a mostrar síntomas de nerviosismo – Sí, Amity… - Canturreo su nombre – Podemos leer las mentes de las demás personas – Guiño el ojo – Y sé que tienes secretos muy extraños guardados – Con su índice derecho alcanzo a toquetear la frente de su amiga y esto hizo que comenzara a temblar de miedo de que lo descubra todo finalmente.
-De… de… verd… - No era capaz de terminar ni una simple oración, estaba tan asustada en ese momento que lo único que hacía era tragar saliva y empezar a sentir un tremendo calor recorrer no solo su rostro sino también todo su cuerpo.
-Ajá… - Asintió sin quitar esa pequeña sonrisita – Sé que te mueres de ganas por decírmelo…
¡No puede ser! ¡Entonces sí pueden leer la mente! Esto era grave, quizás Luz ya ha estado mucho tiempo en su mente descubriendo todas las fantasías que soñaba con ella.
-¿Y… y… qué… qué es lo que pienso? – Terminó rápidamente su frase para poner un rostro de miedo que preocupo bastante a Luz ¿De verdad creía que podía leerle la mente? Creo que se lo está tomando muy enserio.
-¡Piensas que cuando nos vamos a bajar! - ¿Era en serio? De hecho, había olvidado que estaba en ese vehículo – ¡Y mira, ya llegamos!
Suavemente la tomo del brazo para bajar rápido antes que el bus se pasara de la parada donde debían llegar. Amity soltó un suspiro de alivio apenas escucho aquello, quizás no era tan del todo cierto que los humanos pueden leer la mente y eso era gratificante, al menos se había salvado por ese lado.
Una vez ya en tierra firme, Amity alcanzó a ver un edificio muy peculiar, no tenía la característica forma cuadrada y gris como los demás sino que tenía más vistoso y hasta extravagante, era gigantesco y tenía cientos de colores por todas partes. Una enorme entrada que daba hacía delante de ellas mientras veían como muchas personas entraban y salían como si nada con varias bolsas como la que ella tenía en mano pero más grandes y de distintos tonos. ¿Qué era ese lugar? Levanto un poco la vista para ver la fachada por encima del enorme portón y lo que encontraron sus ojos fue más que increíble; un enorme letrero con la imagen de su bruja favorita: Azura, quién al parecer estaba parada sobre un enorme acantilado mirando hacía el horizonte y debajo de ella un título que jamás había llegado a ver: "Azura y la maldición del sol naciente"
-¡Sorpresa! – Luz la regreso nuevamente a la realidad - ¡Hoy es el estreno y quiero que la veamos juntas! – Le abrazaba emocionada pero Amity continuaba sin saber de qué se trataba todo esto.
-¿Qué es? – Espeto curiosa.
-¡Es una película! ¡Vamos a ver la nueva película de la bruja Azura! – Daba pequeños brincos sin soltar a su amiga todavía - ¡Vamos! ¡Hay que comprar las entradas!
Cruzaron la calle rápidamente y se adentraron hacia aquel edificio y aunque Amity creyera que ya había visto de todo en el mundo humano seguía sorprendiéndola. El lugar era como una especie de plaza como la que había en las Islas Hirvientes, pero más elegante y organizada, con cientos de tiendas bien amobladas que disponían de todo tipo de aparatos raros que estos seres parecen ser adictos a ellas. Todas esas luces, colores, ropas y demás que exhibían le parecían muy encantadores y hasta agradables a la vista. Veía a estas personas tan contentas allí disfrutando del lugar que de alguna manera se sentía afortunada de haber aceptado la salida que su amiga le había propuesto horas atrás.
-¿Qué es este lugar? – Amity sonreía de una forma tan tierna que Luz encantada le respondió:
-Es un centro comercial, aquí venimos a comprar aparatos y a divertirnos en el cine o en los juegos – Explicaba con su característica sonrisa en su rostro – También hay locales de comida, de ropa, de todo.
-Me imagino que Eda se sentiría muy complacida con estar aquí – Decía la peliverde recordando el extraño gusto de la dama búho por las cosas humanas.
-Creo que jamás ha visitado alguno y es mejor así – Empezaba a reírse – Se las ingeniaría para quedarse a vivir aquí.
Llegaron al segundo nivel y era exactamente igual de llamativo al primero. Claro que aquí había una excepción, parecía ser que estaba lleno de personas más o menos de la misma edad de ellas. Fueron directo hacía las taquillas de cine para comprar las entradas y ver la película, pero no fue sino en ese momento que Amity quedo nuevamente petrificada con lo que estaba viendo: ¡Una mujer exactamente igual a Azura! Su mismo atuendo, su mismo color de cabello, portaba su bastón mágico y estaba parada justo con otras personas que también parecían ser sacadas de los libros.
¿Entonces Azura es real? ¡¿Y vive en el mundo humano y no en las Islas Hirvientes?! ¿Cómo es posible que la bruja más poderosa de todas sea amiga de esas criaturas? En este momento se sentía celosa de la tierra de Luz. Quería conocerla, pero tenía tanta vergüenza de llegar a estropearla con ella, necesitaba que le hablara sobre hechizos o que le enseñara algo rápido. Vio que su amiga estaba todavía en la cola, había mucha gente, perderse de su vista por unos segundos no podía ser tan malo. Amity fue hasta donde su amiga estaba comprando las boletas y trataba de halarla del brazo para ganar su atención y mostrarle lo que ella no podía creer que estuviera viendo.
-¡Mira! – Señalaba al grupo de personas - ¡Es Azura! – Luz se giró para ver a aquellas personas. Le parecía muy tierno y encantador la inocencia de Amity, pero era mejor decirle la verdad de que solo era alguien disfrazada - ¿Crees que nos pueda mostrar algo de magia?
Luz miraba los ojos llenos de alegría de la peliverde y enserio que deseaba decirle la verdad, de que solo era una chica disfrazada de su personaje favorito. Pero no podía frustrar esos bonitos orbes con tal nefasta verdad ¿Era correcto comentarle que todo era parte de un gusto por disfrazarse?
No era capaz de decirle la verdad, no quería que se molestara por pensar que le estaban tomando el pelo.
-Deja compro las entradas y vamos a saludarla – Le guiño el ojo solo para que esta continuara con esa bonita sonrisa que llevaba.
Una vez adquirió las entradas se fijó que su función sería hasta dentro de dos horas. Tiempo suficiente para que se divirtieran un rato en los juegos del centro comercial, pero Amity continuaba hostigándola de ir con "Azura" al final accedió a ir a saludarla. La peliverde se hizo detrás de ella con mucha vergüenza de plantarle cara a cara con su heroína, estaba muy nerviosa y cada paso que daban a su dirección parecía como si le fueran a fallar las piernas de la tembladera que llevaba. A escasos centímetros de la chica disfrazada fue Luz la que dio el primer saludo:
-¡Hola! – Amity estaba escondida tras la espalda de la morena sin dar la cara todavía - ¡Qué genial! ¡Azura eres tú! – La chica tras el disfraz de la bruja asintió y devolvió el saludo con la misma amabilidad:
-¡Pero que veo! ¡Una pequeña aspirante a bruja! ¿No? – Le guiño el ojo a Luz quién está también le siguió el juego. Luego la mujer más alta se fijó que había alguien más tras la espalda de la latina - ¿Y quién es tu acompañante?
-¡Oh! ¡Ella! – Dio media vuelta para tomar por los hombros a Amity y ponerla en frente de la mujer quién la peliverde al verla no pudo evitar sonrojarse de sobremanera - ¡Es Amity! ¡Es una amiga mía y es una bruja igual de buena que tú! – Le guiño el ojo de forma en que "Azura" pudiera entender que se trataba de una especie de escena.
-¡Hola, Amity! – La chica miro de abajo hacia arriba a la más pálida de piel sin quitar su sonrisa del rostro - ¿Así qué eres una bruja, eh? – "Azura" empezó a sentirse un poco curiosa sobre el aspecto de esa niña, por un momento pensó que se trataba de alguien disfrazada de un personaje de otro libro que jamás había leído, pero lo que más llamo su atención fueron esas puntiagudas orejas que la hacían ver tan tierna y bonita, creía que eran reales, pero obvio debía tratarse de alguien muy entregada a hacer cosplays igual que ella.
-Ho… hol… - Trago saliva estirando su mano para saludar correctamente a la poderosa bruja en cuestión - ¡Soy Amity! ¡Mucho gusto! – Su risilla nerviosa empezó a salirse de control mientras que Luz y aquella mujer reían de forma cálida sobre esa muestra de saludo.
-¡Pero mira que tierna eres! – La mujer revoloteo los cabellos de la menor de manera suave - ¿De qué libro vienes tú? – Cuestión "Azura" provocando que Amity se sintiera un tanto extrañada de la pregunta.
-Yo soy de las Hirvientes Islas… - Respondió nerviosa y de mala forma el lugar de donde procedía - ¡Quiero decir! ¡Islas Hirvientes! – Deseaba tanto que la tierra se la tragara en ese momento, estaba pareciendo una idiota frente a su más grande ídolo.
¿Islas Hirvientes? Jamás había escuchado sobre ese libro. Miro entonces a Luz quién le hacía una mueca asintiendo de forma nerviosa, como diciéndole que le siguiera el juego.
-¡¿Podrías por favor mostrarnos algo de magia?! – Le pidió efusivamente a la disfrazada y esta no entendía nada - ¡Si deseas puedo mostrarte uno de mis abominables! ¡Lo haré pequeño para que no haga nada grave!
¿Abominable? ¿Acaso era algún truco? Nuevamente miro a la latina y esta le negaba con la cabeza como si le estuviera pidiendo que tratara de alejarlas. La mujer no entendía que estaba pasando ¿De dónde eran ese par? Esa chica de orejas puntiagudas parecía que estuviera hablando de forma muy seria sobre mostrarle algo de magia. Tosió un poco mirando hacia otro lado y le respondió:
-Lo haría ahora mismo, pero estoy muy agotada de mi batalla contra Hecate – Amity creía en cada palabra que esa mujer le contaba, si acaba de pelear contra ese peligroso hechicero lo mejor sería dejarla tranquila - ¡Pero nos podemos tomar una foto juntas las tres! ¡Me parecen muy tiernas las dos!
Amity asintió de inmediato y "Azura" tomo por los hombros a ambas chicas mientras Luz le pasaba su celular a uno de los acompañantes de la mujer para que tomara la foto. Se notaba un increíble rostro de incredulidad y felicidad de la peliverde cuando sintió el tacto de su héroe tan cerca, sería algo que sus hermanos jamás le creerían.
-Muy bien, chicas – Les guiño el ojo – Iré a ver la… ¡Mi película! Nos vemos después Amity – Se despidió para entrar a su sala y ver la película junto a sus amigos.
El corazón de Amity palpitaba como loco y su rostro lleno de sonrojo junto con una sonrisita bobalicona le demostraba lo feliz que se encontraba por tan hermoso momento. Aunque se sentía un poquitín culpable de haberle hecho creer a su amiga que se trataba de la verdadera Azura no se atrevió a decirle la verdad todavía, hasta el momento ha tenido una buena experiencia en su mundo, no quería arruinarlo por algo así.
Como tenían dos horas hasta que la película empezara podrían seguir explorando el lugar. Pero Luz tenía otros planes realmente, quería llevar a Amity a los juegos, a pesar de que las Islas Hirvientes eran divertidas no podían compararse con lo que era subirse a una arcade a disfrutar de los pixeles y colores extravagantes que daban la pantalla.
Este lugar estaba empezando a ser más genial de lo que creía, pensaba que el mundo humano era tan aburrido para Luz que por eso decidió quedarse en las Islas Hirvientes. Pero todo era tan… no era mágico, sino más bien como especial, tenía su encanto y hasta el momento no ha tenido ni una sola queja sobre lo que hay a su alrededor, claro, excepto el mal rato que paso con el helado, pero fuera de eso ha estado pasando un rato agradable.
Llegaron a un lugar donde habían muchos jóvenes iguales a ellas, Amity quedo atontada con el montón de colores y ruidos que salían de esas pantallas. Veía enormes filas para poder manejar los extraños aparatos con los que estas personas parecían estarse divirtiendo. Luz tomo de su mano y la llevo hasta una máquina donde había dos pantallas muy grandes que mostraban divertidos dibujos de animales bailando mientras que en el suelo veía unas flechas de dos tonalidades que iban en las cuatro direcciones cardinales. Escuchaba una música muy extraña pasar por sus orejas y eso hacía que de vez en cuando con la punta de su pie siguiera el compás del ritmo mientras disfrutaba de lo raro que era.
-¿Qué es eso? – Amity señalo hacía la máquina.
-¡Es un juego para bailar! - ¿Bailar? ¿Cómo lo hizo el Grom? ¡Diablos! No estaba preparada para algo así, de hecho estaba empezando a dar pequeños pasos hacia atrás, ella no quería que la vieran bailar en ese momento y aunque le gustaría estar nuevamente así de cerca con Luz no era el lugar indicado - Con tus pies tienes que pisar las flechas que hay en el suelo antes de que lleguen al extremo de la pantalla – Le explicaba y seguía sin entender - ¡Mira te enseño!
Luz se separó unos segundos de ella para subirse a aquella máquina. Echo una moneda y eligió una canción para mover el esqueleto. Amity no entendía nada, pero Noceda le guiño el ojo como indicándole de que era algo fácil de hacer.
Cuando empezó la canción, diferentes flechas que aparecían en la pantalla iban bajando al extremo de esta y Luz rápidamente con sus pies tocaba la que estaba en el suelo. ¿Así bailan en este mundo? Era interesante, la morena se movía en todas direcciones y hacía toda clase de volteretas con la planta de sus pies logrando acertar a cada indicación que el juego le daba. Su habilidad era increíble, no fallaba en ninguna y estaba empezando a ganar cierta notoriedad entre las personas que estaban allí pues tras Amity se posaron diferentes muchachos quienes no paraban de ver y aplaudir la manera en que se desenvolvía la latina en aquel juego.
Parecía divertido, de hecho, no se veía tan complicado, lo suficiente como para que ella también pudiera hacerlo. Una vez termino la canción, Luz tomo algo de aire cansada y después le estiro la mano a Amity para que subiera. Ella de inmediato lo hizo y ya se encontraba al otro lado para bailar juntas. Noceda escogió una menos movida que la anterior para que la peliverde no le diera tanta complicación. Agarro su bolsa y la puso enfrente para no perderla de vista. Esperaban pacientemente que empezara, cuando el primer ritmo comenzó a sonar en las bocinas fue que las flechas empezaron a bajar.
Al principio fue un poco difícil para Blight lograr sincronizarse, creía que iba muy rápido y erraba torpemente con las direcciones. Se volteo a ver a Luz quién estaba dando casi a todo perfecto y se inspiró para concentrarse más. Ahora ambas estaban tan sincronizadas que parecía ensayado con previo antelación. Los giros, las movidas y los pequeños roces que daban salían a la perfección. La morena veía encantada el rostro de Amity, tan contenta y feliz en ese momento, si supiera que su felicidad se debía era a que estaban bailando juntas y no a que le estaba ganando porque de un momento a otro la peliverde empezó a superarla comenzando a ganar gritos de ovación y aplausos por parte de los espectadores que aunque les parecía una chica muy rara era muy hábil para bailar.
Al final Amity fue quién gano y escucho a sus espaldas felicitaciones y silbidos de agrado por ser tan buena con un juego que era la primera vez que pisaba. No lo podía creer, le había ganado a Luz en algo que era propiamente de su mundo. Cuando menos lo espero fue que un gran abrazo por parte de la latina la ruborizo de inmediato, la apretó con tanto cariño que la peliverde no hizo sino otra cosa que corresponder su tierno gesto. Los espectadores de inmediato notaron que al parecer esas dos chicas eran algo así como pareja y decidieron dejarlas solas para que disfrutaran la victoria de la chica de orejas puntiagudas.
-¡Vaya! ¡Quién creyera! – Le decía Luz con ambas manos puestas en los hombros de su amiga – Soy buena en este juego, pero tú me ganaste.
-Obvio, soy la mejor en todo – Sonreía de forma picarona a lo que esta vez fue Luz quién se sonrojo.
-A nadie le gustan los presumidos, Mittens – La solto para reírse luego de ver como Amity fruncía el ceño al escuchar el humillante apodo que le pusieron sus hermanos salir de la boca de Luz – Perdón, perdón – Noceda se disculpó, ella sabía que eso le molestaba – No volveré a decirlo.
-Más te vale… - La fulmino con la mirada para recoger su bolsa - ¿Y ahora qué haremos?
Se subieron a los distintos juegos que habían, aunque tenían un tiempo más que suficiente para divertirse allí el rato se pasó volando entre arcade y arcade. Amity ganaba en algunos y Luz en otros, pero lo importante aquí era que ambas se estaban divirtiendo como nunca antes lo habían hecho ¿Por qué no hay de estas cosas en las Islas Hirvientes? Se preguntaba de vez en cuando la joven Blight en su mente. Tal vez con más máquinas así Luz podría quedarse a vivir para siempre en aquel mundo mágico…
Una vez que imagino eso empezó a tejer unas ideas algo… tristes dentro de sí. Obvio Luz en algún momento tiene que partir de las Islas Hirvientes, ella pertenece a este mundo, en su hogar. Algo de melancolía comenzó a llenarla entre risa y risa por parte de la morena ¿Por cuánto tiempo planea quedarse en la casa búho? Esperaba que fuera para siempre, quería que ella se quedara a su lado por el resto de sus días. Pero hay que ser realistas, Noceda le teme a su madre, es obvio, tarde o temprano se dará cuenta que su hija no está en el campamento y será nefasto cuando encuentre el horripilante y extraño lugar donde se está quedando.
Tenía miedo de perderla, de que un día fuera a la casa búho y la propia Eda le dijera que ha regresado a su mundo. ¿Acaso era así como debía terminar? No, tenía que buscar la manera para que Luz se quedara en las Islas Hirvientes para siempre ¿Confesando lo que siente por ella serviría? Tal vez no, quizás cause un efecto contrario y la morena comience a alejarse cuando se dé cuenta de sus sentimientos. Su corazón se apretujo al pensar aquello, si perder a esa chica por cuestiones más allá de su amistad le dolía, le dolería todavía más perderla si le llegaba a confesar lo que sentía.
Luz por su parte no paraba de tomarse fotos junto con Amity, aunque ha formado una hermosa amistad con Willow y Gus, con la Blight era diferente, demasiado. Una cosa era mostrarle tiernos afectos a sus amigos pero otra era con la peliverde, cada que la abrazaba o le tomaba de la mano provocaba en ella algo tremendamente especial, como si su corazón saltara de alegría tan solo de estar pegada a Mittens. Los últimos días ha ido notando como ambas se han vuelto más cercanas y unidas, como si fueran el complemento de la otra: Amity; la chica ordenada y educada y Luz; desordenada y caótica.
Quedaban pocos minutos para que su película empezara, ambas fueron hasta el teatro para comprar algunos snacks y comida chatarra para verla. Al entrar a la sala correspondiente Amity noto una gigantesca pantalla frente a ella y todo estaba en tremenda oscuridad. Luz tenía ambas manos ocupadas con todas las chucherías que compro y le avistaba a la peliverde con su voz donde era que se debían sentar. Lentamente, aquel lugar se empezó a llenar de más gente, de todas las edades, al parecer en este mundo había mucha gente que amaba a la bruja Azura casi tanto como las dos.
De repente, la enorme pantalla se ilumino mostrando algunos avances de otras cintas de la temporada mientras tanto. Amity solamente estaba tomando una extraña bebida de color oscura que en un principio creyó que era una especie de pócima pero al saborearla bien noto que tenía mucho dulce y que sabía bastante bien mientras que Luz devoraba todo lo que llevo, convidaba a la peliverde a que probara pero ella se negaba alegando que estaba bien con su liquido de coca-cola. Tenía que saber la receta, era sumamente genial y no tenía comparación con nada que hubiera probado en las Islas Hirvientes.
Una vez empezó la cinta, ambas se concentraban en ver las maravillosas habilidades de su bruja favorita en pantalla. A cada palabra que decía o cada gesto que hacía Amity trataba de recordarlo para futuras conversaciones con Noceda. Al parecer esta vez Azura se enfrentaría a un enemigo muy poderoso: Astaroth, maestro de todos los elementos de la tierra y malvado hechicero del reino. La cantidad de colores y el sonido ensordecedor de los efectos le parecían maravillosos para la peliverde, las batallas y las secuencias de acción de magia eran encantadoramente bien preparadas para hacer de la experiencia algo genial.
Luz a ratos le dirigía algunas miraditas a su compañera quién no despegaba la vista de la enorme pantalla y daba pequeños brincos o mostraba algunos gestos de preocupación cuando algo de suspenso sucedía en la película. Al parecer lo estaba disfrutando incluso más que ella, porque de hecho poca atención le estaba prestando, se encontraba más embobada en ver a Amity y en darse cuenta de lo bonita que realmente era. Se sentía orgullosa de tener a alguien como ella a su lado y más todavía alegre de saber que la había acompañado ese día a su mundo para pasar tiempo de caridad juntas. Tal vez con Willow y Gus no habría tenido la misma sensación, porque de repente, una vez más comenzó a sentir mariposas en su estómago… así es, a Luz también le gustaba Amity, pero no pensaba que fuera reciproco, luego del Grom y de leer en su pequeña carta que quería invitar a alguien más ese día fue que llego a calmar las ansias de confesarle lo que sentía a su amiga. No quería arruinar la amistad que tenían, pensaba que si le decía que le gustaba podría asustarla y alejarla, y, estaba el hecho de que las dos eran mujeres, aunque en las Islas Hirvientes no parecía importar mucho de quién te enamorabas o te gustaba en su mundo era otra voz.
Ni siquiera podía imaginar llegar a su casa, abrir la puerta, encontrar a su madre haciendo la cena y decirle: "Oye, mamá, mira… ella es Amity y es mi novia" No, Camila enloquecería tal vez, es súper conservadora y creyente de las movidas religiosas de su mundo y ver que su hija se enamoró de una chica de otro mundo la haría decepcionarse todavía más de lo que estaba con ella.
En un instante, Amity giro su vista de la pantalla para ver a Luz quién parecía estar mirando el suelo un poco decaída ¿Por qué ese cambio de actitud tan rápido? ¿Acaso hizo algo? No, debía tratarse de otra cosa. No sabía cómo animarla ¿Debería tomarla de la mano y preguntarle qué pasa? Por lo general era Noceda quién hacía eso, pero era bueno de vez en cuando cambiar roles por unos minutos. Iba llevando su pequeña mano hasta la palma de la morena lentamente, cuando por fin sintió su piel chocando la de ella se sonrojo bastante la latina, se giró rápidamente para ver a su amiga peliverde viéndola con una linda y hermosa sonrisa en su rostro. Le devolvió el gesto y aunque Blight no se lo esperaba fue que la cabecita de Luz se recostó sobre su hombro haciendo que se tensara demasiado y se sonrojara más de lo esperado. No esperaba ese movimiento y aunque no le disgusto para nada sí se sentía algo raro… pero no raro en el mal sentido de la palabra, sino más bien raro de que era nuevo este nuevo comportamiento.
"No puedes vivir con miedo"
Escucho a Azura decir tras la pantalla.
"Si no dices o haces las cosas que amas el día de hoy quizás para mañana sea demasiado tarde"
Era como si se estuviera dirigiendo a ambas, como si les retara a las dos a por fin decir lo que tenían que decirse la una a la otra. Amity lo entendió de inmediato, no podía seguir ocultando más sus sentimientos a Luz, no era justo ni para ella ni para la morena y aunque se estaba arriesgando a perderla tampoco podía quedarse con la idea de pensar en que pudo haber sucedido aunque no lo hubiera hecho. Después de que terminara la película se lo diría, sería libre de sus inseguridades y aunque la rechazara podría finalmente dormir tranquila de saber qué era lo que Noceda pensaba después de todo.
La película finalmente terminó y de a poco empezó a salir la gente. Ellas dos eran las últimas por salir y aunque se levantaron y caminaron a paso lento no se dirigían la palabra. Luz también escucho las oraciones de Azura y estaba decidida a confesarle a Amity la verdad, pero era más cobarde de lo que parecía, quizás ella estaba pensando en alguien más de forma cariñosa, le dolía el corazón de creer que se trataría de alguien mucho mejor que ella y pues, si venía de las Islas Hirvientes obvio era muchísimo más apto para tener el corazón de la peliverde.
El ocaso estaba llegando y Luz ya no tenía más planes por hacer, aunque todavía faltaba la última actividad: ver a alguien especial. Aún estaba temprano, así que ambas tomaron de nuevo otro autobús y fueron hasta el parque donde llegaron en primer lugar para esperar el momento exacto para ir. Compraron una botana para compartir mientras era tiempo y veían como el cielo anaranjado iba desapareciendo hasta dar con el color nocturno usual. Todavía continuaban sin hablar demasiado, Amity pensaba en las palabras correctas para decirle mientras que Luz hacía lo mismo (Par de idiotas)
-Amity… ¿Puedo preguntarte algo? – Noceda decidió resquebrajar ese muro de hielo que las separaba. Asintió mientras le daba otra mordida a su creepe, otra comida que añadiría a su menú en las Islas Hirvientes - ¿A quién ibas a invitar al baile de Grom?
Por poco la joven Blight se atraganta al escucharla pregunta eso. Pensaba que se trataba de una broma, pero el rostro de Luz parecía muy serio… suponía que no iba a tener que ocultarlo más.
-¿Por qué la curiosidad?
-Bueno… es que… - Empezó a rascarse la cabeza para que no sonara muy comprometida su situación sentimental – Es que creo que si nos vio bailar juntas se pudo haber molestado un poco.
-¿Eh? – Amity no entendía bien, aun así… pensó que era un buen momento para tratar de hacer que Luz lo descubriera – Bueno, no parece que le molesto, de hecho lo disfruto bastante.
-¿Disfruto de vernos bailar juntas? – Luz se sonrojo, al menos la persona en cuestión no parecía ser celosa.
-Sí… sabes, en un principio me caía muy mal esa persona – Confesaba – Siempre que nos topábamos yo terminaba castigada o en problemas – Reía recordando los primeros acercamientos con Luz mientras que Noceda no procesaba todavía de quién podía tratarse, quizás Amity se metía en problemas cada vez que no estaban juntas – Éramos muy rivales, pero poco a poco…
-¿Se fueron volviendo más cercanos? – Interrumpió con impaciencia Luz mientras sentía como su corazón se resquebrajaba por dentro.
-No fue fácil, tuve que ayudarle varias veces y de igual forma me ayudaba a superarme a mí misma – Le sonreía mientras más se ruborizaba.
-Ya veo… - La morena miraba hacia otro lado algo triste – Supongo que es alguien muy habilidoso para la magia.
-¿Qué? ¡No! – Empezaba a reírse – De hecho es una persona muy estúpida y tiene poca habilidad para la magia… cosa que me encanta – Al parecer hay otros seres igual de malos para la magia como ella – Pero algo que ame demasiado fue que siempre persevera para alcanzar lo que quiera y no se rinde… es torpe, sí… pero muy valiente, demasiado… incluso más que yo – Bajo la voz un poco mirando hacía el suelo.
Sí, en efecto Amity parecía enamorada de esa persona. Suponía entonces que era mejor no confesarle nada, si ella estaba feliz por verse al lado de ese ser quién era ella para interrumpir aquello con sus sentimientos.
-Bueno, me alegra mucho que pienses tanto en esa persona especial – Tenía ganas de llorar, pero no lo iba a hacer, quizás más tarde en la casa búho se encerraría para hacerlo como era debido, pero no frente a Amity.
-Bastante, me encanta estar a su lado y ojalá pudiera hacerlo más seguido - ¿Hasta cuándo iba a seguir torturándola? Ya notaba la tristeza de la morena – E hizo algo por mí de lo cual jamás voy a tener forma de pagarle…
-¿Qué?
-Tomo mi lugar como reina del Grom para que nadie descubriera mi mayor miedo… - Luz entonces abrió sus ojos como un par de platos cuando escucho lo último ¿Era ella? ¿Le gustaba a Amity? Su corazón empezó a latir más rápido de lo que jamás lo había hecho, pensaba que le iba a dar un infarto – Luz… - Dejo su creepe de lado para tomar sus manos y mirarla fijamente a los ojos – Eres la persona más especial que ha llegado a mi vida – Se iba ruborizando de a poco – Sé que eres un poco desesperante e impulsiva… pero es algo que me ha gustado de ti cuando empezamos a conocernos mejor…
Luz trataba de procesar todo lo que Amity le decía, no podía creerlo… estaba en shock, sentía las cálidas manos de la joven Blight y su hermosa mirada que no despegaba ni un instante ¿Cómo debía proceder ahora? Nadie nunca jamás se le ha confesado y menos de esa manera, de las miles de formas que tenía para hacerlo primero jamás se le paso por la cabeza que la peliverde tomara el valor para decirlo antes que ella.
¿Debía darle un beso en esos pequeños labios rosados? ¿No sería muy apresurado? ¡No! Si ambas sentían lo mismo entonces estaría bien… había escrito cientos de fanfics sobre este tipo de situaciones pero jamás llegó a creer que ella misma viviría algo así. Su semblante fue cambiando de a poco, su sonrisa fue apareciendo tiernamente a la mirada de Amity y como si se tratara de algo que la controlara fue que lentamente se acercó al rostro de la peliverde. Se relamio un poco los labios antes de tocar los de ella, la joven Blight cerró los ojos esperando lo que ha estado imaginando por tantos días en su cabeza: Su primer beso. De manera delicada y a escasos centímetros empezó a rozar sus labios hasta los de ella y de repente alcanzo a darle un pequeño beso inocente, cargado de dulzura y cariño. No duro mucho, era el primer beso de ambas y no creían que llegarían hasta ese punto ese día. Cuando se vieron los rostros ruborizados como un par de tomates no pudieron soltar una pequeña risa las dos mientras juntaban sus frentes y narices para sentir el rostro la una de la otra.
-Perdón si no fue más especial… - Decía con algo de vergüenza la morena – Es mi primer beso – Confeso.
-No te culpo, el mío también lo es… - Se separaron todavía sin quitarse la mirada ambas – Supongo que esto cambia nuestra relación ¿No?
-Lo sé… - Se acercó nuevamente para abrazarla – Supongo que las dos tendremos que irlo practicando sobre la marcha – Amity se río ante esa declaración.
-Aun así – Amity nuevamente fue quién dio el siguiente movimiento y rápidamente le dio un pequeño beso en la mejilla a la morena – ¿Por qué no te diste cuenta antes que me gustabas?
-Supongo que soy muy boba para haberlo visto… - Bufo avergonzada.
-Pero era muy obvia, Luz – Se recostó sobre su hombro mientras miraban como el parque se iba iluminando de a poco.
-Te digo que es la primera vez ¿No? – Oh no ¿Estaban discutiendo? – Tú también me gustas mucho, Amity… es solo que después del Grom y del partido de Grudgby pensé que era Boscha la que te gustaba.
-¡¿Qué?! – La peliverde dio un pequeño sobresalto - ¡Esa tipa es un fastidio! Por algo deje de hablarle… en todo caso – Nuevamente la miro a los ojos, pero esta vez mostrando más preocupación – Necesito que sea un secreto entre las dos, al menos hasta que hable bien con mis padres y los convenza de que no eres mala persona.
-Mis labios están sellados… bueno… al menos no para ti – Ahora ya actuaban más como un par de enamoradas.
Los minutos pasaban tan rápido que cuando la noche cayo Amity ya sentía que debían regresar a las Islas Hirvientes. Fue un día súper espectacular, jamás pensó conocer tanto de Luz y de su mundo y de darse cuenta de que todo lo que le decían sobre los humanos estaba mal, de hecho estaba consciente de que si Noceda regresaba ella podría hablar con Eda para visitarla pues al parecer estas personas no tienen prejuicios sobre los seres de otros mundos. Pero entonces recordó algo importante que todavía tenían que hacer:
-¿Qué paso con tu visita especial? – Soltó Amity y Luz se levantó de su asiento estirándole la mano para que empezaran a caminar.
Hablaban demasiado durante el camino, más todavía de las cosas que gustaban de una a la otra. Era diferente ahora, Amity estaba totalmente tranquila y sus pánicos sentimentales ya no eran motivo para ocultarlos una vez que Noceda le confeso que también era algo así como su pequeño gusto, esperaba que con los días pasara de ser un simple gusto a ser algo más fuerte y estable y tenía la esperanza de eso. Luz no se rendiría por terminar de enamorarla por completo y claro que se había puesto esa tarea en su mente, hasta ahora iba muy bien.
Llegaron nuevamente hacía la zona residencial donde vivía Luz, se pararon una calle antes de llegar a su casa y notaron que las luces del lugar estaban encendidas ¿Sería su madre? Así que eso era, Luz quería saludar a su madre… ¿Pero y si la hacía quedarse? ¿Y si la regañaba por haberse escapado del "campamento"? La peliverde vio como la latina se quedaba estática viendo a través de las ventanas a aquella morena mujer preparando la comida. Apretó su mano para darle algo de motivación y con un gesto de su rostro le aviso de que era momento de que viera a su mamá.
-Tengo que ir yo sola, Amity – Le soltó – No te muevas, ya regreso…
Amity veía el nerviosismo de la morena, se notaba muy tensa mientras cruzaba la calle. Se quedó a escasos metros de la puerta de su casa y luego de tomar un hondo suspiro fue hasta ella. De verdad que quería saludar a su madre, quería verla de nuevo después de tantos días, la extrañaba más de lo que pudiera imaginar y sentía que estaba decepcionándola con cada día que pasaba en las Islas Hirvientes, pero estaba cumpliendo su sueño, ser una bruja era lo que más anhelaba y una vez que la viera llena de magia y poder tendría que aceptar finalmente que su hija era alguien muy especial y talentosa.
Levanto su puño e iba dar finalmente el toqueteo final para que le atendiera pero algo de pronto sucedió. Se detuvo, no hizo nada, nuevamente soltó un hondo suspiro y dio media vuelta para partir de allí sin siquiera ser vista por su madre. Amity estaba muy confundida ¿Por qué diablos no lo hizo? ¿Qué la detuvo? Se supone que esta era la actividad principal del día… ¿Acaso tenía miedo de ella todavía? Al parecer su madre era igual a la de ella, quizás por ese lado también congeniaban, no se entendían en sus hogares y decidían escapar a sus propios mundos; la joven Blight a uno de fantasía escrito sobre papel y Noceda a uno real lleno de magia.
Llegó hasta donde estaba Amity y le pidió la bolsa para sacar el maletín de Eda y abrir un portal para regresar de nuevo hacía su mundo. Dio un último vistazo a su hogar donde su madre desapareció de su vista una vez se fue de la cocina y tomando la mano de la peliverde pasaron por el portal para nuevamente aparecer en la casa de la dama búho, más concretamente en las afueras donde fue Hooty quién las recibió.
-¡Hoot! ¡Hoot! ¡Luz ya regreso con su amiga! – Aviso la casa parlante con forma de búho mientras estiraba su cabeza para darle la noticia a Eda.
Amity quería estrangular a esa cosa, pero cuando vio a Luz tan decaída fue hasta su lado para darle un tierno beso en la mejilla tratando de consolarla. Esto finalmente hizo que la morena sonriera mirándola a los ojos.
-Sé que tienes tus motivos para no hablar con ella todavía – Le hablo – Pero si necesitas desahogarte aquí estoy para ti.
Luz procedió de inmediato a abrazarla provocando que Amity se sonrojara nuevamente, estaba volviéndose adicta a estar junto a la peliverde, ella realmente deseaba no despegarse de su pequeño amor. Pero tendrían tiempo de sobra el lunes para hablar sobre todo lo que sucedió ese maravilloso día.
-Supongo que nos vemos el lunes… ¿No? – Luz se masajeaba el cuello nerviosa, quería volver a besarla, pero no deseaba ser una intensa.
-¿Qué tal mañana? Podremos ir a la biblioteca un rato – Le propuso.
-¡Pero claro! ¿Después del almuerzo? – La joven Blight asintió con una sonrisa en sus labios.
Después de todo fue Amity quién se atrevió a darle otro pequeño beso en los labios para despedirse finalmente y regresa a su casa. Luz quedo embobada después de aquello que todavía seguía parada mirando el camino por el cual la peliverde ya se había perdido hacía un rato.
-¡Ejeeem…! – Sintió entonces a sus espaldas una voz carraspear y cuando se giró se dio cuenta que era Eda recostada sobre la puerta quién había visto toda la escenita y tenía una sonrisa medio diabólica en sus labios - ¿Por fin te le confesaste?
-¡¿Qué?! Ay Eda… - Se reía de forma nerviosa mientras pasaba de lado para entrar a la casa – Las locuras que dices…
-No, no, no señorita – La tomo por los hombros mientras reía – Quiero que me cuentes todo lo que paso.
-o-
Era la primera vez que su ida a casa era tan contenta y llena de gozo. Se sentía más dichosa que nunca ya que por fin pudo quitarse ese peso de encima y al final su corazón no termino destrozado como ella lo había pensado en varias ocasiones. Era correspondida y lo mejor de todo fue que tuvo su primer beso ¿Acaso podía pedir algo más? Fue un día maravilloso, aunque la gente estaba acostumbrada a verla casi siempre con el ceño fruncido esta vez iba con un rostro tan sonriente y ruborizado que nadie podía creerlo.
Llegó hasta su casa y encontró con que en todo el patio delantero estaban sus hermanos practicando magia, una vez la vieron llegar decidieron hacer lo que mejor saben hacer: molestarla.
-¡Hey, Mittens! – Se acercó Edric a su lado izquierdo mientras su hermana se posó al otro lado mirándola de forma picarona - ¿Qué tal tu cita con Luz?
-¿Cita? – Pregunto de forma neutral – Solo fue un ejercicio de exploración – Explicaba de forma convincente.
-¿En serio? – Fue Emira quien siguió con su interrogatorio – No sabía que en un ejercicio de exploración besaras a tu compañera.
Amity se giró para verlos con el rostro a explotar de su sonrojo cosa que de inmediato provoco las risas de sus hermanos.
-¿Qui… quién… - Gagueaba más de lo común - ¡¿Cómo lo saben?!
-Tú – Emira continuaba riéndose – Acabas de confesarlo.
Situación más bochornosa no podía esperar y menos de sus hermanos. De pronto, ambos la abrazaron con mucha fuerza y cariño levantándola del suelo, parecía que iban a asfixiarla.
-No te preocupes, hermanita – Fue Edric quién continuó – Tu secreto está seguro con nosotros – La bajaron para luego ambos guiñarle el ojo a la menor - ¿Nos vas a contar como es el mundo humano?
-Tal vez mañana, ahora mismo quiero ir a descansar.
Ambos chicos dejaron a la menor continuar para seguir practicando. Sabía que sus padres estarían muy ocupados como para saludarlos, así que siguió derecho hasta su habitación. Se cambió de ropa por una más cómoda y se soltó su cabello para cepillarlo frente al espejo, de pronto llevo dos de sus dedos hasta sus labios para toquetearlos suavemente y recordar cómo fue su primer beso con Luz… y los que vienen más adelante, porque por nada del mundo iba a perderse aquello ni aunque sus padres se interpusieran.
Contaba las horas para volver a verse con ella el día de mañana, mientras era momento de descansar. Vio entonces la bolsa con los libros que Luz había sacado de la biblioteca humana y extrajo uno para empezar a leerlo.
-Muy bien… - Se recostó en su cama – Veamos de que tratas… tú… - Vio la portada del libro – Señor de los anillos…
"Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo… "
